Diario de Cuarentena: Caja.

La libertad suena donde las opiniones chocan. Adlai E. Stevenson

Buen domingo para todos, Tres meses y medio atrás, no teníamos conciencia del valor de la libertad en la que vivíamos. Y hoy no tenemos conciencia del sentido de esclavitud que adquirimos. Cada vez más el otro es un enemigo mortal. Los gobiernos sostienen que es delito federal ver a tus amigos, o reunirse. ¿Saben desde cuando no ocurre esto? Sí, lo saben. Pero hacer cola con desconocidos no es peligroso, tener trato cotidiano con el panadero o verdulero tampoco, ir al banco o al cajero para pagar impuestos no nos hace nada. Ahora, si se te ocurre festejar algo podés ir preso. Si te pegás un abrazo con tu viejo, lo querés matar.

Muchos dicen que esto es cavernícola, y es verdad. Pero veo algo peor, esto es debilitante, Nos quiebra, nos deja sin cable a tierra. Y para comprender que está todo mal, digamos que abrimos la sociedad cuando más casos tenemos, o sea estuvimos encerrados tres meses por las dudas y cuando el virus finalmente llegó comenzamos la apertura. Una payasada. Lamento no creer en la bondad de las autoridades, prefiero confiar en gente que conozco y a la que no puedo ver. Los ancianos cada vez más tristes y flojos porque a diario les recuerdan que la muerte esta cerca, pero esta vez además los aisla. Tenemos a los niños y a los adolescentes hace tres meses y medio encerrados por las dudas. ¿Por las dudas qué? que un virus contagioso pero de muy baja letalidad les agarre? Entonces vivamos para siempre en una caja de cristal hasta que nos muramos asfixiados por el propio monóxido de carbono. Porque hay mucho riesgos aparte del corona, podés contraer muchas enfermedades en la vida, y sí, también te podés morir.

Yo quiero hacerlo lo más tarde posible, pero libre. Eligiendo. Sintiendo que hay futuro y que no depende de paladines mediocre que solo quieren cuidar su trasero. Mientras nuestros jóvenes son «asesinos irresponsables» si se quieren juntar. Basta de privilegios para pocos y encierro para todo el resto. Exijamos transparencia e idoneidad. Porque si no lo hacemos, no hay libertad y sin libertad no hay mañana.

Diario de Cuarentena: Futuro

La ventana del cuarto donde escribo me muestra un día soleado de invierno. Estamos en el día 114 de una cuarentena que ya nadie cumple. Ni los propios gobernantes. Cada uno va haciendo sus propias flexibilizaciones de acuerdo al miedo, riesgo, situación personal, necesidad. Es que no somos idiotas. La sociedad sabe. Por eso creo que también acertó al votar a esta gente que en lo personal considero siniestra. Lo digo porque en Argentina, cualquier gobierno que no fuese «de izquierda» ya veremos por qué las comillas, siempre las crisis terminan de forma poco razonable. Quiero ser clara y contundente al explicar mis comillas. Este gobierno no tiene nada de izquierda, es un gobierno totalitario, con intentos de toma de poderes, con arrebatos como ir con contra la propiedad, contra las personas y contra la libertad. Si uno extraña a personajes como Evo Morales y Hugo Chávez, no habla de justicia ni de democracia, en Venezuela el 95% de la sociedad es pobre, algo que se aleja de la justicia. En Bolivia, el hombre a quien nuestro presidente extraña y protege, tiene pedido de captura. Ahora él se declara capitalista, pero quiere cambiar el capitalismo. Delirios de poder.

Antes del capitalismo, toda persona que nacía en el contexto de una determinada clase social estaba condenada a permanecer en ella para siempre. A diferencia de otros modelos económicos como el feudalismo, los sistemas esclavistas o totalitarios, el capitalismo permite la movilidad social, lo que significa que una persona puede ascender socialmente por medio del aumento de su capital, independientemente de su origen. Algo bastante más justo que lo que estamos viviendo.

Yo le pediría al señor presidente que en vez de intentar cambiar al sistema que el mundo aceptó como más adecuado tras lo fracasos de los regímenes de izquierda como en Rusia, Cuba, Venezuela o China que dice una cosa y hace otra, lamentablemente no solo en lo económico,; se ocupe del país. De las personas que lo votaron y de las que no. Ojala el sol de este sábado de invierno le enfríe las ideas y lo vuelva sensato.

