Diario de Cuarentena: La molesta verdad

Los que no promovemos el elitismo ni la demagogia , estamos ante el angustiante problema de la representación y la verdad, porque habitamos un mundo en el que el más fuerte no tiene escrúpulos.

Hay una sostenida falta de honestidad, una gran desinformación dirigida, un relato constante que exprime las palabras hasta que se rinden a sus mentiras. La verdad, el sentido común, lo lógico, la democracia, la libertad y el progreso suenan incoherentes en un país gobernado al revés. Hay palabras como capitalismo, liberalismo, propiedad, trabajo, dólar, que están en voz de los líderes momentáneos como sinónimo de un anticristo posible y otras como pueblo, ellos, nosotros, oligarcas, gorilas, dios, que son expuestas como bases de un falso modelo progresista. SI usáramos el lenguaje del sentido común de los ciudadanos reales aparecerían las verdades pero el gobierno y sus pseudo colaboradores no están dispuestos a oír.

Si los ciudadanos dijéramos más lo que pensamos no se atreverían a engañarnos como lo hacen. La verdad es simple, pero como dice la canción, si no la decimos a tiempo, la verdad es devorada.

Apelar a ciertos miedos, desparramarlos como agua en un espejo en el que se ve sólo lo que afecta a la población, puede ser fórmula de control de la sociedad . El control social es la aspiración de algunos partidos políticos. Se trata de conservar su porción de poder durante el mayor tiempo posible. Hay temas prioritarios que pueden movilizarnos a todos, entonces se embanderan en lo que la gente supuestamente tiene como deseo en una sociedad llena de eufemismos. Ahora los debates que hay que dar no se plantean, para mantener el adormecimiento social.

Argentina tiene una sociedad en la que escasea el remordimiento, aunque vivamos hablando de memoria. La negación, la falta de compromiso para ayudar, entender, colaborar, escuchar, disculparnos, es moneda corriente en un país que vive en transición sin rumbo, huyendo de lo mismo infinitamente.

La ausencia de éxito viene a poner las cosas en su lugar. El gobierno actual, mal que nos pese a todos los argentinos, ha fracasado en salud, y ya abandonó los intentos, los falsos anuncios y las quimeras relatadas, su fama de moderado fue efímera y no dejó a todos cerca de la verdad, en una realidad que muchos evitan enfrentar. Sin trabajo, sin dinero y sin rumbo, con demasiados muertos que no son producto de un buen manejo sanitario, y sin proyectos que ayuden a sobrevivir. El éxito social equitativo quedó en manos de delirantes usurpadores que no saben de qué hablan y que jamás tomaron una azada ni estudiaron producción pero dicen tener un modelo agroecológico. Así, queda la sociedad contra la sociedad. En este país donde la memoria siempre flaquea, más aún si ponemos brillos destellantes a la mentira, y todo el tiempo conspiramos contra la verdad, pero es más grave conspirar contra su búsqueda.

Cuando la verdad se digna venir, su hermana libertad no estará lejos. Mark Akenside

Diario de Cuarentena: Populismo, picada y democracia

En el Populismo sin mediar más que su sola institución se produce la banalización del debate público, sus políticos inhiben,contra todo obstáculo, la deliberación seria , sensata e intelectual de cualquier tema que sea real y constructivo y que ataña a lo público, complicando el discurso y confundiendo la discusión porque sus argumentos falsos no soportarían la prueba de la lógica y la razón.

Si se me ocurre cuestionar a un populista, se me califica desde traidora, oligarca, gorila, anti pueblo aliada de supuestos intereses internacionales, que van desde Trump al FMI o al enemigo de turno.

