Diario de Cuarentena: Movilidad Social

Provengo de una familia donde la Movilidad social fue posible, el mérito una meca y el esfuerzo una condición. No es un término cualquiera el de tener movilidad social. La movilidad social se refiere al movimiento de las personas de un nivel socioeconómico a otro. Una persona tiene movilidad cuando cambia su situación socioeconómica en relación a la del hogar en que nació. Mis padres lo lograron, a mí me resulta una torre de Babel inalcanzable y mis hijos no lo ven posible.

Podemos decir que el grado de movilidad social es un termómetro de la igualdad de oportunidades que las personas tienen en una  sociedad para alcanzar el éxito y una buena calidad de vida. Los países que logran brindar dicha igualdad de oportunidades a sus habitantes, aprovechan y maximizan el talento de su población. En los países donde esto no ocurre y no hay  posibilidades de competir en circunstancias similares, como el nuestro, crece la desigualdad, se generan tensiones sociales, la delincuencia incrementa y la cohesión social se deteriora. Hay particularidades en cada nación, es posible identificar factores que influyen en la movilidad social de las personas, es relevante el nivel de educación que aquí parece no importar, de hecho vamos a aprobar un año entero sin calificar en desmedro del esfuerzo docente y el de los propios alumnos que continuaron en un sistema nuevo buscando aprender , el género, el grado de urbanización y aislamiento de las comunidades en donde viven, y también el grado de educación de los padres.

Si como país pudiéramos dejar de lado las mezquindades y los remilgos de la clase política, en especial de la que gobierna, ocupada en mantener un miedo sanitario para no hacerse cargo del descalabro de su gobierno que se acerca al año de gestión sin hacer nada, podríamos crecer en un mejor entendimiento sobre la manera en que estos factores detonan u obstaculizan el progreso de las personas en la estructura socioeconómica, para implementar medidas y acciones que nos permitan construir una sociedad de oportunidades para todos. Que no significa dar a todos limosna ni que todos somos iguales, Ofrecer las mismas oportunidades y luego el mérito o esfuerzo de cada uno, sus propias acciones lo harán más o menos exitoso, y además le permitirá crecer o no, según lo merezca en base a sí mismo. Sin dudas sería una sociedad más justa y más humana.

Diario de Cuarentena: La Argentina en Pedazos.

Cuando Sasturain, Piglia, de Sanctis y otros plasmaban la historia argentina en historieta en la revista Fierro, buscaban comprender el imaginario social. ¿Cuál es el nuestro hoy?¿qué contradicciones nos atribulan?

La serie “La Argentina en pedazos” presentó una reelaboración visual de textos del canon literario nacional.
Analizaban las construcciones discursivas de identidad/alteridad en el contexto de retorno de la democracia y es posible dar cuenta cómo los episodios, se proponen narrar “Una historia de la violencia
argentina a través de la ficción», en palabras de los autores. Las transposiciones a la historieta resultaban una manera de narrar la nación, de releer el pasado y de juntar los fragmentos para que los sobrevivientes lectores pudieran darle un sentido al presente.

La Argentina en pedazos efectivamente intenta refundar un canon con algunas características: En primer lugar equipara discursos disímiles, algunos de autores fundacionales como Esteban Echeverría, otros consagrados como Borges, Bioy Casares o Cortázar, abarcados como cronistas malditos de una Buenos Aires cruzada de acentos texturados como los de Arlt y Armando Discépolo, comprometidos con su presente ideológicamente como David Viñas o Rodolfo Walsh. Pero construir un canon siempre deja afuera las voces de otros sujetos, no por ello menores. En este caso el relato sobre la identidad nacional no tiene en cuenta el relato de otros sujetos que conforman la nación aunque si los representa, en general, como metáfora de otra cosa. Creo que eso nos pasa hoy, actualmente, es como si la lectura de la realidad fuera sólo la del poder de turno, y la de los ciudadanos, más del 50 por ciento que no lo avalan, no existiera.
La construcción de un canon, a pesar que el propuesto por Fierro es integrador de diferencias prncipalmente de clase, etnia y status, siempre excluye a determinados sujetos. En Fierro hay un explícito interés en igualar expresiones populares como el tango con la alta cultura de cuentistas como Cortázar o Borges.

