Diario de Cuarentena: Pisados

No eres sólo responsable de lo que dices, también de lo que no dices. Martin Luther King Jr.

Mientras el presidente abraza a Evo y despide con gloria, Perú destituye a su presidente, Biden nombra comité de científicos sin que haya terminado el recuento de votos, el único país que parece crecer es Brasil con una persona como Bolsonaro a la cabeza y Gollan nos dice que la vacuna rusa es menos peligrosa que el paracetamol, me tomo unos mates tratando de no enloquecer.

Por otra parte tengo que hacerme un conducto pero los odontólogos se han especializado tanto que uno te mira. el otro te medica y capaz que antes de 2021 encuentre un endodoncista que me solucione el tema, mientras muero de dolor y me atiborro de clavulónicas píldoras. Sí, no hay dudas vivimos en un país errático, alocado, lleno de burocracias raras, de mentecatas autoridades y de ciudadanos que callan por no quedar mal. Así estamos. Con personas que no conozco y que me escriben para decirme que mis ideas le dan asco y con sueños que pienso seguir teniendo, a pesar de todo.

Ayer tuve un día distópico, fui a mi odontologa que me recibió como en la Nasa, pagué por trajes descartables que como mínimo son ridículos, me hice placas y me medicaron, por la tarde fui a una entrega en la Laguna de un fondo cultural, estaba citada a las 14 eran las 15.15 y aunque estaba todo dispuesto las autoridades no, y seguíamos esperando, cuando comenzó nos dieron discursos tres políticos, uno más largo que el otro, todos parados con barbijo, nosotros todos sentados a tres metros con barbijos, al aire libre y antes de recibir las ayudas se largó a llover, todos corrieron a apretarse con sus barbijos en los gazebos sin distancia social ni protocolo alguno, todos tocaron los sobres que nos daban, todos rompieron todo en lo que dicen creer. Me quedé afuera bajo el agua, pensando que tal vez me volvería bendita. Porque tanta pero tanta idiotez ciudadana debe ser reconsiderada si no queremos volvernos hámster de los políticos de turno. Por supuesto que la foto fue de ellos., de los soldaditos de todos los espacios políticos que con nuestro dinero impositivo nos dan a las instituciones turístico culturales unas débiles ayudas para subsistir. En fin, populismo, pobrismo o como quieran llamarlo, más la burocracia profesional, y el abultado silencio ciudadano. Callar es ser cómplices, no me voy a cansar de decirlo. Estamos mal, pero callados, vamos peor.

Diario de Cuarentena: Lo que no se ve

En el ámbito económico, un acto, un hábito, una institución, una ley, no producen sólo un efecto, sino una serie de efectos. De éstos, únicamente el primero es inmediato, y dado que se manifiesta a la vez que su causa, lo vemos. Los demás, como se desencadenan sucesivamente, no los vemos; bastante habrá con preverlos. La diferencia entre un mal economista y uno bueno se reduce a que, mientras el primero se fija en el efecto visible, el segundo tiene en cuenta el efecto que se ve, pero también aquellos que es preciso prever.

Esta diferencia es enorme, cuando la consecuencia inmediata es favorable, las consecuencias ulteriores resultan funestas, y viceversa. De donde se sigue que el mal economista procura un exiguo bien momentáneo al que seguirá un gran mal duradero, mientras que el verdadero economista procura un gran bien perdurable a cambio de un mal tan sólo pasajero.

Lo mismo acontece en las ciencias de la salud, las artes y en la moral. Muchas veces, cuanto más grato es el primer resultado de una costumbre, más amargas serán las imprevistas consecuencias ulteriores, como sucede con la incontinencia, la pereza y el asistencialismo, como rutina. Así pues, cuando alguien experimenta el efecto que se ve, sin haber aprendido a discernir los que no se ven, se abandona a hábitos funestos, no ya sólo por inclinación, sino por cálculo. Se acostumbra a recibir sin saber por qué ni si lo merece. Esta teoría de Bastiat está más vigente que nunca entre nosotros. y debemos tener cuidado.

