Diario de Cuarentena: Máximas

Seamos libres y lo demás no importa.José de San Martín

Ayer fue el día del niño. Un día del niño lleno de rarezas, sin bullicio y con chicos aburridos y desconectados de otros chicos, sin abrazos. Aunque la gente se rebela y a pesar de los casos y los DNU comenzó a vivir su vida, nada fue igual. Para empezar ahora se llama Día de las Infancias (ojalá hubiera más de una) o día de la niñez, éste último resulta más lógico. Qué manía de igualarnos como si lo diverso fuera pecado. Mis hijos ya están grandes, pero los abracé igual, muy a pesar de ellos, y me emocioné recordandolos en mis brazos. También pensé en la madre de Facundo, que pasó el día entero frente a un cadáver esqueletizado que puede ser su hijo, luchando contra toda la policía bonaerense. En la titular del PAMI diciendo que si alguien convocaba a su madre a una marcha, lo mataba, mostrando con claridad su sutileza y su nivel de empatía y grandeza. En la familia del adolescente cordobés baleado por la espalda y en los hijos de Rosa, asesinada acá nomás. En la tristeza que me produce el país a oscuras y cerrado, las fronteras que van creando las ciudades, los terraplenes y los avances sobre la justicia o el derecho a la propiedad. Las locas manías de Grabois, que con sarcasmo habla de labriegos cuando se refiere a usurpadores y se olvida del labriego Eugenio que cobra cerca de un millón de pesos por mes. Y entonces me acuerdo que hoy, 17 de Agosto, rendimos honor al General San Martín, al que no me gusta llamar padre de la patria. Me cuesta esto de buscar padres para todo. Yo creo en la horizontalidad y descreo del verticalismo. Me gustan más los grupos de trabajo que los líderes carismáticos y prefiero los estadistas antes que los caudillos.

Qué pensaría Don José Francisco de San Martín que nació en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes, un 25 de febrero de 1778. Vivió, estudió y batalló en Europa. Finalmente en enero de 1812 San Martín emprende el regreso a su tierra natal a bordo de la fragata inglesa George Canning. “Yo serví en el ejército español desde la edad de trece a treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente coronel de caballería. En una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos de Caracas, Buenos Aires, etc., resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento a fin de prestarle nuestro servicio en la lucha.»  El 24 de marzo de 1814 cuando se reunió el Congreso en Tucumán. San Martín, preocupado por la demora en sancionar la independencia dirige una carta al diputado por Cuyo, Godoy Cruz. «¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? ¿No es cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos?» El héroe tenía muy claro el valor de la libertad. El 16 de agosto de 1816, nació Mercedes Tomasa de San Martín, su hija. A principios de 1817 comenzó el heroico cruce de los Andes. «Compañeros del Ejército de los Andes: La guerra se la tenemos que hacer como podamos: si no tenemos dinero; carne y tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos tejan nuestras mujeres y si no andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje.», durante muchos tramos San Martín debió ser trasladado en camilla debido a los terribles dolores provocados por la úlcera. A poco de cruzar los Andes, el 12 de febrero de 1817, las fuerzas patriotas derrotan a los españoles en la cuesta de Chacabuco, iniciando de esa forma la independencia de Chile No fue el único cruce ni su única travesía libertaria,  En 1823, cruzó por última vez los Andes, estuvo unos días en Mendoza y pidió autorización para entrar en Buenos Aires para poder ver a su esposa, que estaba gravemente enferma. Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, le negó el permiso argumentando que no estaban dadas las condiciones de seguridad para que San Martín entrara a la ciudad. Las mezquindades ya comenzaban a marcar nuestra patria. Cuando muere Remedios, se va a Europa con su hija, San Martín atravesaba en Europa una difícil situación económica. Del gobierno argentino no podía esperar nada y ni el Perú ni Chile le pagaban regularmente los sueldos que le correspondían como general retirado. También la injusticia azotaba ya la creación de nuestra nación.En febrero de 1829 llega al puerto de Buenos Aires pero no desembarca. Se entera del derrocamiento del gobernador Dorrego y de su trágico fusilamiento a manos de los unitarios de Lavalle. Muchos oficiales le envían cartas a su barco y lo van a visitar con la intención de que se haga cargo del poder. San Martín se niega porque piensa que tome el partido que tome tendrá que derramar sangre argentina y no está dispuesto a eso. Triste y decepcionado decide regresar. Los restos recién volvieron a su tierra durante la presidencia de Avellaneda que lo repatrió en 1880 , 30 años después de su muerte. Su hija, a la que educó y crió desde los siete años, recibió de su padre las famosas máximas que hoy comparto, con la esperanza de que en este día, con banderazo incluído, nos volvamos patriotas:

  1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una Mosca abriéndole la ventana para que saliese: “Anda, pobre Animal, el Mundo es demasiado grande para nosotros dos.”
  2. Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
  3. Inspirarle gran Confianza y Amistad pero uniendo el respeto.
  4. Estimular en Mercedes la Caridad con los Pobres.
  5. Respeto sobre la propiedad ajena.
  6. Acostumbrarle a guardar un Secreto.
  7. Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las Religiones.
  8. Dulzura con los Criados, Pobres y Viejos.
  9. Que hable poco y lo preciso.
  10. Acostumbrarle a estar formal en la Mesa.
  11. Amor al Aseo y desprecio al Lujo.
  12. Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.

