Diario de Cuarentena: Nos siguen pegando abajo

Miren lo están golpeando todo el tiempo
Lo vuelven vuelven a golpear
Nos siguen pegando abajo

Hoy leí sobre un pueblo en Japón que está habitado por un número mayor de espantapájaros que de personas, la imagen fue muy significativa porque en éste momento del país siento que debemos ser eso; espantapájaros. Y lo digo porque tantas instituciones intermedias, sindicatos, colectivos, movimientos y demás que se han pasado muchos años cortando calles, impidiendo las clases, buscando como visibilizar cuestiones de género, lucha de clases y demases, están tan silenciosas y juiciosas, tan quietitas y en sus puestos que se asemejan a muñecos vestidos para la ocasión.

Mientras, tenemos un montón de sueldos en ministros que se ocupan de la nada misma, una vicepresidenta que se oculta o se vuelve influencer según la conveniencia y un montón de relatores de una realidad que ellos mismos contruyeron.

Hipocresía sobra. La hipocresía puede venir del deseo de esconder de los demás motivos reales o sentimientos.Un hipócrita es alguien que esconde sus intenciones y verdadera personalidad. Y nuestro gobierno, pero nuestro pueblo también está lleno de ellos. Mucho progresismo de palabra pero en los hechos personales, los dólares son el ahorro de aquellos que pueden ahorrar. Todos hablamos de espiritualidad y amor pero somos cancerberos de nuestros ideales y desestimamos todo aquello que no nos convenga. Y mientras paveamos con discusiones pueriles, los que detentan el poder, nos siguen pegando abajo, como dice Charly en su canción.

Es necesario que los moderados, aquellos que respetamos al otro y su propiedad, al otro y sus ideas, a la vida en diversidad, dejemos también de ser espantapájaros expectantes del robo de nuestros derechos y salgamos a gritar a viva voz que necesitamos un gobierno que no sea hipócrita y que realmente promueva acciones que nos asistan, en vez de golpearnos todo el tiempo.

Diario de Cuarentena: estoy verde

No me dejan salir. Será el gran Charly quien nos libere de esta cuarentena, que no sabemos muy bien si será bi o trimestre, o será año sabático. Pero me tiene verde. Verde de esperanza, para empezar, porque siempre confío en que una buena crisis cambia la piel y algo vendrá, al menos diferente. Los cambios siempre implican novedades.

Verde de limones agrios. Por la cantidad de miserias que aparecen, los aplaudidores del populismo reinante, generador de mayor pobreza y desigualdad, los amargos escépticos y amantes del pasado. Ah! con Illia no hubiera pasado esto, Ah! si Perón viviera… Ni Illia ni Perón están acá, y tal vez es una forma de no ocuparnos de controlar a los que sí podemos. Antes de que nos controlen a nosotros.

Verde manzana, porque me vienen ganas de pecar, la prohibición siempre trae deseo.

Verde musgo, porque el encierro chamusca, ideas e ideales, y nos vuelve bastante patéticos, discutiendo con cualquiera con tal de tener una emoción.

Verde mar, que te digo es lo que más extraño. Es mi oxígeno, mi cable a tierra y varias veces al año me escapo a olerlo, a derramar una lágrima en la cuarta ola y volver a inspirar sal de la buena. Me siento viva en el mar, da perspectiva, ese horizonte definido y eterno al que nos enfrenta, permite comprender la pequeñez de nuestra existencia.

Y por último verde Hulk, porque con tanta agresión y mala leche cerca, tengo que inflar los músculos, romper los encasillamientos, volverme más grande aún y rechazar como lo haría el increíble. la ola de injurias que vengo padeciendo. Pero, como estoy verde, porque no me dejan salir, puedo con ello, rasgo mis vestiduras y sigo con mi diario. Hasta el fin de la cuarentena obligatoria, al menos.

Estoy verde
No me dejan salir
Estoy verde
No me dejan salir

No puedo largar
No puedo salir
No puedo sentir
Amor a este sentimiento
Tengo que volverte a ver

Tengo que volverte a ver
No puedo salir
Por amor a este sentimiento

Estoy verde
No me dejan salir
Estoy verde
No me dejan salir

No puedo pensar
No puedo vivir
No puedo sentir
Si amor es un pensamiento
Tengo que volverte a ver

Tengo que volverte a ver
No puedo perder
Por amor a ese sentimiento

Tengo que confiar en mi amor
Tengo que confiar en mi sentimiento
Tengo que confiar en mi amor
Tengo que confiar en mi sentimiento

Ya no sirve
Vivir para sufrir
Te das cuenta
Sácate el mocasín

No puedo calmar
No puedo parir
No puedo esperar
Mil años que cambie el viento
Tengo que volverte a ver

Tengo que volverte a ver
No puedo perder
Por amor a este sentimiento
Tengo que confiar en mi amor, tengo que confiar en mi sentimiento