Diario de Cuarentena: No hay más tiempo

Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg y del infierno de la mitología tibetana) no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

Y aquí nos encontramos, llenos de contagios de no sabemos bien qué, con ineficiencia científica y muertes rondando, perdiendo el tiempo. Nuestro único y valioso tiempo. Somos ese río, ese tigre y nos destrozamos, pero también somos el fuego. No podemos negar la esencia, aquello que nos construye y en este universo de desesperación y secreto, como país, nos estamos quedando sin tiempo.

Diario de Cuarentena: ¿Que día es hoy?

Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro… Vive tu propia vida. Todo lo demás es secundario Steve Jobs

Este diario es al menos mi brújula en una existencia que nos sorprende sin norte. llenos de incertidumbres y en la cuarentena más larga e improductiva del mundo. Es difícil el tiempo, siempre creemos que nos falta para esto o para lo otro; ahora nos sobra y no podemos con él. Porque el tiempo tiene sentido si es productivo, para uno, en el sentido que uno quiera darle. Pero cuando nos obligan a darle un solo sentido, que es el de contar la muerte y paralizar el resto, nos quedamos varados en el miedo y eso es muerte segura.

Muchos experimentaron la pérdida de noción del tiempo desde que comenzó la cuarentena obligatoria por coronavirus. Son muy pocos los que afirman que durante el confinamiento el tiempo se pasó volando y por lo general son frases hechas que responden a ideales políticos y no a la realidad.

Ahora bien¿qué hacemos con lo que recordamos en este tiempo obligado? Hay dos percepciones en danza ante esta situación, una que podríamos llamar prospectiva y sobre cuán rápido pasa ahora mismo y otra retrospectiva, que sería cuán rápido pasó la semana , el año o la década pasada. Y la vida real queda entre ellas.

Vamos pasando el tiempo en una confusión de días idénticos nos lleva a crear pocos recuerdos nuevos, que es fundamental para nuestro sentido de percepción del tiempo. Los recuerdos son una de las formas en la que medimos cuánto tiempo pasó. Nos estamos quedando sin recuerdos, y con la pérdida de los adultos mayores, sin memoria.

Se pierde la noción del tiempo durante el aislamiento. Y en Argentina es interminable. Nos llenaron de “horas vacías” ante la falta de reuniones con amigos, familia o salidas. Para cubrir esos vacíos y no aburrirse muchos buscaron actividades para realizar, sin embargo los días pasan y cada vez los días se parecen más. Vivimos una y otra vez un mismo y fatídico día que solo nos deja sinsabores y muertos. Crece la dualidad dada porque, mientras el día a día se hace largo porque tenemos horas vacías, los recuerdos de los días pasados son menores a los que teníamos cuando no estábamos confinados, entonces nos parece que se hubiera pasado rapidísimo. Nos quedamos sin tiempo, cuando aparentemente nos sobra.

El paso de las horas, cuando vivimos mucho más en el presente y no planificamos tanto el futuro porque es incierto y lejano, es lento, porque ese proyectar es algo que nos lleva bastante tiempo en condiciones normales del día a día sin cuarentena. Y es entonces que nos preguntamos atontados ¿Qué día es hoy?

Y aquí me encuentro, en un diario de sábado en cuarentena, con noticias poco alentadoras recordando los dichos de San Agustín: «¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si tuviese que explicárselo a alguien no sabría como hacerlo.» Sin palabras.

Diario de Cuarentena: Pérdidas

Te fuiste de madrugada,con los tres rodeándote. Tengo en mi palma la sensación de tu mano dejando la vida. Nueve años atrás. Tan joven. SIn embargo, con el tiempo comprendí lo eterno. Cuando la angustia primera cedió y el llanto dejó paso a la resignificación. Tanto vivido, tanto aprendido tras la muerte.Hoy puedo sentarme a sonreir mirando tus verdes, viajar por Córdoba recordando tu risa, amar a tu familia, la del Líbano, esa que nos inculcaste, de la que nos apropiamos desde niños, y recibirlos en casa y festejar la vida en común.