Diario de Cuarentena: Cosmópolis

150 días pasaron del primer diario, pero seguimos con restricciones a derechos fundamentales, como reunirnos, trabajar, transitar. Hace tiempo que dedico los domingos a recomendar un libro. Hoy voy a recomendar uno que leí en su idioma original del autor Don DeLillo, queha escrito hasta la fecha una quincena de novelas, cinco obras de teatro, más de veinte ensayos, un guión cinematográfico, panfletos en defensa de Salman Rushdie y Wei Jingsheng y trece relatos. Su nombre, sin embargo, ha alcanzado fama y reconocimiento académico únicamente en su faceta de novelista. DeLillo es hoy uno de los novelistas norteamericanos mejor considerados por la crítica de su país y con mayor proyección internacional. La popularidad de su obra, no obstante, ha ido creciendo progresivamente a lo largo de los años, especialmente a partir de la publicación de Libra en 1988, que marca un punto de inflexión en términos del volumen de lectores y de la atención académica . Recomiendo, como todos los domingos de esta interminable cuarentena, una de sus obras Cosmópolis (2003).

Después de tres décadas a la sombra de Pynchon, DeLillo se revela al inicio del siglo XXI como padre de
una nueva generación de autores que se consideran sus herederos: Jonathan Franzen, David Foster Wallace o Richard Powers. Pero hoy nos dedicamos a una novela en partícular.

Cosmópolis transcurre en un solo día, el último de una época, símbolo del intervalo entre el final de la guerra fría y la era de terror, de los años 90, momento en que el mercado financiero se desploma y la «nueva economía» comienza a agonizar. Es una historia intensa que surca los temas capitales del autor: la alienación, la paranoia, el sexo, la muerte, el mercado global, el terrorismo y la relación entre poder y tecnología.

El joven Eric Packer emprende su viaje en limusina para cortarse el pelo en su antiguo barrio, el Bronx, sin saber que este viaje será más largo e incluirá inversiones con una divisa asiática, prostitutas y traiciones de sus antiguos aliados.

Don DeLillo es uno de mis favoritos dentro de los escritores contemporáneos. Cualquiera que haya leído Ruido de Fondo sabe su genialidad. Esas frases disruptivas y poéticas, que nos remiten a Hemingway cuando entrecorta una frase , a Thomas Pynchon, en la maligna y paranoica mirada de la realidad que nos rodea, DeLillo es un grande, con diálogos increíbles, con un humor particular y una visión del mundo llena de personajes encerrados y roles que se intercambian a lo Samuel Beckett.

Pero sigo con la novela que recomiendo hoy. Este viaje en limusina que es la historia abreviada del capitalismo tardío, en la visión del autor, con un joven de Wall Street ignorando las protestas de la calle al tiempo que sigue una inversión peligrosa con el valor de una divisa china. Porque, dice De Lilo, con el valor oro enterrado, el dinero ya solamente vale lo que alguien dice que vale. ¿Qué nos dicen sus abstracciones, sus frases seculares? Tantas transacciones, ambiciones y movimientos económicos, que ponen a este joven de un barrio bajo, lejos de un ciudadano promedio, algo significan. DeLillo lejos de ofrecer visiones más o menos claras de lo que sucede, nos ilumina por dentro, como si pudiera ver la forma en la que vamos comprendiendo , sintiendo y procesando lo que sucede.

Durante su viaje, el protagonista se enfrenta a una odisea , queda atrapado en un embotellamiento producido por la llegada del Presidente a la ciudad, el funeral de un ídolo de la música, el rodaje de una película y una violenta manifestación política. Cuatro parangones de una realidad que fue escrita en 2003, pero que sigue representando la sociedad actual, llena de parámetros impuestos, de ídolos de papel y de violencia política, Cosmópolis profetiza en dos mil tres, un mundo veinte veinte, convulsionado y caótico, carente de futuro. Imperdible la obra y el autor.

Diario de Cuarentena: Lo que es no es.