Siento que hoy sí podemos hablar de una Argentina en pedazos, pero no por recomponer en fragmentos su literatura de excelencia, aún con las críticas posibles a Fierro sobre excluir lo que quisieron en especial las autoras femeninas. Está en pedazos porque nos desconocen como sociedad, porque hay una necedad manifiesta en el poder y un alejamiento de la argentina real. El trabajo original pretendía indagar en el desplazamiento, ruptura o continuidades en las construcciones identitarias con respecto al género en el imaginario sociosexual entre dos épocas: posdictadura y posneoliberalismo. Esta segunda época no fue
abordada pero se puede decir que se percibe un retorno al significante “Patria”. Podemos decir con Raymond Williams que éste se mantuvo por décadas de forma residual en los discursos sobre la nación y las formas de “argentinidad” que se plasman y que se ha reactualizado en el actual momento político. La
opresión, la falta de verdad y de justicia se vive hoy como resultante del populismo a ultranza, modificando lo que Fierro suponía al analizar la posdictadura, no se fue el mal llamado neoliberalismo el que despedazó la argentina sino la inconsistencia pragmática de un modelo obsoleto mundialmente que insistimos en perseguir. Las representaciones socioculturales del populismo atrasan, empobrecen y nos dejan esta Argentina en pedazos que supimos conseguir.
Que la crisis actual, que abarca todos los ámbitos nos provea de sabiduría para la elección de nuevos líderes, el reconocimiento de nuestros potenciales agroexportadores, el renacimiento de una nueva cultura de verdad inclusiva sin clichés y sin privilegios en la que los argentinos todos podamos crecer.

Diario de Cuarentena: Oda

Oda a los mártires de un sol fundido,

a los inmóviles que soportan tanto dolor.

Al silencio posible, a la falta de sueños,

al proyecto prohibido de vivir sin permiso.

Oda al libre sentido y a la marcha continua,

de la gesta inconsciente.

Al ciclo fecundado, al simiente, la estrella

y a todos los que buscan más allá.

A los incomprendidos, los follantes, los guarros

y a los que se esconden para poder amar.

Oda a la libertad humeante

enfurecida de una primavera por descollar

a las manos entrelazadas en canciones

y al recóndito pensamiento lateral.

A los mejores porque desearon, a los idiotas,

oda a la madre tierra cuando mancha

al revuelco posible y a las malezas, que me obligan a superar.

A la patria, y a otras patrias, oda a mi madre muerta.

A Bolaño y a Simone de Beauvoir,

oda a los pensamientos que no mostramos

a los inicios todos, a las tintas chinas, una oda al mar.

A cada muerte, a cada estela, cada noche de cuentos y de verdad,

Oda sangrante, que extraña al mundo, a la inocencia y a la igualdad.

Oda abstenida, mediocre, odiada. Oda aromada con un día más.

En este día de la primavera, la poesía me invadió y ante la imposibilidad material de cantar, me atreví a escribir una oda que imagino sinfónica y espectacular. Festejá como puedas, solo tenemos el presente. Y el sol.

Diario de Cuarentena: Buscando la Justicia

Hoy voy a manifestarme, a las 16, como vengo haciendo cada vez que el pueblo se planta ante la desidia de los tribunales, de la justicia y de una clase política ocupada en sostener su sustento eterno en lo público más que en proteger la república. La ciudadanía marca agenda y la justicia mira para otro lado.

