Diario de Cuarentena: Miradas

Marita tiene los ojos más lindos del mundo. Pero no es porque son del color del tiempo, o porque los acompaña con máscara de pestañas, ni por sus pecas, o sus increíbles rayos de luz. Marita ve. Puede captarnos, hacer de nosotros alguien mejor, nos roba los sentimientos con su cámara para evidenciarlos, ella puede ser maga. Y hoy la cuarentena se verá suspendida por su visita. Y entrará hermosa y cálida para encontrar con su visor algo de mí. Con el diafragma podrá explorar tras lo que muestro y con el obturador suspendido en su ser, me dará vida.

Hoy Marita viene para hacer fotos, la espero con torta de limón, café que traje de Brasil cuando podíamos ser libres y una sonrisa sin barbijo. La conozco desde que nació. Me conoce desde que nació. Nuestros padres se conocen desde que nacieron. Nuestras madres fueron amigas toda la vida. Nuestros hijos se conocen a pesar de no tener la misma edad. Nuestras vidas también las une el arte. Marita teje mientras va, con su Andando Voy, lleno de caricias, yo a veces, les regalo mis poemas a sus lanas. Ella logra que mi ser escritor tenga una foto decente que mostrar. Amigas.

Nos reímos mucho juntas, lloramos juntas, nos abrazamos en esta realidad que a veces suena a distopía

Voy a tener una mañana distinta, y estoy segura que me refrescará el alma, que me dará fuerzas, que hará el mundo mejor, porque en la mañana de hoy habrá amistad. Amistad sin ideologías, pero con lanas de colores, sin prejuicios, pero llena de poesía, sin estereotipos que mostrar en el lente de su cámara. Porque lo maravilloso de Marita no reside en lo ve, sino en su mirada.

Diario de Cuarentena: Basura

Esto del encierro me volvió mucho más ecológica y a vos? Me dí cuenta que generamos más basura de la necesaria, en la vida material y en la otra. Lo de la vida material es mucho más simple de enmendar, como todo lo que es materia. Pero la otra…

¿Te pusiste a pensar cuánta gente tóxica te rodea? ¿y por qué la aguantamos? Y sí, ya sé que parecemos Cuba y que intervinieron Vicentín para expropiarla y la mar en coche, pero creo que aunque no lo parezca están relacionados estos temas. Cuánto sarro estamos dispuestos a soportar en nuestra vida, sería la pregunta exacta. Y cuando digo sarro digo gente envidiosa, falsos profetas, amigos de ocasión, boludos de cabotaje que te desprecian porque sí, pseudo intelectuales que si los lijás un poco solo repiten lo que leyeron sin pensamiento propio. No hablo de los que opinan distinto y apasionados discuten ideas, esos me gustan, y mucho. Hablo del tipo resbaloso, tipo como humano tipo, sin género. Aclaro porque ahora hay que aclarar todo, y alargar así lo que puede ser simple.

Bueno, se me ocurrió que cepillemos en esta cuarentena (es una forma de llamarla) a toda la basura de nuestra vida, para limpiarnos por dentro. Ecologicemos nuestras emociones. Y entonces si le regalamos tiempo a alguien, tiempo de amor, de espera, de enojo, de charla, de ira, de ternura, de algún suspiro lleno de todas las sensaciones juntas; que sea a un ser que hayamos elegido. No a esos que se nos van colgando como sanguijuelas para chupar un poco de esencia.

Hoy te propongo una vida verde, liviana, sin cargas, sin habichuelas maliciosas, sin bifes inmerecidos, pero llena de un nuevo argot vital: desembasurémosno. ¿Te animás?

Diario de Cuarentena: Metrónomo

La sociedad comienza a explayar su intolerancia. Intolerancia a la diversidad, al pensamiento crítico, al miedo, al confinamiento, al otro. ¿Por qué no va a pasar esto si vivimos encerrados en la incertidumbre y en la pulsión de muerte? Personalmente creo que el gobierno se sentó en la consecución del poder y sintió que la sociedad se rendía a sus pies. Y ahí comienzan los abusos de las instituciones que luego tiene como respuesta la intolerancia de los pueblos.