Cuando no les alcanza con lo general viene lo ad hominem, entonces me descalifican y atacan como persona. Pueden llamarme por otro nombre, como cierta señora que se dice feminista y dirigente social. Pero la única pretensión es empobrecer y volver vulgar el debate de lo público. Bien populista, vulnerando siempre el Estado de derecho, porque como lo dijo el presidente Dios es peronista,aunque debió dejar afuera a Perón y decir Dios es populista, es decir, todos ellos lo son y están más allá del bien y del mal, se sienten iluminados y autorizados para cumplir sus propósitos, entonces están “legitimados” para desconocer y adecuar el marco jurídico e institucional, como usurpar, liberar delincuentes, impedir el libre tránsito, el derecho al trabajo, porque es por el bien del «pueblo». Pero el populismo no se olvida de las finanzas públicas. Emite y emite, son insuficientes los recursos públicos para atender las necesidades populares. Y como su discurso se basa en las personas pobres, entonces si estoy en contra soy inhumana, ingrata y “neoliberal de derecha”, que el Dios populista sabrá lo que significa.
Todo lo que se observe sobre la falta de transparencia del gobierno es atentar contra el “proyecto social”, y a cualquier librepensador, empresario o sector de la prensa que los critique se los descalifica por antiprogresista.

El Populismo, tal como ocurre hoy en nuestro país nos da como resultado una linda picada de déficit fiscal, violación recurrente del Estado de Derecho, limitación de derechos, corporativización y concentración del poder político y económico en ciertos grupos privilegiados, como lo que ocurre con la pseudo competencia a Mercado Libre, y entonces, aquellos que cayeron en su garras, se sienten con desazón, desconfianza, frustración, desencanto y la consiguiente deslegitimación democrática. Cuando “el pueblo” se da cuenta que los beneficios prometidos por el Populismo no llegan , o llegan para los amigos del poder y los pobres son más pobres, el descontento presiona a la Política Populista. Y se radicaliza aún más. Promete más, por supuesto en vano. Crea teorías de conspiración para defender la “soberanía nacional”, exige más recursos públicos por medio de nuevos impuestos porque antes “se los robaron” ya que nunca alcanzan , y atenta cada vez más contra el Estado de Derecho, limitando cada vez más derechos y libertades como las nombradas, el cepo, y cuanta otra se les ocurra.

Cuando estas nuevas políticas radicales “de sacrificio popular” para cumplir el propósito populista de “bienestar general” fracasan sobreviene el desempleo, inflación, escasez de bienes, y la destrucción de la economía familiar. El Populismo en nuestro país ha destruido en poco menos de un año lo que quedaba de la base económica de generación de riqueza y demasiado rápido está perdiendo la capacidad de manipulación de su base clientelar.Por eso están perdiendo la perspectiva y manotean para no perder el poder.

Pero esta picada pueden ser mortal porque la República ,el Estado de Derecho y la Economía, están en grave crisis, ya hay protestas y violencia social en crecimiento, y mi miedo es el espíritu autoritario que se esconde detrás del Populismo, que sin dudas ataca al pueblo que decía defender.

El círculo perverso del Populismo, de origen emocional y cultural, lo superaremos cuando las personas desarrollen un profundo sentido crítico y democrático. Cuando se cuestionen las ofertas de las personas que aspiran al poder, cuando se desideologicen las políticas públicas, y se analicen a partir de valores y principios básicos de la democracia, como la libertad, la igualdad ante la Ley, el respeto del Estado de Derecho, la solidaridad y la equidad.

Estoy cansada de los discursos llenos de complicadas versiones de una misma propuesta: populismo.

Propongo comenzar a pensar en crecimiento, trabajo, dignidad, respeto, derechos, obligaciones, profesionalismo, educación, educación, educación. Algo que a éste, el peor de los gobiernos populistas de Argentina, parece evitar con vehemencia, porque un pueblo ignorante es manejable. El miedo, la ignorancia son sus herramientas, pero las viste de subsidios y de vestidos IFE para que no se note.

Basta de Mentiras, se van nuestros hijos, o mueren tratando de llegar a casa, no me callan los barbijos cuando está la libertad en juego. Y soy de las que creo, como Franklin que donde mora la libertad, allí está mi patria.

