Diario de Cuarentena: Antropofauna impune.

Ayer la sociedad civil se asqueó ante la impunidad.¿Pero de qué se trata ? Las graves violaciones de los derechos humanos acontecidas a lo largo de la historia y que han quedado sin castigo fueron las que hicieron relevante el concepto de impunidad. En la actualidad este concepto ya no se relaciona únicamente con la ausencia de castigo, sino con la existencia del estado de derecho y la eficacia de los órganos jurisdiccionales. El problema por combatir la impunidad de los graves crímenes cometidos por los Estados empezó a tomar relevancia y popularidad a raíz de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Comunidad
Internacional inició el trabajo de encontrar un mecanismo que justicializara las atrocidades cometidas por las partes en conflicto. A raíz de la experiencia de los Tribunales de Núremberg y Tokio se empiezan a
concretar los esfuerzos internacionales para evitar la impunidad, sin embargo, el término no se acuña hasta años después, luego de que Naciones Unidas decide darle importancia a la lucha contra la impunidad.
Recién en los 90´s con el informe de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías titulado “La Administración de Justicia y los Derechos Humanos de los Detenidos se la tomó en cuenta. Es Louis Joinet quien logra introducir en un instrumento internacional la definición de impunidad desde el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

Pero en cuanto al concepto impunidad queda una deuda pendiente a nivel de investigación científica, ya que se debe profundizar doctrinariamente en la aplicación del concepto impunidad, así como conocer la eficacia de la lucha contra la impunidad, analizar la aplicación de los instrumentos e instituciones creadas para este fin, por medio del estudio y evaluación de casos concretos, complementándolo con análisis estadístico de resultados y avances concretos en cada país en la consolidación del respeto a los derechos humanos, en la búsqueda de un mundo cada vez más justo. Vemos en todos los antecedentes que siempre se habla de la impunidad y de su análisis cuando los afectados son los detenidos. Y está muy bien, pero ¿qué ocurre, como en nuestro país, cuando la impunidad es hacia el ciudadano que tributa y ve libre a los corruptos detenidos? ¿Cuando quedan impunes atropellos contra la república? Nos debemos un debate profundo sobre por qué toleramos con facilidad la impunidad económica. Para poder enfrentar con éxito los graves problemas de impunidad que afecta día a día los derechos humanos de las personas, los organismos internacionales recomiendan a los Estados dar a esta grave problemática el lugar que les
corresponde dentro del marco de interés socio político, porque las luchas individuales no bastan para combatir la impunidad. Entonces, en este diario de hoy, propongo pensar la impunidad como inherente a la antropofauna argentina, tan amiga de lo ajeno y de la «avivada» y con tanta inclinación para hablar de derechos humanos propios y desconocer los de otros, y desde ese lugar de lo propio, analizarla, castigarla aún en los que consideramos amigos y comenzar una revolución desde lo social contra lo impune. Tal vez así la Nación tenga futuro.

Diario de cuarentena: El lado oscuro

Llevar más de 170 días de diario hace que lo cotidiano vaya dejando paso a lo social. Es inevitable cuando en el mundo todo se convulsiona, y en mi país parecemos vivir en la ajenidad. Pero hoy quiero hablar del lado oscuro de este espejo en el que pretendemos mirarnos: la educación.

Es obsceno que con un discurso de igualdad progresista hayan dejado sin educación a los más humildes. Desconocer que en argentina la conectividad es para los que pueden pagar el servicio más caro del mundo, y en manos de quienes denostan, es no tener idea de que país se gobierna. Pero es peor aún, la infamia va más allá. No permitieron que se les brinde educación para cuidarlos, pero pueden hacer colas en ollas populares, vender en la calle o quedarse expuestos en ocasiones a la violencia intrafamiliar. Me preocupa porque los ignorantes del futuro van a ser quienes decidan y tomen la riendas del país. Y para los privilegiados conectados, la educación a distancia no suple la presencial. En especial en edades tempranas. Y es curioso ver a los que antes denostaban con argumentos muchas veces válidos la educación a distancia, hacer uso de ella para fines políticos. Habla de su falta de principios.