Cuando las medidas gubernamentales son arbitrarias, y sin ton ni son, o exageradas, oportunistas, el bien común de hecho comienza a aparecer. La gente no puede seguir encerrada. Nunca debió estarlos. Hoy en mi ciudad, en la que me comprometo siempre, la vida está teñida de intolerancia y violencia. Un trabajador se enfermó y va a haber más contagiados. Y respondemos con el atentado a su pequeña propiedad privada-herramienta laboral, como primates. SIn empatía. Sin civismo. Es que así nos quieren. Enfrentados, trabajadores contra trabajadores. La dinastía del estado y sus empleados no comprende la violencia que significa para un emprendedor o un profesional independiente dejarlo sin la posibilidad de trabajar, de circular, sin dignidad.

Al gobierno, que elegimos nosotros, no olvidemos eso, todos los gobiernos democráticos los elegimos, por lo que tenemos que ser muy conscientes cuando volvamos a votar, le hace falta un metrónomo. La música siempre salva, tal vez así pueda medir el pulso social y evitar tragedias. Les dejo la letra de una canción posible

Cuenta esa vieja historia
Que a pesar de todo algunas cosas quedan
Los momentos vividos
Recuerdos que van a quedar
En lo profundo del alma
Nada puede hacerte olvidar
Que anduvimos el mismo camino
Y las cosas que hicimos

Fue porque quisimos estar
De nuevo en este lugar
A pesar de los errores
A pesar de los defectos y virtudes
Guardo en mi los mejores
Momentos que van a quedar
En lo profundo del alma

Deja todo y no lo pienses más
No se puede olvidar lo vivido
Y tus seres queridos
Te extrañan cuando ya no estás
No quieren llorarte

Tantas veces
tuvimos que estar separados
Y sentir que a pesar de la distancia
Sentimos lo mismo en cualquier momento

Nada puede hacerte olvidar
Que anduvimos el mismo camino
Y las cosas que hicimos fue porque quisimos estar
De nuevo en este lugar

No te compliques mas
Siempre hay una razón
Tratar de revivir
Tratar de estar mejor

Tratar de estar mejor

Diario de Cuarentena: Cuac!

Cuando nació cuentan que me escondí detrás de una mesa de luz porque estaba celosa, me protegía de lo nuevo con mis dos años recién cumplidos. Pero eso es lo que cuentan, yo creo recordar su olor. Un olor pequeño, húmedo en llanto, mezclado con perfume a bebé.

La primera infancia fue de juegos y travesuras, llena de alegría y tiradas de pelo, como debe ser. Una de esas hazañas, la que la convirtió en patito, pato, Pathy, es de una ternura tal que merece ser contada. Listas y emperifolladas por mamá para ir un cumpleaños, con vestiditos almidonados y moños de seda, ella llenó de agua el bidet y se metió adentro con zapatos y medias con puntillas incluidas. Ese juego la define.

Transgresora, autodidacta devenida en profesional, es una mujer que no teme ir por sus sueños, aunque le valgan algunos dolores de cabeza, tiene carácter. A veces tan fuerte que cuando vivíamos juntas en Moncho, nuestro departamento de estudiantes en la ciudad capital, que luego eligió como propia, convencía a mis padres que tenía problemas de audición por lo alto que hablaba y resultó ser temperamento.

Pathy, Patito, Pato, psicóloga, cocinera, artesana, guerrera, constructora, precursora, madre, mujer, hoy cumple años. Nos peleamos mucho y muchas veces, porque el amor es así, hierve y se vuelca. Pero la madurez trajo mucha sabiduría a nuestras vidas y nos volvió más calmas y mucho más amigas. Bah, siempre lo fuimos, tenemos tantas anécdotas, viajes, partos, cesáreas, hijos, ahijados, amores, pérdidas, tanta vida compartida que no alcanza decir Feliz cumpleaños. Por eso hermana de mi corazón, te dedico este diario de cuarentena, que sé que te duele tanto como a mí. Libertarias hasta el fin. Hermanas por siempre. Te amo.

Diario de Cuarentena: en el fondo.