Diario de Cuarentena: NOEXISTE

Hay una gran elucubración sobre el nuevo Observatorio que quieren instalar desde el gobierno, como si no tuviera temas de los que ocuparse y cito algunos:

Tomas de tierras a mansalva, el derecho invertido funciona en el país. Nos toman las propiedades y debemos demostrar que son nuestras.

Inflación creciente por no decir híper,

casi 4 millones de nuevos desempleados,

dólar blue ( el único que se puede adquirir) superior a $170,

cada vez más emisión,

desastre sanitario con un millón de contagiados siendo que no hacemos test, es decir que tenemos unos 10 millones estimados en realidad,

muertos arriba de 350 diarios y el confinamiento más estricto y más largo del mundo.

Avances sobre las instituciones, la justicia, el parlamento y todos los derechos individuales que pueden.

El salario de nuestros ciudadanos es tan bajo como el de Haití, y la pobreza rondará el 60 por ciento. Anuncios falsos a diario de planes que no existen o no cumplen y encima,

como si no alcanzara con lo enumerado el NODIO.

Según Wikipedia el Observatorio Nodio es creado bajo la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual (órgano instituido por la ley 26.522 en la esfera del Poder Legislativo) en octubre del año 2020.

Sí, ahora, porque no tenemos en qué gastar el dinero público y no hay temas por resolver.

El Propósito final del Observatorio Nodio es poder combatir los discursos violentos y la desinformación en las redes sociales, para crear dicho observatorio la defensoría del público se basó en el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres quien en mayo del año 2019 firmó un documento con la siguiente cita:«El discurso público se está convirtiendo en un arma para cosechar ganancias políticas con una retórica incendiaria que estigmatiza y deshumaniza a las minorías… El odio se está generalizando, tanto en las democracias liberales como en los sistemas autoritarios y con cada norma que se rompe se debilitan los pilares de nuestra común humanidad»(Secretario General de las Naciones Unidas António Guterres, Mayo 2019).

Bueno, más allá del utilizamiento político de la tal Lewin que osa compararse con Guterres, podemos afirmar que la señora que estaría a cargo del supuesto Observatorio, no sería el ejemplo a seguir sobre discursos violentos y desinformación y mucho menos defensora de minoría alguna. Fue militante montonera, realizó cámaras ocultas que involucraron a minorías y hace muy poco pidió que un periodista no sea escuchado por la sociedad. Si hablamos de odio.. Pero más grave aún es pensar que alguien, un funcionario, o el mismo estado nos permite algo o no, o nos deja ser libres.

Somos libre y responsables de nuestros actos, y para eso, para las consecuencias del ejercicio de la libertad está la justicia, nadie debe ser observatorio de la libertad de expresión del otro. No hay ciudadanos buenos que sostienen las obsolescencias del poder de turno y malos que pretenden ejercer el pensamiento crítico.

Manifiesto mi rechazo a la creación de un engendro que pretende censurar la libre expresión en mi diario de hoy, y nadie como ella para definirlo:

Que nada nos limite. Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que la libertad sea nuestra propia sustancia.

Simone de Beauvoir

Diario de Cuarentena: Nosotros y ellos

El odio es la venganza de un cobarde intimidado.George Bernard Shaw

Hoy, 14 de Octubre de 2020, quiero dejar constancia de la imposibilidad de unión de nuestro pueblo, sesgado por el odio irracional de algunos líderes, que hablan de amor y siembran discordia. Y quiero ser muy clara, no hablo del peronismo, que prefiero llamar Justicialismo, porque los muertos, muertos son. Pueden inspirarnos pero transformarlos en dioses sólo los rebaja. Hablo concretamente de los militantes camporistas y kirchneristas, y en ellos incluyo a todos en el gobierno porque si no lo son, lo han sido. Gente que trata de asesinos a quienes no piensan igual, como a mí, respecto a la cuarentena, gente que desea la muerte, que clasifica como válida una marcha piquetera que apedrea un congreso pero invalida una pacífica manifestación ciudadana en su contra. Parece que quiere todo el tiempo dividir, agredir, impedir el diálogo. Esto no es nuevo, lo planteaba el Príncipe, lo ejecutó Hitler y lo emuló el Ducce, a quien Perón admiraba. No es raro escuchar en nuestra historia justicialista momentos de claras prohibiciones y generación de odio, un concepto loco de higienizar la cultura siempre los tortura. Hoy también. No es el censor Tato, en época de mujeres pseudo empoderadas es Lewin la que parece que ostenta el poder de Catón.