 la educación presencial siempre sera la mejor experiencia de aprendizaje, ya que a nivel evolutivo los seres humanos somos criaturas sociables, y si existe un contacto más directo con otras personas interesadas en los mismos temas, la experiencia se vuelve más enriquecedora y contenedora. Ni hablar de la educación primaria que implica socialización como uno de sus pilares. ¿Que nos espera? Es posible que nos leguen un mundo de autómatas sin empatía ni saberes adquiridos que pueda ser vilmente conducido por aquellos que pretendan saquear lo que resta de un país que no se atrevió a mirar el lado oscuro de su espejo. Despertemos ya. Somo un país que atrasa, Somos pasado en este presente inviable, La muerte no es sólo física. No hay problemas que no se resuelven con educación. Un país ignorante es un país sometido. No nos rindamos. El resto es cháchara. Honor y gratitud al gran Sarmiento,

Diario La Verdad

4 de Setiembre: Día del Inmigrante

El territorio que hoy día alberga a la República Argentina se caracteriza por una gran tradición inmigratoria en sus doscientos cuatro años de vida independiente.

Publicado el 4 septiembre, 2020

PorGrupo La Verdad

“Nuestras maletas maltrechas estaban apiladas en la acera nuevamente; teníamos mucho por recorrer. Pero no importa, el camino es la vida”.
Jack Kerouac

Argentina ha sido históricamente un país de inmigración. El territorio que hoy día alberga a la República Argentina se caracteriza por una gran tradición inmigratoria en sus doscientos cuatro años de vida independiente, siendo de relevancia a la hora de la conformación de nuestra población. Podemos distinguir tres etapas: las inmigraciones tempranas, desde el siglo XVIII hasta 1880, las inmigraciones de masas, de 1881 a la primera guerra mundial, y las contemporáneas, desde el fin de la primera guerra mundial en adelante.

La inmigración constituye un complejo fenómeno social por sus causas, consecuencias, orígenes y destinos de los migrantes, así como por los desafíos que plantea tanto a las sociedades de donde éstos proceden como a aquellas donde se asientan. No se caracteriza por generar indiferencia, por el contrario, constituye un terreno de intenso debate económico, político, social e ideológico, considerado por los medios de comunicación y objeto de tratamiento político.

Desde la etapa de la independencia los Estados de América del Sur dictaron disposiciones al respecto con el fin de poblar sus territorios. Argentina dicta su primera ley general en 1876 (Ley de Inmigración y Colonización No 817-Ley Avellaneda). Previamente, la Constitución de 1853 había otorgado protección a los extranjeros y les extendía los mismos derechos civiles que a los nacionales, así como impulsaba la inmigración europea. Para la redacción del texto constitucional se sucedieron acalorados debates, en los cuales Alberdi, Sarmiento y otros polemizaron apasionadamente acerca del papel de los extranjeros en la sociedad argentina.

En este artículo intento analizar la población migrante en Argentina y su evolución. La inmigración constituye un complejo fenómeno con múltiples dimensiones. Su evaluación a partir del análisis histórico-demográfico permite mostrar las singularidades que adquiere en cada momento en cuanto a características básicas tales como su tamaño, composición y distribución. Los migrantes plantean desafíos tanto a las sociedades de donde proceden como a aquéllas donde se asientan.

La República Argentina es históricamente un país de inmigración: desde los desplazamientos de población a causa de la Conquista, movimientos desde la Metrópoli con europeos y la transferencia de esclavos de población africana de la época colonial, hasta los actuales desplazamientos regionales. Con el Estado-nación organizado, hacia fines del siglo XIX, el país se constituye en uno de los principales receptores de la inmigración de ultramar.

Este comportamiento se da junto con una serie de dinámicas migratorias muy diversas de acuerdo con el país de origen de los migrantes. Del Centenario al Bicentenario su composición cambia radicalmente, en la cual el peso de los limítrofes sobre el total de extranjeros crece ininterrumpidamente, constituyendo en la actualidad más de la mitad del total. Además, dentro de ese grupo, se aprecian variaciones: los paraguayos y bolivianos toman la delantera por los uruguayos y brasileros de hace 100 años.

En cuanto a su distribución, la Ciudad de Buenos Aires, región pampeana y las zonas de frontera continúan siendo los principales asentamientos que concentran a los inmigrantes.

Entre un Centenario y el otro, lo más destacable es el cambio en la composición de la inmigración -de europea a limítrofe-, la cantidad -de un tercio de la población extranjera en 1914 a menos de cinco por ciento en la actualidad-, y el índice de masculinidad -de 166.7 a 85.4-. Si bien el Centenario encuentra un ambiente pro-europeo, una Argentina volcada hacia Europa, el Bicentenario se presenta con una vuelta a valorizar la región a partir del proceso de integración. El MERCOSUR exige estrechar los lazos con los ciudadanos de los países del cono sur, e integrar los países en un mercado común. Los flujos actuales parecen acompañar este proceso. Independientemente del origen, la inmigración ha jugado y juega un rol importante en la conformación de la población argentina, y debe ser valorada y acogida tal como reza el generoso contenido del «Preámbulo» de la Constitución Nacional de asegurar el bienestar y libertad a «todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino».