Ante la irrupción en escena de nuestro nuevo paradigma de lo no real, creado por el presidente y sus dos adláteres, al decir que prolongan por quince días lo que no existe, según ellos, la neológica palabra posverdad, que no figura en el Diccionario de la Real Academia Española de Letras, adquiere una nueva significación, o más de una y también nuevas relaciones con las ciencias y con lo comunicacional.
Este término “irrumpió”, porque fue de esa manera feroz que el mote posverdad comenzó a utilizarse por comunicadores y políticos de todo el mundo.Claramente hablamos de posverdad cuando se trata del rol de las emociones o las creencias al momento de moldear la opinión pública en detrimento de los hechos objetivos. Por ejemplo, la cuarentena no existe, pero la extiendo.
Es aquí que puntualizo, la necesidad de repensar el valor de la objetividad en el hecho comunicacional y no“comunicativo”, porque no deseo tener una mirada unidimensional de la comunicación, que sólo se base en lo referente a la información. Por otra parte, es desde la percepción que la modernidad le otorga al sujeto, como protagonista escindido del mundo y capaz de observarlo objetivamente, que se vuelve posible propender a que los medios se alejen de una estética representacionalista.
Parecemos envueltos en una especie de metamorfosis de nuestro concepto y de nuestra vivencia de sujeto, nos cuestionamos sobre otras formas de vivir los mismos paradigmas y otras maneras de cognición y producción. Ningún hecho o un objeto es independiente de nosotros si queremos que lo que afirmemos sea válido. Toda afirmación es una petición de obediencia, en cambio, cuando la mirada nos incluye, las afirmaciones son invitaciones a experiencias participativas.

Nuestro gobierno viene pidiendo obediencia, nos deja afuera, Nos destrata. Y los medios de comunicación y la sociedad se interpelan para determinarse y, los conocimientos que construyen no deberían ser el resultado de un reflejo del mundo sino el de la creación surgida por la interacción y, de hecho, una nueva invitación a la participación.
Si indagamos el origen de la posverdad encontraremos una vasta cantidad de respuestas, ¿pero cuáles de estas nos interesan desde la realidad que acontece?
La zona gris de indefinición entre lo que es verdad y lo que no, entre lo engañoso y lo sincero, es uno de los gérmenes de la manipulación estratégica a la que estamos sometidos, la base sobre la que está montada la legitimidad del gobierno está llena de posverdades. Aristóteles describe a la mentira como la correspondencia de la proposición sobre aquello a lo que se refiere, cuando ésta no se da, la proposición es falsa, o sea es una mentira. Pero el planteo es : ¿cuál es la verdad?Hay quienes sostienen que la verdad es una sola y precisamente coincide con la propia, entonces, lo que consideran certeza, se vuelve frontera infranqueable para la disidencia o la existencia de otras verdades, otras miradas del mundo.

Nos han propuesto mucho, y se ha hecho muy poco. ¿Quién puede medir la relación entre lo propuesto y el hecho?, ¿quién puede dar fin a algunas certezas y comienzo a otras. Le podemos dar estas atribuciones tan relevantes para la sociedad a políticos que ya mostraron sus flaquezas o medios de comunicación parciales?
Se dice que la posverdad es la nueva ecología mediática que propone a las redes sociales como los nuevos y súper- poderosos medios de este siglo, como la existencia palpable del universo personal y social transformado en una red fluyente. ¨Para muchos, las redes “detentan” el poder para construir agenda, por ciertos motivos: la facilidad para la publicación de noticias falsas, la debilidad de las barreras de acceso para publicar; la complicación para detectar falsas noticias por el público y las consecuencias de una tremenda crisis cultural de conocimiento que padecen las instituciones y la comunicación.
Slavoj Zizek sostiene que la gente ya sabe todo y aún así cínicamente, actúa como si las mentiras fuesen verdades ¿Será la posverdad una metáfora que eluda la eternización del status quo?

En nuestro presente, parece que lo que es, no es, y ese discurso lo sostienen los medios de comunicación y los estratos de poder. El propio presidente se ahoga en su mar contradictorio y falaz, el gobernador se calienta con la indolencia de los débiles ante un fracaso evidente y el supuesto líder de la oposición coquetea con su propio poder hasta quedar al desnudo. Tanta posverdad me lleva a creer que estamos viviendo en una paradoja, similar a la de Epiménides, con líderes que aparentan auto contradecirse si se siguen un razonamiento, pero podemos fácilmente mostrar que dicho razonamiento no es correcto.
En este devaneo entre lo falso y de lo verdadero, queda la realidad pandémica de un pueblo hastiado de contradicciones, de promesas incumplidas, de comparaciones tan dramáticas como falsas y sin respuestas para lo que acontece hoy, de verdad, con la palpabilidad de lo cierto, que ya no admite más la flojera de adalides que viven de relatos.

Diario de Cuarentena: Cerealistas

Hoy es el Día del Cerealista fecha fijada el 14 de agosto de 1926 con motivo de recordarse el primer embarque de trigo desde Argentina al extranjero. Esa primera exportación fue el resultado de la política de intercambio comercial llevada a cabo por Nicolás Avellaneda, quien conducía el país desde 1874. Con la intención de dedicarle a los trabajadores del agro un día para homenajear y reconocer su actividad, el Consejo Directivo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires resolvió instaurar el 14 de agosto como la fecha en que se celebrara el Día del Cerealista.

Los agricultores son las personas que gracias a su labor y compromiso apuestan al desarrollo de la producción de la Argentina, y no los tiranos de la oligarquía que pretende demonizar cierto sector de la política.