No somos nosotros y ellos, somos nosotros con ellos. Pero cada vez es más difícil y lo vivo con amigos muy queridos en carne propia. No es posible el diálogo, hay una gran omnipotencia y falta de autocrítica, hay un pensamiento anquilosado en derecha o izquierda que solo atrasa, resueltos a dividir porque solo así pueden reinar, se llevan puesta toda una historia de integración cultural. Tenemos que volver a tener empatía, respeto por el otro, mantener el disenso como proyecto de una idea superadora y poder cuestionar aún aquello en lo que creemos para crecer. No nos va a matar el virus. Nos matará el odio.

Nuestro jefe de gabinete parece ser un dios que decide quién es gente y quien no, el ministro de Defensa solo defiende a los suyos, el presidente nos cataloga de buenos o malos según nuestro voto, los colectivos ven matar mujeres en silencio, la salud la maneja un señor que no sabe dónde está parado, la brecha cambiaria afecta la producción y el desarrollo, los mismos de siempre siguen robando y enriqueciéndose, el que produce se funde, los trabajadores no tienen empleo y la suerte parece echada. Nos quieren reducidos a siervos del estado.

Por eso fui a la marcha el lunes e iré a todas las que se hagan para apoyar la libertad, la coherencia, la unidad, las relaciones cordiales y la honestidad, el trabajo, la libre circulación y todos los derechos adquiridos por luchas y patriotas que hoy olvidamos asustados por un virus que tratan con ibuprofeno.

Nos podemos morir? Sí, como siempre, hubo muchas nuevas pestes en la humanidad. Pero más me preocupa la peste totalitaria que parece querer instalarse en la Argentina y que pretenden tratar de parias a los ciudadanos disidentes. Existimos, les guste o no. Y vamos a defender la libertad.

 Cuando perdemos el derecho a ser diferentes, perdemos el privilegio de ser libres Charles Evans Hughes

Diario de Cuarentena:12-0 Marcha

«La democracia debe permitir a todos llevar una vida digna y si los gobiernos no escuchan al demos (pueblo) falla algo», dijo Hessel en 2011 visitando España «hace falta que el poder escuche al pueblo. Es fácil de decir pero no fácil de hacer». Y es así, este escritor daba en la tecla. Un gobierno que no ve ni oye a su pueblo es una oligarquía.

El pensador francés, que se ha transformado en referente para los jóvenes de muchos países, apuntaba en ese tiempo a reclamar una sincera y verdadera democracia. Para eso hay que armarse de paciencia, confianza y valor porque las fuerzas populistas y económicas que pretenden mantener el status quo son listas y te enredan en sus discursos. Hessel fue miembro de la Resistencia francesa y superviviente de varios campos de concentración y sugería usar los partidos más democráticos, para apoyarlos en las próximas elecciones . No vale decir yo me abstengo porque todos son iguales; no es cierto, y creía también en apoyar los movimientos que están surgiendo y que reclaman una sociedad menos violenta y más consensuada, en especial en elecciones intermedias.Este humanista, candidato al Premio Nobel de la Paz, que siempre ha abogado por el uso de la no violencia y por el carácter pacífico de las protestas, ha justificado la desobediencia civil cuando «la legalidad está encontrada con la legitimidad», pero explicando que esa actuación va en contra de la legalidad impuesta.