SIn embargo, el mundo no es lo mismo sin vos. Perdió patria, no en vano naciste un 9 de Julio, perdió frases grandilocuentes, perdió pedidos para el que lo necesitara, ropa comprada para otros, perdió kebbe, niños envueltos y dulces árabes, perdió ñoquis de papa amasados entre juegos y tanta pero tanta fuerza, que hoy, te prometo que solo hoy, me voy a permitir aflojar un rato, para que la madre que soy hoy, tome fuerza, respire, te recuerde y se acerque un poco a la madre que fuiste. Te mando al cielo que hayas elegido mi sencillo poema.

Llevo tu cedro clavado en mi sien

Acaricio con manos que se te parecen

Y sostengo desdichas que enjuago siempre

En un coral que plantaste en mi patio una vez.

Desde antes, antes de los olores envueltos en parra

Fuiste niña de trenzas y silencios,

te anunciaste con piruetas de milhojas

para abrirte como un lirio ante esos ojos

Supe de tu voz entre otros ruidos,

En un eco amniótico que era síntesis

Y  me aferré a tu falda tantas tardes

De soles concéntricos y miedos.

Me comí tu tiempo, con la voracidad infante

Te enojé, te mentí, te enaltecí, te sucedí,

Te necesité, te cuidé, te maté, te amo.

Te amo asiendo lo inefable y eternizando

El sentimiento en mí. Por eso te llevo.

Diario de Cuarentena: Seamos Borges

Un día como hoy Einstein publicaba su teoría y comenzaba a dimensionarse la relatividad inherente al espacio-tiempo, entre otras cuestiones gravitatorias, En este momento histórico el tiempo y el espacio están cobrando un significado diferente para cada uno de nosotros. Lo mismo sucede con el espacio. Nuestro espacio temporalidad tiene reducidas sus proporciones. Tenemos menos espacio, menos territorio de acción en un tiempo que parece infinito.

Y así vamos transitando el día 103 de cuarentena obligatoria. Esta característica no es menor, lo obligatorio, aquello que se vuelve punitivo en democracia, debe justificarse. Llevamos más de tres meses encerrados, aterrados, desconsolados, sosteniendo una política pública que dado los hechos no pudo cumplir su parte. Nuestro tiempo y nuestros espacio, por separado o en el juego relativo que los enlaza están en una línea continua de no acción que somete voluntades y construye imaginarios. Porque el miedo siempre paraliza.

Como sociedad, debemos ser críticos, pero con la administración pública, no con nuestros vecinos, sumidos en el mismo fango que nosotros. Nos señalamos con el dedo de la justicia, y caemos en el error de hacer justicia por mano propia, juzgando, creando historias. Mientras, en este espacio impuesto por un gobierno, la verdadera justicia deja que flagelen instituciones, o suelta delincuentes. El congreso, se transforma en una pantomima deleznable. No nos representan. Los intendentes deben honrar sus mandatos y no estar supeditados a la chequera provincial, pero por sobretodo, los ciudadanos debemos estar a la altura, si aquellos a los que empleamos para representarnos no pueden. Nosotros somos el río, no ellos, nosotros somos el tiempo, seamos Borges:

«Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg y del infierno de la mitología tibetana) no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.»

Diario de Cuarentena: el tiempo pasa

Un día gris es como ese sweater que amás y no podés tirar. No te gusta, esta viejo, tiene bolitas, pero te abraza. Y los días grises siempre nos dejan así, colgados de los recuerdos, abrazados a ellos, enfundados en prendas calientes que nos hagan sentir menos solos.

La magia del tiempo consiste en su independencia. El tiempo pasa. No le importa qué estemos haciendo, si los chicos tienen varicela o si la casa es un lío. No mide nuestros vaivenes, ni se juega en él la urgencia que nos concierne. Pasa. Y en ese paso nos va dejando quietos. No podemos alcanzarlo. Aunque luchemos con cremas antiarrugas y ondas rusas, aunque los satélites del mundo se freezen y no nos retransmitan más. el tiempo pasa.

Por eso hoy quiero que lo recuerdes. Para que no lo pierdas, y seas consciente que tenemos un sólo tiempo en esta vida. Y que es valioso. No lo desperdicies con miedos. Pasalo con quienes ames. Con los que te hagan bien. Tirá todo lo accesorio en tu vida, menos ese pullover mimoso que te envuelve con recuerdos.