Esto explica la evolución fatalmente dolorosa de la humanidad, que, cercada en su nacimiento por la ignorancia, se ve obligada a determinar sus actos por las primeras consecuencias de los mismos, pues son las únicas que, en principio, puede captar. Sólo con el tiempo aprende a tomar en consideración las demás. Para ello, cuenta con la experiencia y la previsión. La experiencia enseña con eficacia, pero también con brutalidad: haciendo que los experimentemos, nos instruye acerca de todos los efectos de un acto, y así, a fuerza de quemarnos, necesariamente aprenderemos que el fuego quema. Sería mejor utilizar la previsión. Con este fin pretendo indagar sobre las consecuencias de algunos fenómenos económicos, poniendo las que no se ven cara a cara con las que se ven.

Hoy hablan de todo lo que el gobierno ayuda, no se ve todo lo que emite, que es inflación pura, hablan de vacunas, no se ven los negociados, hablan de cuidarnos, no se ve el control. Pero la pregunta es ¿no se ve, o no queremos verlo? Es hora de despertar, en la provincia seguimos en cuarentena, una que nos refleja hasta la próxima navidad. Se unirá la primera ola del virus con la segunda, no se ve el descuido de lo sanitario, la dolencia social, la económica, y el daño moral y afectivo que nos causaron. Pensemos, unidos en un prevenir males peores. Es un pedido y es un deseo, lo que se ve no es más importante que lo no que no se ve.

Diario de Cuarentena: Matate,amor.

Ariana Harwicz nació en Argentina en 1977 y vive en Francia desde 2007 donde escribió sus dos novelas Matate amor (2012) y La débil mental (2014). Sus novelas son huis-clos campestres que se devanean entre el agobio familiar y un bestial mundo interior que las hace únicas.  

El agobio, la falta de aire, dan ritmo a una narración ahogada, apretada, como si los planos de su vida fueran cortados en pedazos. Desde las primeras páginas de Matate amor, en que la protagonista está agazapada en los pastizales mirando de lejos a su casa con un cuchillo en la mano, pensando si va o no va a matar a su marido y a su bebé ; y en esas huidas desesperadas y compulsivas al bosque y los matorrales donde a veces encuentra la mirada misteriosa de algún ciervo. Ariana Harwicz se atreve a sentir lo indecible y a expresarlo con maestría absoluta.

En un desesperado intento por liberarse de lo que se espera de ella en su rutina de madre-esposa-dueña de casa, de un marido pusilánime y de un hijo concebido a la fuerza, la protagonista de “Matate, Amor” huye a la catarsis brutal casi en una evocación a la brujería. Podríamos decir que la protagonista es una bruja poseída, de aquellas que los hombres quemaron vivas o ejecutaron públicamente por no adherirse a lo que se suponía que tenían que ser. Con frecuencia, la vemos revolcándose en la tierra, masturbándose con urgencia, y realizando, sin querer, los que parecen ritos paganos. También, en actos de rebeldía liberadora, recurre a una indiferencia furiosa, a la infidelidad y otros yeites. ¿Es una loca? tal vez, pero también somos nosotras, enfrascadas en una etiqueta mordaz que nos impide ser.

En “Matate, amor” cada“capítulo” de la obra es como un gran párrafo, sin puntos aparte, y mientras más libre y más errática se vuelve la protagonista, más frenético el relato. ¿Será porque está más cerca del objetivo? Como lectora, pude sentir el fiereza de huir de lo establecido y la búsqueda desesperada del querer (deseo perdido) en lugar del deber. Ariana Harwicz escribe como pensamos, como podemos pensar o como no nos atrevemos a pensar. Hay una ambivalencia entre el aburrimiento y la belleza del paraje aislado pero hermoso en el que habita la historia,pero para la protagonista esa hermosura se va transformando en hastío, desesperación, ansiedad hasta llegar a un grito salvaje: “Lo traje al mundo, ya es suficiente. Soy madre en piloto automático. Lloriquea y es peor que el llanto. Lo alzo, le ofrezco una sonrisa falsa, aprieto los dientes. Mamá era feliz antes del bebé. […] Qué quiere de mí. ¿Qué querés? No me deja dejarlo. Se arquea. Ayer tuve que ir a hacer con él, hoy prefiero hacerme encima”.