Tomo sus palabras hoy, para analizar lo ocurrido ayer en la marcha, que no es la primera, y que siguen siendo desoída por un gobierno que parece creer en su propia historia construida sobre premisas hipócritas, pero sostengo como Hessel, que es necesario la pacificación social, la moderación y la sensatez, claro que en vez de pedirle a la gente que la tenga, debería partir del gobierno. Los ciudadanos sabemos lo que queremos y actuamos en consecuencia, y es la clase política la que no tiene el piné necesario para la crisis que debemos soportar y que la misma clase política con sus acciones propició. Los argentinos no damos más, ayer salió el pueblo, y el pueblo quiere saber de qué se trata. El Gobierno, éste que es a quien la gente le dio el voto, debe dar respuesta.

Diario de Cuarentena: Per saltum

Procederá el recurso extraordinario ante la Corte Suprema prescindiendo del recaudo del tribunal superior, en aquellas causas de competencia federal en las que se acredite que entrañen cuestiones de notoria gravedad institucional, cuya solución definitiva y expedita sea necesaria, y que el recurso constituye el único remedio eficaz para la protección del derecho federal comprometido, a los fines de evitar perjuicios de imposible o insuficiente reparación ulterior.

Esa es la letra de la ley que permite el per saltum. Un recurso legal, al que apelaron los jueces que fueron a la corte. Pero la gente ya viene usando el per saltum hace unos meses, porque tiene más clara la gravedad institucional de lo que ocurre en nuestra patria, aún más que la misma oposición. Y entonces por salto sale a la calle a defender derechos, a trabajar, a forzar aperturas. Por salto busca que los jueces de la misma corte impartan verdadera justicia, sin conveniencia. Por salto se defienden del avasallamiento continuo a los derechos adquiridos. Por salto impiden que ingresen a su propiedad. Y no es un hecho menor. La ciudadanía ve lo que el gobierno oculta. La ciudadanía oye lo que el gobierno calla. La ciudadanía no es tonta, o ingrata o personas de mal, según el presidente porque se manifiesta. Por el contrario, entiende la gravedad del virus, la crisis sanitaria que expone el fracaso de muchos gobiernos en esa área y la inexorable marcha a la pobreza que este modelo propone. Por eso grita, por eso sale, por eso puja, por eso puede ir en contra de sus miedos, porque sabe que es hora de defender la república y los derechos individuales y comunes como sea. No es tiempo de ser tibios, ni pusilánimes. Porque nos están queriendo arrebatar lo conseguido. Per Saltum.

Diario de Cuarentena: La Valla

Ayer, domingo lleno de malas noticias, comencé a ver una serie española premonitoria hecha en 2019. La Valla, que me produjo una profunda angustia porque mezcla todos mis miedos, que no son precisamente a la enfermedad o la muerte-ambas nos acompañan como humanos- sino al medio ambiente, a la deshumanización y al autoritarismo, que siempre lleva al descontrol de los humanos y a la locura del poder. La serie habla de que un virus afecta a la población de forma desmesurada. De hecho, cambia el mundo tal y como lo conocemos y el comportamiento de los miembros de la sociedad. Se deben hacer pruebas a los ciudadanos para comprobar si dan positivo en el virus y, si resulta que sí, son confinados junto con sus seres queridos, tal cual lo que hoy vivimos. La única forma de pasar de una zona a otra es cruzar la valla que separa, para lo que será requisito disponer del salvoconducto reglamentario. No dista en nada a una Argentina llena de vallas entre ciudades y provincias y de prohibiciones y permisos para transitar. La miseria humana en su máximo esplendor, porque hay unos pocos, los supuestos «cuidadores» que viven como siempre, o mejor que nunca, explotando al resto que dicen proteger.

La serie va más allá, con manipulación de niños para una vacuna, y con «informantes» entre los ciudadanos. Lo primero espero que nunca ocurra, lo segundo ya lo padecemos. Vivimos cyber vigilados, con un aparato de secuaces denunciando a sus vecinos, como si fueran inmunes y con la idiotez de siempre cuando el miedo cunde.

