Diario de Cuarentena: Chau, me voy

La verdad es que hoy escribo esto con muchas contradicciones, sigo siendo una idealista que pelea por su país, sin embargo, la realidad acuciante y la falta de oportunidades me hace empatizar con los miles de jóvenes que aplican para irse de Argentina. Argentina, que fue tierra de oportunidades, una vez más, expulsa a su juventud por no darlas. Y decidí reflexionar sobre el tema hoy, que es el Día Nacional de la Juventud, en memoria de los estudiantes secuestrados en el 76, hecho conocido como la Noche de los Lápices.

El mismo espacio político que instituyó este día y que dice ser la voz de muchos jóvenes, es el que los echa. No me es posible ser objetiva porque entre esos chicos que buscan como irse, están mis hijos. Y con dolor termino dándoles mi apoyo, porque por ahora, nada hay aquí para ofrecerles. Y si miran a su alrededor, ven el éxodo continuo de empresas, la prohibición hecha estado, la soledad de las calles, la imposibilidad de socializar, los deportes vedados, la ineficacia constante de todos los niveles políticos y una falta de recambio generacional en todas las instituciones que asusta. Nada los comprende, nada les pertenece. Ni la educación los abraza, más bien los repele. En un contexto como éste, peor para mí,que el del 2000/01 nos queda acompañarlos en su búsqueda y rezar por un milagro argentino. Voy a citar una nota del NY Times de noviembre del año 2000: «Este año -escribe Clifford Krauss, corresponsal del matutino en Buenos Aires-, miles de jóvenes han formado fila ante el consulado italiano para obtener un pasaporte que les permita regresar a la tierra de sus antepasados.» En los primeros seis meses, puntualiza, la embajada de Italia entregó 7000 pasaportes, la misma cantidad que durante todo 1999. Las colas en busca de visas para España y los Estados Unidos son, además, cada día más largas. Estanislao Hernández, un joven de 20 años que estudia Economía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), declaró al diario: «Mi futuro es muy diferente del que imaginaron mis abuelos cuando llegaron acá, después de la Segunda Guerra Mundial. No hay trabajo y los políticos corruptos son incapaces de manejar la economía. Lo peor es que ya no se puede andar por la calle sin que te asalten».

Parece escrita hoy, deberíamos sumar las prohibiciones y la pandemia. Argentina demuestra una y otra vez que es incapaz de sostenerse. La clase política es la misma perpetuada en el poder. Modifiquemos eso antes de que nos quedemos sin hijos para abrazar, con o sin permiso.

Diario de cuarentena: Día Internacional de la Democracia

En estos momentos en que el mundo se enfrenta a la enfermedad por coronavirus, la democracia es crucial para asegurar el libre flujo de la información, la participación en la toma de decisiones y rendición de cuentas por la respuesta ante la pandemia.

Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres

El Día Internacional de la Democracia debe resultar un recordatorio de que la democracia se centra en las personas. Solo con la participación y el apoyo plenos de la comunidad internacional, los gobiernos, la sociedad civil y las personas, la democracia se convierte en realidad para vivir en paz en el mundo..La crisis sin precedentes causada por la pandemia nos trajo desafíos sociales, políticos y legales a todos. Pero no todos responden con las mismas medidas de emergencia para abordar la crisis, algunos logran el equilibrio entre democracia y manejo sanitario y otros se ufanan en desentenderse de los valores democráticos esenciales, que son defender a ultranza el estado de derecho, proteger y respetar las normas internacionales y los principios básicos de la legalidad, defender el derecho a acceder a la justicia, y resolver con medidas adecuadas los recursos y los procesos en curso.

