Diario de Cuarentena: Cuac!

Cuando nació cuentan que me escondí detrás de una mesa de luz porque estaba celosa, me protegía de lo nuevo con mis dos años recién cumplidos. Pero eso es lo que cuentan, yo creo recordar su olor. Un olor pequeño, húmedo en llanto, mezclado con perfume a bebé.

La primera infancia fue de juegos y travesuras, llena de alegría y tiradas de pelo, como debe ser. Una de esas hazañas, la que la convirtió en patito, pato, Pathy, es de una ternura tal que merece ser contada. Listas y emperifolladas por mamá para ir un cumpleaños, con vestiditos almidonados y moños de seda, ella llenó de agua el bidet y se metió adentro con zapatos y medias con puntillas incluidas. Ese juego la define.

Transgresora, autodidacta devenida en profesional, es una mujer que no teme ir por sus sueños, aunque le valgan algunos dolores de cabeza, tiene carácter. A veces tan fuerte que cuando vivíamos juntas en Moncho, nuestro departamento de estudiantes en la ciudad capital, que luego eligió como propia, convencía a mis padres que tenía problemas de audición por lo alto que hablaba y resultó ser temperamento.

Pathy, Patito, Pato, psicóloga, cocinera, artesana, guerrera, constructora, precursora, madre, mujer, hoy cumple años. Nos peleamos mucho y muchas veces, porque el amor es así, hierve y se vuelca. Pero la madurez trajo mucha sabiduría a nuestras vidas y nos volvió más calmas y mucho más amigas. Bah, siempre lo fuimos, tenemos tantas anécdotas, viajes, partos, cesáreas, hijos, ahijados, amores, pérdidas, tanta vida compartida que no alcanza decir Feliz cumpleaños. Por eso hermana de mi corazón, te dedico este diario de cuarentena, que sé que te duele tanto como a mí. Libertarias hasta el fin. Hermanas por siempre. Te amo.

Diario de Cuarentena: Forever

Me desperté tarde, como hace 29 años. Mis amigas me habían llevado a recorrer los bares y boliches de nuestra soltería, tomamos, nos reímos y me acosté a la madrugada con la certeza del amor. Al otro día la señora que ayudaba en casa me dijo, te casás no podés seguir durmiendo, fue la clave de la simpleza en sus palabras, la que me hizo bañar y estar lista en quince. Gerardo esperaba para secar mis rulos y sostenerlos con las agua marinas prestadas por Susana. Irene mi hermosa amiga uruguaya me maquilló y me puse el atuendo de Solita Zanella elegido. García miró todo el proceso, contra los prejuicios y pronósticos de antes.

Nos casó Hilda Musso en el Registro Civil de Yrigoyen 85, brillábamos. Recuerdo el arroz y las caras, mi falda plisada marfil y el encaje francés en la casaca. Recuerdo la ilusión y la certeza, el amor en la mirada de Vero, la belleza de Victoria Ladoux y sus hermanos. La maravillosa unión con mi hermana que además, junto a Fernando reconocieron en Marce mi futuro. A veces otros nos ven mejor. Fue un mediodía de viernes, con el invierno asomando, llovió casi toda la fiesta en el Club Banco Nación. Nada importaba. Allí entramos con carrozas de fuego eterno en las miradas y disfrutamos la familia y los amigos hasta el anochecer. Nos esperaba Europa y la aventura, y años de trabajo y de paciencia. Luchas justicieras, algunas dudas, la importancia de los logros y las pérdidas para crecer.

No fue fácil, tuvimos veterinarias, criaderos de aves, cerdos, vacas, mezclados con estudios de diseños gráficos, decoraciones de navidad en supermercados con Pili durmiendo en un carrito. Operaciones a mascotas en Fortín Federación, Fortinero Cable Color, la vete con Chacho, los burakos de amigos por la noche, las tardes arreglando Doña Sofía, Nico que vino a iluminarnos, otra vez el amor fue más fuerte. Jardín, colegio Normal con Pili, compramos la casa, para pagarla hicimos de todo, preparé alumnos, di talleres de decoración de interiores, seguí diseñando logos, Nos salvaba la noche y el roce de los pies que asegura el futuro. Los paros, el Marianista, la Veterinaria en casa. Los viajes a Buenos Aires acompañando los sueños de Pilar, un mundo nuevo, el amor de siempre. ¡Se fue a Italia! Temblamos un mes, pero volvió feliz y madura, la UCA, los alquileres, cuánta lucha. Lo logramos! es abogada, y sonríe hermosa desde una tarima. Mientras y a la par, Nico que entrena, Nico en Sarmiento, esos botines tan caros, y el campo que no crece, la lucha para cambiar el alambrado. Nico es capitán, alegría, alegría, Nico campeón. Y Nico de golpe terminó el colegio, es inmenso y hermoso. Nos vemos en una fiesta en la que entra de traje. Nico quiere ser agrónomo. Nico es buen tipo, sonríe franco, estudia, disfruta, es amado. Pili ya se fue a vivir su historia.