Recomiendo verla, aunque angustie, para lograr evitar aquellos males que aún no padecemos, a ver si los que hoy se sienten con una moral social de otra alcurnia y no pelean por la libertad, se dan cuenta que los virus son virus, siempre existieron y van a existir y no somos inmunes, LLevamos un millón de muertos en el mundo por COVID, de Cáncer se mueren 9 millones y del corazón 18 millones, y no contamos a diario la muerte como con este virus. Es probable que por un par de años convivamos con el flagelo de esta enfermedad. Pero lo que sí podemos evitar es que abusen del poder, nos confinen a un anonimato social y político, unos pocos decidan por todos y se inmortalicen en sus culos millonarios sobre el sillón de Rivadavia. Seamos Libres, no construyamos Vallas, o Muros, llamalos como quieras. Seamos empáticos no nos denunciemos, seamos humanos. Las enfermedades más crueles no son las físicas. Ojalá esta tremenda serie de ficción no haya anunciado un mundo donde el nuevo orden emule lo peor del nazismo y lo supere.

Nadie quiere enfermarse, nadie quiere contagiar, nadie quiere morir. Pero no somos dioses, venimos a este mundo en un envase frágil. Nos podemos distinguir por ser cálidos, amorosos, creativos, solidarios, y por compartir, abrazar, besar, amar, procrear, crear. No perdamos lo importante de vista. No cesemos en la defensa de la libertad. La vacuna para un virus llegará, pero podemos perder menos en el camino. No nos perdamos como sociedad. Ese es el inefable temor que me aqueja, saltemos la valla. Por favor.

Diario de Cuarentena: Buscando la Justicia

Hoy voy a manifestarme, a las 16, como vengo haciendo cada vez que el pueblo se planta ante la desidia de los tribunales, de la justicia y de una clase política ocupada en sostener su sustento eterno en lo público más que en proteger la república. La ciudadanía marca agenda y la justicia mira para otro lado.

La justicia (del latín iustitĭa, que, a su vez, viene de ius —derecho— y significa en su acepción propia «lo justo») tiene varias acepciones en el Diccionario de la lengua española. Es un valor determinado como bien común por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes y se conformó como el conjunto de pautas y criterios que establecen el marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de estos. Estas reglas tienen un fundamento cultural -basado en un consenso amplio en los individuos de una sociedad sobre lo bueno y lo malo y aspectos prácticos de cómo deben organizarse las relaciones entre personas. Se supone que en toda sociedad humana, la mayoría de sus miembros tienen una concepción de lo justo y se considera una virtud social el actuar de acuerdo con esa concepción- y, en la mayoría de las sociedades modernas, un fundamento formal-el codificado en varias disposiciones escritas, que son aplicadas por jueces y personas especialmente designadas, que tratan de ser imparciales con respecto a los miembros e instituciones de la sociedad y los conflictos que aparezcan en sus relaciones-, que intervienen dentro del mismo concepto. En Argentina esto no se cumple y estaríamos buscando un corpus judicial que no se acomode a los políticos de turno. La ciudadanía en cambio, es juzgada con fiereza y terminan siendo castigados justos por pecadores.

¿Dónde está la Justicia? si nos ponemos a filosofar la justicia es una virtud y «lo propio de toda virtud y hábito es ser una disposición que inclina de un modo firme y permanente a sus actos».​ Y es una virtud cardinal, una virtud principal, ya que sobre ella gira la vida moral de la persona. La justicia, como virtud, reside en la voluntad, es decir, en el «apetito racional» según Santo Tomás de Aquino; no es justo quien «conoce» lo que es recto sino quien obra rectamente. Es justo quien ejerce su facultad apetitiva y al no poder radicar en el apetito sensible, reside en el apetito racional, es decir, en la voluntad.Es una virtud en la que, al inclinar a dar a cada uno lo suyo, predomina la objetividad. Bueno, nuestro aborrecible senado duerme el sueño de los justos pero obra con un apetito sensible a su presidenta y destroza cualquier objetividad posible. Golpea institucionalmente la república y se abraza al autoritarismo desconociendo para que fueron convocados por el pueblo. Los tribunales, casi siempre cerrados y con sus miembros sentados sobre sus opulentos sueldos están a disposición del poder y no de la verdad y la gente, como nosotros, como vos, como yo, tenemos que gritar más fuerte y arriesgarnos a más para evitar el descalabro de la república. No hay peste más peligrosa que una justicia dominada por el poder político de turno, ni más injusta. Albert Camus decía: Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo.