La ONU  publicó un documento sobre los Derechos Humanos durante el COVID-19, en el que el Secretario insta a los Estados a respetar y proteger, entre otros derechos, la libertad de expresión y de prensa, la libertad de información y la libertad de asociación y de reunión. Vista la práctica de muchos países en el contexto de la COVID-19, parece que esto no ocurre necesariamente. Argentina es uno de ellos, y lo digo con la tristeza que me da perder derechos en un país que parecía dispuesto a defenderlos. Entre las preocupaciones de la organización cito:

  • Distintas medidas para controlar la circulación de información y reprimir la libertad de expresión y la libertad de prensa en un contexto donde ya se está reduciendo el espacio cívico;
  • El arresto, la detención, el enjuiciamiento o la persecución de opositores políticos, periodistas, personal médico y de salud, activistas y otros por supuesta difusión de “noticias falsas”;
  • La ciberpolicía agresiva y una mayor vigilancia en línea;
  • El aplazamiento de las elecciones, que plantea graves problemas constitucionales en algunos casos y puede provocar un aumento de las tensiones.

La crisis que vivimos nos interpela sobre la mejor forma de contrarrestar el discurso que perjudique la salud pero proteger al mismo tiempo la libertad de expresión. Los intentos generalizados de eliminar la información errónea o la desinformación pueden llevar y lo han hecho, a la censura intencionada o no, que rompe la confianza. La información precisa, clara y fáctica de fuentes en las que la gente confía, es la respuesta que la ONU propone.

En el mundo, las organizaciones de la sociedad civil trabajan junto a la ONU para atender y de ser necesario contrarrestar la maneras en que la crisis del COVID-19 afecta la democracia y aumenta el autoritarismo. Y destacan algunas:

  • el desarrollo de la alfabetización mediática y la seguridad digital
  • luchar contra la desinformación y el discurso de odio, que se han multiplicado durante la crisis.
  • capacitar a los periodistas de forma remota para informar sobre el impacto de la pandemia con una cobertura profunda y real, mientras se mantienen seguros en la primera línea.
  • empoderar a las mujeres contra la violencia de género, que se ha disparado en medio de cierres, cuarentenas y presiones sociales y económicas del Covid-19.
  • dar a conocer los desafíos de la desigualdad y la deficiente prestación de servicios agravados por la crisis, con un enfoque específico en las necesidades y derechos de las mujeres, los jóvenes, las minorías y otras poblaciones marginadas, para ayudar a que los gobiernos rindan cuentas.

Hay valores innegociables como los de la libertad, el respeto a los derechos humanos y el principio de la celebración de elecciones periódicas por sufragio universal ; la democracia es vital para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos. Estos valores están incorporados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y desarrollados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos , que consagra una serie de derechos políticos y libertades civiles que sustentan democracias significativas.

El artículo 21(3) de la Declaración Universal de Derechos Humanos, establece que: «La voluntad de la población debe constituir la base de la autoridad de gobierno; ello se expresará en elecciones periódicas y genuinas que serán mediante sufragio universal e igual y se celebrarán por voto secreto o por procedimientos de votación libres equivalentes».

Perder de vista el valor intrínseco de la defensa de estos derechos, sólo acrecentara inequidades, la democracia sin dudas es perfectible, pero también sin dudas es el sistema que nos permite defender con mayor equidad nuestros derechos. Es momento de estar atentos y de comprender que los virus pasan, pero los atropellos a la libertad puede permanecer en el tiempo, para muestra, nuestra historia.

 «La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás». Winston Churchill (1874-1965)

Diario de Cuarentena: La calle habla.

“¿Cuáles son las consecuencias del creciente rol de internet como una fuerza radicalizadora?”, es una pregunta del NY Times hace un tiempo, y debemos pensarla. Ayer otra vez la gente a través de internet se manifestó en Argentina contra la injusticia y en pos de la libertad.

Tenemos giro rápido de nuestra mirada siempre hacia la izquierda y por eso sorprende que la gente moderada, esos ciudadanos que parecen no jugarse, hayan tomado la calle. Entonces los tildan de fachos, derechista, incluso hay artículos para analizar el fenómeno, y tratar de inferir que no pudieron elegir manifestarse solos, sino que fueron influidos por redes y medios. Llama la atención la ausencia de un estudio similar que investigue lo que hay detrás de la radicalización y totalitarismo de izquierda que ha florecido en Venezuela, en Argentina, en Nicaragua o en Cuba (donde facebook o instagram no es tan popular) ni de fácil acceso.