Por vos, por mi y por el futuro.

Diario de Cuarentena: No somos Fedora

«En todas las épocas hubo alguien que, mirando a Fedora tal como era, había imaginado el modo de convertirla en la ciudad ideal, pero mientras construía su modelo en miniatura, Fedora dejaba de ser la misma de antes»

¨Las ciudades invisibles¨Italo Calvino

Las ciudades y, del mismo modo, los países, las sociedades en general jamás se quedan paradas, sino que continúan evolucionando constantemente. Pero Argentina parece ser la excepción, y no precisamente por ser una utopía evolucionada. Nos encontramos dando vueltas en círculos desde hace por lo menos setenta años, eligiendo preconceptos obsoletos, creyendo en frases hechas, buceando en la oscuridad una y otra y otra vez. Sin hacernos cargo. Siempre estamos mitad y mitad, no somos una sociedad somos dos, como mínimo. Y así es difícil lograr una ola en movimiento que nos recicle o nos mueva. Pero no queremos oirnos, ayer miraba un programa donde la mitad de la mesa iba para un lado y desoía a la otra mitad, que iba para el otro, y viceversa. ¡Qué manía tenemos con ser dueños de una verdad irrefutable!.

Por otra parte tuve en el 9 de julio experiencias diversas, por la mañana ví la tumba de mi madre, a la que le habían robado el florero, cuando le pregunto a quien cuida el cementerio privado me dice que tengo que ir a las oficinas centricas a reclamar. Mi planteo fue porque no lo hace él, que camina el lugar y ve los floreros y placas robadas, sí, robadas, leés bien. Pero se encogió de hombros, para qué pensar. Por la tardé marché a pedir claridad, justicia y libertad dentro de mi auto, para que nadie me tema, pero sin tapabocas. Me asombré con las declaraciones de la clase gobernante que consideró la marcha «antidemocrática». Las contradicciones abruman. Las mismas personas que hicieron todas las marchas y cortes, las que apedrearon el congreso y destruyeron plazas y espacios públicos los últimos años, consideran la marcha calma con banderas argentinas «antidemocrática». Es decir, la democracia les pertenece. Tal vez eso explique porqué los que la llamaron marcha del odio, después se asustan si lo generan. En estas antípodas se halla la sociedad argentina actual. No veo cómo salir. No somos Fedora. Somos una construcción en decadencia que por suerte por la noche salvó la poesía. Formé parte de un recital poético que comenzó con el himno cantado por Coqui Sosa, y todas las provincias representadas en versos. Todas las ideologías confluyendo, la diversidad se abrió paso en un encuentro armónico que me devolvió la fe. Y pude soñar que nos movíamos, que creíamos, que la vida podía llevarnos a un sitio donde pensar diferente sea bien visto. Pero no un sitio utópico. Porque evoluciona. Las utopías, por el contrario, son perfectas solamente en su inmovilidad e intemporalidad. Es decir, que son perfectas porque no son reales, porque no se han llevado nunca a la práctica. Como de sobra aprendimos en el siglo XX, cuando alguien finalmente se atreve a aplicarlas, se convierten rápidamente en pesadilla. Aprendamos a construir realidades móviles, cambiantes, sinceras, para no morir quietos, dentro de un espiral ideológico que nos está matando.

Diario de cuarentena: Metáfora

Ya sé que no lo podés creer. Que siempre pasa lo mismo. Que acá nadie paga las consecuencias de la corrupción. Que da asco. Que es inmoral. Que con lo que se robó ese y otros tipos en la obra pública se generaría trabajo y riqueza. Ya lo sé. Pero el problema no es Báez, es la Justicia. El problema no son este cajero impune y el vicepresidente corrupto. Es que votamos a los mismos. Una y otra vez. Llegan al poder porque hay una gran parte de la ciudadanía que no condena la corrupción masiva si le tiran algo a ellos. Es mucho más profundo, vivimos en una metáfora, donde la justicia es una más. Jueces serviles, pero también hay ciudadanos serviles. Y no hablo de la gente necesitada que es comprada por un voto, esas personas son víctimas. Hablo de una clase social que hace la vista gorda a la corrupción del sistema. No puedo aún comprender porqué. ¿Serán también corruptos? ¿es una cuestión simbólica donde con tal de sostener un supuesto progresismo de ideas no nos importa que se roben al país?