Diario de Cuarentena: La calle habla.

“¿Cuáles son las consecuencias del creciente rol de internet como una fuerza radicalizadora?”, es una pregunta del NY Times hace un tiempo, y debemos pensarla. Ayer otra vez la gente a través de internet se manifestó en Argentina contra la injusticia y en pos de la libertad.

Tenemos giro rápido de nuestra mirada siempre hacia la izquierda y por eso sorprende que la gente moderada, esos ciudadanos que parecen no jugarse, hayan tomado la calle. Entonces los tildan de fachos, derechista, incluso hay artículos para analizar el fenómeno, y tratar de inferir que no pudieron elegir manifestarse solos, sino que fueron influidos por redes y medios. Llama la atención la ausencia de un estudio similar que investigue lo que hay detrás de la radicalización y totalitarismo de izquierda que ha florecido en Venezuela, en Argentina, en Nicaragua o en Cuba (donde facebook o instagram no es tan popular) ni de fácil acceso.

Hay una frase dicha por Bachellet sobre que la derecha tiembla cuando la izquierda sale a la calle y la izquierda parece que no. Primero: ¿por qué todo lo que no es izquierda tiene que ser considerado derecha? y ¿por qué la derecha o el centro deberían temblar cuando la izquierda sale a la calle? La respuesta a la última pregunta es simple, porque la izquierda, en sus manifestaciones, siempre lleva violencia, incendio y asalto a locales comerciales, bombas incendiarias, insultos, vandalismo en los bienes públicos y edificios en la trayectoria del avance de las turbas organizadas y dirigidas por profesionales del terrorismo callejero. A algunos que se escapan los encontraron en Brasil, como el que bombardeó y apedreó el Congreso Nacional. Siempre resultan ser “infiltrados”. Todos sabemos que es mentira.

La gente que viene marchando aún en cuarentena por coronavirus en Argentina no incendia, no asalta, no destruye, no golpea, no tiene capucha, ¿es que es cobarde?, tal vez, ¿es que teme a los golpes?, probable, ¿es que el enfrentamiento físico las atemoriza? probable también, pero actúa así porque son la clase de personas para las cuales la razón fue el reemplazo definitivo del piedrazo y en muchos casos es una actitud heredada de muchas generaciones. Son familias las que marchan, trabajadores, independientes, productores, expropiados, olvidados por este poder hegemónico y corrupto que avanza sobre las instituciones sin descanso.

La policía está acorralada por los medios de comunicaciones controlados o cargados de un falso progresismo, si trataran de hacer cumplir las leyes caerían bajo la guillotina propagandística apoyada por los organismos creados y mantenidos por el estado para defender a los infractores (delincuentes) y si intentan protestar son castigados o tildados de golpistas, como ocurrió la semana anterior.

Las redes permiten a los moderados o liberales expresarse a través del ingenio, el humor, la ironía, el sarcasmo. y allí pueden hacerse oír. Lejos de ser comandados, son libres y por eso pueden autoconvocarse y tomar la calle para mostrar una frustración contenida por años y años, que estalló y comienza a salir.

Creo que se vienen nuevos tiempos, la lucha está tomando otro cariz. Que la izquierda no tiemble, la gente no saldrá a la calle a castigar a nadie ni a romper bienes del estado, los vencerá con buenas maneras, o los invitará a debatir en una lucha del intelecto y la capacidad, y así conseguirá los votos para fundar una nueva república, de verdad democrática, justa y respetuosa de las leyes. Basta de mentiras, y de abusos. La calle no les pertenece. Hay caminos que deberían ser de todos.