Las pulsiones se relacionan con lo indefinido. En Matate Amor, las categorías de la novela quedan en la indefinición. No es lo que se espera, el espacio es un campo cualquiera, un no-lugar que sin embargo está bien delimitado por las acciones de los personajes y las relaciones que entablan entre sí (el marido que va al trabajo, el hombre de la moto que va y viene, los vecinos que viven al lado, el bosque y la casa). Es dicotómico porque por una parte encierra y por otra parte está el bosque que parece liberar, que es un lugar de escape. El tiempo también es indefinido porque es repetitivo, marcado por el ritmo del campo y de lo cotidiano, el ritmo del bebé con sus necesidades, y el de las compulsiones de la protagonista. Alterna entre lo mental y lo exterior . La noche está, en cambio está siempre, a toda hora. . Los personajes no tienen nombres. Es interesante notar que el marido tiene una historia y una familia en la novela, pero ella no tiene historia, no tiene familia. ¿No es?

Me entusiasmé mucho con la relectura de Matate, amor durante esta semana, y creo que puede sacudir nuestras cabezas racionales y volverlas cada día más locas. Como autora, de lo mejor que leí. Y el final no desilusiona, enriquece.

Diario de Cuarentena: #observatorio

La idea de observar y controlar todo con minuciosidad siempre me sorprende cuando viene de diputados que dicen ser progresistas, o muy Lelouch y ahora nos quieren observar el periodo menstrual. Digo : no será que les pagamos sueldos importantes a estas señoras para que piensen en cuestiones inherentes a la situación caótica que vive el país en vez de estar paveando con la copa o no copa o como sea que manejamos nuestros períodos menstruales.

Cuando creo que todo lo que podía ver ya lo había visto aparece esto. En la misma semana de la vacuna rusa. Una que quieren usar con nosotros que somos baratos y truchos ya que ni sus propias tropas quieren usar. Y estamos preocupadisimos por la elección de EEUU como si algo nos modificara, en vez de ver el desastre en el que nadamos. Uno lleno de ASPO, DISPO, Cuarentena, muertos, falta de test, economía destruida, negocios cerrados, y la joda permanente del negocio de los políticos tradicionales sobre los intereses ciudadanos.

Mientras nos quejamos y nos morimos de hambre, viajan a apoyar a Evo, a comprar basura en forma de vacuna salvadora o a escapar del cotidiano que nos crearon sin cesar. Dicen cuidar la vida, pero apoyan el aborto indiscriminado, y además eligen que debemos usar en nuestro ciclo menstrual, un nuevo observatorio, un nuevo curro. Mientras la clase que dicen defender se ve sometida al pobrismo practicante del populismo, de algunos sectores de la iglesia (me duele decirlo) y de los que miran para otro lado.

Mañana hay un manifestación, la acompaño, pero además debemos pensar antes de votar, antes de actuar y antes de irnos. Este es nuestro país, y nosotros elegimos a la gente que asume el poder. No seamos hipócritas, dejemos de ser progres con prepaga para ser ciudadanos, aunque lo que votemos o lo que digamos, como es el caso del diario de hoy, no sea cool.

Diario de Cuarentena: Cuestión de género

El género gramatical se manifiesta en los sustantivos, adjetivos, artículos y algunos pronombres. En los sustantivos y adjetivos existe únicamente el morfema de género masculino y el de género femenino. El género neutro se ha conservado en unas pocas palabras, como aquello, eso, esto, ello, alguien, algo y lo. Es importante no confundir el género gramatical (categoría que se aplica a las palabras), el género como construcción sociocultural (roles, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad determinada en una época determinada considera apropiados para los seres humanos de cada sexo) y el sexo biológico (rasgo biológico propio de los seres vivos). En español hay distintos mecanismos para marcar el género gramatical y el sexo biológico: a) terminaciones (chica/-o), b) oposición de palabras (padre-madre) y c) el determinante con los sustantivos comunes en cuanto al género (el/la estudiante, este/esta representante). También hay palabras específicas (llamadas sustantivos epicenos) que tienen un solo género gramatical y designan a todas las personas independientemente del sexo biológico (la víctima, la persona). Como hablantes del idioma español los retos para una comunicación inclusiva en cuanto al género son la confusión entre género gramatical, género sociocultural y sexo biológico, el nivel de conocimiento de los recursos que ofrece la propia lengua para hacer un uso inclusivo dentro de la norma y las asociaciones peyorativas que han heredado del sexismo social algunos equivalentes femeninos.