Hay una frase dicha por Bachellet sobre que la derecha tiembla cuando la izquierda sale a la calle y la izquierda parece que no. Primero: ¿por qué todo lo que no es izquierda tiene que ser considerado derecha? y ¿por qué la derecha o el centro deberían temblar cuando la izquierda sale a la calle? La respuesta a la última pregunta es simple, porque la izquierda, en sus manifestaciones, siempre lleva violencia, incendio y asalto a locales comerciales, bombas incendiarias, insultos, vandalismo en los bienes públicos y edificios en la trayectoria del avance de las turbas organizadas y dirigidas por profesionales del terrorismo callejero. A algunos que se escapan los encontraron en Brasil, como el que bombardeó y apedreó el Congreso Nacional. Siempre resultan ser “infiltrados”. Todos sabemos que es mentira.

La gente que viene marchando aún en cuarentena por coronavirus en Argentina no incendia, no asalta, no destruye, no golpea, no tiene capucha, ¿es que es cobarde?, tal vez, ¿es que teme a los golpes?, probable, ¿es que el enfrentamiento físico las atemoriza? probable también, pero actúa así porque son la clase de personas para las cuales la razón fue el reemplazo definitivo del piedrazo y en muchos casos es una actitud heredada de muchas generaciones. Son familias las que marchan, trabajadores, independientes, productores, expropiados, olvidados por este poder hegemónico y corrupto que avanza sobre las instituciones sin descanso.

La policía está acorralada por los medios de comunicaciones controlados o cargados de un falso progresismo, si trataran de hacer cumplir las leyes caerían bajo la guillotina propagandística apoyada por los organismos creados y mantenidos por el estado para defender a los infractores (delincuentes) y si intentan protestar son castigados o tildados de golpistas, como ocurrió la semana anterior.

Las redes permiten a los moderados o liberales expresarse a través del ingenio, el humor, la ironía, el sarcasmo. y allí pueden hacerse oír. Lejos de ser comandados, son libres y por eso pueden autoconvocarse y tomar la calle para mostrar una frustración contenida por años y años, que estalló y comienza a salir.

Creo que se vienen nuevos tiempos, la lucha está tomando otro cariz. Que la izquierda no tiemble, la gente no saldrá a la calle a castigar a nadie ni a romper bienes del estado, los vencerá con buenas maneras, o los invitará a debatir en una lucha del intelecto y la capacidad, y así conseguirá los votos para fundar una nueva república, de verdad democrática, justa y respetuosa de las leyes. Basta de mentiras, y de abusos. La calle no les pertenece. Hay caminos que deberían ser de todos.

Diario de Cuarentena: La débil mental

A casi 180 días de esta cuarentena que nos impide circular con libertad, y que está siendo utilizada con fines políticos y desprecio por nuestra salud, me siento con la mente obnubilada por el deseo diezmado y la alienación a la que me veo sometida. Y nadie como Ariana Harwicz para representar esa situación de locura y de arrebato en la que la vida nos somete. Aquí va mi libro recomendado este domingo: La débil mental.

Esta novela de la autora de Mátate amor, es un viaje a las entrañas profundas de los vínculos familiares, en especial a la aciaga relación entre madre e hija. Ariana Harwicz es profundamente perturbadora, leerla se transforma en una experiencia con intensidad extrema. En La débil mental , Harwicz nos arrastra a las entrañas más radicales de los vínculos de familia, a una relación casi animal entre madre e hija.

Escrita como un flujo de consciencia que recuerda la mejor tradición de la literatura moderna -Virgina Woolf, Nathalie Sarraute- se entremezcla con una violencia que se desata inevitable y que no vemos en la narrativa argentina. La débil mental es el relato de una continua pulsión sexual , del desamparo de una infancia llenas de preguntas irresolutas, de la historia contada de un cuerpo donde todo recuerdo se entierra.

La débil mental también inscribe el lugar de la escritura en ese lugar de la debilidad mental, de la carencia de suficiencia como el lugar propio de escritura. Hay en la obra una necesidad de elaborar otras representaciones, otras ficciones y otros imaginarios que permitan un despliegue como sujeto en
diferentes relaciones y fuerzas de la dependencia.

Narrada a través de desgarradoras escenas breves : madre con hija en clubes, con hombres, con whisky pero también madre e hija jugando , divirtiéndose, amándose; la novela a pesar de lo contado se aleja magistralmente de la sordidez, en cambio a pesar de la temática se acerca a lo poético y nos interpela respecto a la condición humana, a nuestro propio deseo, y la vida supeditada a los incumplibles mandatos familiares. No se la pierdan. La autora y la obra merecen lectura.

Diario de Cuarentena: ¿Que día es hoy?

Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro… Vive tu propia vida. Todo lo demás es secundario Steve Jobs

Este diario es al menos mi brújula en una existencia que nos sorprende sin norte. llenos de incertidumbres y en la cuarentena más larga e improductiva del mundo. Es difícil el tiempo, siempre creemos que nos falta para esto o para lo otro; ahora nos sobra y no podemos con él. Porque el tiempo tiene sentido si es productivo, para uno, en el sentido que uno quiera darle. Pero cuando nos obligan a darle un solo sentido, que es el de contar la muerte y paralizar el resto, nos quedamos varados en el miedo y eso es muerte segura.

Muchos experimentaron la pérdida de noción del tiempo desde que comenzó la cuarentena obligatoria por coronavirus. Son muy pocos los que afirman que durante el confinamiento el tiempo se pasó volando y por lo general son frases hechas que responden a ideales políticos y no a la realidad.

Ahora bien¿qué hacemos con lo que recordamos en este tiempo obligado? Hay dos percepciones en danza ante esta situación, una que podríamos llamar prospectiva y sobre cuán rápido pasa ahora mismo y otra retrospectiva, que sería cuán rápido pasó la semana , el año o la década pasada. Y la vida real queda entre ellas.

Vamos pasando el tiempo en una confusión de días idénticos nos lleva a crear pocos recuerdos nuevos, que es fundamental para nuestro sentido de percepción del tiempo. Los recuerdos son una de las formas en la que medimos cuánto tiempo pasó. Nos estamos quedando sin recuerdos, y con la pérdida de los adultos mayores, sin memoria.

Se pierde la noción del tiempo durante el aislamiento. Y en Argentina es interminable. Nos llenaron de “horas vacías” ante la falta de reuniones con amigos, familia o salidas. Para cubrir esos vacíos y no aburrirse muchos buscaron actividades para realizar, sin embargo los días pasan y cada vez los días se parecen más. Vivimos una y otra vez un mismo y fatídico día que solo nos deja sinsabores y muertos. Crece la dualidad dada porque, mientras el día a día se hace largo porque tenemos horas vacías, los recuerdos de los días pasados son menores a los que teníamos cuando no estábamos confinados, entonces nos parece que se hubiera pasado rapidísimo. Nos quedamos sin tiempo, cuando aparentemente nos sobra.

El paso de las horas, cuando vivimos mucho más en el presente y no planificamos tanto el futuro porque es incierto y lejano, es lento, porque ese proyectar es algo que nos lleva bastante tiempo en condiciones normales del día a día sin cuarentena. Y es entonces que nos preguntamos atontados ¿Qué día es hoy?

Y aquí me encuentro, en un diario de sábado en cuarentena, con noticias poco alentadoras recordando los dichos de San Agustín: «¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si tuviese que explicárselo a alguien no sabría como hacerlo.» Sin palabras.

Diario de Cuarentena: Las ideas no se matan

«Sarmiento el soñador sigue soñándonos» Jorge Luis Borges

Mi madre era docente. Siempre comprendí la importancia de la educación como herramienta para la libertad. La acompañé a buscar sus alumnos casa por casa para que una escuela de Baigorrita, su pueblo amado, no cierre, caminábamos por el campo conversando con la gente y convenciendo a las familias sobre la importancia de una educación secundaria para sus hijos. En Argentina, cada 11 de septiembre se celebra el Día del Maestro como un homenaje al expresidente Domingo Faustino Sarmiento, que es considerado «el padre del aula» y que murió en esa fecha en 1888 en Asunción del Paraguay. Sarmiento fue mucho más que eso, fue un escritor que aún hoy no hemos descubierto y un pensador impresionante, además de Presidente de nuestra Nación. Supo ir mudando su pensamiento de la modalidad intelectual dominante en su infancia y pubertad a la aprehensión de otras ideas significativas del desarrollo de la humanidad. De acuerdo a sus propias experiencias registradas en Recuerdos de provincia, cuando contaba dieciséis años, mudó el ámbito que prevalecía en «su pensamiento colonial hacia otras formas intelectuales impregnadas de ideas de la filosofía moderna». 16 años y ya era capaz de reflexionar.No paró de leer y de visitar las escasas bibliotecas de su pago. Sería un exabrupto intentar determinar si la teoría dualista de civilización y barbarie del Facundo, o la versión final de Conflicto y armonía de las razas en América define el centro de gravedad del pensamiento sarmientino. La vida de Sarmiento, desde el escolasticismo colonial, pasaría por el utilitarismo sajón, el enciclopedismo francés, el regalismo español y el positivismo auténtico argentino. Toda la historia en una vida.La última etapa de Sarmiento fue influenciada por el positivismo europeo. Escribió: «Con Spencer (Herbert) me entiendo, porque andamos por el mismo camino». Sarmiento era una persona que se preguntaba por problemas filosóficos y tenía las propias. Su inteligencia, interesada en cuestiones básicas de la naturaleza, la moral, el gobierno, la vida y el destino transformó a Sarmiento, en el primero y el mejor de su tiempo para concebir y redactar la historia que le tocó vivir. Su proyección hacia el futuro es incuestionable. Sarmiento, filósofo de la idea republicana, fue un adelantado en su tiempo para la construcción de las instituciones de la República Argentina.

¿Que pensaría de lo que vivimos? Este hombre que sostenía que «puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer» y que pensaba que «todos los problemas son problemas de educación», cuando el rol del maestro vive una fuerte reconversión desde que comenzó la cuarentena en la Argentina, el 20 marzo. Desde ese momento, las videollamadas reemplazaron a las aulas y las computadoras se volvieron herramientas indispensables para acercar a los alumnos con sus docentes. Pero el acceso no es igual. No hay equidad en esta nueva era educativa y aunque el prócer predicara que «si no existieran dificultades, no habría éxitos» reconocía también que «hombre, pueblo, Nación, Estado, todo: todo está en los humildes bancos de la escuela» comprendiendo la relevancia de ese espacio de socialización y debate que un aula implica. Cuando en la mayor parte del mundo se vuelve a las clases, al menos de dos o tres días semanales en forma presencial, nosotros seguimos generando inequidades. Las escuelas están cerradas. Estas medidas terminan por iluminar la realidad de los muchos otros roles que la escuela ofrece además de lo académico. En ciudades donde el 70 % de los estudiantes vienen de familias de bajos ingresos, llevar la escuela a casa significa enfrentarse a no poder ofrecer comidas adecuadas, y mucho menos la tecnología o conectividad necesarias para el aprendizaje online. Este es un enorme desafío de equidad educativa que puede tener consecuencias que alteran la vida de los estudiantes vulnerables, el mayor cambio que requiere el aprendizaje virtual es la flexibilidad y el reconocimiento de que la estructura controlada de una escuela no es replicable en línea, el contexto es otro y deja de ser para todos.

En una época iconoclasta que se jacta de negar los más altos valores de nuestra historia, y cuestiona a prohombres como Sarmiento, la lectura de sus obras tiene una densidad necesaria. Vale la pena recordar hoy, que estamos en un fondo de cocción de ideas totalitarias, la estatura que adquirió la República después de Caseros, tan impresionante que colocó a la Argentina entre los primeros países de la Tierra, hasta constituirse en una gran esperanza para la civilización, la misma que hoy defraudamos.

Las Obras Completas de Sarmiento continúan a la espera de lectores. Sus libros esenciales, Facundo, portador del concepto de civilización y barbarie; ViajesArgirópolisRecuerdos de provinciaConflicto y armonía de las razas en América y otros, esperan que las actuales generaciones de argentinos se acerquen y conozcan el pensamiento del prócer que plantea una acción político-social; un estudio del comportamiento humano; una grandiosa ingeniería jurídica; ciencia; historia; letras; teatro; ópera; energía y acción; la necesidad de una empresa al servicio del desarrollo, la relación entre comunicaciones y progreso; la necesidad de integración americana; sin descuidar el vínculo con el mundo. Sarmiento no es pasado, su obra sigue siendo nuestro futuro, porque no hemos aprendido. Va en él mi homenaje a los maestros todos, de cualquier disciplina que nos ayude a pensar. A comprender que los cambios profundos no pasan por una e y que la equidad está en la igualdad de oportunidades educativas. CIerro con una de sus frases, atinada para el momento que vivimos:

«Es la práctica de todos los tiranos apoyarse en un sentimiento natural, pero irreflexivo de los pueblos para dominarlos» Domingo Faustino Sarmiento.

Diario de Cuarentena: La Ilusión de ser libre.

Tengo la suerte de tener un grupo diverso de amigas queridas que siempre me dejan con inquietudes, es por eso que anoche, entre vehementes planteos sobre si es posible ser socialista y liberal a la vez, algo que yo considero una ilusión, que tal vez resulte atractiva y llena de épica pero que no pasa de eso, tuve que pensar en libertades e ilusión.La ilusión tiene un sentido negativo -algo que parece real pero no lo es- y otro positivo -algo que provoca entusiasmo y esperanza, en nuestro idioma, tiene sólo un sentido positivo, y tal vez es por eso que podemos ir de ilusionado a iluso en un tirón, de ideal a utopía en un paso. Cervantes creó a don Quijote con tales dualidades y puso a la vista la propensión a ir de un extremo a otro sin reparos, que es quizás el rasgo histórico que define mejor a nuestro pueblo

Hay ilusiones, y nos gobierna una, que se aloja en la mente en forma fija,esas ideas y creencias que tomamos por reales aunque nunca nos hayamos parado a comprobar si son o no meras ilusiones. La que más arraigo tiene, quizás porque no podamos vivir sin ella, es la ilusión de libertad. Para ser, nos sentimos dueños de nuestras ideas y pensamientos y creemos que, las decisiones que tomamos cada instante nacen de nuestra voluntad.

Sin embargo los años me han demostrado que no nací libre, ni soy ni seré nunca libre pero lo necesito,necesito ser libre, creer en mi libertad, luchar por ella y ponerla en práctica tanto como necesito el aire para respirar. Es un anhelo necesario y no dejaré de construir dentro de mi mente un espacio libre de prejuicios, de ideas impuestas. Soy libre de pensar y juzgar por mí lo que veo, lo que siento, lo que sé y lo que construyo con la razón. Observo a muchos que me rodean y pienso que serían capaces de morir por unas ideas que no son suyas porque jamás se han parado a despejarlas de la ilusión de verdad que encierran; y entonces son capaces de defender con pasión ideas que otros han metido en su cabeza y en las que creen con fe ciega; seres que se creen muy libres mientras reaccionan como autómatas en cuanto alguien cuestiona sus creencias.

Aspiro a ser cada día más libre, a que mis ideas se construyan sobre la objetividad y la razón; ideas libres, liberadoras; ideas descontaminadas, que no me obliguen a aceptar lo que otros dicen por miedo al rechazo, al chantaje de las dicotomías grandilocuentes y falsas. Aspiro a tener cada día más ideas y menos ideología, las ideas son propias. Compartir ideas sin necesidad de defender una ideología, porque el paso de ideología a creencia, y de creencia a dogma, es casi inevitable. Me dí cuenta que es importante no confundir las ideas con la persona, como sociedad debemos escapar y desarmar la perversa manía de identificarnos con nuestras ideas, transformándolas en nuestro ser. Yo soy mucho más que mis ideas, Y la sociedad debe ser más que las suyas, en especial cuando se convierten en creencias a las que les entregan su seguridad. Las ideas no son emociones, no deben confundirse porque pierden su valor objetivo. Una idea no es una opinión ni nos pertenece. Si contradecimos una idea no estamos atacando a la persona. Y no es así. Hoy acá estoy expresando ideas, que ya son de todos, que pueden ser discutidas, analizadas o rechazadas.

En nuestra política, toda idea (aunque fuera buena) acaba convirtiéndose en opinión, ideología, dogma, religión y secta. Vean a los ultra seguidores del Frente de todos, de Cristina Kirchner, a los nacionalistas; a los antisemitas, los fanáticos del movimiento de liberación animal, aquellos intransigentes del movimiento LGTB, a los chavistas, los ultraliberales, y puedo seguir. Todos creen ser muy libres. Ilusos, pero son cautivos de ismos dogmáticos que no les permiten debatir ideas. Y eso los vuelve peligrosos.

Cierro con una frase de Oscar Wilde: El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa.

Diario de Cuarentena: La respuesta la silba el viento

Cuántos caminos debe recorrer un hombre, antes de que le llames «hombre». Cuántos mares debe surcar una blanca paloma, antes de dormir en la arena. Cuántas veces deben volar las balas de cañón, antes de ser prohibidas para siempre. La respuesta, amigo mío, está flotando (silbando) en el viento, la respuesta está flotando en el viento.

Cuántos años puede existir una montaña, antes de que sea lavada (arrasada) por el mar. Cuántos años pueden vivir algunos, antes de que se les permita ser libres. Cuántas veces puede un hombre girar la cabeza, y fingir que simplemente no lo ha visto. La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

Cuántas veces debe un hombre levantar la vista, antes de poder ver el cielo. Cuántas orejas debe tener un hombre, antes de poder oír a la gente llorar. Cuántas muertes serán necesarias, antes de que él se de cuenta, de que ha muerto demasiada gente. La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento. La respuesta está flotando en el viento.

Bob Dylan inspiró mi diario de hoy, 9 de setiembre de 2020. Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde mi último día sin contar la muerte. Y en este momento convulsionado, donde todo resulta del orden de lo inefable, yo quiero hablar de paz. De armonía y de libertad. Quiero desencumbrar ese odio inaudito y la ceguera pertinaz del fanatismo para alzarme en un himno amoroso que nos invite a la reflexión, al pensamiento crítico y llame la atención de aquellos que toman decisiones de poder, sobre los que me pregunto sin cesar, cuántas orejas debe tener un hombre, antes de poder oír a la gente llorar. Al fin de cuentas, amigos míos la respuesta está blowing in the wind.

Diario de Cuarentena: Antropofauna impune.

Ayer la sociedad civil se asqueó ante la impunidad.¿Pero de qué se trata ? Las graves violaciones de los derechos humanos acontecidas a lo largo de la historia y que han quedado sin castigo fueron las que hicieron relevante el concepto de impunidad. En la actualidad este concepto ya no se relaciona únicamente con la ausencia de castigo, sino con la existencia del estado de derecho y la eficacia de los órganos jurisdiccionales. El problema por combatir la impunidad de los graves crímenes cometidos por los Estados empezó a tomar relevancia y popularidad a raíz de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Comunidad
Internacional inició el trabajo de encontrar un mecanismo que justicializara las atrocidades cometidas por las partes en conflicto. A raíz de la experiencia de los Tribunales de Núremberg y Tokio se empiezan a
concretar los esfuerzos internacionales para evitar la impunidad, sin embargo, el término no se acuña hasta años después, luego de que Naciones Unidas decide darle importancia a la lucha contra la impunidad.
Recién en los 90´s con el informe de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías titulado “La Administración de Justicia y los Derechos Humanos de los Detenidos se la tomó en cuenta. Es Louis Joinet quien logra introducir en un instrumento internacional la definición de impunidad desde el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

Pero en cuanto al concepto impunidad queda una deuda pendiente a nivel de investigación científica, ya que se debe profundizar doctrinariamente en la aplicación del concepto impunidad, así como conocer la eficacia de la lucha contra la impunidad, analizar la aplicación de los instrumentos e instituciones creadas para este fin, por medio del estudio y evaluación de casos concretos, complementándolo con análisis estadístico de resultados y avances concretos en cada país en la consolidación del respeto a los derechos humanos, en la búsqueda de un mundo cada vez más justo. Vemos en todos los antecedentes que siempre se habla de la impunidad y de su análisis cuando los afectados son los detenidos. Y está muy bien, pero ¿qué ocurre, como en nuestro país, cuando la impunidad es hacia el ciudadano que tributa y ve libre a los corruptos detenidos? ¿Cuando quedan impunes atropellos contra la república? Nos debemos un debate profundo sobre por qué toleramos con facilidad la impunidad económica. Para poder enfrentar con éxito los graves problemas de impunidad que afecta día a día los derechos humanos de las personas, los organismos internacionales recomiendan a los Estados dar a esta grave problemática el lugar que les
corresponde dentro del marco de interés socio político, porque las luchas individuales no bastan para combatir la impunidad. Entonces, en este diario de hoy, propongo pensar la impunidad como inherente a la antropofauna argentina, tan amiga de lo ajeno y de la «avivada» y con tanta inclinación para hablar de derechos humanos propios y desconocer los de otros, y desde ese lugar de lo propio, analizarla, castigarla aún en los que consideramos amigos y comenzar una revolución desde lo social contra lo impune. Tal vez así la Nación tenga futuro.

Diario de cuarentena: El lado oscuro

Llevar más de 170 días de diario hace que lo cotidiano vaya dejando paso a lo social. Es inevitable cuando en el mundo todo se convulsiona, y en mi país parecemos vivir en la ajenidad. Pero hoy quiero hablar del lado oscuro de este espejo en el que pretendemos mirarnos: la educación.

Es obsceno que con un discurso de igualdad progresista hayan dejado sin educación a los más humildes. Desconocer que en argentina la conectividad es para los que pueden pagar el servicio más caro del mundo, y en manos de quienes denostan, es no tener idea de que país se gobierna. Pero es peor aún, la infamia va más allá. No permitieron que se les brinde educación para cuidarlos, pero pueden hacer colas en ollas populares, vender en la calle o quedarse expuestos en ocasiones a la violencia intrafamiliar. Me preocupa porque los ignorantes del futuro van a ser quienes decidan y tomen la riendas del país. Y para los privilegiados conectados, la educación a distancia no suple la presencial. En especial en edades tempranas. Y es curioso ver a los que antes denostaban con argumentos muchas veces válidos la educación a distancia, hacer uso de ella para fines políticos. Habla de su falta de principios.

 la educación presencial siempre sera la mejor experiencia de aprendizaje, ya que a nivel evolutivo los seres humanos somos criaturas sociables, y si existe un contacto más directo con otras personas interesadas en los mismos temas, la experiencia se vuelve más enriquecedora y contenedora. Ni hablar de la educación primaria que implica socialización como uno de sus pilares. ¿Que nos espera? Es posible que nos leguen un mundo de autómatas sin empatía ni saberes adquiridos que pueda ser vilmente conducido por aquellos que pretendan saquear lo que resta de un país que no se atrevió a mirar el lado oscuro de su espejo. Despertemos ya. Somo un país que atrasa, Somos pasado en este presente inviable, La muerte no es sólo física. No hay problemas que no se resuelven con educación. Un país ignorante es un país sometido. No nos rindamos. El resto es cháchara. Honor y gratitud al gran Sarmiento,