La justicia (del latín iustitĭa, que, a su vez, viene de ius —derecho— y significa en su acepción propia «lo justo») tiene varias acepciones en el Diccionario de la lengua española. Es un valor determinado como bien común por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes y se conformó como el conjunto de pautas y criterios que establecen el marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de estos. Estas reglas tienen un fundamento cultural -basado en un consenso amplio en los individuos de una sociedad sobre lo bueno y lo malo y aspectos prácticos de cómo deben organizarse las relaciones entre personas. Se supone que en toda sociedad humana, la mayoría de sus miembros tienen una concepción de lo justo y se considera una virtud social el actuar de acuerdo con esa concepción- y, en la mayoría de las sociedades modernas, un fundamento formal-el codificado en varias disposiciones escritas, que son aplicadas por jueces y personas especialmente designadas, que tratan de ser imparciales con respecto a los miembros e instituciones de la sociedad y los conflictos que aparezcan en sus relaciones-, que intervienen dentro del mismo concepto. En Argentina esto no se cumple y estaríamos buscando un corpus judicial que no se acomode a los políticos de turno. La ciudadanía en cambio, es juzgada con fiereza y terminan siendo castigados justos por pecadores.

¿Dónde está la Justicia? si nos ponemos a filosofar la justicia es una virtud y «lo propio de toda virtud y hábito es ser una disposición que inclina de un modo firme y permanente a sus actos».​ Y es una virtud cardinal, una virtud principal, ya que sobre ella gira la vida moral de la persona. La justicia, como virtud, reside en la voluntad, es decir, en el «apetito racional» según Santo Tomás de Aquino; no es justo quien «conoce» lo que es recto sino quien obra rectamente. Es justo quien ejerce su facultad apetitiva y al no poder radicar en el apetito sensible, reside en el apetito racional, es decir, en la voluntad.Es una virtud en la que, al inclinar a dar a cada uno lo suyo, predomina la objetividad. Bueno, nuestro aborrecible senado duerme el sueño de los justos pero obra con un apetito sensible a su presidenta y destroza cualquier objetividad posible. Golpea institucionalmente la república y se abraza al autoritarismo desconociendo para que fueron convocados por el pueblo. Los tribunales, casi siempre cerrados y con sus miembros sentados sobre sus opulentos sueldos están a disposición del poder y no de la verdad y la gente, como nosotros, como vos, como yo, tenemos que gritar más fuerte y arriesgarnos a más para evitar el descalabro de la república. No hay peste más peligrosa que una justicia dominada por el poder político de turno, ni más injusta. Albert Camus decía: Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo.

Diario de Cuarentena: Hacerse cargo

“Si la república es cosa del pueblo, y no es pueblo el que está unido con el consentimiento del derecho y no hay derecho donde no hay justicia, si duda se colige que donde no hay justicia no hay república.”
SAN AGUSTÍN

Ante los nuevos y terribles acontecimientos nacionales voy a dedicar mi diario de hoy a la Justicia y al asqueante doble discurso del gobierno y de muchos de sus fanáticos. Entre ellos los funcionarios que ahorran en dólares y critican al pueblo que se intenta salvar especulando de los embates de una economía dislocada y ambivalente que castiga la producción y premia la delincuencia.

El doblepensante sabe que miente y que ha dicho otra cosa, por eso maneja los recuerdos y los desmiente con cinismo, sabe que está alterando la realidad, pero al mismo tiempo se satisface a sí mismo por medio del ejercicio del doblepensar en el sentido de que la realidad no queda violada.Es decir, para comprender el doblepensar debe usarse la técnica del doblepensar. Para convivir con ellos la alienación de la lógica resulta imprescindible. Uno de los efectos que esta práctica produce en el psiquismo sin dudas es la división de la mente en capas o estratos como si el yo tuviera en su escisión unos “separadores” para no sufrir los embates de las continuas desmentidas a los que se lo somete.

Los que imponen el doblepensar a la población, es decir los que tienen el poder, son aquellos que lo cultivan: aquellos que saben mejor lo que está ocurriendo son a la vez los que están más lejos de ver al mundo como realmente es. Más comprensión, mayor autoengaño: los más inteligentes son en esto los menos cuerdos. Pero ¿de qué hablamos? mentira e hipocresía con su doblepensar y desmentida como una cuestión que apela a un inconsciente, a un autoengaño doblepensante o simplemente a una actitud artera y planificada y pensada para propio beneficio. Es difícil no pensar que se mezclan en mentes encendidas por el amor al poder y la avaricia y que falsas al fin, usan la ignorancia del pueblo como vehículo.