Sábado 6 de Junio, verano y otoño fueron tomados por el virus. Con las estaciones se llevaron también la vista, que tanto zoom y tanta pantalla está afectando. Se llevaron la lealtad, ya que nos estamos apuntando con el dedo, denunciando, discriminando como fieras enjauladas. Nos arrebataron la fé, la comunión de la oración conjunta, la posibilidad del abrazo fuerte y cálido, la entereza que da la verdadera solidaridad que no está basada en el miedo o la desconfianza sino en el amor.

Cuando digo nos llevaron o nos quitaron, hablo de los que nos gobiernan tan irrespetuosamente. A ciegas, sin proyecto, sin hoja de ruta, sin otra meta más que la construcción de poder para salvarse ellos mismos. Y para eso nos necesitan en el fondo del mar. De un mar profundo y enfermo en el que nos creemos todos capaces de todo. Un mar donde la agresión está permitida por el anonimato y la distancia hace que nos olvidemos de la piel del otro, del olor del otro, y del propio.

En el trayecto de estos meses de forzada restricción a la libertad solo vi miserias y miserables. La injusticia, la destrucción de la república y de la economía, y la falsa ideología de algunos que suspiran por pobres en un mundo de ricos. Ayer se corrió la voz de que hay un caso de la COVID-19, sí, la, es una enfermedad, y lo mínimo que dicen de este trabajador es que es un asesino. Les tengo una pregunta: ¿le dicen lo mismo a quien contrae gripe o neumonía? o pensamos que estamos ante algo que no es una enfermedad. ¿Por qué vamos a estar exentos? elijamos pelear contra el poder desmedido, la falta de test, de orden político, de división de poderes. No nos agredamos, o nos denunciemos entre nosotros volviéndonos fascistas de perogrullo. Luchemos contra los que se eligieron para hacernos más libres, los que deben apoyar la construcción de riqueza y no de villas, los que deben fomentar el trabajo y no el asistencialismo. De lo contrario seguiremos caminando ciegos en el fondo de un mar ficticio creado por los que nos quieren así. Quietos y sin fe.

Diario de Cuarentena: Soy feliz

La mañana soleada invita a salir. Mi amor prepara mate y Nico duerme. La perra se despereza en el sillón del cuarto de estar. Me estiro y decido comenzar el día sonriendo. Pensando en la felicidad de estar vivos, en que en una de esas me dejan salir a caminar a la madrugada y a la noche plena en pleno invierno y en que tenemos suerte en vivir en una ciudad donde casi todo el mundo está fundido y me quedé sin trabajo pero no importa porque respiro.

Me lavo la cara con alegría, y canto Buen día día de Miguel Abuelo para ser feliz. Cepillo mis dientes con Odol y ahí soporto el primer golpe de la vida. Me acuerdo que tengo que hacerme implantes por 200000 pesos porque ninguna obra social o prepaga los cubre, y eso que estamos en el país con la mejor salud del mundo. Luego pienso que ahora no voy a poder hacerlos, no es momento y que aumentan en dólares. Decido entonces comenzar a ahorrar. Serían unos 2800 dólares, puedo ahorrar 200 por mes porque en el mejor y más libre país del mundo tenemos cepo cambiario, así que necesito unos 14 meses para lograrlo. Pienso que bueno, capaz en un año y pico no me duele la boca y lo logro, porque hoy me levanté optimista, pero luego recuerdo que no tengo trabajo y que en general me falta plata para llegar a fin de mes, porque aunque el nuevo Indec del país más justo del mundo dice que no hay inflación de una semana a otra el mismo pedido cuesta más, el seguro de la casa y el auto aumenta y la luz, gas, cable, etc. suben como cohetes. Ya se me empieza a borrar la sonrisa de Buen día día.