El conocimiento de sus características a lo largo del tiempo y su comparación pone en perspectiva un tema actual que sin embargo lleva siendo tratado en el país por más de 200 años. Nuestros inmigrantes, de cualquier corriente migratoria, son parte de nuestra identidad nacional, conforman la estructura de la nación y han dejado sus esfuerzos y sus vidas en nuestra república en pos de construir un estado de bienestar para sus familias, que termina beneficiando a todos. Hoy 4 de Setiembre les rendimos homenaje: ¡Feliz día, Inmigrantes!

Soledad Vignolo
Miembro de AAGECU
Secretaria Asociación de Colectividades de Junín.

Diario de Cuarentena: Inmigrantes

Eduardo Bedrossian canta a la inmigración. En su novela Hayrig Detrás del silencio de un millón y medio de voces incluyó el poema “Armenia” (1), que transcribo parcialmente:

Aquellos que dejando el amparo de tus manos,
en la tarde oscura del invierno se marcharon
peregrinos, a otras tierras, otros mares,
grabando en tu alma el recuerdo
de sus risas frescas de días lejanos.

Preguntas al viento si vuelven los tiempos pasados,
y su tímida brisa, acaricia;
y la caricia: suspiro
y el suspiro de amor un respiro,
como una esperanza cercana, con toda certeza, contesta:
¡Volverán tus hijos errantes!.

No importa el país, el inmigrante es uno. Es el que dejó atrás la raíz para crear otra, el que atravesó mares, plenilunios, descontentos, traiciones, hambre, suplicio y destierro, para volverse simiente y florecer en otra patria. Hoy, 4 de Setiembre, Dia del Inmigrante, quiero abrazar a todos, a mis abuelos que vinieron desde Líbano, Turquía, e Italia, a mis suegros que vinieron de España y Francia, a mi prima que vive en África, a los turcos griegos que pasean por mi sangre, A todos los países y razas y credos, a la magia que nos hibrida en nuestra patria. Me siento representante de tantas tierras, en mi sangre se amigan los conflictos y se olvida el dolor de aquel momento. En mis venas corre Cúneo milagroso de la mano de Beirut y brindan sueños. Una Esmirna maravilla con su oxígeno , el Egeo que me puebla, y yo me siento Argentina. Rebosante de argentinidad, múltiple en mis raíces que nunca confunden patria con origen. Deseo que mi sangre multiplique en ustedes el amor por esta tierra, siempre abierta a recibir y a dar oportunidades. Y que nada turbe esa sensación única de saberse parte. Los inmigrantes nos legaron el esfuerzo y los valores. es hora de tomar la posta.¡ Feliz Día del Inmigrante!

Diario de Cuarentena: Hacen falta límites.

Buen día, aunque nos falte sol, en el día de hoy decidí echar luz sobre algunas cuestiones relacionadas con el orden moral, porque por muy elevado que tengamos en lo discursivo el sentido altruista que adorna a los humanos, incluyo a todas las personas, etnias y subgéneros locales, debemos tomar en cuenta que las tentaciones existen y que un número bastante numeroso al encontrarlas,no hacen lo que dicen y aprovechan lo que se les presenta. Hay una gran hipocresía en la critica a la corrupción. De no ser así no nos gobernarían corruptos. Por eso es  conveniente que existan mecanismos eficaces de control que limiten el poder de aquellas personas que ocupen puestos públicos, y que por si su voluntad no resiste la tentación, al menos teman el castigo. Pero no, en Argentina la justicia teme a quien debe castigar. Estamos ante dilemas morales.

No existen seres perfectos. Toda investidura de poder debe vigilarse, todo sistema político, más allá de las personas deben estar restrictivamente estructuradas. Limitados.Es un principio fundamental de los sistemas liberales- parlamentarios – occidentales, que está vinculado con la esencia de las constituciones, pero este principio básico, fue asaltado por ideologías más intervencionistas, no entro aquí a valorar sus méritos,  que se ven fortalecidas por los actuales avances tecnológicos, otorgándole a los personajes públicos un  poder de controlar y corromperse que supera al que tenían antes de la era del conocimiento. En nuestro país están interviniendo justamente las redes.