.Si quienes ejercen el poder se conducen así sólo podemos calificarlos de “monstruos”, pero como decía Primo Levi en La tregua: “Los monstruos existen, pero son demasiado poco numerosos para ser verdaderamente peligrosos; los que son realmente peligrosos son los hombres comunes”.  Y aquí está nuestra responsabilidad. Los llevamos al poder, muchos de nosotros, hay que hacerse cargo, no llegaron por la fuerza, la ciudadanía común, tiene que poder reconocer sus errores basados también en una actitud doblepensante , de dos discursos, el que digo y el que hago, la sociedad votante es responsable de que personas de tan baja categoría nos gobiernen. Si seguimos siendo ambivalentes, el país no cambia.

“El Partido os decía que negaseis la evidencia de vuestros ojos y oídos. Ésta era su orden esencial”.

George Orwell, 1948

Diario de cuarentena: Día Internacional de la Democracia

En estos momentos en que el mundo se enfrenta a la enfermedad por coronavirus, la democracia es crucial para asegurar el libre flujo de la información, la participación en la toma de decisiones y rendición de cuentas por la respuesta ante la pandemia.

Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres

El Día Internacional de la Democracia debe resultar un recordatorio de que la democracia se centra en las personas. Solo con la participación y el apoyo plenos de la comunidad internacional, los gobiernos, la sociedad civil y las personas, la democracia se convierte en realidad para vivir en paz en el mundo..La crisis sin precedentes causada por la pandemia nos trajo desafíos sociales, políticos y legales a todos. Pero no todos responden con las mismas medidas de emergencia para abordar la crisis, algunos logran el equilibrio entre democracia y manejo sanitario y otros se ufanan en desentenderse de los valores democráticos esenciales, que son defender a ultranza el estado de derecho, proteger y respetar las normas internacionales y los principios básicos de la legalidad, defender el derecho a acceder a la justicia, y resolver con medidas adecuadas los recursos y los procesos en curso.

La ONU  publicó un documento sobre los Derechos Humanos durante el COVID-19, en el que el Secretario insta a los Estados a respetar y proteger, entre otros derechos, la libertad de expresión y de prensa, la libertad de información y la libertad de asociación y de reunión. Vista la práctica de muchos países en el contexto de la COVID-19, parece que esto no ocurre necesariamente. Argentina es uno de ellos, y lo digo con la tristeza que me da perder derechos en un país que parecía dispuesto a defenderlos. Entre las preocupaciones de la organización cito:

  • Distintas medidas para controlar la circulación de información y reprimir la libertad de expresión y la libertad de prensa en un contexto donde ya se está reduciendo el espacio cívico;
  • El arresto, la detención, el enjuiciamiento o la persecución de opositores políticos, periodistas, personal médico y de salud, activistas y otros por supuesta difusión de “noticias falsas”;
  • La ciberpolicía agresiva y una mayor vigilancia en línea;
  • El aplazamiento de las elecciones, que plantea graves problemas constitucionales en algunos casos y puede provocar un aumento de las tensiones.

La crisis que vivimos nos interpela sobre la mejor forma de contrarrestar el discurso que perjudique la salud pero proteger al mismo tiempo la libertad de expresión. Los intentos generalizados de eliminar la información errónea o la desinformación pueden llevar y lo han hecho, a la censura intencionada o no, que rompe la confianza. La información precisa, clara y fáctica de fuentes en las que la gente confía, es la respuesta que la ONU propone.