Acá estamos 29 años después. El mismo amor, tal vez añejado, por eso lo siento mejor. Es verdadero, contra los pronóstico de mamá y del mundo, nos seguimos eligiendo. Tenían razón Pathy y Fernando, ¿la pegaron? o son brujos?. El humor es el secreto de lo nuestro. somos capaces de divertirnos en la derrota y en la gloria, y nos gusta perdonar.

Hoy me desperté tarde, como hace 29 años y voy a darte el sí quiero. Forever.

Diario de cuarentena: El castillo

Otro día con pocos alicientes. Amanecí, tomé unos mates y me llamaron de la radio para recomendar libros. Pero hablamos de otras cuestiones, como el hambre de los escritores y de las editoriales. La suspensión de todas las tareas que nos abarcan y la virtualidad como opción. En un mundo donde la cultura es desperdicio, no existe nada que la vuelva relevante. Yo alzo mi voz, aún cuando eso signifique soportar asedio, porque creo que sin un cambio cultural relevante nada es posible. Los escritores o los actores de la cultura apenas logramos pagar un monotributo, y trabajamos en extensión facturando a universidades o direcciones de cultura.

Cuando logramos publicar, la mayor parte de las regalías no son nuestras, entonces escribimos columnas, damos conferencias y charlas y la mar en coche para sobrevivir. Por eso cuando hablan, desde un espacio perfectamente decorado y un colchón de dólares de calma en el bolsillo algunos dirigentes sobre la posibilidad de reflexión de este tiempo, no sé si es una hijaputez o una ignorancia de la otredad.

La vida está hecha de cuestiones básicas, una de las más básicas es la cultura y la educación, y no están resueltas, y no se resuelven minimizando las calificaciones, o creyendo que el esfuerzo y el mérito son mala palabra. Así estamos, llenos de cabezas huecas desde hace mínimo treinta años, ostentando el poder.

Volviendo a la radio, uno de los medios más interesantes, y que creo que va a sobrevivir este cambio paradigmático en lo ha que hace a massmedia y tecnología, siempre agradezco la posibilidad de expresarme. Pero cuando corté, sentí que eso solo no alcanzaba, es hora de dejar de hablar y ponerse manos a la obra. Después de escribir el diario, voy a ponerme una ley de jubilación para escritores al hombro, voy a tratar de que seamos legalmente respetados. Por que hasta ahora la educación, la cultura y dentro de ella la escritura, han sido sólo palabras, que paradoja. ¡Basta de cháchara!Como muestra la ilustración, es hora de construir nuestro castillo.

Diario de Cincuentena: Churchill

«Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema» W. Churchill

Siempre admiré a don Winston, a pesar de no ser contemporáneos, me parece de una claridad asombrosa, y de una posmodernidad más clara aún. Este hombre práctico era capaz de ir contra las conciencias de masa de la época sin que le tiemble el pulso, si pensaba que resultaba necesario para el bien común. Ante el error, no temía enmendar sus posiciones, sino que razonaba y cambiaba. Y tenía conciencia que sin trabajo, sin esfuerzo, no había equidad posible.

Sostenía que había tres tipos de personas, aquellas que morían de aburrimiento, las que morían preocupadas en un discurso y las que trabajaban y actuaban hasta morir. Aspiro a ser de las últimas. También me siento optimista como él aunque todo a mi alrededor me diga que me tire y me resigne.

Por eso me expongo y hago públicos mis pensamientos, estoy convencida que el cambio pasa por dejar de lamentarnos y actuar, hablar, quejarnos, participar, no importa tu ideología, todas bienvenidas, no importa disentir, es necesario.

Ahora, mi límite es la hipocresía. Ahí no tranzo. El falso dilema, la ola cool que se queda defendiendo el discurso progresista que vive del pasado, y de un pasado que fue un fracaso estrepitoso. Estoy cansada de escuchar intelectuales que enfundados en la piel de los pobres hablan de inequidades. y hablan en su nombre, como si los pobres no tuvieran voz. Lo que a veces no tienen es educación y acceso a la cultura, porque estos mismos gobiernos y personajes siniestros se la quitaron.