Entonces,  si el estado es cada vez más poderoso, con más cuotas de poder y engorda sumando más y más personas dependientes de él en todos sus niveles,  implica que hay cada vez más individuos que puedan aprovecharse de su puesto, personas con sus debilidades y flaquezas, expuestas a la tentación de administrar la “cuestión pública” como mejor les parezca a sus intereses.  Debemos confiar en una moral pública, sería la pregunta. Para respondernos, debemos tener en cuenta que la capacidad de controlar informáticamente a las personas puede llegar a ser total, y estos poderes fácticos, nacionales e internacionales, controlan cada vez un mayor porcentaje de la riqueza colectiva, por vía impositiva directa, indirecta y mediante tributos especiales, con lo cual los ciudadanos efectivamente pierden en su mayor parte la capacidad  de  decidir sus preferencias en favor de esa maquinaria estatal, y si esa cesión de su independencia, económica y social, se tradujera solamente en un sistema de gastos controlados, donde claramente se viera que el producto de su sacrificio tributario se tradujera en bienes que favorecen exclusivamente a la sociedad, aun estando en contra de los teoremas socialistas,  habría una lógica, pero si a lo que asistimos es que todos, y cuando me refiero a todos es que son todos los partidos, están infectados de corrupción congénita, simplemente porque su propio funcionamiento requiere de las contribuciones que mantienen sus megas estructuras sin las que no pueden funcionar, estamos en problemas. Nuevamente éticos o morales.Siento entonces, que  las ideologías ya cuentan poco, estamos ante juegos de ambiciones e intereses personales, por ente más corruptos, sin la fibra moral en esa ecuación de poder.

Vemos hoy restringida dramáticamente la libertad de las personas, por un inmenso poder coercitivo que plantea una disyuntiva de baja calaña, si no hacés lo que digo sos la muerte. Es lo que el Estado ordena o sos asesino. La bajeza moral en su máxima expresión, partiendo de un gobierno que no acierta y que nos ha dejado librados a nuestra suerte porque sus preocupaciones y ocupaciones no responden a la realidad social. Para que todo eso no vuelva a ocurrir a nuevas generaciones hay que replantearse bases impositivas proporcionales a la hora asignar recursos por parte de la autoridad fiscal así como unas normas de privacidad de cara a la autoridad gubernativa para respetar la libertad de las personas sobre todo cuando los recursos de estado parten de los recursos obtenidos individualmente por los pocos habitantes productivos que van quedando. Hay que pensar en una moral fiscal.

Si de verdad se busca  sanear el sector público y eliminar tentaciones, redimensionar este modelo de estado, cada vez más poderoso y controlador, una situación de la que se deriva una corrupción inevitable, pues la naturaleza humana, salvando excepciones honrosas, es vulnerable al halago del poder y a la corrupción,. Los partidos políticos, todos, acaban por enrocarse en una endogamia corporativa que degenera y acaba pudriendo el sistema.

No soy tan simplista como para pensar que por ser los estados más reducidos y sencillos vaya a desaparecer la corrupción, siempre habrá ocasión para el uso indebido de fondos entre aquellos que ejercen el poder y sus tributarios, pero será más fácilmente controlable, fiscalizable,  será menor, no este despropósito que nos ahoga, para financiar al sistema. Adam Smith decía que cuanto más recursos manejen las particulares mejor le irá al conjunto, con ciertos controles necesarios. Hoy vivimos en la vereda opuesta. Todo lo maneja un sistema corrupto, ajeno a la moral pública, cuestionado y cuestionable que nos avasalla para poder engullirse el producto de nuestro esfuerzo y que miente a diario, seguro de que los ciudadanos, cada vez más dependientes, temen. A un virus respiratorio que los ahoga, y si no, los asfixia el gobierno.

Diario de Cuarentena: Los Miserables

Cuando se llega a cierto grado de miseria, lo invade a uno algo así como una indiferencia espectral y se ve a las criaturas como si fueran larvas.

Víctor Hugo

Cuando la vida nos enfrenta a situaciones impensadas, como una pandemia, podemos ser civilizados, medidos, cuidadosos, buscar consensos, equilibrios, practicar la empatía y dedicarnos a construir un futuro. La mayoría de los argentinos, estamos en una búsqueda superadora. Una que resuelva los problemas sanitarios sin destrozar otros. Y vamos buceando en la oscuridad que nos propone un gobierno politiquero y una oposición que no define con claridad su postura. Y por supuesto que, como en toda pandemia, es importante tomar decisiones adecuadas y transversales, que abarquen todos los aspectos sociales de tal situación.