En el mundo, las organizaciones de la sociedad civil trabajan junto a la ONU para atender y de ser necesario contrarrestar la maneras en que la crisis del COVID-19 afecta la democracia y aumenta el autoritarismo. Y destacan algunas:

  • el desarrollo de la alfabetización mediática y la seguridad digital
  • luchar contra la desinformación y el discurso de odio, que se han multiplicado durante la crisis.
  • capacitar a los periodistas de forma remota para informar sobre el impacto de la pandemia con una cobertura profunda y real, mientras se mantienen seguros en la primera línea.
  • empoderar a las mujeres contra la violencia de género, que se ha disparado en medio de cierres, cuarentenas y presiones sociales y económicas del Covid-19.
  • dar a conocer los desafíos de la desigualdad y la deficiente prestación de servicios agravados por la crisis, con un enfoque específico en las necesidades y derechos de las mujeres, los jóvenes, las minorías y otras poblaciones marginadas, para ayudar a que los gobiernos rindan cuentas.

Hay valores innegociables como los de la libertad, el respeto a los derechos humanos y el principio de la celebración de elecciones periódicas por sufragio universal ; la democracia es vital para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos. Estos valores están incorporados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y desarrollados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos , que consagra una serie de derechos políticos y libertades civiles que sustentan democracias significativas.

El artículo 21(3) de la Declaración Universal de Derechos Humanos, establece que: «La voluntad de la población debe constituir la base de la autoridad de gobierno; ello se expresará en elecciones periódicas y genuinas que serán mediante sufragio universal e igual y se celebrarán por voto secreto o por procedimientos de votación libres equivalentes».

Perder de vista el valor intrínseco de la defensa de estos derechos, sólo acrecentara inequidades, la democracia sin dudas es perfectible, pero también sin dudas es el sistema que nos permite defender con mayor equidad nuestros derechos. Es momento de estar atentos y de comprender que los virus pasan, pero los atropellos a la libertad puede permanecer en el tiempo, para muestra, nuestra historia.

 «La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás». Winston Churchill (1874-1965)

Diario de Cuarentena: La calle habla.

“¿Cuáles son las consecuencias del creciente rol de internet como una fuerza radicalizadora?”, es una pregunta del NY Times hace un tiempo, y debemos pensarla. Ayer otra vez la gente a través de internet se manifestó en Argentina contra la injusticia y en pos de la libertad.

Tenemos giro rápido de nuestra mirada siempre hacia la izquierda y por eso sorprende que la gente moderada, esos ciudadanos que parecen no jugarse, hayan tomado la calle. Entonces los tildan de fachos, derechista, incluso hay artículos para analizar el fenómeno, y tratar de inferir que no pudieron elegir manifestarse solos, sino que fueron influidos por redes y medios. Llama la atención la ausencia de un estudio similar que investigue lo que hay detrás de la radicalización y totalitarismo de izquierda que ha florecido en Venezuela, en Argentina, en Nicaragua o en Cuba (donde facebook o instagram no es tan popular) ni de fácil acceso.

Hay una frase dicha por Bachellet sobre que la derecha tiembla cuando la izquierda sale a la calle y la izquierda parece que no. Primero: ¿por qué todo lo que no es izquierda tiene que ser considerado derecha? y ¿por qué la derecha o el centro deberían temblar cuando la izquierda sale a la calle? La respuesta a la última pregunta es simple, porque la izquierda, en sus manifestaciones, siempre lleva violencia, incendio y asalto a locales comerciales, bombas incendiarias, insultos, vandalismo en los bienes públicos y edificios en la trayectoria del avance de las turbas organizadas y dirigidas por profesionales del terrorismo callejero. A algunos que se escapan los encontraron en Brasil, como el que bombardeó y apedreó el Congreso Nacional. Siempre resultan ser “infiltrados”. Todos sabemos que es mentira.

La gente que viene marchando aún en cuarentena por coronavirus en Argentina no incendia, no asalta, no destruye, no golpea, no tiene capucha, ¿es que es cobarde?, tal vez, ¿es que teme a los golpes?, probable, ¿es que el enfrentamiento físico las atemoriza? probable también, pero actúa así porque son la clase de personas para las cuales la razón fue el reemplazo definitivo del piedrazo y en muchos casos es una actitud heredada de muchas generaciones. Son familias las que marchan, trabajadores, independientes, productores, expropiados, olvidados por este poder hegemónico y corrupto que avanza sobre las instituciones sin descanso.