La palabra ‘cerealista’, define con certeza una serie de valores, algunos de los cuales son difíciles de explicar a aquellos que no forman parte del agro, pero es necesario que se comprenda que hablar de cerealista es hablar de quien busca el consenso de los sectores productivos, el orden y resolución de los negocios, sus formas y sus normas, bogando por la transparencia de lo que se gestione. Esta actividad se fue perfeccionando y es importante recordar la tarea de cada una de las personas que intervienen en algún eslabón de la cadena que relativa al agro, que engloba a los productores, acopiadores, cooperativas, corredores, industriales aceiteros, molineros y finalmente a los exportadores que son quienes concretan la venta al exterior y el traslado de los productos, que luego llegan a las mesas del mundo. En decir, todo un sistema que requiere que cada uno de los actores cumpla con su estapa. Es una tarea que incluye al mundo, que nos conecta. El productor de cualquier zona de nuestro país, tal vez no tenga en cuenta que el pan que surgió del trigo que cultivó, tal vez sea comido por un niño en el otro extremo del mundo; demostrando que todos estamos relacionados, al fin de cuentas, todos somos consumidores de lo que el ‘cerealista’ produce, comercia, industrializa.

Vos pensarás por qué le dedico el diario del 14 de agosto a una conmemoración, pero no es casual. En un país que gobierna con medidas confiscatorias contra la producción y el campo, que impide el crecimiento de un sector que es el único que otorga divisas al país aun en los momentos más críticos, sería importante que el resto de la sociedad también celebre que la tierra sigue siendo la principal fuente de riqueza y que la tarea cotidiana de aquellos que forman parte del sistema agroproductivo hace que sea posible que exista confianza, a pesar del gobierno mismo, en que se pueda lograr un país grande, con el esfuerzo diario y silencioso de todos los ciudadanos.

El vocablo cerealista contiene valores, tales como esfuerzo, acuerdo, compromiso, palabra empeñada, empeño ante la adversidad. Representa una tradición acuñada y transmitida por generaciones a lo largo de la historia y de la cadena de valor que comienza en el productor y finaliza en la exportación.

Es que para un cerealista, lo que produce no tiene nada más que el valor de las pizarras, una semilla o un producto elaborado a partir de ella, lleva en su interior todo la ciencia, la investigación, la inversión de criaderos, la biotecnología, el conjunto de las innovaciones de la industria, y además el anhelo, los rezos, el yugo del trabajo, la alianza profunda con la tierra, una verdadera saga de eslabones en pos de la concreción de riqueza productiva, que lamentablemente, está subvalorada y apaleada por impuestos distorsivos, retenciones y otras yerbas, y desgraciadamente utilizada para generar odios de clase, y divisiones, en un país que una y otra vez vuelve a depender del campo, sus cerealistas y sus divisas para salvar las papas calientes de una economía populista y prebendaria que arrasa con la clase productiva y trabajadora de la sociedad.

Hoy hago honor a la palabra cerealistas, a la necesidad de su valorización, a la tierra que nos da en su fértil accionar la posibilidad de crecer, de comer, y de sentir en nuestras manos que el futuro es posible. Los cerealistas lo saben y lo traducen en logros, a todos ellos, incluyendo el hombre que amo: Feliz día!

 

 

 

 

Diario de Cuarentena: PAROLE, PAROLE

Menos mal que el sol viene a darnos ánimo y calidez, porque la realidad es lamentable. Mientras el Ministerio de Salud sigue en manos de alguien que claramente demostró que no puede con el reto, ahora también le pagamos a un «funcionario» de 19 años que dice les pibis, con la tontera que caracteriza a este populismo barato que supone que la inclusión pasa por cambiar una letra por otra de forma arbitraria. Mientras, las mujeres siguen siendo maltratadas, los homosexuales destratados o golpeados y los trans sin posibilidades reales. Pero si les sirve no están solos, los chicos heteronorma son desaparecidos cuando visitan a sus novias.

En cuanto a la seguridad, la pseudo Ministra desconoce lo que pasa, enfundada en su coraza de soy nac and pop pero no me muevo del escritorio, mientras roban a los mayores, balean por que sí, y nosotros estamos aterrados en ciudades vacías de ciudadanos y transitadas por narcos y delincuentes. Las provincias olvidadas hacen lo que pueden, y la de Buenos Aires para Kicilof es sólo AMBA, el resto seguimos pagando altísimos impuestos, gas de oro y luz de platino, a juzgar por su valor y ni hablar de Ingresos Brutos, renta presunta y la mar en coche. Menos mal que ésta gente vino a salvarnos.

Pero no queda ahí, el cerebro iluminado del ministro de transporte, pretende que crucemos el país en bicicleta, pero subsidia a sus amigos locales y nacionales, y ostenta un ministerio que le queda grande, recordemos que no pudo con el transporte local.

En economía, aunque es mejor haber acordado, tardamos ocho meses para darles lo que pedían, el ministro nos susurra pero emite a lo pavote y creen que los ciudadanos productivos vamos a seguir pagando impuestos mientras el resto del país vive de sueldos públicos y subsidios.

La educación, bien, gracias. No importa cuando vuelven las clases, total, los maestros son magos con zoom de 30 alumnos, y los demás, sin conexión o internet, que se jodan. Y socializar, relacionarse, conectar, no importa.

