Diario de cuarentena: Centro de control

Diario de cuarentena: Centro de control

Ciento diez días. Creo. A nadie le llama la atención frases como: «se realizó el pasado fin de semana un encuentro familiar (festejo de cumpleaños de la madre de los mencionados) con un número superior de asistentes autorizados». ¿Una pandemia justifica el avasallamiento de derechos fundamentales? Cada mañana leo los diarios y siento que pusimos nuestros derechos en el perchero tras una misión suicida donde nadie se salva. Me hago varias preguntas: ¿Viola la cuarentena una persona obligada a ir a trabajar para no perder el empleo? ¿Y quién perdió un vuelo y no tiene dónde dormir? ¿Y la persona que sale a robar pero no a la vía pública sino por los techos de su casa? ¿O quién acompaña a una mujer a hacer una denuncia por violencia de género? y podría seguir. Ya he comentado en otros días de diario lo raro que suena la elección arbitrarias de personas y trabajos «esenciales».

Hay titulares como: Violación de la cuarentena: ya hay más de 10 millones de detenidos y notificados por las fuerzas federales y nadie se queja. Cien tipos rigen sobre la libertad de millones. Ahora parece además que la gente es buchona de la gente. No hay otra forma de describirlo. Ayer, creo, me está costando reconocer el ayer del mañana, envié un audio a un grupo privado que fue enviado a muchos otros grupos en los que se cuestionó mi opinión. Además de la falta de ética de quien lo envió, lo que me interpela es el hecho de que sea malo opinar si no se opina igual al gobierno. ¿No podemos opinar? ¿Quién nos controla? ¿el estado? Es exactamente al revés. Nosotros debemos controlarlos. Las políticas sanitarias son muy cuestionables si en pos de un derecho, que tampoco pueden asegurar, cercenan o anulan otros.

Hoy te pido que te detengas en los titulares de los medios, y pienses que hubiera pasado si todas estas cuestiones las propusiera un gobierno supuestamente «oligarca» o «gorila». Decretaron » la medida de aislamiento social, preventivo y obligatorio» , la palabra preventivo es la clave. ¿Nos aislan por las dudas? 110 días, y en nuestra ciudad 1 (un) caso es un drama. Ahora si es el padre de un ídolo deportivo se lo cuestiona, si es un tipo que tiene campo y produce en la zona y da trabajo se lo cuestiona, si es un verdulero laburante se lo cuestiona, si es un médico se lo cuestiona, si es la empleada de alguien se lo cuestiona. ¿Cuestionamos que la gente se enferme? Estamos muy mal. Porque mientras nos detenemos en señalarnos unos a otros, el gobierno nos tira DNU por la cabeza, los periodistas son perseguidos, la justicia no existe y el país se funde. Es suficiente. No dejemos que quien nos sirve se convierta en un centro de control para poner en práctica una misión dudosa, que como mínimo atenta contra nuestra libertad.

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