Y claro que hay enfermos y lamentablemente hay muertes. Ante una pandemia, son inevitables. Lo que es evitable es la mentira sistemática, el abuso de poder, la agresión gratuita, la construcción de odios, la búsqueda de rispideces, el avasallamiento a la república y la división de poderes, todo amparados en el miedo a un desastre sanitario que llegó igual. Con cerca de 9000 muertos y más de 400000 casos deberían pedir perdón a todos los países que nombraron como desastrosos. Estamos en un top ten lamentable y doloroso, con ciudadanos que se creen policías y fuerzas cuestionadas.

Pero no es un tema que atañe sólo al gobierno, es también una problemática social. Cuando una crisis de estas avanza los miserables muestran la hilacha. Y usan los muertos para sus inmundos fanatismos y crean discordia y se mofan de otros, y buscan la forma de herir.

Como persona que cree en la libertad, estos largos meses he aguantado todo tipo de barbaridades y agresiones, pero hoy decidí que hay un límite, y en mi caso, el límite es cuando el fervor político o partidario cede paso a la miseria. Espero que mañana sea un día mejor, al menos uno que no duela.

Diario de Cuarentena: Remembranza

Buen día, se acerca la primavera y seguimos igual, peor en realidad. Extraño mucho mi ex vida. Aquella en la que mis amigos mostraban la cara, en la que no éramos enemigos por pensar diferente. La época de las posibilidades y los encuentros, los abrazos sinceros que calmaban males. Un beso era bienvenido y las carcajadas o el karaoke significaban alegría y no muerte. Es tal la soberbia política en nuestro país, que nos hemos olvidado de lo que significa como ciencia.

La ciencia política constituye una rama de las ciencias sociales que se ocupa de la actividad en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por seres humanos libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común.Es la ciencia social que estudia el poder público o del Estado. Promoviendo la participación ciudadana al poseer la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para garantizar el bien común en la sociedad.

¿Cuánto de eso se cumple hoy? la acción autoritaria de un presidente elegido constitucionalmente es posible gracias al miedo creado en la población. Y el concepto falaz que instalaron sobre el encierro como método para gestionar una pandemia que nos llegó como a todos, incluso peor que a muchos, porque nos toma agotados, con las defensas bajas y los bolsillos vacíos. Quiero pensar que creen que es mejor y no que usan el modelo cuarentena a piacere, pero mis buenas intenciones se caen a pedazos cuando escucho las bárbaras expresiones del presidente demagógico criticando a la ciudad que elige para vivir. O al gobernador bardeando como si estuviera en la tribuna mientras su gestión hace agua, o a Grabois incitando a ir contra la propiedad privada y aplaudiendo expropiaciones brutales. Ayer oía a una mujer que decía en una toma de tierras: es que no tenemos nada, queremos un terrenito para tener algo. El medio que la entrevistaba nunca la expuso,. en esta nueva argentina donde ser ladrón o delincuente es premiado y haber trabajado para tener algo se castiga. Nadie le preguntó por qué cree que está bien tomar lo ajeno, sacarle a otro lo que logró con esfuerzo. El concepto de que lo de el otro es de ellos, es cultural y es apoyado por millones de oportunistas políticos que resguardan sus bienes y sus billeteras abultadas pero prodigan odios hacia el prójimo. Increíble.En el sur toman e incendian viviendas con gente adentro, pero no es nada para el gobierno.

A más de 160 días de la cuarentena, seguimos aislados dentro de nuestro propio país. Seguimos enfermos, más que nunca, llegando a alcanzar a o pasar en casos y muertes a aquellos que criticaban en filminas, pero no hay autocrítica, no se entregan y denuncian de una vez por todas que se equivocaron. Ojalá los gobiernos municipales, leales al gobierno u opositores no sigan el mal ejemplo y se enfoquen en testar y anillar para evitar la masividad de los contagios, aunque por lo que veo, siguen la política de pensar que es mejor ahorrar test que cuidar vidas. Un caos sanitario, político y económico del que nadie va a salir ileso. Me da mucha pena la intelectualidad obsecuente y la falta de pensamiento crítico de nuestros filósofos. En un momento donde la ciencia médica no tiene respuestas o son engañosas, debemos creer en la humanidad, tal como cierra Camus en La Peste: «….y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las pla­gas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.»