Los jóvenes parece que deben desechar el amor, el conocer a alguien, unirse a otro, relacionarse, y dedicarse a lo virtual, que tan bien les hace. ¿No?

Me disculpo por la descripción de la realidad que vivimos en un día de sol, es que salvo un cumpleaños de alguien que adoro, pero que no puede festejar no tengo motivos para que sea un gran día. Vivo en una república en peligro, sin futuro, y condenada por aquellos que con palabras vanas dijeron venir a ser los que nos salven. ¿De quién? Yo quiero ser libre, lo demás no importa. Me hizo acordar a una canción de los sesenta que decía :

No cambias más… No cambias más… No cambias más…
(Eres mi pasado y mi presente) Nunca más.

Palabra, palabras, palabras…

Diario de Cuarentena: Juventud

Un charco de olvidos
El espejo de recuerdos que patinan
De cubos de hielo que no enfrían
De rock y juventud

Con clavos verdaderos
Y sed verdadera
Dos en una misma pecera
De rock y juventud

Andrés Calamaro, fragmento de Rock y Juventud.

No sé qué edad tenés, lector de mi diario de eterna cuarentena, pero eso no es lo importante, sino cuán joven sos. ¿Todavía te quiebra la voz una lucha que considerás digna? ¿Sos capaz de quedarte sin dormir proyectando una casa que tal vez no construyas nunca? ¿Tenés en tus manos atrapada la piel de ese amor primero?¿Podés reír a carcajadas aunque nadie lo haga?¿ cantás a los gritos esa canción que te hace sentir vivo? ¿ Te prometés que mañana vas a cambiar todo? Entonces, ¡feliz día!

Un día como hoy, en 1999. la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud. Esta  celebración anual busca incentivar el papel de la juventud como socia esencial en los procesos de cambio y a su vez, pretende crear un espacio para generar conciencia sobre los desafíos y problemas a los que nuestros jóvenes se enfrentan. Es un día para celebrar y dar voz a la juventud, sus actuaciones y sus iniciativas. Se supone que esto es una cuestión de jóvenes, y así debe ser, pero por otra parte, si uno ya no está en edad de merecer la felicitación formal de la ONU, y reconociendo que la juventud es primordial para el desarrollo y que es de vital importancia el compromiso de los jóvenes con la vida y en los procesos sociales; podemos rejuvenecer un rato, revelarnos a los cánones y sentirnos así, vitales, inmortales, y llenos de futuro, a pesar de todo. De la pandemia, de la cuarentena, de la inseguridad, vistámonos con la ropa de la libertad, porque siempre somos jóvenes, solo depende del parámetro con que midamos.

Claro que el mundo actual, no nos permite el disfrute, si consideramos que la OIT nos cuenta que uno de cada seis jóvenes se encuentra sin trabajo debido a la crisis provocada por el COVID-19. Según estimaciones recientes se deberían crear 600 millones de empleos en los próximos 15 años para satisfacer las necesidades de empleo juvenil y la proporción de jóvenes sin empleo, educación o formación se ha mantenido persistentemente alta en los últimos 15 años y ahora es del 30 por ciento para las jóvenes y del 13 por ciento para los jóvenes en todo el mundo. Las cifras son mucho más graves en latinoamérica y en Argentina en particular.

Por lo que si aún nos sentimos vitales, si queda potencia en nuestras mentes y nuestros cuerpos, es hora de dejar un mundo mejor parado a esos chicos que son el futuro, y al que los estamos condenando por la corrupción e ineficiencia del presente. Los invito a trabajar por un país mejor, una américa mejor, un mundo más justo y con mayores oportunidades.

¡ Seamos jóvenes!, ya que como bien pensaba James Russell Lowell, si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto.

Diario de Cuarentena: ¿Nos miramos un poco?

Cuando la clara y divina anatomía de Narciso
se inclina
hacia el espejo oscuro del lago,
cuando el torso blanco doblado hacia delante
se inmoviliza helado
en la curva plateada e hipnótica de su deseo,
cuando el tiempo pasa
en el reloj de flores de la arena de su propia carne,
Narciso se anonada en el vértigo cósmico (…)

                                                                    La metamorfosis de Narciso, Salvador Dalí.

 

El mundo ya estaba mal hecho, mal gobernado, en buena parte por la incapacidad argentina  de  administrar sin endeudarnos y sin crear asistencialismo desde la vuelta a la democracia, además, con desafueros ocurridos, casi siempre espurios, a lo que podemos sumarles cuestiones internacionales. Pero ahora estamos en problemas. Esta crisis pandémica no ha sido, el resultado de una mala gestión política y económica: ¿o sí lo ha sido también ?