La policía está acorralada por los medios de comunicaciones controlados o cargados de un falso progresismo, si trataran de hacer cumplir las leyes caerían bajo la guillotina propagandística apoyada por los organismos creados y mantenidos por el estado para defender a los infractores (delincuentes) y si intentan protestar son castigados o tildados de golpistas, como ocurrió la semana anterior.

Las redes permiten a los moderados o liberales expresarse a través del ingenio, el humor, la ironía, el sarcasmo. y allí pueden hacerse oír. Lejos de ser comandados, son libres y por eso pueden autoconvocarse y tomar la calle para mostrar una frustración contenida por años y años, que estalló y comienza a salir.

Creo que se vienen nuevos tiempos, la lucha está tomando otro cariz. Que la izquierda no tiemble, la gente no saldrá a la calle a castigar a nadie ni a romper bienes del estado, los vencerá con buenas maneras, o los invitará a debatir en una lucha del intelecto y la capacidad, y así conseguirá los votos para fundar una nueva república, de verdad democrática, justa y respetuosa de las leyes. Basta de mentiras, y de abusos. La calle no les pertenece. Hay caminos que deberían ser de todos.

Diario de Cuarentena: La débil mental

A casi 180 días de esta cuarentena que nos impide circular con libertad, y que está siendo utilizada con fines políticos y desprecio por nuestra salud, me siento con la mente obnubilada por el deseo diezmado y la alienación a la que me veo sometida. Y nadie como Ariana Harwicz para representar esa situación de locura y de arrebato en la que la vida nos somete. Aquí va mi libro recomendado este domingo: La débil mental.

Esta novela de la autora de Mátate amor, es un viaje a las entrañas profundas de los vínculos familiares, en especial a la aciaga relación entre madre e hija. Ariana Harwicz es profundamente perturbadora, leerla se transforma en una experiencia con intensidad extrema. En La débil mental , Harwicz nos arrastra a las entrañas más radicales de los vínculos de familia, a una relación casi animal entre madre e hija.

Escrita como un flujo de consciencia que recuerda la mejor tradición de la literatura moderna -Virgina Woolf, Nathalie Sarraute- se entremezcla con una violencia que se desata inevitable y que no vemos en la narrativa argentina. La débil mental es el relato de una continua pulsión sexual , del desamparo de una infancia llenas de preguntas irresolutas, de la historia contada de un cuerpo donde todo recuerdo se entierra.

La débil mental también inscribe el lugar de la escritura en ese lugar de la debilidad mental, de la carencia de suficiencia como el lugar propio de escritura. Hay en la obra una necesidad de elaborar otras representaciones, otras ficciones y otros imaginarios que permitan un despliegue como sujeto en
diferentes relaciones y fuerzas de la dependencia.

Narrada a través de desgarradoras escenas breves : madre con hija en clubes, con hombres, con whisky pero también madre e hija jugando , divirtiéndose, amándose; la novela a pesar de lo contado se aleja magistralmente de la sordidez, en cambio a pesar de la temática se acerca a lo poético y nos interpela respecto a la condición humana, a nuestro propio deseo, y la vida supeditada a los incumplibles mandatos familiares. No se la pierdan. La autora y la obra merecen lectura.

Diario de Cuarentena: ¿Que día es hoy?

Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro… Vive tu propia vida. Todo lo demás es secundario Steve Jobs

Este diario es al menos mi brújula en una existencia que nos sorprende sin norte. llenos de incertidumbres y en la cuarentena más larga e improductiva del mundo. Es difícil el tiempo, siempre creemos que nos falta para esto o para lo otro; ahora nos sobra y no podemos con él. Porque el tiempo tiene sentido si es productivo, para uno, en el sentido que uno quiera darle. Pero cuando nos obligan a darle un solo sentido, que es el de contar la muerte y paralizar el resto, nos quedamos varados en el miedo y eso es muerte segura.