Diario de Cuarentena: La Ilusión de ser libre.

Tengo la suerte de tener un grupo diverso de amigas queridas que siempre me dejan con inquietudes, es por eso que anoche, entre vehementes planteos sobre si es posible ser socialista y liberal a la vez, algo que yo considero una ilusión, que tal vez resulte atractiva y llena de épica pero que no pasa de eso, tuve que pensar en libertades e ilusión.La ilusión tiene un sentido negativo -algo que parece real pero no lo es- y otro positivo -algo que provoca entusiasmo y esperanza, en nuestro idioma, tiene sólo un sentido positivo, y tal vez es por eso que podemos ir de ilusionado a iluso en un tirón, de ideal a utopía en un paso. Cervantes creó a don Quijote con tales dualidades y puso a la vista la propensión a ir de un extremo a otro sin reparos, que es quizás el rasgo histórico que define mejor a nuestro pueblo

Hay ilusiones, y nos gobierna una, que se aloja en la mente en forma fija,esas ideas y creencias que tomamos por reales aunque nunca nos hayamos parado a comprobar si son o no meras ilusiones. La que más arraigo tiene, quizás porque no podamos vivir sin ella, es la ilusión de libertad. Para ser, nos sentimos dueños de nuestras ideas y pensamientos y creemos que, las decisiones que tomamos cada instante nacen de nuestra voluntad.

Sin embargo los años me han demostrado que no nací libre, ni soy ni seré nunca libre pero lo necesito,necesito ser libre, creer en mi libertad, luchar por ella y ponerla en práctica tanto como necesito el aire para respirar. Es un anhelo necesario y no dejaré de construir dentro de mi mente un espacio libre de prejuicios, de ideas impuestas. Soy libre de pensar y juzgar por mí lo que veo, lo que siento, lo que sé y lo que construyo con la razón. Observo a muchos que me rodean y pienso que serían capaces de morir por unas ideas que no son suyas porque jamás se han parado a despejarlas de la ilusión de verdad que encierran; y entonces son capaces de defender con pasión ideas que otros han metido en su cabeza y en las que creen con fe ciega; seres que se creen muy libres mientras reaccionan como autómatas en cuanto alguien cuestiona sus creencias.

Aspiro a ser cada día más libre, a que mis ideas se construyan sobre la objetividad y la razón; ideas libres, liberadoras; ideas descontaminadas, que no me obliguen a aceptar lo que otros dicen por miedo al rechazo, al chantaje de las dicotomías grandilocuentes y falsas. Aspiro a tener cada día más ideas y menos ideología, las ideas son propias. Compartir ideas sin necesidad de defender una ideología, porque el paso de ideología a creencia, y de creencia a dogma, es casi inevitable. Me dí cuenta que es importante no confundir las ideas con la persona, como sociedad debemos escapar y desarmar la perversa manía de identificarnos con nuestras ideas, transformándolas en nuestro ser. Yo soy mucho más que mis ideas, Y la sociedad debe ser más que las suyas, en especial cuando se convierten en creencias a las que les entregan su seguridad. Las ideas no son emociones, no deben confundirse porque pierden su valor objetivo. Una idea no es una opinión ni nos pertenece. Si contradecimos una idea no estamos atacando a la persona. Y no es así. Hoy acá estoy expresando ideas, que ya son de todos, que pueden ser discutidas, analizadas o rechazadas.

En nuestra política, toda idea (aunque fuera buena) acaba convirtiéndose en opinión, ideología, dogma, religión y secta. Vean a los ultra seguidores del Frente de todos, de Cristina Kirchner, a los nacionalistas; a los antisemitas, los fanáticos del movimiento de liberación animal, aquellos intransigentes del movimiento LGTB, a los chavistas, los ultraliberales, y puedo seguir. Todos creen ser muy libres. Ilusos, pero son cautivos de ismos dogmáticos que no les permiten debatir ideas. Y eso los vuelve peligrosos.

Cierro con una frase de Oscar Wilde: El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa.