Diario de Cuarentena: Orquesta de señoritas

Quien no fue mujer ni trabajador
Piensa que el de ayer fue un tiempo mejor
Y al compás de la nostalgia
Hoy bailamos por error.

María Elena Walsh

Siento que estamos ante una orquesta de señoritas que vive del pasado setentoso y fracasado. No es cuestión de entronizar perejiles para tener relato. Es hora de aclarar mentes y pasados para proyectar de una vez una vida futura que tenga verdad y no historia inventada para la gilada.

Me entristece ver a jóvenes treintañeros sentirse peronistas sin tener idea de quien fué el general, un hombre duro, de derecha, nacionalista, que usó al socialismo para generar empatía y que no tuvo reparos en castigar a los enemigos con una ley autoritaria o sin ley. Y no voy a entrar en si hizo o no, o en el mito urbano creado alrededor de Eva una mujer que murió muy joven para ser juzgada. Creo que estuvo en el momento histórico que le permitió transformarse en leyenda, acaso no es siempre así…

Pero si pienso fundamental que de una vez por toda si vamos a revisar la historia, se revise con ecuanimidad, y para eso un número amplio de miradas debe repasarla. Y es hora de proyectar aprendiendo que las balas de los setenta sólo trajeron muertes y dictaduras, que los planes asistencialistas solo nos dan más hambre y que la justicia social no pasa por repetir su nombre, sino que se logra con libertad, con fuerza empresaria generadora de trabajo y con derechos respetados.

Basta de orquestas de señoritas o señoras de pacotilla que toman el té sobre los huesos de un pasado que no fue mejor, ni siquiera fue lo que dicen. Vayamos por el futuro de una vez por todas.

Diario de Cuarentena: Mala Comida

No haré un profundo análisis sobre aquello en lo que el populismo consiste. Entre otras cosas, porque no llegaré a nada mejor que lo que otros han hecho. El populismo es uno de aquellos conceptos que todos tienen claro y que nadie podría definir. Tiene mil cabezas, es una Hidra mitológica que reproduce dos por cada una que le corten. Puede moverse entre sentimientos de nacionalismo,en cuestiones raciales, o religiosos, como entre pasiones socializantes. Y por eso hay populismos a la derecha o a la izquierda de dondequiera que basemos nuestro eje sobre la realidad social.
En Latinoamérica hubo populismos variados, el de Juan Domingo Perón, o el de Salvador Allende, o esa extraña amalgama del PRI mexicano, o buena parte del caudillismo venezolano, o el del inefable
Velasco Ibarra en el Ecuador. Y que después de algún esfuerzo respetable y sincero por superar esta perversión de la democracia, volvimos a caer en lo mismo. Muchas veces, por no querer resolver cuestiones de fondo, como si no quisiéramos ver la verdad.

A nombre del populismo democrático se instaló Fidel Castro en el poder, antes de que se descubrieran sus intenciones y se sufrieran sus ejecutorias. Latinoamérica ha sido tierra fecunda para el populismo. Porque nos faltó y falta democracia seria, con una política social y económica consistente. Hemos ido por el reino de los populismos, y en política el populismo es el caos. Sin que importe mucho saber la causa, aventurando que hubiera sido una la poca importancia que en los Estados Unidos se le hubiera concedido a las amistades afincadas en el anticomunismo del gobierno, del panorama latinoamericano desaparecieron un buen día las dictaduras militares, de izquierda o de derecha. Apenas ha sobrevivido la de Castro, para recordar que estos regímenes fueron posibles, y que si despierta el de Cuba tan vivas simpatías en amplios sectores retardatarios del Continente, es porque pueden regresar. Pero lo peor es que ahora se trata de sofocar cualquiera tentativa de pensamiento libre. Ya sabemos no siempre censuran las democracias a los tiranos, y que no vivimos un momento donde la vida política desborde ideología.

No me puse a escribir resúmenes históricos casualmente, sino para recordarnos que todo puede ser peor, si no defendemos nuestros derechos, el populismo arrecia, mucho más fuerte de lo que notamos, sumidos en el miedo y la enfermedad, en Latinoamérica, en Argentina y en el mundo. Y el populismo siempre es mala comida.

Dictadura Sanitaria

OPINIÓN

Dictadura sanitaria

Ahora, si hubiera sido tan claro que cuarentenas totales eran lo correcto, países como Uruguay y Suecia no habrían optado por esquemas más respetuosos de la libertad individual sin sufrir una gran tragedia.

Publicado el 14 noviembre, 2020

PorGrupo La Verdad

  • Por Soledad Vignolo (*)

A fines del 2019 los seres humanos no sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Pero a esta altura ya hay una corriente política de dictadura sanitaria que muchos parecen aceptar, una en la que los que deben cuidarnos cuidan más sus bancas y sus comodidades que a la salud real, y parece que el encierro será lo que optarán en la segunda ola también. Ahora, si hubiera sido tan claro que cuarentenas totales eran lo correcto, países como Uruguay y Suecia no habrían optado por esquemas más respetuosos de la libertad individual sin sufrir una gran tragedia.

Resulta más siniestro aun lo que aconteció y continúa sucediendo con los mayores, sometidos a la humillación y discriminación sanitaria y económica, y aislándolos de los afectos. Hemos visto envejecer a quienes son la memoria viva de nuestro pueblo. Ni hablar del análisis sobre el costo alternativo de las cuarentenas tanto en términos económicos como de vidas humanas, los que probablemente sean más altos que la cantidad de muertos que produjo el virus.

Las restricciones a la libertad pueden aceptarse cuando la carga de la prueba por parte de quienes las pretenden es coherente. No fue el caso de esta crisis, en la que se encerró a millones de personas en el mundo, que no corrían ningún riesgo vital, por su juventud y estado de salud, y que con una cuarentena más flexible hubieran tenido una exposición similar al virus. Ni hablar de los males educativos y sociológicos que ya estamos comenzando a ver y a padecer. Ahora bien, si creemos en la libertad, por qué aceptamos que el Estado tome las decisiones sobre nuestra vida, como si no pudiéramos asumir riesgos personales, como el de contagiarnos o no. Y aquí quiero refutar el argumento de que también ponemos en riesgo a, porque cualquiera que prefiera no exponerse puede hacerlo quedándose en su casa o evitando todo contacto con terceros.

Me pareció raro que tantos colectivos que defienden causas no hayan dicho una sola palabra sobre las inequidades con adultos mayores, los abusos económicos a jubilados, la destrucción de la clase media a la que casi todos pertenecíamos, el derecho al trabajo, al libre tránsito, a la vida, a la autonomía. La cuarentena no sirvió. El sistema de salud tampoco. Otro tema que no debe soslayarse es el de la persecución policial de personas tratadas como criminales por ejercer su derecho a movilizarse caminando por las calles sin permiso especial, para salir del deprimente y absurdo encierro al que el gobierno nos sometió. También ahí casi nadie alzó la voz. Nadie se molestó por tanta regla, tanta destrucción de libertades. Me asusta la falta de voces cuidando derechos, en todos los espacios políticos.

No estoy promoviendo que se hubiera dejado todo al libre albedrío, es lógico que el estado tome cartas en una pandemia, pero debemos defender la libertad frente a políticas represivas, irracionales y contraproducentes que nos quitaron meses de vida y de tranquilidad cuando más se necesitaba.

Espero que, para la segunda ola de contagios u otro evento similar, más voces libres aparezcan cuidando la racionalidad de un clima político atraído por el pánico y en el que si callamos, si hay ausencia de voces, corremos riesgos innecesarios.
Ser libres y ser tolerantes y respetuosos de los otros no es un discurso abstracto, es un ejercicio cotidiano.

(*) Escritora
Miembro de AAGECU

Diario de Cuarentena: La vie devant soi

«Para tener miedo no hacen falta motivos, Momo» (Rosa)

La vida ante sí es una novela sobre el amor de Émile Ajar (Romain Gary) premio Goncourt publicada en 1975. Sobre ese amor indispensable entre seres desamparados que viven en un mundo sórdido y degradado. El señor N’Da Amédée, el doctor Katz, el señor Hamil,  la señora Lola y otros seres que deambulan por las calles de ese barrio parisino.

Momo es un niño de 10 años. No conoce ni a su padre ni a su madre. es el protagonista   Vive en un suburbio de París lleno de prostitutas, proxenetas, ladrones, inmigrantes ilegales, buscavidas.  Solo quiere sobrevivir. El pasado es difuso. El futuro es algo lejano.
Momo vive con una anciana judía que ha sobrevivido a miles de avatares y que se encuentra en el final de su vida. En una pensión cobija a cambio de una cantidad de dinero mensual a los hijos de las prostitutas que no pueden o quieren hacerse cargo de ellos. Momo es uno de esos chicos. La señora Rosa.

Era una persona que vivía de recuerdos. Ustedes pensarán que es una estupidez, que todo aquello ya está muerto y enterrado pero los judíos son muy tozudos, y más cuando han sido exterminados. Ellos siempre dale que dale.
En un mundo degradado y cruel, hay espacio para el amor, para la esperanza.El amor que sin quererlo, sin saberlo, se establece entre Momo y la señora Rosa es un amor que lleva a cumplir promesas, incluso imposibles.
La señora Rosa dice que la vida puede ser hermosa, pero que nadie ha dado con ella todavía y que, entretanto, hay que vivir.
Este año en Netflix se ha vuelto a llevar al cine esta novela de la mano de la gran Sophia Loren, que juega con el realismo mágico en la figura de una leona soñada por Momo, tal vez como un símbolo materno de fuerza o espiritualidad.

Romain Gary gano el premio Goncourt en 1956 con Les Racines du ciel. Émile Ajar, ganó el premio Goncourt con La vida ante si.  Émile Ajar es el pseudónimo de Romain Gary. Romain Gary nació en Lituania en 1914 y murió en París en 1980. Es mi autor recomendado de hoy.

Es un libro singular . Una especie inusual de las que se cuentan pocas en la literatura. Y su autor no fue menos singular. Emigró a Francia, combatiendo en el Frente de Liberación, siendo condecorado. Ocupó cargos diplomáticos en Nueva York, Londres y Los Ángeles. Después de un primer fracaso matrimonial se casó con Jean Seberg, de la que tuvo un hijo. Al año de suicidarse ella no pudo con la depresión y se disparó un tiro en la boca con un revólver Smith & Wesson, muriendo en el año 1980.
Su vida es novelesca, y no sólo por sus peripecias o sus 30 novelas, sino por los avatares con los críticos franceses. Le acusaron de mal escritor y de carente de ideas. Se refugió en varios cambios de nombre para burlar a los críticos Con el nombre de Emile Ajar llegó el escándalo. Su segunda novela en esta nueva etapa, La vida ante sí, cautivó a todos los jurados del país y le concedieron su segundo Goncourt. Al poco se supo la verdadera autoría del libro, considerado por sus antiguos detractores una obra maestra. Pero el autor no pudo con el peso de su vida, es que…

«¿Se puede vivir sin alguien a quien querer? (Momo)

Diario de Cuarentena: La Lapacó

Hoy sábado se lo voy a dedicar a una mujer. Una que conocí casualmente, como se conocen las personas maravillosas, al pasar. El periodista Eduardo Marrazzi, por intermedio de SADE, me invitó a su programa de radio en Capital para presentar Una más Una, mi último libro de cuentos y me dijo : vas a compartir programa con Claudia Lapacó.

Para mí, la señora era una actriz exquisita, que había disfrutado en cine, tv y teatro y una mujer admirada por mis padres, pero no tenía demasiado conocimiento sobre ella, por supuesto acepté gustosa. Los escritores no tenemos muchas posibilidades de hacer oír nuestros textos a nivel nacional. La radio quedaba en el centro de la Capital y estaba esperando en la puerta del edificio cuando bajó de un taxi una mujer menuda, con impecable cabello platinado que movía graciosa, y una exquisita fragancia. Era Claudia, me presenté y su humildad logró que el tramo breve de escalera estuviera lleno de empatía y de amena conversación.

Mientras esperábamos a Eduardo, nos sentamos en silencio. No quería incomodarla, pero enseguida surgieron preguntas, breves comentarios y risas. Me fascinó su voz profunda pero llena de amor. Es una mujer pequeña pero absolutamente atractiva. Y cuando el programa y el tiempo pasaba, vi enriquecer su figura con una cultura francesa deliciosa, con mucha lectura y con un inusitado interés hacia mi obra. Siempre le agradeceré a Eduardo ese momento particular que me regaló.

Antes de irnos, llegó Pablo Alarcón y vi el cariño y la camaradería con que se trataban. Lo asombroso es que Claudia era igual con cada ser humano que rozaba, como si su función de vida fuera sembrar calidez. Y eso no significa falta de carácter.

Cuando salimos, como la vi llegar en taxi le pregunté si la acercaba, y me dijo que vivía en Villa Urquiza, y que no quería incomodar. Por supuesto que la llevamos a su casa con mi familia. Como si estuviera en una de sus películas, me vi en mi camioneta con esta artista inmensa conversando calma y entretenida con mis hijos y mi amor. Yo no dejaba de sonreír. Aun me envuelve el perfume de su foulard en el recuerdo, su sonrisa perfecta y la mirada más profunda que sostuve. Está con algunos temas de salud, pero seguramente los superará.

Este sábado dedico mi diario a la admiración y a la entrañable persona de una dama: Claudia Lapacó, con quien compartí unas horas de mi vida, y con la que tuvimos puntillosas coincidencias, el amor y la familia francesa, lecturas preferidas, el cabello claro y el placer por las fragancias. Que todo pase, querida Claudia y que puedas venir a leer pronto por nuestros pagos.

Diario de Cuarentena: Realismo Mágico

Los rasgos más destacados del realismo mágico: lo maravilloso y lo real, la introducción de la fantasía en la realidad. Aís parece que viven en nuestro gobierno: todos incluyen magia y fantasía en sus relatos. Además
presentan sucesos maravillosos que algunos ciudadanos ven con total normalidad, entonces se relacionan y entienden lo maravilloso como algo cotidiano y habitual. Podemos nombrar aquí los movimientos que llevan a “las toma” casi como si fueran los ruidos de Casa tomada, el tiempo inverso y los “descasamientos” y “minorías de edad” del Viaje a la semilla, los muertos en vida de Pedro Páramo o el “poder” de Ulises para cambiar el color del vidrio (parangón de lo deseado que es el dólar) en La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada.
Por último la presencia del espacio y el contexto latinoamericanos. De igual manera que ocurría con lo maravilloso, el espacio y contexto latinoamericano está presente , Evo, su sucesor, Bolsonaro, Maduro… Si bien unas historias se sitúan en la ciudad y critican el momento del país , otros nos muestran el tipo de vida del interior sin demasiado conocimiento.
Tras analizar y relacionar el último año en el mundo pero particularmente en Argentina es posible tratar de vincular las características del realismo mágico y el movimiento en sí mismo con la identidad latinoamericana que vamos construyendo. Por un lado y lo que quizás más llame la atención es la predilección por los escenarios propiamente latinoamericanos, se presentan no sólo líderes inventados
sino que volvemos una y otra vez al pasado y la historia del continente. Otro rasgo de estos un discurso mágico-realistas es que el gusto por los términos y expresiones mágicamente populista, aunque nos lleve a la debacle.La ligera autocrítica social de los dirigentes se asemeja a la aceptación de la prostitución y contrabando en La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada allí decía:

“por esa época los misioneros rastrillaban el desierto persiguiendo concubinas encinta para casarlas […] Había que seducirlas con recursos de engaño, disolviéndoles la voluntad de Dios en el jarabe de su
propio idioma para que la sintieran menos áspera” (García Márquez, 1978, pág. 27). Curiosamente nuestro misionero actual parece habitar el vaticano.
Por otro lado, resulta interesante el tratamiento del tiempo y la predilección por temas maravillosos que presentan estos gobiernos que podríamos llamar de un nuevo realismo mágico. Parece que quisieran evadirse de la realidad y presentar un mundo que aunque enmarcado en América Latina proponga una realidad muy diferente a la que hay en este momento. Esta predilección por lo maravilloso van en contra de la realidad Por lo tanto vemos una vez más el reflejo de una identidad latinoamericana en el realismo mágico .
Y así sobresale una naturaleza diferente y unas costumbres propias, así como expresiones y términos dudosamente inclusivos. Los elementos maravillosos y un afán por huir o evadirse del momento o situación en la que se encuentran. Así, el dólar baja mágicamente aunque valga tres veces más que hace 10 meses, la gente es ayudada aunque quiten movilidad jubilatoria, la inflación nos coma y los IFE no se cobren, y nos aman a todos aunque nos clasifiquen como garcas. Pero, en el realismo mágico populista todo está muy bien, aunque nuestras cifras de salud, educación y economía sean pésimas. Lo que vale, es el relato y ahí si, hacen magia.

Diario de Cuarentena: No hay más tiempo

Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg y del infierno de la mitología tibetana) no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

Y aquí nos encontramos, llenos de contagios de no sabemos bien qué, con ineficiencia científica y muertes rondando, perdiendo el tiempo. Nuestro único y valioso tiempo. Somos ese río, ese tigre y nos destrozamos, pero también somos el fuego. No podemos negar la esencia, aquello que nos construye y en este universo de desesperación y secreto, como país, nos estamos quedando sin tiempo.

Diario de Cuarentena: Murmullo

Aunque en CABA y AMBA todo parece normalizarse la mayoría de los bonaerenses seguimos en cuarentena, una extraña, aggiornada, poco rigurosa, pero complicada cuarentena. Es un drama atenderse de afecciones simples, no hay posibilidades de hacernos test salvo pagando más de 7000 pesos, y estamos todos contagiados de miedo o de COVID. Pero todo esto es nada comparado con lo que sucede a nivel económico y social.

El dólar bajó pero a costa de las reservas de ANSES y del ajuste a los jubilados, medidas momentáneas que sin achicar el déficit, algo improbable si siguen agrandando el estado, y sin bajar la emisión. Por más relato que tengan si vas al mercado sabés que la inflación es altísima y que ya venden frutos de a uno. Los medicamentos tienen precios siderales y los creadores seriales de pobrismo y asistencialismo solo murmuran bajito para no ser oídos , que lo están logrando. Quieren esclavos, no ciudadanos.

Me da mucha pena la poca conciencia de los intelectuales de nuestra sociedad, y siento que son imperdonables sus silencios. La gente común, el que lucha por un plato para los hijos, no debe avergonzarse, pero aquellos que pueden y tienen las herramientas para gritar, tienen que dejar de ser murmullo y elevar la voz ante la incansable violencia que genera el encierro, el hambre y el despotismo económico. Nos gobiernan mentes siniestras, impunes y desgraciadas, que no buscan el bien social, por el contrario, apelan a destruir nuestra trama, para su beneficio.

¿Dónde están los sindicatos, los colectivos de género, los progresistas asumidos, ante semejante desastre sanitario, económico y social? Son el murmullo de lo indecible. Por favor, ciudadanos, continuemos en pié.

Diario de Cuarentena: Pisados

No eres sólo responsable de lo que dices, también de lo que no dices. Martin Luther King Jr.

Mientras el presidente abraza a Evo y despide con gloria, Perú destituye a su presidente, Biden nombra comité de científicos sin que haya terminado el recuento de votos, el único país que parece crecer es Brasil con una persona como Bolsonaro a la cabeza y Gollan nos dice que la vacuna rusa es menos peligrosa que el paracetamol, me tomo unos mates tratando de no enloquecer.

Por otra parte tengo que hacerme un conducto pero los odontólogos se han especializado tanto que uno te mira. el otro te medica y capaz que antes de 2021 encuentre un endodoncista que me solucione el tema, mientras muero de dolor y me atiborro de clavulónicas píldoras. Sí, no hay dudas vivimos en un país errático, alocado, lleno de burocracias raras, de mentecatas autoridades y de ciudadanos que callan por no quedar mal. Así estamos. Con personas que no conozco y que me escriben para decirme que mis ideas le dan asco y con sueños que pienso seguir teniendo, a pesar de todo.