En todo caso, este coronavirus nos deja como souvenir una nueva cosmovisión, algunas nuevas prioridades, y también cuestiones urgentes a resolver. El mundo está cambiando sus estrategias geocéntricas, una nueva bipolaridad  con otros actores principales o secundarios se gesta, entre China y Estados Unidos, y si miramos bien ambos países tienen méritos para no quedar indemnes. Salvo la retirada de la OMS, Estados Unidos deberá rever su política internacional. Lo de China va por un carril diferente donde la verdad es esquiva. Pero nosotros, pequeño país sudamericano, estamos quedando afuera del mundo, y no podemos echar la culpa a la pandemia. La profunda huella que dejará en los países pobres, ahondando en las desigualdades en y entre las naciones, será terrible. Y entonces los Estados adquieren un protagonismo acrecentado en la sociedad interna y en la internacional: lamentablemente se vuelven más intervencionistas en la economía y muchos intervenidos, insolventes, como nosotros.

Es necesario recuperar el derecho, las libertades, y repensar lo que ocurre con esta cuestión de la ciber vida actual que no ayuda a concertar acuerdos ni a generar confianza. Nos sobran líderes de cartón carentes de raciocinio y de una altura nacional e internacional acorde a las circunstancias.

Los organismos internacionales se ven superados por algunas manipulaciones, como la propia OMS por parte de China. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ha actuado poco y tarde ante la crisis. Y de lo nacional o el Mercosur podemos esperar casi nada.

Pero, cómo no preocuparse de una nueva, y desbridada, situación social y sanitaria apocalíptica. Cabe temer que tanta pobreza, injusticia y desolación sembradas o agravadas durante la pandemia terminen en una mayor conflictividad social. Cómo se maneje la economía nacional y la internacional, tendrá un papel
fundamental en el hecho que no desborde todo, regenerando el sistema, para revitalizar el comercio también en lo nacional y lo global, ahuyentando tendencias estatistas que solo nos alejan del bienestar.

Padecemos flagelos humanitarios y ambientales, porque la Naturaleza está en el origen y en el fin de los tiempos; el cambio climático sobrevivirá a la covid-19. Sofocada la pandemia, quedará pendiente
como nos relacionamos, por ejemplo, con el medio ambiente. En el inicio del confinamiento se pensó en efectos favorables del encierro sobre el medioambiente: aire más puro, menos emisiones de gases de efecto invernadero, pero fue una ilusión, porque el mundo lleno de gente necesitará el crecimiento
económico que volverá a ser en buena parte insostenible, es más hoy hay más desperdicio de plásticos con el material sanitario, más empleo del transporte privado en perjuicio del público, sigue la deforestación . La pandemia, por ahora no nos ha cambiado, y en esta parte del mundo, la que nos toca, nos ha empeorado.
Con un gobierno que se compara con Suecia y no es capaz de volver a compararse para mostrar cuanto se equivocó, con ciudadanos que no quieren saber la verdad, no sé si tiene sentido que diga que si no queremos llegar a un atolladero sin salida, en el mundo y particularmente en la Argentina, tenemos que comenzar a comprender que la pandemia va a pasar, nos adaptamos a los cuidados necesarios, pero si no nos planteamos un cambio sustancial con un futuro sin suburbios superpoblados, mirándonos al espejo y pensando en una trazabilidad sustentable, todo habrá sido en vano.

Diario de Cuarentena: Mejor no hablar de ciertas cosas.

En un mundo selectivo, donde se habla sólo lo que conviene, es difícil ser libre. La conciencia no importa, la verdad no importa, solo el metarrelato construido para parecer. Y entonces, para hablar de la ciudad, podemos comenzar diciendo que no importa el otro. Una joven desaparecida pero el comentario pasa por su vida, si era licenciosa o no, si esto, si lo otro. Y no hablo de las autoridades, hablo de nosotros, sus vecinos. Tiene que aparecer, después veremos si actuaba bien o mal, o de qué vivía. ¿O estamos libres de pecado?. La vida es de lo que debemos hablar. Pero no. Nos empeñamos en hablar de muerte. Mientras, les roban a nuestros abuelos, nos amedrentan, cada vez tenemos menos poder adquisitivo. Y mientras tildan a un vecino de antipatria, acuerdan con cualquiera con tal de ganar una elección.

Me asusta tanta traición y tal falta de valores que podemos lastimar y hasta cuestionar al que enferma. ¿Nos creemos superiores? Todos podemos contraer la enfermedad COVID y deberíamos abrazarnos en la solidaridad que tanto pregonan. Al fin de cuentas somos humanos, nada más. Y en vez de crear mensajes perversos, de una depravación tal, que hace que ante la desaparición de una joven de 29 años, nos ocupemos de rotularla y no de su situación. Porque venimos hace muchos años así, con un lema que nos vuelve cada vez más hipócritas y que la pandemia, y esta insoportable cuarentena parece haberlo convertido en dogma, con un tapaboca como símbolo, y si: mejor no hablar, de ciertas cosas.