En muchas ocasiones, asisto a conferencias que se tornan insoportables y que nos distraen del excelente contenido de sus oradoras cuando hablan con un supuesto lenguaje inclusivo que nos aleja de lo que queremos comprender y que no incluye a nadie. Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto. La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Son constantes repeticiones que traban al lenguaje, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos. El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto.

Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones. Si la inclusión pasara porque las y los lectoras y lectores, las y los adultas y adultos, las y los niñas y niños, las y los maestras y maestros que lean esto sean insoportablemente nombrados así, como las chicas y los chicos, que las escritoras y los escritores queremos que nos lean, ya estaríamos incluídos en una sociedad que no solo excluye a gente sino que la escupe. Y los funcionarios y las funcionarias que son obligadas y obligados a hablar así por un gobierno deberían tener el criterio de saberse libres para hablar sin complicar la comprensión. Porque la comunicación se basa en poder entendernos, de ahí la economía del lenguaje.

Claro que el lenguaje nunca ha sido baladí, es obvio que estamos hablando de algo más que de lenguaje, gramática, morfemas y géneros. Pero que el lenguaje nunca ha sido un instrumento casual como bien lo sabían , Aldoux Huxley, Orwell o Victor Klemperer, autor de ‘LTI. La lengua del Tercer Reich’, un libro imprescindible para entender cómo los nazis comenzaron a manipular el lenguaje como estrategia para imponer sus terribles ideas. “La resistencia a la opresión comienza por cuestionar el constante uso de palabras de moda”, escribió el filólogo sobre cómo se había dado cuenta de que los nazis habían empezado a usar con fuerza adjetivos como “combativo” o “fanático” tratados de forma positiva.Por eso aunque a los maestros actuales les resulte genial esto de niños y niñas, todos y todas, los cambios pasan por otro lado si de igualdad se trata, se gasta energía en una batalla meramente formal y mientras se da esta batalla no se dan otras reales como la de la brecha salarial o el techo de cristal que padecemos las mujeres respecto a los hombres. Es una maniobra de distracción política. En lo personal siento que esta batalla del lenguaje es ficticia, son otras las que deberían dar. Les propongo tratar de escuchar una conferencia de alguien brillante dicha con el permanente corte de las y los, científicas y científicos, alumnos y alumnas, y luego me cuentan.

Por supuesto no tengo la verdad, opino desde mi individualidad, que no es ninguna cuestión de género.

Diario de Cuarentena: Vivir en emergencia

En el diario de hoy me gustaría escribir sobre este modo argentino de vivir siempre en emergencia, como si la previsión fuera una cuestión alienante, como si la vida no pudiera tener una pequeña planificación que nos simplifique el andar. Generalmente somos así, y nuestros gobiernos también, por eso es tan llamativo que hoy, en medio de una emergencia real que no pueden solucionar y amenguar, y siendo un país inmerso en la cultura de la emergencia, se pretenda discutir reformas en el diseño institucional del Poder Judicial. Un espacio ocupado por escándalos de corrupción que salen constantemente a la luz, con acusaciones y rumores de presiones que vuelan de un lado para el otro y que marean al pueblo.

Como vivimos en emergencia, los ciudadanos promedio no pensamos demasiado en ahorrar, porque se impone la necesidad de llegar a fin de mes. Y este Gobierno que no alivia demasiado la carga impositiva sino la eleva, nos prohíbe con cepos las pocas posibilidades de ahorro que teníamos. No hay tiempo para emprendedores: lo importante es recaudar dinero ahora para poder lidiar con el déficit, eso sí, ni hablar de bajar un poco el gasto público, es más seguirán con el pordiosero IFE hasta la muerte.Con medio país en hambruna, no han hecho más que ofrecer paliativos, que por definición son superficiales .