Muchos experimentaron la pérdida de noción del tiempo desde que comenzó la cuarentena obligatoria por coronavirus. Son muy pocos los que afirman que durante el confinamiento el tiempo se pasó volando y por lo general son frases hechas que responden a ideales políticos y no a la realidad.

Ahora bien¿qué hacemos con lo que recordamos en este tiempo obligado? Hay dos percepciones en danza ante esta situación, una que podríamos llamar prospectiva y sobre cuán rápido pasa ahora mismo y otra retrospectiva, que sería cuán rápido pasó la semana , el año o la década pasada. Y la vida real queda entre ellas.

Vamos pasando el tiempo en una confusión de días idénticos nos lleva a crear pocos recuerdos nuevos, que es fundamental para nuestro sentido de percepción del tiempo. Los recuerdos son una de las formas en la que medimos cuánto tiempo pasó. Nos estamos quedando sin recuerdos, y con la pérdida de los adultos mayores, sin memoria.

Se pierde la noción del tiempo durante el aislamiento. Y en Argentina es interminable. Nos llenaron de “horas vacías” ante la falta de reuniones con amigos, familia o salidas. Para cubrir esos vacíos y no aburrirse muchos buscaron actividades para realizar, sin embargo los días pasan y cada vez los días se parecen más. Vivimos una y otra vez un mismo y fatídico día que solo nos deja sinsabores y muertos. Crece la dualidad dada porque, mientras el día a día se hace largo porque tenemos horas vacías, los recuerdos de los días pasados son menores a los que teníamos cuando no estábamos confinados, entonces nos parece que se hubiera pasado rapidísimo. Nos quedamos sin tiempo, cuando aparentemente nos sobra.

El paso de las horas, cuando vivimos mucho más en el presente y no planificamos tanto el futuro porque es incierto y lejano, es lento, porque ese proyectar es algo que nos lleva bastante tiempo en condiciones normales del día a día sin cuarentena. Y es entonces que nos preguntamos atontados ¿Qué día es hoy?

Y aquí me encuentro, en un diario de sábado en cuarentena, con noticias poco alentadoras recordando los dichos de San Agustín: «¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si tuviese que explicárselo a alguien no sabría como hacerlo.» Sin palabras.

Diario de Cuarentena: La respuesta la silba el viento

Cuántos caminos debe recorrer un hombre, antes de que le llames «hombre». Cuántos mares debe surcar una blanca paloma, antes de dormir en la arena. Cuántas veces deben volar las balas de cañón, antes de ser prohibidas para siempre. La respuesta, amigo mío, está flotando (silbando) en el viento, la respuesta está flotando en el viento.

Cuántos años puede existir una montaña, antes de que sea lavada (arrasada) por el mar. Cuántos años pueden vivir algunos, antes de que se les permita ser libres. Cuántas veces puede un hombre girar la cabeza, y fingir que simplemente no lo ha visto. La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

Cuántas veces debe un hombre levantar la vista, antes de poder ver el cielo. Cuántas orejas debe tener un hombre, antes de poder oír a la gente llorar. Cuántas muertes serán necesarias, antes de que él se de cuenta, de que ha muerto demasiada gente. La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento. La respuesta está flotando en el viento.

Bob Dylan inspiró mi diario de hoy, 9 de setiembre de 2020. Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde mi último día sin contar la muerte. Y en este momento convulsionado, donde todo resulta del orden de lo inefable, yo quiero hablar de paz. De armonía y de libertad. Quiero desencumbrar ese odio inaudito y la ceguera pertinaz del fanatismo para alzarme en un himno amoroso que nos invite a la reflexión, al pensamiento crítico y llame la atención de aquellos que toman decisiones de poder, sobre los que me pregunto sin cesar, cuántas orejas debe tener un hombre, antes de poder oír a la gente llorar. Al fin de cuentas, amigos míos la respuesta está blowing in the wind.