Diario de cuarentena: Todo queda en Casa

«Creo que escribo naturalmente de una manera fácil, sin pensar en que eso tenga que ser fácil» Alice Munro

Como cada domingo dedico el diario a recomendar autores que he leído y que representan lo que considero interesante en la literatura, sin dudas una de mis autoras preferidas es Alice Munro, que se consagrara como una escritora universal gracias al premio Nobel, y en Todo queda en casa la propia narradora canadiense selecciona los que considera sus mejores cuentos. Siendo una gran maestra del género, a quien la crítica señala como una «Chéjov contemporánea», y desde esa mirada, ha elegido los 24 cuentos que configuran ‘Todo queda en casa’ (Lumen), un millar de páginas que invitan a disfrutar del universo de una escritora que ha hecho de las emociones de las vidas sencillas la temática de su obra,maravillosa en las historias cotidianas que nos acercan a sus cuentos, porque nos reflejan.

Es también el resumen de una vida dedicada a la literatura y una suerte de despedida de la gran dama de las letras canadienses, que, con 89 años, cree cerrado su círculo como narradora. La edición incluye, a modo de prólogo, ‘Alice Munro en sus propias palabras’, la entrevista que sirvió de discurso de agradecimiento de la autora a la Academia sueca tras la concesión del Nobel y en la que se presenta como «un ama de casa que aprendió a escribir en los ratos libres». Maravillosa descripción de una escritora increíble que comprende el valor de la vida real a la hora de contar historias. La selección toma el título de un cuento que apareció en ‘Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio’ y abarca toda su carrera con cuentos que se publicaron originalmente en sus libros más celebrados: ‘Mi vida querida’, ‘Demasiada felicidad’, ‘La vida desde Castle Rock’, ‘Escapada’ y ‘El amor de una mujer’.

Munro, como Chéjov jamás dejan ver la estructura que sostienen sus cuentos, con una sencillez solo aparente sostenida en frases precisas y un sentido crítico sin juicios morales. Se centran siempre en las relaciones humanas sobre las que Munro enfoca su lente de la vida cotidiana, un registro en el que la propia escritora se declara deudora de antecesoras como Flannery O’Connor, Katherine Anne Porter, Eudora Welty o Carson McCullers.

«Quiero que mis cuentos conmuevan a las personas; no me importa si son hombres, mujeres o niños… Quisiera que el lector, al terminar un cuento, sintiera que es una persona distinta», asegura la autora, que admite no conocía la palabra ‘feminismo’, mientras sin dudas, lo ejercía. Sus relatos los protagonizan gentes sencillas, anónimas y con problemas reconocibles. A menudo madres e hijas, mujeres valientes, y decididas habitantes de pequeñas ciudades. En esos ámbitos despliega un mundo emocional en el que el placer y el dolor se agazapan a menudo bajo el hule de una mesa de cocina. Esas emociones y sentimientos de personajes comunes en parajes lejanos son el alma de unos cuentos que encierran lo mejor y lo peor de nosotros. Lugares como Clinton, en Ontario, y Comox, en la Columbia británica, entre las que hoy reparte su tiempo Alice Munro, voluntariamente alejada de las grandes metrópolis y de los cenáculos literarios. «Pienso que cualquier vida, cualquier entorno, puede ser interesante», afirma Munro, que jamás pensó «en la escritura como un don» y que acaso «no hubiera sido tan osada si hubiera vivido en una ciudad, compitiendo con personas».

Alice Munro nació en 1931 en Wingham (Canadá). Hija de una profesora y un granjero de religión presbiteriana, cursó periodismo y filología inglesa en la universidad de Ontario, aunque abandonó los estudios al casarse en 1951. Madre de tres hijas, abrió junto a su marido una librería en Victoria y escribía en secreto mientras cuidaba de su casa y su familia. Divorciada en 1972 del padre de sus hijas, se casó cuatro años después con Gerald Fremlin. Es autora de de doce volúmenes de relatos, una novela y tres antologías a lo largo de medio siglo, sus relatos se han traducido a una veintena idiomas. Todos caracterizados por su «sutil narración caracterizada por la claridad y el realismo psicológico» a los que la Academia sueca aludió para justificar el premio.

Para mí, como lectora, Alice es una de nosotras, sufre las mismas frustraciones y los mismos sueños, pero elige contar su historia a través de la historia de otros, que se nos parecen, tanto que al leer sus relatos, tomamos conciencia de que Todo queda en casa.

Diario de Cuarentena: América.

Cuando se habla de alteridad, de solidaridad, del otro, hay que tomar nota que ese otro es de carne y hueso, no un discurso. Por eso me puse a investigar. Más del 40% de los ciudadanos latinoamericanos son pobres, muchos de pobreza crónica. En nuestro país estamos más arriba aún. Los modelos populistas no han colaborado a superar la pobreza, sino que construyeron un status quo de desigualdad. La pandemia acrecentó eso, y nos muestra en la miserable realidad que afrontamos, la falta de recursos genuinos en todas las áreas del sistema.

La caída de las exportaciones. las retenciones, las políticas estatistas y los altos déficits fiscales, que acarrea la imposibilidad de obtener empleo privado genuino, hace que incluso personas de clase media caigan en la pobreza estructural, hoy en día avanzando sin que se apliquen contenciones de ningún tipo. Si sumamos los graves problemas institucionales y la situación de toda la región, es válido sentir que necesitamos descubrir nuevos modelos políticos, culturales y económicos para no caer en la indigencia.

Entre los más afectados por la pobreza, según CEPAL, se cuenta un país cuyo Gobierno se ufana de sus “logros sociales”: Venezuela. La Argentina, es considerado otro país que apuesta por un modelo “nacional y popular”, con un índice de pobreza que sube estrepitosamente. Lo paradójico es que ambos países poseen riqueza, entonces cuál sería el motivo.

¿Hasta qué punto son efectivos y sostenibles los modelos redistributivos populistas? “No son efectivos ni sostenibles. Fueron financiados por el boom de las commodities y con déficits presupuestarios. Se aumentaron los gastos sociales y las subvenciones en salud, alimentos, medicamentos y combustibles, pero se descuidaron necesarias inversiones en infraestructura, educación e innovación tecnológica”, dijo el Dr. Ralph Rotte, profesor de Politología y Economía en la Universidad RWTH, de Aquisgrán.

Es claro que ese tipo de política redistributiva, funciona solo a corto plazo y con altos precios de las materias primas y las commodities. No hay viento de cola en este momento mundial y aunque tenemos los argentinos alimentos para exportar, y se van a necesitar, nuestra cultura nacional y popular castiga una y otra vez a quien los producen. Y aunque viniera en la post pandemia un auge de las commodities, la financiación de presupuestos como los latinoamericanos, con alto déficit, siempre genera una inflación sin control. Si le agregamos el creciente dirigismo estatal, una gran burocracia y el avasallamiento del Estado de derecho, podemos padecer nuevamente graves consecuencias.

Mi diario de hoy es puramente práctico, vengo leyendo mucho sobre américa para entender el fracaso de los latinoamericanos y creo que es porque no nos planteamos nunca una alternativa que sea política de estado. Una política económica y social que apueste por inversiones, la iniciativa privada, la competitividad y una apertura hacia el exterior. El Estado ocupándose de la infraestructura y educación, la creación de incentivos para inversionistas nacionales y extranjeros que ayuden a modernizar y diversificar la economía con gobiernos que se preocupen por ver cómo podemos integrarnos a nivel local, regional y mundial.

En investigaciones económicas empíricas se ha demostrado que una política económica de ese tipo puede ir asociada además con redistribución, mayores impuestos a los sectores más exitosos y transferencias a los pobres, lo que lleva a un mayor consumo, más demanda, más crecimiento y empleo. Claro que si el poder lo toma un régimen populista, eso no va a suceder porque son cortoplacistas y estas políticas que sugiero, o en realidad sugieren maestros de la economía y la sociología, exigen una retirada parcial del estado, planes económicos confiables, total vigencia del estado de derecho y plena democracia. Ninguno de esos puntos parece compatible con el supuesto socialismo gobernante en este siglo.

Me preocupa mucho que los modelos populistas y asistencialistas fomenten el clientelismo y el nepotismo, tal como sucede en Venezuela y la corrupción que sucedió en las últimas décadas en Brasil y Argentina, además descreo de sus buenas intenciones. El asistencialismo está pensado como instrumento del clientelismo, para atar a parte de la población al Gobierno y asegurar mayorías populistas. Por eso no pueden separarse. Y hoy veo con tristeza que en plena pandemia, está siendo usado para que más gente dependa del estado. Por otro lado, el modelo parte de una creciente influencia del Estado y de un rechazo ideológico de cualquier mecanismo o recurso genuino que provenga del mercado. Esto lleva a más burocracia, más nepotismo y abultada corrupción.

En caso de una crisis, como la actual,los ajustes necesarios, ante la bancarrota estatal, golpean sobre todo a los más pobres. No solo vuelven a la desigualdad inicial sino que la profundizan, únicamente porque la educación y la cualificación, un sistema como el que nos gobierna, las desatiende. Y acá estamos, nosotros, el pueblo silenciado, frente a la grieta, el virus, las inequidades y la espantosa traición de la clase política, arrodillada tras los cheques del poder.

Pero no todo está perdido, hay que seguir luchando por una América libre de populismos, por una Argentina conectada y pujante. Voy a compartir la poesía de una canción que amaba mi madre y que cantaba Nino Bravo: Donde brilla el tibio sol, con un nuevo fulgor,dorando las arenas. Donde el aire es limpio aun bajo la suave luz de las estrellas. Donde el fuego se hace amor,el río es hablador y el monte selva, hoy encontré un lugar para los dos en esa nueva tierra. ¡América, América! Todo un inmenso jardín
eso es América, cuando Dios hizo el Edén pensó en América. Cada nuevo atardecer el cielo empieza arder
y escucha el viento, que me trae con su canción una queja de amor, como un lamento. El perfume de una flor, el ritmo de un tambor en las praderas. Lanzas de guerra y paz, de un pueblo que aún no ha roto sus cadenas.¡América, América! Todo un inmenso jardín eso es América. Cuando Dios hizo el Edén Pensó en América. ¡América, América! Todo un inmenso jardín eso es América. Cuando Dios hizo el Edén pensó en América.