Mientras me tomo un mate, entro con mi notebook al diario y leo que hay que preguntarle a Axel, si podemos hacer algo en mi ciudad. Me pregunto para que votamos a los locales si lo van a decidir los gobernadores, pero decido seguir contenta, entonces busco con ahínco una buena noticia. Pero el presidente dice que todavía no llego el pico, casi 80 días después y que no sabe como va a seguir todo, pienso que el comité científico debe haber tardado en recibirse, para seguir positiva y digo bueno, no importa, vamos, adelante con la sonrisa. Decido ir a comprar el pan, no tengo permiso porque no soy chanta y como no trabajo y mi papá vive frente a mí no lo necesito, me pongo el barbijo con asco, y salgo. En la esquina de mi casa una mujer policía me dice dónde va, a comprar pan, respondo, tiene permiso de circulación pregunta, no pero voy a una cuadra. Y yo como lo sé, me dice, no lleva bolsa. Y qué tiene que ver le preguntó. Vuelva a su casa me responde. Volví porque hoy soy feliz. Le cuento a mi amor que me dice hubieras seguido de largo, no te va a matar. Y entonces pienso para que existen las normas y las leyes.

Entro, me tiro con la perra y como hoy soy feliz, tan feliz como una vaca, sonrío, sin implantes.

Diario de Cuarentena: Estabilidad o colapso

Dice la Real Academia Española que la posverdad es la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad. Y nuestra realidad está abarrotada de demagogia. La creencia de que vinieron a salvarnos es sólo eso, y la tenemos desde el inicio de la humanidad. Los demagogos la usan. Pero lo hacen porque les damos el permiso. Deberíamos pensar por qué buscamos un salvador. Por qué no nos hacemos cargo de nuestra existencia. Y las crisis sanitarias son el caldo perfecto para la cocción del populismo mal avenido que con el cartel del bien común acecha y castiga siempre a los mismos. Los más débiles.

Para hacerlo instalan la posverdad. Y entonces no dijeron lo que dijeron hace una semana o diez días. No es verdad que cuando comenzó la pandemia éramos los campeones y que los que llegaban a 900 contagios por día eran gobiernos asesinos. Pero cuando nos pasa, es lo mejor que nos puede pasar. No dijeron que los barbijos no servían para nada y ahora son obligatorios. No dijeron que lo más importante eran los abuelos pero no testaron los geriátricos y les achicaron los ingresos. No dijeron que nunca pondrían un cepo cambiario pero cada vez es más cerrado. No dijeron que CABA «irradiaba» virus pero los postearon en Twitter.

La posverdad no es propiedad de otros gobernantes y a nosotros nos gobiernan santos. Nos están corriendo con la distorsión constante de la realidad, y con la construcción de miedo y paranoia en nuestras emociones. Y de golpe está bien denunciar al vecino por ser libre. Y es un loco el que sale sin barbijo. Ahora los que nos gobiernan pueden hacerlo, y abrazarse, ir y volver a Cuba, andar por la patria sin permiso. ¿Quién eligió a los médicos que supuestamente nos cuidan con medidas cavernícolas?

Dice la RAE que la verdad es la realidad, es decir lo real y efectivo. Bueno, lo real son los hechos. Estamos encerrados. Estamos pobres. Estamos callados. Estamos atemorizados. Supuestamente nos cuidan de un mal mayor y para eso nos mantienen quietos como piedras. Pero cuidado que lo que parece estabilidad, no se convierta en colapso.

Diario de cuarentena: déjà vu

Hoy me desperté temprano y tuve varios déjà vu, Sentí durante una hora que ya había dado las mismas respuestas a García. Que eran clonados todos mis movimientos a otros ya realizados y que en algún lugar paralelo había vivido lo mismo con segundos de diferencia. Siempre me maravilló ese fenómeno mental que nos atraviesa sin prejuicios ni clases. La humanidad vive hoy en un constante déjà vu.

¿Sentís, como yo, que ésto ya lo vivimos? Hay una constante en la sociedad a olvidar el pasado, pero las prohibiciones se parecen a las que tenía cuando crecía. Y la sucesión de desastres económicos a otras épocas de nuestra historia. Y la falta de futuro y la desidia. ¿Porqué será que los déjà vu pocas veces nos llevan a momentos felices? La nostalgia los debe poblar con frecuencia, o algo así.

Me ceba un mate caliente y esperanzador, tal vez suponiendo por el movimiento de mis dedos en el teclado que algo anda mal. Alzo mi mano la acerco y lo tomo. En el silencio de la mañana oigo correr el agua dentro de la bombilla, y la siento caliente en mi esófago. La calidez del gesto de dar en una mateada es algo que estamos perdiendo. Me voy a resistir. Y eso que reconozco la falta de higiene en el mate compartido. Pero de vale la vida sin el otro.

Tal vez por todo lo que extraño tengo tantos déjà vu, como un mecanismo para contarme que ya lo viví y que va a pasar. Que sea pronto.

Diario de Cuarentena: Salud

Los anteojos, la colita, el mate, el celular y la crema antiarrugas sobre la mesa de apoyo. En la silla cuelgan dos abrigos y un bolso gigante gris. El espejo devuelve la pálida imagen de lo que fui. De lo que fuimos. Afuera el sol brilla más, la naturaleza emerge y se cobra lo que le debemos. Me imagino los diálogos entre garzas y cocodrilos. Nos tienen como antes estaban ellos, encerrados. Pero nos encerraron otros hombres. En el silencio de las multitudes sanas reside el poder de los tiranos.

No puedo negar que el encierro, para una escritora o para un persona que milita el intelecto significa producción. Pero tiene límite. Y está cerca, porque cuando la asfixia crece, la mente se anula.

El sombrero de plaza me ve desde arriba del mueble y añora mis rulos. Como si él y la playa supieran que pasará tiempo sin vernos. Por otra parte, mucha gente sigue su vida normal, porque así lo decidieron hombres que no sé si tienen idea de lo que hacen. ¿Por qué unos pueden trabajar y otros no? ¿Por qué vemos a comerciantes, a trabajadores del delivery y a cobradores, al canillita por ejemplo, pero no a nuestra familia. ¿La familia, la unión, el amor es una amenaza? ¿Nos quieren débiles, sin inmunidad afectiva? ¿sin recursos emocionales?

Me miro las manos, ya no tienen la piel tersa, porque la lavandina y el alcohol las lastimaron, soy alérgica a ellos, al barbijo, a las decisiones absurdas, a los pueblos sumisos, a la falta de horizonte y de límite, a la vida eterna pero sin libertad. La salud es mucho más que un respirador si te estás muriendo, mucho más que un virus, mucho más que el cuidado físico. La salud es poder elegir, sentir, expresar, trabajar, decidir como cuidarte. Voy a cerrar con las palabras de nuestra canción patria, es hora que le demos ¡al gran pueblo argentino salud!

Diario de Cuarentena: en órbita

Sin dudas el verbo más interesante en mi vida es aprender. Hoy comencé mi día aprendiendo. El posgrado que hago me interpela y hace que sienta el rigor de la ignorancia. qué bueno resulta comprender todo lo que tengo por aprender.

Vos qué aprendiste nuevo en esta cuarentena feroz a la que estamos sometidos, te invito a contarme, y a que aprendamos juntos. No es posible la vida productiva sin el ansia por saber. En casa parecemos un centro de e-learning. Por un lado, estoy encerrada en mi cuarto, con FLACSO inquietándome. En el comedor Nico cursa Física, y Marcelo lucha desde el patio con su smartphone y nos somete a diario a miles de preguntas. Papá con más de ochenta, trae sus consultas tecno y a veces me río sola pensando en que atajamos más de lo que podemos todos.

Las sociedad, con la pandemia, acelera sus cambios. La mente a veces alcanza la velocidad necesaria y otras, queda detrás de un Big data demencial que delira cuestiones como intentar controlarnos. Pobre iluso, la mente no es controlable, muchas veces ni los propios dueños podemos. Qué saben las TICS de mis sueños y deseos, que pueden comprender que yo no les deje ver. Por eso no temo a las nuevas herramientas comunicacionales. Tienen el límite que que les pongo, conciente o inconcientemente.

¿Y vos? ¿Pudiste darles espacio en tu vida? o te aferrás a un mundo analógico muerto que te va a dejar afuera? Y bueno,sí, muchas preguntas, pero eso forma parte del aprendizaje. La cuestión crítica, la duda, la pregunta, es mucho más interesante que las respuestas formateadas. Por eso odio los discursos estrictos, eso que crean fundamentalismos mediocres y nos dejan sometidos a ellos.

Vení, aprendé, dudá, temé y llenate de cuestionarios, que en este formato vamos a crecer juntos. Es cuestión de ponerse en órbita y comenzar a volar.