Diario de Cuarentena: In your eyes.

In your eyes
The light, the heat
In your eyes
I am complete
In your eyes
I see the doorway to a thousand churches
In your eyes
The resolution of all the fruitless searches
In your eyes
I see the light and the heat
In your eyes
Oh, I want to be that complete
I want to touch the light
The heat I see in your eyes

Toda mi vida se definiría el día que naciste, un día como hoy, iluminado, en el Sanatorio Junín.

Nada era más importante que verte. Se desdibujaban los rostros de médicos, enfermeras, familiares que me aconsejaban y me daban fuerza durante el trabajo de parto, parecían sombras angeladas pero yo no estaba allí. Estaba en tus ojos En tus ojos, en la luz, el calor que había en tus ojos, aún dentro de mi vientre, ese que me hacía sentir completa. Iba al son de cada uno de tus latidos en mi interior, y mi manos se volvían mágicas: con solo apoyarlas podía volver mi piel la entrada a nuestra iglesia, esa que construimos juntas nueves meses.

La situación de tu llegada era esta: la mano de tu padre tomando la mía, nuestros ojos simbióticos y atentos, el amor rodeaba la escena, todo daba para que la naturaleza fluya pero tu espíritu inquieto hizo que te enrosques acordonando tu salida. Tal vez era el moño que buscaste en cada trenza de tu infancia, tal vez ….

En el quirófano previo a tu cesárea que viví despierta,. sonaba Virus, cuando es con vos, siento todo irreal…. y en unos quince minutos mi mapuchita hermosa estaba sobre apoyada en mi pecho. Ojos abiertos, sucia de parto y con tu castaña cabellera casi tan larga como ahora. Ahí estabas…. y en tus ojos estaba la resolución de todas las búsquedas infructuosas, el resumen de lo mágico, la maravilla de saberte.

Cuánto te amo Pilar, hija mía, agradezco tu vida, agradezco compartirla y que nos sigamos mirando con la fiereza de la verdad porque en tus ojos, yo estoy completa y toco la luz. Feliz vida. Feliz cumpleaños mi amor.

Diario de Cuarentena: Lo que nos trajo nos sacará

Lo que nos trajo hasta aquí
nos sacará de aquí; nuestra nave
se mece en el agua teñida del puerto.

Louise Glück

El sol primaveral es un bálsamo para una época esquiva que sólo trae dolor y sufrimiento. Descreo de los falsos optimistas, esos que utilizan algo tan preciado para sostener ideologías decadentes. Realmente es muy mala las situación de nuestro país. Ocupamos los primeros puestos en muertos y contagiados y eso que somos de los que menos datos concretos tenemos, ya que no hacemos el testeo suficiente.

Por otra parte el gobierno destrozó la economía y piensa seguir haciéndolo. Lamento que a los que a fines de 2019 les resultaba altísimo el valor del dólar y dicha moneda representaba cuán eficaz era un gobierno; hoy no se los oiga criticar un dólar a $158 y una política cambiaria que nos lleva a la debacle y que mantiene a la producción con una brecha terrorífica.

El campo, considerado oligarca por esta gente multimillonaria y progre de la boca para afuera que nos gobierna-y que realmente son la oligarquía decadente que poseemos- es una de las posibles salvaciones económicas del país y sigue siendo bastardeado.

Mientras las mujeres son asesinadas, las tierras tomadas o arrasadas, los sindicalistas evitan las clases y vemos en cada ámbito nacional, en especial el sanitario que tanto les preocupaba, inmerso en el caos; la clase política coquetea con el dictador Maduro y se ocupa de apoyar a un Biden patético como si fuera a apoyarnos este hombre que avaló a los ingleses en Malvinas. Tanto que hablamos de la memoria, hagamos memoria, argentinos.

Recordemos adonde nos llevan estas políticas que implementa el progresismo una y otra vez. Hiperinflación, sobre emisión, falta de salud, peleles al poder, gente en la calle, hambre, un país sin ley y sin orden, un país denigrado en 10 meses. ¿Los defienden? Son cómplices.

Es hora de apostar a una ciudadanía que realmente se comprometa con proyectos a futuro y no con discursos de un pasado que además difiere de lo contado, porque es un discurso parcializado y barato que apunta a fanatizar y no a construir.

En nuestra ciudad, todo al revés, con un hospital poblado por 128 nuevos empleados, en su mayoría administrativos, o amiguismos políticos, que es utilizado con descaro, como si perteneciera al político de turno que lo direcciona y no a la comunidad. ¿Hacia donde miramos como sociedad? ¿Qué nos importa? ¿Nos quedan valores?

Es hora de poner en tensión algunas cosas, pensarlas y ser sinceros por una vez en esta vida que nos quieren quitar. Nos gobierna la hipocresía y gran parte de la sociedad aplaude mientras los ciudadanos nos caemos a un abismo. Pero no todo está perdido, hay que a apostar a nuevas representatividades, a un voto mucho más serio. Estamos aquí porque elegimos mal, pero volveremos a elegir en breve, ahí podemos torcer este destino fracasado que nos están vendiendo, como dice la poeta Premio Nobel de Literatura Louise Glück: Lo que nos trajo hasta aquí., nos sacará de aquí.

Diario de Cuarentena: La Patria no se mancha.

Y sí, después de 200 días de cuarentena me merezco un poco de épica futbolera. Y con las ironías del caso, apelo a DIego para ir contra sus supuestos pensamientos políticos. Ya no queda nada por decir y muy poco por destrozar en éste, que es lejos, el peor gobierno que viví. Uno que usa un virus que aqueja al mundo para encerrar a su pueblo, llenarlo de pavor durante meses y cuando lo peor del contagio acecha, lavarse las manos; no sin antes abrir casinos para recaudar y ayudar a amigos del poder, permitirse varios «lujos» diplomáticos y lograr que en Uruguay, un país que cuando comencé a ir, el peso argentino valía 12 veces más que el uruguayo, ponga a 0 el valor de cotización de nuestra moneda.

Pero todo eso no alcanza, entonces el fútbol, otro negocito interesante, abre también; los shoppings, las empresas amigas, aquellas que ayudan a sostener a cambio de favores al nunca cuestionado Instituto que se arroga el nombre de la Patria y del que salen pibes como el embajador que piensa que Venezuela es un paraíso. Entonces, el ministro de economía cuando no está ocupado con sus zarazas, toma medidas alucinantes que hacen subir el dólar y el riesgo país. Y así, enfermos, con la peor política sanitaria y más muertos que Rusia , con las arcas del estado y los bolsillos particulares vacíos, quiere sesionar por zoom y cambiar la corte. Pero ojo, que hay más, también suben a la red los nombres de todos los espías mientras escrachan datos privados de un presidente, y nos convertimos en la joda del mundo de la inteligencia, pero total, qué importa. Ahora sí, de dar clases ni hablar, a ver si a Baradel se le paspa la barba y se agota. No vaya a ser que el pueblo se instruya.

Pero atenti, que habemos ciudadanos dispuestos a dar batalla, que no queremos ser Cuba ni Venezuela, que conocemos los valores de la República y que estamos para decirle a los Fernández, los Guzmán, Ginés, Gollanes y Kicilofes, que con la Patria no, porque la Patria no se mancha.

República y Ciudadanía

Por: Soledad Vignolo (*)

Publicado el 5 octubre, 2020 Por Grupo La Verdad

En esta época de crisis sistémica, con un gobierno puesto en el punto de mira, un sistema electoral quebrado que beneficia el turnismo de las dos grandes hegemonías, un sistema que desmantela progresivamente el Estado de Bienestar y retrocede varios siglos recortando derechos fundamentales conseguidos a base de miles de luchas de nuestros abuelos y nuestros padres, llega el momento de plantear una alternativa ciudadana que mantenga todo aquello que defiende una sanidad y educación pública de calidad, una alternativa que garantice el derecho al trabajo y a un salario digno y genuino, una alternativa que rompa una institución corrupta como es la casta política eternizada en el poder y construya una nueva sociedad sustentada en valores cívicos, en la que se planteen derechos y también deberes. Esa alternativa se llama República

No existe una forma de gobierno ideal, pero es importante que dentro de las posibilidades sistemáticas a nuestra disposición optemos por una que contemple los derechos de los ciudadanos. Para que un país consiga ordenarse y establecer un gobierno que no fluctúe y que preserve la paz y el normal funcionamiento de los diversos organismos del territorio, debe pasar antes por innumerables desajustes y dificultades. En Argentina se necesitaron muchos años para conseguir un régimen democrático de esta índole; padecimos muchos golpes de estado. Hasta que finalmente se estableció esta democracia republicana que debemos defender y que hoy se mantiene, pese a los muchos problemas que tengamos. Llevamos 37 años de sistema democrático, la mayoría de ellos entre gobiernos peronistas y radicales, a veces atravesados por alianzas, pero con los mismos actores políticos una y otra vez.

Es hora de cambiar como ciudadanos. El ciudadano es la persona que, por su condición natural o civil de vecino, establece relaciones sociales de tipo privado y público como titular de derechos y obligaciones personalísimos e inalienables reconocidos, al resto de los ciudadanos, bajo el principio formal de igualdad. Algunos intelectuales sostenían que ser ciudadano tenía una vinculación política, tal vez estén en lo cierto. Pero ser ciudadano es más que el simple hecho de cumplir 18 años y tener mayoría de edad, de haber nacido en este país y poder votar en las elecciones para elegir a nuestros representantes en el gobierno, o poder ejercer plenamente lo que conocemos como derechos y deberes ciudadanos tales como obtener el DNI, contraer matrimonio civil, poder trasladarnos libremente por el territorio nacional, por ejemplo. Ser ciudadano es sentirse parte de una estructura social y política, y, sobre todo, asumir responsabilidades y obligaciones en la construcción de la sociedad.

La ciudadanía es poder, tenemos la facultad de realizar actividades con plena autonomía, tomando decisiones responsables en el contexto social actual. Todos somos titulares de poder por lo tanto podemos influir e intervenir en la toma de decisiones en diversos espacios de nuestra vida. Pero solo ejercemos la ciudadanía si participamos en los diferentes espacios en los que nos desenvolvemos, en la familia, en el colegio, en el trabajo, en el barrio, opinando sobre temas que referentes al entorno en el que vivimos, tomando decisiones en beneficio de la sociedad o que impliquen una mejora de la calidad humana, la pregunta es cuantos de nosotros estamos realmente comprometidos.

Ser ciudadano es un derecho que conlleva un deber: el civismo; es decir las normas y el comportamiento sociales que nos permiten convivir en colectividad, sustentado en valores como el respeto hacia el prójimo, el entorno natural y los objetos públicos; la buena educación, la urbanidad y la amabilidad. La ciudadanía ejerce su poder en una república.

Necesitamos la república porque es el sistema que nos puede ofrecer una vida digna a los millones de trabajadores que están desocupados, a los miles de ciudadanos que son desahuciados por los mismos bancos que han sido rescatados con miles de millones de pesos procedentes de fondos públicos, a los jóvenes que trabajan con sueldos basura o que se ven obligados a emigrar para poder vivir, a los jubilados que sobreviven con pensiones miserables. Porque los derechos sociales de la Constitución se vienen vulnerando en este momento donde dejó de importar la división de poderes. La defensa de la República traerá consigo una verdadera ruptura con el populismo que viene arreciando con nuestro país y con la vida lograda por los argentinos con mucho esfuerzo, esa en la que la movilidad de clases es posible.

El estado debe ser un defensor insobornable del poder civil, y lo logra si tiene espíritu republicano, no con un alocado ideario populista. Cuando contemplamos día a día el deterioro creciente de lo público en beneficio de una casta privilegiada, hay que afirmar con toda claridad que únicamente la vuelta a la República podrá garantizar un futuro con una educación y una sanidad públicas y de calidad. La misma que tuvimos y que hoy es un fracaso estrepitoso, producto de muchos gobiernos.

Miles de republicanos manifiestan sus ideas democráticas denostados por otros ciudadanos que parecen descreer de esos ideales, los únicos posibles para asegurar igualdad a la civilidad. Hoy muchos de nuestros derechos inalienables están vulnerados. La justicia no está dando respuesta. Los poderes del estado son tres, deben respetarse y no avasallarse, un gobierno es sólo el administrador momentáneo de los bienes públicos, el verdadero estado es el conjunto de los ciudadanos que elegimos un sistema republicano de vida. No temamos luchar por la salud de la República, es necesario salvarla.

(*) Escritora. Miembro de AAGeCu

Diario de Cuarentena: Nefando

Llegando a los 200 días de cuarentena ya es pasional recomendar un libro cada domingo, hoy me la juego por una novela de la talentosa ecuatoriana Mónica Ojeda.

‘Nefando’ es una novela estructurada a la manera de la segunda parte de Los detectives salvajes, (No hay escritor al que no le guste Bolaño; al menos yo lo idolatro)una novela que podría llamarse coral. La autora nos muestra una investigación sobre un videojuego que presumió un gran escándalo al incluir entre su despliegue gráfico videos de pederastía. Los responsables directos de que dicho videojuego —llamado ‘Nefando’, claro—son tres hermanos, los Terán, que lo colgarán en la ‘web oscura’, y e descubrir cómo se les ocurrió la demencial idea de jugar con imágenes escalofriantes. deciden entrevistar a colaboradores y amigos de los creadores. La novela nos va llevando a un clima en el se oculta una novedad patológica, que no deseo spoilear pero que amerita la lectura. Durante las entrevistas, se configuran los relatos particulares de cada personaje que aparejan una voz propia, un estilo propio en un gran trabajo formal por parte de Ojeda, que demuestra un sólido dominio del idioma, una decisión definida en lo moral ya que no escatima escenas peliagudas en tiempos donde todo está mal visto, aún en la ficción, a punto tal que los libros se han vueltos recetas mojigatas de la vida; pero lo más interesante son sus cualidades narrativas. La versatilidad de Mónica Ojeda es admirable.

La portada de ‘Nefando’, muestra pelo y agua, y lo cierto es que su lectura nos remite al horror de algunas películas donde estos elementos son causantes de lo inefable. ‘Nefando’, es innovador, intelectual, es un libro que inquieta, fastidia, nos pone en lugares incómodos. Tal vez por eso se los recomiendo.

Diario de Cuarentena: Nos siguen pegando abajo

Miren lo están golpeando todo el tiempo
Lo vuelven vuelven a golpear
Nos siguen pegando abajo

Hoy leí sobre un pueblo en Japón que está habitado por un número mayor de espantapájaros que de personas, la imagen fue muy significativa porque en éste momento del país siento que debemos ser eso; espantapájaros. Y lo digo porque tantas instituciones intermedias, sindicatos, colectivos, movimientos y demás que se han pasado muchos años cortando calles, impidiendo las clases, buscando como visibilizar cuestiones de género, lucha de clases y demases, están tan silenciosas y juiciosas, tan quietitas y en sus puestos que se asemejan a muñecos vestidos para la ocasión.

Mientras, tenemos un montón de sueldos en ministros que se ocupan de la nada misma, una vicepresidenta que se oculta o se vuelve influencer según la conveniencia y un montón de relatores de una realidad que ellos mismos contruyeron.

Hipocresía sobra. La hipocresía puede venir del deseo de esconder de los demás motivos reales o sentimientos.Un hipócrita es alguien que esconde sus intenciones y verdadera personalidad. Y nuestro gobierno, pero nuestro pueblo también está lleno de ellos. Mucho progresismo de palabra pero en los hechos personales, los dólares son el ahorro de aquellos que pueden ahorrar. Todos hablamos de espiritualidad y amor pero somos cancerberos de nuestros ideales y desestimamos todo aquello que no nos convenga. Y mientras paveamos con discusiones pueriles, los que detentan el poder, nos siguen pegando abajo, como dice Charly en su canción.

Es necesario que los moderados, aquellos que respetamos al otro y su propiedad, al otro y sus ideas, a la vida en diversidad, dejemos también de ser espantapájaros expectantes del robo de nuestros derechos y salgamos a gritar a viva voz que necesitamos un gobierno que no sea hipócrita y que realmente promueva acciones que nos asistan, en vez de golpearnos todo el tiempo.

Diario de Cuarentena: Defender lo indefendible

Hoy quiero reflexionar bajo el sol fresco de la mañana sobre el gran aprovechamiento de este tiempo de pandemia de corrupción, por parte de aquellos que supuestamente desean el progreso y ya no pueden ni defender la mentira que aflora y se repite reiteradamente, cuando los propios actores caen en contradicciones que se evidencian, aún cuando sepamos que en política el cinismo es uno de los rasgos principales.

La impunidad y su maldita costumbre argentina, aparece como sombra mientras se realizan investigaciones de las Fiscalía y los procesos judiciales.que ya deberían haber concluido, contra altos y medios funcionarios públicos y también privados, vinculados a delitos contra los bienes públicos, es decir contra los que dicen proteger. Cuando los actores sociales que defienden este supuesto progresismo de pseudoizquierda sostienen una mentira tan grande con su discurso, tienen que elegir, entre reconocer y rectificar ante las evidencias claras de lo que acontece o, como hace la mayoría, sostener esa mentira a rajatabla tejiendo nuevos y falsos argumentos para mantener tanta falsedad en pie, aunque se ridiculicen por las incoherencias en las que caen.

Alexis Carrel, reconocido médico investigador científico y pensador francés, Premio Nobel de Medicina, analizó a las conductas personales en dos obras: La conducta en la vida y La incógnita del hombre. Habló de la reconstrucción del hombre civilizado, del individuo mal adaptado al clima moral, de la irresponsabilidad y el afán de confort . El afán del provecho, de la satisfacción de los apetitos materiales y la diversión. La cobardía, la intemperancia, la ausencia del sentido moral, la presencia de la mentira que lleva a más mentiras para tratar de sostenerla. Cada cual debe comprender la necesidad de hacer el bien y de evitar el mal y someterse a esta necesidad por esfuerzo de su propia voluntad. La autoridad que miente y persiste en la mentira termina siguiendo en su dinámica de embustero, tejiendo cada vez más falacias y allí caen en contradicciones, que poco les importa pero que se evidencian cada vez más.

Estos siniestros abogados de lo que no es, no sólo están entre políticos sino también entre funcionarios públicos,empresarios y ciudadanos que apoyan sin medir las consecuencias de su fanatismo. Se acostumbran a los sofismas para defender lo indefendible, sin pruebas de descargo sino con leguleyadas. Dejan pasar el tiempo para que continúe la impunidad y no se lleguen a ejecutar sentencias y para ello usan artimañas de todo tipo, utilizando las instituciones de la república . ¿Hasta cuándo vamos a sostener tanta hipocresía? Mientras hablan de cuánto les importa el pueblo, de lo único que se ocupan es de ellos mismos. Pero el resto del pueblo, aquel que no está ocupado en defender lo indefendible para mantener un ideal que parte de premisas falsas, ya no puede permanecer pasivo. Como enuncia Deepak Chopra: La pasividad es lo mismo que defender a la injusticia.

Diario de cuarentena: Qué me van a hablar de amor

Yo he vivido dando tumbos
Rodando por el mundo y haciéndome el destino…
Y en los charcos del camino
La experiencia
Me ha ayudado por baquiano y por que yo
Comprendo que en la vida
Se cuidan los zapatos andando de rodillas

Y así andamos, de rodillas, acunados por el miedo. Descubriendo nuestros límites entre ideologías y verdad. Vamos como el tango, rodando entre mundos que se chocan y sin ver el destino, pero sí los charcos que nos impiden cruzar. No entiendo el miedo si somos los mismos que cometemos los mismos errores una y otra vez.

Por eso…
Me están sobrando los consejos
Que en las cosas del amor
Aunque tenga que aprender
¡Nadie sabe más que yo!…Yo anduve siempre en amores…
¡Qué me van a hablar de amor!…

Anduvimos siempre con los mismos amores políticos no? tal vez sea hora de modificar conductas y reactivar nuevos rumbos, porque estos políticos…. Qué nos van a hablar de amor!


Si ayer la quise, qué importa
¡Qué importa si hoy no la quiero!Eran sus ojos de cielo
El ancla más linda que ataba mis sueños
Era mi amor, pero un día se fue de mis cosas
Y entró a ser recuerdo…

Y así es, podríamos dejar en el recuerdo esos planes mesiánicos que repetimos una y otra vez, las mismas ideas que no funcionaron, anclados a ellas a más no poder.


Después rodé en mil amores…
¡Qué me van a hablar de amor!Muchas noches el invierno
Me ató desde el pasado la soga del recuerdo…
Pero siempre me he soltado
Como un potro
Mal domado por baqueano y porque yo
Que anduve enamorado
Rompí como una rosa
Las cosas del pasado

Eso propongo hoy, rompamos con el pasado, es 1 de Octubre y seguimos amañados y asustados, sin salud y sin justicia, con poco dinero confinados al miedo y la desazón. Pero confío en el futuro, en la fuerza del espíritu y en la gente, por eso le dejo al cierre al gran Homero Expósito.

Y ahora
Que estoy viviendo en otra aurora
¡No!, ¡no me expliquen el amor!
Que aunque tenga que aprender
¡Nadie sabe más que yo!…Yo, yo anduve siempre en amores
Que me van a hablar de amor
Si ayer la quise, si ayer la quise qué importa
¡Qué importa si hoy no la quiero!Eran sus ojos de cielo
El ancla más linda que ataba mis sueños
Era mi amor, pero un día se fue de mis cosas
Y entró a ser recuerdo
Después rodé en mil amores…
¡Qué me van a hablar de amor!…

Diario de Cuarentena: Per saltum

Procederá el recurso extraordinario ante la Corte Suprema prescindiendo del recaudo del tribunal superior, en aquellas causas de competencia federal en las que se acredite que entrañen cuestiones de notoria gravedad institucional, cuya solución definitiva y expedita sea necesaria, y que el recurso constituye el único remedio eficaz para la protección del derecho federal comprometido, a los fines de evitar perjuicios de imposible o insuficiente reparación ulterior.

Esa es la letra de la ley que permite el per saltum. Un recurso legal, al que apelaron los jueces que fueron a la corte. Pero la gente ya viene usando el per saltum hace unos meses, porque tiene más clara la gravedad institucional de lo que ocurre en nuestra patria, aún más que la misma oposición. Y entonces por salto sale a la calle a defender derechos, a trabajar, a forzar aperturas. Por salto busca que los jueces de la misma corte impartan verdadera justicia, sin conveniencia. Por salto se defienden del avasallamiento continuo a los derechos adquiridos. Por salto impiden que ingresen a su propiedad. Y no es un hecho menor. La ciudadanía ve lo que el gobierno oculta. La ciudadanía oye lo que el gobierno calla. La ciudadanía no es tonta, o ingrata o personas de mal, según el presidente porque se manifiesta. Por el contrario, entiende la gravedad del virus, la crisis sanitaria que expone el fracaso de muchos gobiernos en esa área y la inexorable marcha a la pobreza que este modelo propone. Por eso grita, por eso sale, por eso puja, por eso puede ir en contra de sus miedos, porque sabe que es hora de defender la república y los derechos individuales y comunes como sea. No es tiempo de ser tibios, ni pusilánimes. Porque nos están queriendo arrebatar lo conseguido. Per Saltum.

Diario de Cuarentena: La enfermedad y sus metáforas

Tendríamos que aceptar que el comportamiento del ser humano es mucho más complejo que cualquier virus.
Jonathan Mann

En un momento donde abundan las metáforas y faltan los hechos y en el día que la justicia brillará por su ausencia, que los políticos creen ser eternos y el pueblo con sus luces encendidas dejó de temer, me parece interesante reflexionar sobre las metáforas de esta pandemia, y en especial de la cuarentena sin fin a la que nos someten, para ello, voy a recordar a una escritora que poco fue leída porque la metáfora de su propia fama silenció su obra.

Susan Sontag escritora e intelectual americana escribió La enfermedad y sus metáforas, una obra que se centra en el tratamiento tan diverso que han tenido, a nivel social, las grandes pandemias. Sontag analizó sobre cómo diferentes sociedades o históricos distintos generan discursos completamente diferentes a la hora de explicar las enfermedades. Las metáforas con que nos referimos a las enfermedades, debido a que estas son siempre traumáticas para la vida de las personas, y más si son mortales, son construcciones lingüísticas que a menudo son sólo un subterfugio para no mirar nuestros miedos de cara.

Sontag fue una de las primeras críticas modernas en señalar de manera convincente que la enfermedad adquiere significado mediante el uso de la metáfora. Sontag señala que las fantasías inspiradas por la tuberculosis en el siglo XIX -la “buena reputación” de la tuberculosis provenía de los artistas que la habían sufrido como Chéjov, Chopin, Modigliani, Poe, Balzac, Novalis, Schiller, o Whitman- y por el cáncer en el siglo XX son reacciones ante enfermedades consideradas intratables y caprichosas (que la ciencia no comprende), en una época en que medicina supone que todas las enfermedades pueden curarse. Lo mismo ocurre hoy con la COVID 19. Las enfermedades de este tipo son misteriosas. “Aunque la mixtificación de una enfermedad siempre tiene lugar en un marco de esperanzas renovadas, la enfermedad en sí (ayer la tuberculosis, hoy el cáncer) infunde un terror totalmente pasado de moda. Basta ver una enfermedad cualquiera como un misterio, y temerla intensamente, para que se vuelva moralmente, si no literalmente, contagiosa”.

Bastaría oír el vocabulario de guerra utilizado para hablar de un virus, que es similar al usado en su momento para el cáncer: “el coronavirus invade”, “coloniza nuestros órganos”, “las defensas del organismo”, y en este léxico bélico también tenemos nuestra guerra química: que tal droga, que el plasma, la ivermectina, ibuprofeno líquido, dexametasona, etc. Según la autora, y adhiero, todo esto hace que se estigmatice ciertas enfermedades y, por extensión, a quien está enfermo. La pandemia actual del Covid-19 ha puesto de manifiesto todas estas contradicciones a la hora de tratar una enfermedad que no podemos controlar y que nos paraliza social y económicamente. Ojalá recordar a Sontag nos devuelva algo de pensamiento crítico, porque como bien decía, la metáfora de la enfermedad no era sólo una figura retórica, sino también, y sobre todo, un mecanismo epistemológico totalitario del lenguaje cotidiano.