Hoy es 9 de Julio, un día de independencia. Un excelente día para luchar por la patria. Con actos cívicos, con la palabra. En libertad. Porque si nos quedamos esperando a la Justicia, que no existe, que hoy es nada menos que la representación de lo inefable en argentina, es muy probable que muramos antes de ver que la corrupción se condene. Me pregunto que pruebas extras necesitarán esos jueces. Cajeros de bancos devenidos mágicamente en multimillonarios, secretarios privados de presidentes asesinados en el mejor de los casos para quitarles una fortuna incalculable y mal habida. Este diario sencillo, de ciudadana de a pié está siendo un registro de atropellos, con fecha cierta. Pero no es algo que festeje. Me repulsa. Me ahoga. Por eso creo que debemos cuestionar todo, para saber cuál es la verdad. Porque sino, aquellos que creemos en la decencia, la honradez, la palabra y la justicia, haremos agua y también seremos metáfora.

Feliz día de la Independencia. Honrémosla.

Diario de cuarentena: Centro de control

Ciento diez días. Creo. A nadie le llama la atención frases como: «se realizó el pasado fin de semana un encuentro familiar (festejo de cumpleaños de la madre de los mencionados) con un número superior de asistentes autorizados». ¿Una pandemia justifica el avasallamiento de derechos fundamentales? Cada mañana leo los diarios y siento que pusimos nuestros derechos en el perchero tras una misión suicida donde nadie se salva. Me hago varias preguntas: ¿Viola la cuarentena una persona obligada a ir a trabajar para no perder el empleo? ¿Y quién perdió un vuelo y no tiene dónde dormir? ¿Y la persona que sale a robar pero no a la vía pública sino por los techos de su casa? ¿O quién acompaña a una mujer a hacer una denuncia por violencia de género? y podría seguir. Ya he comentado en otros días de diario lo raro que suena la elección arbitrarias de personas y trabajos «esenciales».

Hay titulares como: Violación de la cuarentena: ya hay más de 10 millones de detenidos y notificados por las fuerzas federales y nadie se queja. Cien tipos rigen sobre la libertad de millones. Ahora parece además que la gente es buchona de la gente. No hay otra forma de describirlo. Ayer, creo, me está costando reconocer el ayer del mañana, envié un audio a un grupo privado que fue enviado a muchos otros grupos en los que se cuestionó mi opinión. Además de la falta de ética de quien lo envió, lo que me interpela es el hecho de que sea malo opinar si no se opina igual al gobierno. ¿No podemos opinar? ¿Quién nos controla? ¿el estado? Es exactamente al revés. Nosotros debemos controlarlos. Las políticas sanitarias son muy cuestionables si en pos de un derecho, que tampoco pueden asegurar, cercenan o anulan otros.

Hoy te pido que te detengas en los titulares de los medios, y pienses que hubiera pasado si todas estas cuestiones las propusiera un gobierno supuestamente «oligarca» o «gorila». Decretaron » la medida de aislamiento social, preventivo y obligatorio» , la palabra preventivo es la clave. ¿Nos aislan por las dudas? 110 días, y en nuestra ciudad 1 (un) caso es un drama. Ahora si es el padre de un ídolo deportivo se lo cuestiona, si es un tipo que tiene campo y produce en la zona y da trabajo se lo cuestiona, si es un verdulero laburante se lo cuestiona, si es un médico se lo cuestiona, si es la empleada de alguien se lo cuestiona. ¿Cuestionamos que la gente se enferme? Estamos muy mal. Porque mientras nos detenemos en señalarnos unos a otros, el gobierno nos tira DNU por la cabeza, los periodistas son perseguidos, la justicia no existe y el país se funde. Es suficiente. No dejemos que quien nos sirve se convierta en un centro de control para poner en práctica una misión dudosa, que como mínimo atenta contra nuestra libertad.

Diario de Cuarentena: Pérdidas

Te fuiste de madrugada,con los tres rodeándote. Tengo en mi palma la sensación de tu mano dejando la vida. Nueve años atrás. Tan joven. SIn embargo, con el tiempo comprendí lo eterno. Cuando la angustia primera cedió y el llanto dejó paso a la resignificación. Tanto vivido, tanto aprendido tras la muerte.Hoy puedo sentarme a sonreir mirando tus verdes, viajar por Córdoba recordando tu risa, amar a tu familia, la del Líbano, esa que nos inculcaste, de la que nos apropiamos desde niños, y recibirlos en casa y festejar la vida en común.