Claro que algunos políticos, también tienen sus propias emergencias. No tienen tiempo para discutir ideas y reformas a largo plazo, por estar dedicando su carrera salvarse de la justicia o a generar vínculos para escapar. En la cultura de la emergencia, la Argentina vive en transición, como preparándose para algo que nadie sabe qué es, pero sin mucho tiempo de analizar, porque la urgencia de los políticos no es la urgencia del pueblo.

Perdón por lo autorreferencial, pero les dejo un poema propio que supo ser premio de poesía:

Contra aquello más querido,

contra todo lo vivido,

lo deseado en demasía, lo prohibido,

lo buscado con esmero.

Contra el destino esquivo,

como un duelo,

contra lo recién nacido.

Contra el resto que no es resto,

contra un paso cansino,

el destello de una madre,

el destierro de un suspiro,

contra el sitio más preciado,

el amor más bendecido.

Contra el riesgo que demanda,

el vivir con la demencia,

la terrible y despiadada,

virtud de la convivencia,

contra el reto inevitable

del apego a la indecencia

contra esto, y contra todo,

me declaro en emergencia.

Diario de Cuarentena: conejillos de indias

Cuando el populismo avanza, el pueblo es usado de conejillo de indias, la última prueba parece ser la vacuna rusa que pretenden que probemos. Y sí, somos baratos e ignorantes. Así nos ven. Y así nos muestra este gobierno malintencionado. Primero la vice se reunió con el embajador, viajecito de una supuesta master en salud con la esposa del ministro provincial y negocio hecho. No importa que no tenga las pruebas, si total como mucho, morirán más argentinos de los que ya murieron.

Vivimos como podemos, a los tumbos todos machucados, y nuestro gobierno esta preocupado solamente en tomar la justicia. Si uno tiene tos o dolor de garganta y llama a su médico lo atiende online, le dice que si no tiene dos o tres síntomas el estado no lo testea, si quiere testar su estado tiene que pagar un mínimo de 7000 pesos en un país con jubilación de 17000 y si logra hacerlo, puede dar un falso negativo. Eso sí, por las dudas quedate en casa 15 días, no seas asesino. De a 15 días por vez,pasó un año, con millones de contagios y mucho más de 30000 muertos, uno de los mayores números de mortalidad por millón y sin educación, llenos de incendios, fundidos y desesperados, ahora nos usarán para probar las vacunas de Putin.

Yo creo en las vacunas, pero en las que pasan las fases. No quiero ser más conejillo de indias de un gobierno patético y corrupto, e ineficiente que solo habla cuando la gente pierde sus derechos. De la economía, el plan o como lo llamen, no digo nada porque no existe. pero en esta maraña de palabras en que envuelven hechos tenebrosos nos podemos caer a un precipicio final. Ya lo decía Discépolo del siglo pasado, y seguimos sin aprender:

Que el mundo fue y será una porquería
Ya lo sé…
(¡En el quinientos diez
Y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros
Maquiavelos y estafaos
Contentos y amargaos
Valores y doblé…
Pero que el siglo veinte
Es un despliegue
De maldá insolente
Ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
En un merengue
Y en el mismo lodo
Todos manoseaos…¡Hoy resulta que es lo mismo
Ser derecho que traidor!…
¡Ignorante, sabio o chorro
Pretencioso estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
Que un gran profesor!
No hay aplazaos (¿Qué va a haber?)
Ni escalafón
Los inmorales
Nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
Y otro afana en su ambición
¡da lo mismo que sea cura
Colchonero, rey de bastos Caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello
A la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Toscanini va Escarfaso y Napoleón
Don Bosco y «La Mignón»
Carnera y San Martín…
Igual que en la vidriera irrespetuosa
De los cambalaches
Se ha mezclao la vida
Y herida por un sable sin remaches
Ves llorar la BibliaJunto a un calefón…
¡Siglo veinte, cambalache

Problemático y febril!…
El que no llora no mama
Y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
Nos vamo a encontrar!
¡No pienses más
Sentate a un lao
Que a nadie importa
Si naciste honrao!
Si es lo mismo el que labura
Noche y día como un buey
Que el que vive de las minas
Que el que mata, que el que cura
O está fuera de la ley…

Diario de Cuarentena: El embalaje

En el día de los fieles difuntos, o día de los muertos, que es una celebración basada en la doctrina de que las almas de los fieles que al tiempo de morir no han sido limpiadas de pecados veniales, o que no han hecho expiación por transgresiones del pasado, no pueden alcanzar la Visión Beatífica, y que se les puede ayudar a alcanzarla por rezos y por el sacrificio de la misa, y jugando con la idea pagana de que los muertos vienen la noche anterior a compartir nuestras comidas, propongo pensar en este día cristiano, desde el lugar que quieras, a los muertos de estos últimos meses, del último año, como el contenido de un embalaje siniestro que nos han querido vender.