Ayer tuve un día distópico, fui a mi odontologa que me recibió como en la Nasa, pagué por trajes descartables que como mínimo son ridículos, me hice placas y me medicaron, por la tarde fui a una entrega en la Laguna de un fondo cultural, estaba citada a las 14 eran las 15.15 y aunque estaba todo dispuesto las autoridades no, y seguíamos esperando, cuando comenzó nos dieron discursos tres políticos, uno más largo que el otro, todos parados con barbijo, nosotros todos sentados a tres metros con barbijos, al aire libre y antes de recibir las ayudas se largó a llover, todos corrieron a apretarse con sus barbijos en los gazebos sin distancia social ni protocolo alguno, todos tocaron los sobres que nos daban, todos rompieron todo en lo que dicen creer. Me quedé afuera bajo el agua, pensando que tal vez me volvería bendita. Porque tanta pero tanta idiotez ciudadana debe ser reconsiderada si no queremos volvernos hámster de los políticos de turno. Por supuesto que la foto fue de ellos., de los soldaditos de todos los espacios políticos que con nuestro dinero impositivo nos dan a las instituciones turístico culturales unas débiles ayudas para subsistir. En fin, populismo, pobrismo o como quieran llamarlo, más la burocracia profesional, y el abultado silencio ciudadano. Callar es ser cómplices, no me voy a cansar de decirlo. Estamos mal, pero callados, vamos peor.

Diario de Cuarentena: Lo que no se ve

En el ámbito económico, un acto, un hábito, una institución, una ley, no producen sólo un efecto, sino una serie de efectos. De éstos, únicamente el primero es inmediato, y dado que se manifiesta a la vez que su causa, lo vemos. Los demás, como se desencadenan sucesivamente, no los vemos; bastante habrá con preverlos. La diferencia entre un mal economista y uno bueno se reduce a que, mientras el primero se fija en el efecto visible, el segundo tiene en cuenta el efecto que se ve, pero también aquellos que es preciso prever.

Esta diferencia es enorme, cuando la consecuencia inmediata es favorable, las consecuencias ulteriores resultan funestas, y viceversa. De donde se sigue que el mal economista procura un exiguo bien momentáneo al que seguirá un gran mal duradero, mientras que el verdadero economista procura un gran bien perdurable a cambio de un mal tan sólo pasajero.

Lo mismo acontece en las ciencias de la salud, las artes y en la moral. Muchas veces, cuanto más grato es el primer resultado de una costumbre, más amargas serán las imprevistas consecuencias ulteriores, como sucede con la incontinencia, la pereza y el asistencialismo, como rutina. Así pues, cuando alguien experimenta el efecto que se ve, sin haber aprendido a discernir los que no se ven, se abandona a hábitos funestos, no ya sólo por inclinación, sino por cálculo. Se acostumbra a recibir sin saber por qué ni si lo merece. Esta teoría de Bastiat está más vigente que nunca entre nosotros. y debemos tener cuidado.

Esto explica la evolución fatalmente dolorosa de la humanidad, que, cercada en su nacimiento por la ignorancia, se ve obligada a determinar sus actos por las primeras consecuencias de los mismos, pues son las únicas que, en principio, puede captar. Sólo con el tiempo aprende a tomar en consideración las demás. Para ello, cuenta con la experiencia y la previsión. La experiencia enseña con eficacia, pero también con brutalidad: haciendo que los experimentemos, nos instruye acerca de todos los efectos de un acto, y así, a fuerza de quemarnos, necesariamente aprenderemos que el fuego quema. Sería mejor utilizar la previsión. Con este fin pretendo indagar sobre las consecuencias de algunos fenómenos económicos, poniendo las que no se ven cara a cara con las que se ven.

Hoy hablan de todo lo que el gobierno ayuda, no se ve todo lo que emite, que es inflación pura, hablan de vacunas, no se ven los negociados, hablan de cuidarnos, no se ve el control. Pero la pregunta es ¿no se ve, o no queremos verlo? Es hora de despertar, en la provincia seguimos en cuarentena, una que nos refleja hasta la próxima navidad. Se unirá la primera ola del virus con la segunda, no se ve el descuido de lo sanitario, la dolencia social, la económica, y el daño moral y afectivo que nos causaron. Pensemos, unidos en un prevenir males peores. Es un pedido y es un deseo, lo que se ve no es más importante que lo no que no se ve.