Acordate…

El tiempo pasa
Nos vamos poniendo viejos
Y el amor
No lo reflejo como ayer
En cada conversación
Cada beso cada abrazo
Se impone siempre un pedazo
De razón

Vamos viviendo
Viendo las horas
Que van muriendo
Las viejas discusiones
Se van perdiendo
Entre las razones
Porque años atrás
Tomar tú mano
Robarte un beso
Sin forzar el momento
Formaban parte de una verdad

Porque el tiempo pasa
Nos vamos poniendo viejos
Yo el amor
No lo reflejo como ayer
En cada conversación
Cada beso cada abrazo
Se impone siempre un pedazo
De razón

A todo dices que sí
A nada digo que no
Para poder construir
Esta tremenda armonía
Que pone viejo los corazones

Porque el tiempo pasa
Nos vamos poniendo viejos
Yo el amor
No lo reflejo como ayer
En cada conversación
Cada beso cada abrazo
Se impone siempre un pedazo
De razón

Diario de Cuarentena: a destajo

Cumplir años es como tirarse de un tobogán gastado. Podés trabarte en alguna parte, pero terminás cayendo. Y se te mezclan saludos que te recuerdan que te quieren, pérdidas de esas que nadie puede reemplazar ni calmar, momentos únicos que se agolpan en las neuronas buscando ser protagonistas, historias cotidianas que se vuelven mágicas y una lágrima cedida al festejo por lo que ya no sos.

Pero cumplir tiene otras acepciones : es hacer aquello que determina una obligación, una ley, una orden, un castigo, un compromiso, una promesa. De todas esas palabras escupo la orden y el castigo y elijo el compromiso y la promesa.

Por eso me comprometo a seguir aprendiendo, día a día de mi vida, todo lo que pueda aprender, pero en especial lo que tiene que ver con las emociones. Aprender a ser más feliz con menos, a ser menos crítica con más personas, a aceptar la otredad como propia, me comprometo a seguir amando, es más me comprometo a amar más. Mucho más.

Y prometo serme fiel, acariciar ldeales, volver a reconstruir aquellos que la vorágine del tiempo y la vida quebró. Insistir en la belleza de lo simple y revolucionar al mundo con palabras. Me prometo vivir, que no es transitar sino ser, y en ese ser implico el compromiso de cumplir la promesa. Creo que la vida tiene el sentido que le demos, y que es trascendente cuidarla, tanto como vivirla a destajo, a corazón abierto, sangrando a veces pero latiendo a la par de los que amo, de los que amé y del mundo que me queda por amar.

Mi cumpleaños sigue con asado y familia, pero éste, es mi festejo personal que hoy, comparto con vos.

Diario de Cuarentena: no marques las horas

La perinola que es largo el día. Y eso que me levanto más tarde, porque me acuesto más tarde leyendo, viendo una película o jugando un burako con alguno de mis hombres. Pero me sobra tiempo. Escribo mi segunda novela, tomo un curso de cuento, tengo un taller de escritura que coordino online. Cocino, aunque ya saben que no es un placer para mí, limpio la casa con odio profundo, hago un poco de gimnasia a diario, riego mis plantas, juego con la perra y hasta me tiro a pensar al sol.

Qué ocurrió con el reloj, que las horas parecen eternas. Será que el tiempo que perdemos en los traslados es monumental, o que el tiempo interno se calma con la prohibición, o tal vez siempre estuvo el mismo tiempo a nuestra disposición y no lo vimos.

Eso no quita el embole cotidiano de que otro decida sobre mi libertad, a mi me afecta la tensión arterial escuchar tanto sometimiento miedoso en la ciudadanía ¿y a vos? ¿Te enerva la quietud de los pueblos? ¿o soy la libertaria que queda obligada a recordar que nacemos libres al mundo? Me río sola con éste ultimo pensamiento de súper heroina que tuve.

Ay, diario, diario, que diferente serían mis horas sin vos. Tengo ganas de comprender el tiempo y sus bemoles, me estoy dando cuenta que no es exacto, que atraviesa y que dura lo que quiere. Tal vez nosotros seamos las agujas del reloj del mundo y aún no nos dimos cuenta.