SIn embargo, el mundo no es lo mismo sin vos. Perdió patria, no en vano naciste un 9 de Julio, perdió frases grandilocuentes, perdió pedidos para el que lo necesitara, ropa comprada para otros, perdió kebbe, niños envueltos y dulces árabes, perdió ñoquis de papa amasados entre juegos y tanta pero tanta fuerza, que hoy, te prometo que solo hoy, me voy a permitir aflojar un rato, para que la madre que soy hoy, tome fuerza, respire, te recuerde y se acerque un poco a la madre que fuiste. Te mando al cielo que hayas elegido mi sencillo poema.

Llevo tu cedro clavado en mi sien

Acaricio con manos que se te parecen

Y sostengo desdichas que enjuago siempre

En un coral que plantaste en mi patio una vez.

Desde antes, antes de los olores envueltos en parra

Fuiste niña de trenzas y silencios,

te anunciaste con piruetas de milhojas

para abrirte como un lirio ante esos ojos

Supe de tu voz entre otros ruidos,

En un eco amniótico que era síntesis

Y  me aferré a tu falda tantas tardes

De soles concéntricos y miedos.

Me comí tu tiempo, con la voracidad infante

Te enojé, te mentí, te enaltecí, te sucedí,

Te necesité, te cuidé, te maté, te amo.

Te amo asiendo lo inefable y eternizando

El sentimiento en mí. Por eso te llevo.

Diario de Cuarentena: Ventanas y valores.

Estamos en la mitad de un año perdido. Un año sitiado por causas epidemiológicas pero también por malas decisiones políticas, de esas que nos dejan parados pensando si otra vez nuestro país vuelve al caos y al fracaso. ¿Qué nos pasa?, mientras la familia aún duerme, siento que la desolación me abruma y no encuentro un motivo para tanta deshonra. Anoche veía atónita los inescrupulosos manejos de nuestro ministro de Salud. Bodegas, universidades, empresas, contratos, enjuagues de dudosa moral para un hombre que está decidiendo nuestra vida. Por qué un ser humano que juró ante Hipócrates, tiene necesidad de tanto dinero mal habido. Hasta donde los argentinos vamos en contra de otros argentinos por dinero y poder…

Sigo pensando, tal vez no quiero resignarme a lo que mi racionalidad me pide a gritos. Por otra parte, un argentino arrepentido a medias, porque seguía lucrando y viviendo de dinero corrupto, es asesinado en los pagos de nuestra vice. Los que supuestamente lo matan se relacionan a ella. La fiscal es la sobrina, pero no podemos pensar mal. ¿Nadie se da cuenta, que esta gente que habla en nombre de los pobres, son todos multimillonarios a costa de ellos?¿tan ciegos estamos? Conozco a muchas personas valiosas que defienden lo indefendible. ¿Por qué la corrupción es aceptada tan livianamente en nuestro país? No tengo ganas de dejar pasar. Este es un momento histórico. Un momento donde cada uno de nosotros debe decidir si va a hacer patria o se queda del lado de los de siempre. Los que viven a costa de la buena fe de los pueblos.

Los hechos son hechos, no interpretaciones, Los corruptos son corruptos, no importa si están a la izquierda o a la derecha. Los totalitarios son dictadores. Los ladrones, ladrones. ¿Cómo podemos seguir permitiendo tanto atropello? ¿es que nos han paralizado la mente, al impedirnos circular? Leo comentarios terribles sobre la gente que se contagia, como si fueran asesinos por enfermarse y me doy cuenta, mate en mano, que es todo lo mismo. Nos faltan valores. Y los valores, son también el valor agregado de una sociedad. Nos cobran un dólar solidario, pero no tienen idea de lo que es la solidaridad. No es algo a lo que pueda obligarse. Es un valor. Valor humano, como la honradez, la empatía, la gratitud, la paciencia, el amor, el perdón, la bondad, la humildad, la responsabilidad, el respeto, la tolerancia, la justicia, la equidad, la paz y la libertad.