Nos trataron de empaquetar en relato, que lo importante es la vida, pero solo hablamos de muertes, que vinieron a cuidarnos, pero solo nos matan de hambre, de ignorancia y de tristeza, que vinieron mejores, pero solo han perfeccionado la impunidad, que les importa el pueblo, pero el ministro es made in y prueba sus teorías bobas con nuestra economía. Que la riqueza es mala, salvo que sea de ellos, que la patria grande esto o lo otro, pero la patria grande es así si es populista. Traen versos setentistas como si fueran rezos, algo que nos dió como país muerte y división. Versos obsoletos y para no hacerse cargo apelan a clásica retórica de los que no tienen qué decir vida/muerte, buenos/malos, y otras mediocridades similares.

El gesto que las mentalidades más críticas de este periodo se atreven a realizar no fue, en principio, más que eso, un gesto, pero repercute significativamente a la hora de plantear las viejas y nuevas preguntas sobre la vida. Los modelos habituales se ponen en cuestión, como el derecho a la propiedad, cuando menos porque se empaña la aureola de credibilidad de los derechos adquiridos. A partir de allí, la ideología dominante o emergente ha ido jugando con la articulación y definición del pensamiento único. Pero veamos que hay detrás del embalaje, y honremos nuestros muertos. Porque por ahora hay solo eso: muertos de hambre, muertos de covid, muertos de miedo, muertos en vida.

Al fin de cuentas lo importante es vivir. La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.Epicuro de Samos

Diario de Cuarentena: Cicatrices

Los domingos, un libro, por que leer y releer nos va cicatrizando, creando esas líneas que las vida nos deja en ocasiones para recordar lo vivido.

En Cicatrices, a mi juicio la primera novela equilibrada en lo formal y en la madurez literaria de Juan José Saer (Serodino, Santa Fe Argentina, 1947 – París, 2005), escrita en 1969, es   la primera persona que narra cada historia la que nos va a llevar hasta el fondo de sus tribulaciones a través de su peculiar  mirada del mundo.

La primera parte, Febrero, marzo, abril, mayo, junio, está protagonizada por Ángel Leto, joven de 18 años al que ha participado en una novela anterior. Ángel convive con su madre y trabaja en el diario local, junto a  Carlos Tomatis.

Es un joven que esmera su rabia, la desahoga bebiendo, leyendo hasta tarde en su cuarto o desnudo en su patio y caminando sin cesar por la ciudad. Su voz narrativa joven se denota por ejemplo cuando dice:  “Al tipo no lo había visto en su perra vida”.

Tomatis, el personaje donde veo  representado a Saer con más fuerza vuelve a expresar alguna de sus teorías sobre la novela: “Hay tres cosas que tienen realidad en la literatura: la conciencia, el lenguaje, y la forma. La literatura da forma, a través del lenguaje, a momentos particulares de la conciencia. Y eso es todo. La única forma posible es la narración, porque la sustancia de la conciencia es el tiempo”.

En esta novela aparece por primera vez el juez Ernesto López Garay (no estoy segura de cuál de los dos hermanos López Garay es: si el que murió asesinado por los militares o el que vive en París), obsesionado por realizar una nueva traducción de El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde.

Pero me quedo en la primera parte de la novela con la cuestión metafísica: cómo Leto cree encontrarse en las calles de la ciudad con su doble e intenta perseguirlo.

Ángel piensa acerca de su doble: “…el campo de él era un campo para mi desconocido pero familiar.” “…lo único terrible en la cuestión de mi doble era la posibilidad de que él estuviese viviendo una vida que yo no podía vivir”.