No es gratis decir lo que uno piensa, muestra los matices que nos rodean, ayer, por ejemplo, me propuse exponer en carne viva y sin edición lo iba sintiendo mientras el presidente de mi país daba un discurso junto a dos gobernadores. Obviamente fui ofendida, agredida, y castigada. Se supone que si un gobierno se declara de izquierda o de centro izquierda no debe ser criticado, aunque genere hambre, aunque aumente ollas populares ( la muestra inequívoca de la pobreza), aunque castigue la producción y la generación de riqueza, aunque construya las diferencias sociales extremas en las que vivimos.

Vivo en un país que si no te gusta un partido, sos del otro. ¿Y si no me gusta ninguno? ¿Y si quiero otra política? No podemos temer a la política, es la única manera de accionar en la vida. Y para cerrar mi diario de hoy, y espero tu opinión que lo haría útil, vuelvo al gran Churchill, sin miedo a que mis palabras sean mi alimento: «A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada»

Diario de Cuarentena: a destajo

Cumplir años es como tirarse de un tobogán gastado. Podés trabarte en alguna parte, pero terminás cayendo. Y se te mezclan saludos que te recuerdan que te quieren, pérdidas de esas que nadie puede reemplazar ni calmar, momentos únicos que se agolpan en las neuronas buscando ser protagonistas, historias cotidianas que se vuelven mágicas y una lágrima cedida al festejo por lo que ya no sos.

Pero cumplir tiene otras acepciones : es hacer aquello que determina una obligación, una ley, una orden, un castigo, un compromiso, una promesa. De todas esas palabras escupo la orden y el castigo y elijo el compromiso y la promesa.

Por eso me comprometo a seguir aprendiendo, día a día de mi vida, todo lo que pueda aprender, pero en especial lo que tiene que ver con las emociones. Aprender a ser más feliz con menos, a ser menos crítica con más personas, a aceptar la otredad como propia, me comprometo a seguir amando, es más me comprometo a amar más. Mucho más.

Y prometo serme fiel, acariciar ldeales, volver a reconstruir aquellos que la vorágine del tiempo y la vida quebró. Insistir en la belleza de lo simple y revolucionar al mundo con palabras. Me prometo vivir, que no es transitar sino ser, y en ese ser implico el compromiso de cumplir la promesa. Creo que la vida tiene el sentido que le demos, y que es trascendente cuidarla, tanto como vivirla a destajo, a corazón abierto, sangrando a veces pero latiendo a la par de los que amo, de los que amé y del mundo que me queda por amar.

Mi cumpleaños sigue con asado y familia, pero éste, es mi festejo personal que hoy, comparto con vos.

Diario de cuarentena: Desde el jardín

Las hojas tostadas del arce que veo desde el jardín, me causan la melancolía propia de quien tiene años encima. Y que sabe que la suerte siempre fue esquiva y que estamos a merced de una casta que parece que elegimos pero no. Se agitan en naranjas y marrones las ramas sujetas que son una perfecta definición en espejo.

Cómo soportar ya es harina de otro costal. Mi casa, amada y remodelada con esfuerzo, que creo espaciosa , se precipita sobre mi cabeza, los espacios se vuelven más y más monótonos , se empequeñecen y mi patio escueto que otrora consideraba precioso, es casi un jardín de invierno.

Entonces recuerdo, y el recuerdo se hace luz, y flor, se vuelve raíz y simiente, con las espinas propias pero con rosales y margaritas espléndidas. Lilas, abedules y árboles de caramelo me traen a mi memoria una lectura de antaño.

Y viene el anhelo, llamaría a Jerzy Kosinski para que nos consiga un Chance que nos salve, y que nos diga que la vida en sus cuestiones, es tan sencilla como una mente pura, tan limitada y tan perfecta como un jazmín creciendo y tan posible como si la viéramos a diario desde el jardín.

Diario de Cuarentena: no marques las horas

La perinola que es largo el día. Y eso que me levanto más tarde, porque me acuesto más tarde leyendo, viendo una película o jugando un burako con alguno de mis hombres. Pero me sobra tiempo. Escribo mi segunda novela, tomo un curso de cuento, tengo un taller de escritura que coordino online. Cocino, aunque ya saben que no es un placer para mí, limpio la casa con odio profundo, hago un poco de gimnasia a diario, riego mis plantas, juego con la perra y hasta me tiro a pensar al sol.

Qué ocurrió con el reloj, que las horas parecen eternas. Será que el tiempo que perdemos en los traslados es monumental, o que el tiempo interno se calma con la prohibición, o tal vez siempre estuvo el mismo tiempo a nuestra disposición y no lo vimos.