Como sociedad, nos perdimos de vista. Y perdimos nuestros valores. La justicia debe ser rápida para ser justa, el congreso debe ser eco de la voz del pueblo que representa para ser responsable y el ejecutivo debe respetarnos y actuar con honestidad, equidad y empatía para asegurarnos la paz y la libertad. No nos conformemos con menos, pero comencemos por casa. Te propongo pensar juntos qué valores rigen nuestras vidas. Los políticos salen de nuestra sociedad, es responsabilidad de todos.

Marcelo se levanta y me dice si no me canso de escribir un día tras otro, de intentar cambiar el mundo. Y yo le digo que no, que no me canso. Escribo porque siento que esta es mi lucha, la que me toca, la que elijo. Voy a tomar una frase del gran escritor y político nicaragüense Sergio Ramírez, con quien tuve el gusto de compartir el Congreso Mundial de la Lengua en Córdoba, cuando recibió el premio Cervantes 2017 dijo:»Escribo entre cuatro paredes, pero con las ventanas abiertas, porque como novelista no puedo ignorar la anormalidad constante de las ocurrencias de la realidad en que vivo.»

Diario de Cuarentena: Lo Profundo

«El único medio de conservar el hombre su libertad es estar siempre dispuesto a morir por ella» Edgar Allan Poe

Sábado por la mañana, día 107 de cuarentena obligatoria. Una que nos convoca a lo profundo, que pone a prueba convicciones, estamentos, ideales y diría que sacude el entramado social a tal punto que nadie sabe si hay lados y si los hay, de que lado ponerse. No es mi caso. Siempre estaré del lado de la libertad, de la república, del estado de derecho.

Más de tres meses y medio han alcanzado para avasallar poderes, vidas, empresas, comercios, costumbres, ahorros y hasta nos han dejado sin la capacidad de proyectar. Pero hay que volver otra vez a lo profundo para comprender quiénes somos y quiénes queremos ser. Allí veremos como personas, y como colectivo social de qué estamos hechos. ¿Somos un grupo alocado de mutantes que se mueve tras un líder poco carismático y apático que pone la cara para sostener el poder de otros? ¿O somos el pueblo lleno de raigambre gaucha, hibridado, construido por identidades migradas que nos fueron enfocando a una estructura llena de amalgamas pero firme que creía en la pluralidad de razas y en un futuro productivo en pos del bien común?

Mientras pienso que dormí horrible y que cada vez lo hago peor; aunque me ejercito, camino lo que puedo, trato de comer sano y veo poca tv., la vida de hoy me angustia. Mis hermanos argentinos fundidos me aturden. Los pobres sometidos a dádivas me escara y la suerte echada de un país que es rico en naturaleza y pobre en patriotas, hace que se me cierre la tráquea a la hora de respirar. Porque nos falta aire. Aire de todos.

Te propongo meternos bien hondo, en lo profundo, tocar fondo, y de una vez por todas, emerger.

Diario de Cuarentena: Libertad de expresión.

En un Estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres.

Suetonio

La libertad de expresión está contemplada en el artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos aprobada por la ONU en 1948, así como en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que entró en vigor en 1975. Según estas herramientas, son dos los niveles en los que debe aplicarse la libertad de expresión: el individual , es decir la libertad para que cada persona exprese libremente sus ideas y pensamientos, y el colectivo, que señala el intercambio de información para la participación de quienes integran la sociedad. Si te preguntás cuáles son las características de la libertad de expresión, podríamos destacar las siguientes: Es un derecho de toda la ciudadanía, no se refiere solamente a periodistas o profesionales de la comunicación. Es un derecho y a la vez un deber, puesto que los estados tienen la obligación de garantizarla. No solo se refiere al periodismo sino que alcanza a otras artes, como la música, la escultura, la pintura o la literatura. La libertad de expresión apuesta por la transparencia de la información, lo que genera confianza.

Hoy quiero dejar reflejeda mi posición frente a esto en Diario de Cuarentena, y es que sin libertad de expresión no hay democracia ni república posible. Es increíble algo que viene sistemáticamente ocurriendo y que lo hacen nuestro presidente y vicepresidenta. Acusar a los medios, al periodismo, la vice desde videos que sube a sus redes, como si fuera una ciudadana común. Señora, usted detenta poder, si usted cuestiona en redes o habla mal de alguien que no opina como usted, abusa. Y ese poder no se lo dimos para que nos censure, sino para que garantice nuestra libertad de expresión. Pero como yo no esperaba menos de quien ya lo ha hecho, no es eso lo que me asombra.

Me impresiona la cantidad de gente valiosa e intelectual que toma conductas que atentan contra la libertad de expresión como algo normal, y hasta avalan con razonamientos propios de épocas persecutorias las acciones de líderes que no merecen serlo. La palabra confianza es la clave. Los argentinos no tenemos confianza en nuestros propios criterios, entonces seguimos a otros que no siempre nos reflejan, pero que se acerca a lo que suponemos un ideal.

La confianza se logra con el equilibrio. Equilibrio de poder, equilibrio mental de los que detentan el poder, equilibrio de los ciudadanos, equilibrio en la economía, en la salud, en la vida social. Y estamos en un momento de desequilibrio total. En el que los que nos gobiernan generan confusión y abuso de poder. Cercenan libertades individuales y parecen querer ir por la libertad de expresión. No lo permitamos. No callemos. No miremos mansos el atropello de lo que tanto costó conseguir.

En lo personal, la palabra es mi medio de lucha, y no cejaré en el intento de hacerla respetar. Toda palabra vale. No solo la que responde al gobierno de turno.

Nadie como ella para cerrar este Diario: Que nada nos limite. Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que la libertad sea nuestra propia sustancia. Simone de Beauvoir


Diario de Cuarentena: Sensatez y Sentimientos

Si la sensatez es el buen juicio, prudencia y madurez en actos y decisiones, estamos al horno. Mientras Mila ladra desde el patio, Nico duerme y Marcelo fue a buscar el pedido online al súper; intento reflexionar con equilibrio toda la ilógica situación que vivimos y que leemos en los diarios, o que oímos en la radio, ni hablar de las barbaridades que vemos. Pero creo que todo se reduce a la portada del libro de Jane Austen. A los argentinos nos faltan las dos cosas. Sensatez y sentimientos. Estamos en una lucha de veredas, al estilo de otro siglo. Enmarañados en discursos falsos que aturden el juicio crítico y con una inequidad creciente que no depende de los poderes de turno sino de la cultura reinante, donde y cito a Austen»La gente siempre vive eternamente cuando hay una pensión de por medio» y agrego, que vota eternamente al que le da prebendas, o pensiones, o subsidios, o como quieras llamarlo; con un presidente que habla con voz más agradable que su vice, pero volviendo a Jane, «Lo agradable de una ocupación no es siempre prueba de su corrección» y con ciudadanos que se callan y se tragan por miedo no se sabe a que, la posibilidad de cambiar un orden público que no solo no salva a nadie, sino que devasta la república y con ella a todos nosotros.

Cambio la yerba del mate mientras pienso que también tenemos el problema de los grandes pensadores nacionales y populares, que viven en una nube nada nacional ni popular, y busco en el libro desesperada una frase que leí hasta que la encuentro para copiarla textualmente: «Un hombre que no sabe qué hacer con el tiempo ignora lo que es meterse con el de los demás». Y acto seguido me vienen a la cabeza los muchos más de 60 atentados a silo bolsas de campesinos que laburan de sol a sol para obtenerlos y que tienen el derecho adquirido de venderlos cuando les convenga, más aún con los atropellos y confiscatorios impuestos y retenciones que padecen; pero que los nacionales y populares se han encargado de demonizar a tal punto que haya vándalos que creen que destruyendo el trabajo ajeno van a obtener riqueza. Sin producción, sin empresas, sin trabajo genuino, ¿de qué creen que vivirá el estado? Lamento tanto que haya generaciones que no tengan idea del sentido que el trabajo otorga, de la consecuencia directa en la sensatez que tiene ganarse el pan, y de los sentimientos magnánimos que trae consigo una buena jornada laboral, ese cansancio productivo, consecuente.

Me cebo otro mate para mitigar la angustia que provoca pensar en todo lo que vivimos, sumada a 105 días de cuarentena-el término quedó muy corto- obligatoria y punitiva, tomo nota de cuántos sufren y cómo sufro por ellos, por eso cierro con el sentimiento a flor de piel y las palabras de Jane Austen «Los que poco sufren pueden ser tan orgullosos e independientes como quieran; pueden resistir los insultos o humillar a su vez…yo no puedo»