Esta primera parte termina con una frase que podría ser la que justifica el título del libro: “Cualquiera hubiese sido su círculo, el espacio a él destinado a través del cual su conciencia pasaba como una luz errabunda y titilante, no difería tanto del mío como para impedirle llegar a un punto en el cual no podía alzar a la llovizna de mayo más que una cara empavorecida, llena de esas cicatrices tempranas que dejan las primeras heridas de la comprensión y la extrañeza” Y queda  Leto enfrentado a su doble.

La segunda parte, Marzo, abril, mayo, la narra Sergio Escalante, abogado que no ejerce, porque se dedica a malgastar su dinero –y el heredado– en el juego. Entre una timba y otra escribe ensayos sobre filósofos mezclados con cultura popular, con títulos como El profesor Nietzsche y Clark Kent (es posible que todos los títulos de ensayos que aparecen en esta novela de 1969 sean  las novedades de fin de año de la editorial Blackie Books).

Y si en la parte de Leto, con su  devaneo metafísico, ya habíamos pensado en Dostoyevski, aquí expresamente cita su novela El jugador. Escalante dice algo que muchos hemos sentido al leer El jugador, y es que Dostoyevski conjetura la adicción y no se mete de lleno en ella salvo en el final de su novela. La narración de la obsesión por el juego es agobiante aquí, nos alucina, agota al lector, es en sí una novela corta espectacular, sin necesidad de las tres partes que la acompañan.

Cuando describe el juego de cartas favorito de Escalante y afirma: “De modo que en el juego de punto y banca la repetición es imposible”; creo que Saer dialoga con Borges, cuando en el poemario Fervor de Buenos Aires, éste describe el juego del truco y escribe: “Una lentitud cimarrona / va demorando las palabras / y como las alternativas del juego / se repiten y se repiten”. Esta etapa descriptiva del juego asfixia y ahoga, nos somete como lectores a la misma pesadez que tiene el protagonista en su vida.

Saer habita con comodidad el arte de  narrar sobre la vida, reflexiona sobre ella, pero lo utiliza como escape, para tornar al fin de cuentas en secundario el resumen de los hechos. Se apropia del universo  de sus protagonistas para interpelarnos, entonces las referencias al lugar parecen más relevantes que las propias personas,

En la segunda parte, desnuda como al pasar que César Rey, uno de los personajes de La vuelta completa, murió en Buenos Aires atropellado por un tren. Como si Tomatis y Leto se hubiera escapado de una novela y boyaran en ésta otra.

La tercera parte, Abril, mayo, La cuenta el juez Ernesto López Garay, el juez al que vuelve muchas  páginas después,  para contarnos sobre un encuentro entre él y Leto, narrado desde el punto de vista del juez López Garay está lejos de los hombres (a los que llama dentro de sí gorilas) y para reforzar esa distancia, Saer se sirve del recurso de narrar largos paseos en coche, describiendo cada calle o peculiaridad del camino, de manera minuciosa y obsesiva, a lo Saer. López Garay sueña, y sus sueños son una orgía caníbal de hombres primitivos o el incendio de una llanura, que aparecen en Cicatrices como premoniciones de otra novelas posteriores, tales serían  El entenado y Las nubes.

La cuarta parte, Mayo, la más corta del libro nos narra el último día de la pareja Fiore, cómo van a cazar patos a una laguna por la mañana y a la noche él le pega un tiro mortal en la cara a ella. Una narración costumbrista, con profusos diálogos, cuyo desenlace terrible y del que no podemos escabullirnos afectó ya a los personajes de las otras tres partes de la novela.

Cada narración es una novela en sí misma. Cortas, insistentes, con un único punto de conexión entre ellas que es el asesinato del obrero, sumado a algún personaje secundario aislado, pero lo narrado no gira en torno a este hecho, se utiliza como una conexión a mi juicio forzada y tenue entre las partes que solas, cada una, cuentan historias magistralmente.

Al fin de cuentas, eso son las cicatrices, partes de un todo que se ha vivido, que tiene que ver con una historia propia, aunque cada cicatriz cuente una particular. Por ejemplo, cuando Ángel huye de lo que vio, su madre y mentor juntos, se topa  por primera vez con su doble frente a frente. Ve en el otro su propio rostro “…una cara empavorecida, llena de esas cicatrices tempranas que dejan las primeras heridas de la comprensión y la extrañeza”.