Eso no quita el embole cotidiano de que otro decida sobre mi libertad, a mi me afecta la tensión arterial escuchar tanto sometimiento miedoso en la ciudadanía ¿y a vos? ¿Te enerva la quietud de los pueblos? ¿o soy la libertaria que queda obligada a recordar que nacemos libres al mundo? Me río sola con éste ultimo pensamiento de súper heroina que tuve.

Ay, diario, diario, que diferente serían mis horas sin vos. Tengo ganas de comprender el tiempo y sus bemoles, me estoy dando cuenta que no es exacto, que atraviesa y que dura lo que quiere. Tal vez nosotros seamos las agujas del reloj del mundo y aún no nos dimos cuenta.

Diario de cuarentena

Hoy por mi ventana brilla el sol. En lo alto un jacarandá parece darme ánimo. Confieso que lo tengo. Pero no es siempre el mismo. El sol que se alza no siempre calienta. Tal vez seamos nosotros, que nos volvimos tibios y nos acostumbramos a la mediocridad. Nos conformamos con una tarde golosa a solas, y soportamos sin sentido, sin intentar descubrir nuevas posibilidades, que nos confinen a la quietud.

¿Te das cuenta que la vida es corta? o te hizo falta toda ésta movida para notarlo. Yo creo que estoy buscando un tiempo, algo que me emocione y me haga volar. El aroma a mandarina fresca de mi mano ayuda a esa intención y entre gajo y gajo planeo huir a mi interior.

Yo necesito hablar, por eso escribo, e intento comprometerte en la idea de repensar quiénes somos, que sociedad estamos construyendo, en una constante vorágine en la que creamos «no lugares» para escondernos en esperas inservibles.

Por eso hoy, me voy a levantar a ordenar, casa e ideas, voy a cocinar unas pastas, sencillas, con salsa rosa, y queso parmesano, buscaré un pan recién horneado que arome la mesa, y abriré el mejor vino que tenga, como un día de domingo.

Diario de Cuarentena: creer o reventar

Una nueva vida, un futuro que nos atropella y nos deja sentados mano a mano, bah computadora a computadora, iphone contra android en un mundo que parece de otros pero que es nuestro.

¿Vos también sentís que a pesar de todo sos la misma? Porque creo que las premoniciones sobre lo que vendrá son quimeras, como era esta realidad de hoy en noviembre de 2019. La única y terrible preocupación que tengo es la intolerancia. La imposibilidad de ver nuestras pajas, esas que nos hacen defender como verdad exclusiva, a la nuestra. Me incluyo en esta vorágine, donde algunos parecen gozar el dolor y otros obviarlo, y como siempre los que intentamos promediar quedamos aislados en un sendero infinito.

Hoy me escapé y tomé el sol en mis manos, lo abracé infinito y le hice ver que es necesario calentar los mares un poquito para que cuando vuelva en el verano 2021 pueda mecerme en él horas y horas. Oí frotar las ramas del álamo en el sauce, y conté muchos gritos de cotorras tardías. Hoy palpé el aire libre y me dí cuenta que no importa cuanta robótica nos rodee, somos aire, polvo, estrella. somos una sinfonía heterogénea de huesos escarpados que a veces, nos damos cuenta que la vida es simple.

Pero la vorágine de sueños prohibidos tuvo un fin, y las cifras espeluznantes me invadieron otra vez. Te propongo que mañana no nos dejemos coptar, y seamos luz, tierra, agua, porque, creer o reventar, somos naturaleza, al fin.

¿

Diario de Cuarentena

Faltan muchos más días que ayer. Porque nos van dosificando el encierro. Para que los idiotas no chillen. y hoy me desperté contestataria. Necesito gritarle al mundo que es hora de frenar la hipocresía. Dejar de hacernos los buenos para serlo. Aguantar el aliento para no contagiar. Eso nos proponen. Porque se jugaron nuestro destino en criar aplaudidores para sus mediocres proyectos.

Hoy no creo en nadie. No tengo ganas de ser amable con los políticos, ni los Licenciados en Sanidad que llenaron sus bolsillos todos estos años en vez de prever, ni creo que los médicos sean mártires. Ninguno de nosotros lo es. Basta de condescendencia barata. Acá estamos, asustados por un vibrión.

Mientras descargo en mi hombre la frustración que siento, me descubro hipócrita también. Porque he caído muchas veces en las vanas ilusiones de lo plástico, en esa liquidez del mundo que anuncia Bauman en libros lujosos.

Entonces, abro la heladera y lo cotidiano me hace volver a lo básico. El olor a leche y huevo duro. La posibilidad de alimentar a mis hijos. El sol en la cara, la brisa del mar. Al fin de cuentas, lo valioso en la efímera vida humana no se mide con dinero.