Así lo dice el autor. No agrega una palabra más, circunda de ese modo lo indecible, y permite que cada uno haga su propia interpretación del texto. Aparece clara la función del lector. Aquí en esta escena nos muestra las cicatrices que dejan la confrontación con la castración materna que lo  lleva a la propia. Ángel hasta ese momento sólo tenía heridas, tal vez invisibles para sí mismo, sin cicatrizar y que lo llevaban a  suponer que otro estaba viviendo una vida que le era negada. Esa posición de sombra que elegía, le hacía imposible vivir una vida fuera de la endogamia familiar.

Confrontar a su madre como mujer de otro hombre,  lo corre de posición, y le abre la posibilidad de ser él un protagonista de su propia vida.

Los acontecimiento dejan huellas en el cuerpo. Aunque estamos ante un personaje literario, Ángel puede ser cualquiera de nosotros tratando de  descifrar de qué están hechas nuestras cicatrices.

Y a eso nos enfrenta Saer en esta obra.

Diario de Cuarentena: La molesta verdad

Los que no promovemos el elitismo ni la demagogia , estamos ante el angustiante problema de la representación y la verdad, porque habitamos un mundo en el que el más fuerte no tiene escrúpulos.

Hay una sostenida falta de honestidad, una gran desinformación dirigida, un relato constante que exprime las palabras hasta que se rinden a sus mentiras. La verdad, el sentido común, lo lógico, la democracia, la libertad y el progreso suenan incoherentes en un país gobernado al revés. Hay palabras como capitalismo, liberalismo, propiedad, trabajo, dólar, que están en voz de los líderes momentáneos como sinónimo de un anticristo posible y otras como pueblo, ellos, nosotros, oligarcas, gorilas, dios, que son expuestas como bases de un falso modelo progresista. SI usáramos el lenguaje del sentido común de los ciudadanos reales aparecerían las verdades pero el gobierno y sus pseudo colaboradores no están dispuestos a oír.

Si los ciudadanos dijéramos más lo que pensamos no se atreverían a engañarnos como lo hacen. La verdad es simple, pero como dice la canción, si no la decimos a tiempo, la verdad es devorada.

Apelar a ciertos miedos, desparramarlos como agua en un espejo en el que se ve sólo lo que afecta a la población, puede ser fórmula de control de la sociedad . El control social es la aspiración de algunos partidos políticos. Se trata de conservar su porción de poder durante el mayor tiempo posible. Hay temas prioritarios que pueden movilizarnos a todos, entonces se embanderan en lo que la gente supuestamente tiene como deseo en una sociedad llena de eufemismos. Ahora los debates que hay que dar no se plantean, para mantener el adormecimiento social.

Argentina tiene una sociedad en la que escasea el remordimiento, aunque vivamos hablando de memoria. La negación, la falta de compromiso para ayudar, entender, colaborar, escuchar, disculparnos, es moneda corriente en un país que vive en transición sin rumbo, huyendo de lo mismo infinitamente.

La ausencia de éxito viene a poner las cosas en su lugar. El gobierno actual, mal que nos pese a todos los argentinos, ha fracasado en salud, y ya abandonó los intentos, los falsos anuncios y las quimeras relatadas, su fama de moderado fue efímera y no dejó a todos cerca de la verdad, en una realidad que muchos evitan enfrentar. Sin trabajo, sin dinero y sin rumbo, con demasiados muertos que no son producto de un buen manejo sanitario, y sin proyectos que ayuden a sobrevivir. El éxito social equitativo quedó en manos de delirantes usurpadores que no saben de qué hablan y que jamás tomaron una azada ni estudiaron producción pero dicen tener un modelo agroecológico. Así, queda la sociedad contra la sociedad. En este país donde la memoria siempre flaquea, más aún si ponemos brillos destellantes a la mentira, y todo el tiempo conspiramos contra la verdad, pero es más grave conspirar contra su búsqueda.

Cuando la verdad se digna venir, su hermana libertad no estará lejos. Mark Akenside