Diario de Cuarentena: Así es como la pierdes

Como cada domingo del último tiempo de esta cuarentena que nos sorprende con su extensión hasta la primavera, aprovecho mi diario para recomendar un autor, hoy le voy a hablar de un libro sobre mujeres que quitan el sentido y sobre el amor y el ardor. Así es como la pierdes, de Junot Díaz, que ha escrito otras obras como La maravillosa vida breve de Oscar Wao (Premio Pulitzer 2008 y Premio National Book Critics Circle Award 2008) o Los Boys, es una obra de narrativa foránea sobre mujeres que quitan el sentido , sobre el amor y la pasión pero también sobre la traición, esa traición necesaria que ejecutamos sobre aquellos que amamos, y también es un libro sobre el suplicio que pasamos cuando nos damos cuenta del valor de lo perdido e intentamos recuperarlo..Nos habla sobre todo lo que creíamos que no queríamos, que no nos importaba. Estos cuentos nos enseñan las leyes fijas del amor: Esas cuestiones herenciales como la inevitable continuidad de la desesperanza de nuestros padres en nosotros, o la ley que indica que lo que les hacemos a nuestros ex amantes nos lo harán inevitablemente a nosotros, y «amar al prójimo como a uno mismo» no sería una premisa en el amor. Pero lo esencial de esta obra es el ardor, que siempre le gana a la experiencia, y en un sentido particular también hablan de la eternidad del verdadero amor. Los quiero introducir en la obra con palabras del autor: Le pregunta que si está enamorado de él y ella le responde que el amor es como los focos intermitentes del pueblo cuando anuncian un apagón: uno se queda sentado esperando la oscuridad, sin saber muy bien qué hacer, solo para confirmar que controlar lo que puede o no ocurrir jamás estará en nuestras manos. La luz no tiene dueño; el amor, tampoco.

Junot Díaz publicó Así es como la pierdes hace más de nueve años para darle continuidad a la vida de Yunior, su personaje predilecto desde mitad de los años noventa, un inmigrante dominicano en Estados Unidos, mujeriego y romántico que va por la vida incendiando colchones y corazones como método práctico para encontrar una mujer con la cual envejecer. El problema es que nadie es la misma persona a medida que pasa el tiempo. Y ahí es donde entran el sexo –inevitable–, ese personaje hablando de los apagones, otros personajes y otros incendios que iluminan estos nueve relatos independientes que son lazos de una temática ineludible para cualquiera de nosotros, y Yunior con su errática vida desde la adolescencia, es cada uno de nosotros, dominicanos o no. Así va de encuentro en encuentro: sexo con una profesora mayor. sexo con una mujer con un culo tan, pero tan grande que ocupa la cuarta dimensión. Sexo con la vecina con la que no debería tener sexo. Sexo con la chica insoportable y banal, que concibe la vida como un all inclusive.. Sexo con cincuenta mujeres mientras está en una relación de compromiso. Así es como la pierdes es el libro, que habla del fracaso de un sexo indiscriminado, pero esta vez la mirada que descubre el velo es masculina. A pesar de lo que acontece, el libro de Junot Díaz es una maratón emocional y afectiva profunda, y la búsqueda del amor real, ese que es cotidiano y que nos da miedo perder.

El autor lo deja claro con frases como “Nuestra relación no era el sol, la luna y las estrellas, pero tampoco era una mierda”; “Ahí es cuando sé que se acabó. Tan pronto empiezas a pensar en el comienzo, es el final”; o “Sabes dentro de tu corazón de infiel que a veces todo lo que podemos tener es un comienzo”. Es como si quisiera ahorrarle a la mujer la investigación sobre las cuestiones de sexo y amor, aclarándose en cada relato una de ellas. Pero sobre todo, estos cuentos nos recuerdan que el ardor siempre triunfa sobre la experiencia, y que el amor, si es amor, no muere con la vida.

Diario de Cuarentena: Que no gane la peste.

«El siglo del miedo». Así designó Albert Camus al siglo XX. Sin embargo el nuestro, este siglo actual y nuestro mundo sigue estando en manos del miedo.

Pero primero voy a contarles mi mañana, que tuvo condimentos. Me hacían una nota en UNNOBA radio por el taller de escritura creativa que comienza en breve. Me encontraba en mi cuarto y escucho que mi cocina es una debacle, golpes terribles y ruidos varios. Al estar al aire, no me quedaba otra que disimular. Mi amor querido y adorado-léase lo odio- había citado a un desprejuiciado gasista a la misma hora. Me impactó el ruido, pero también la falta de miedos de esta gente que se gana el mango sin prejuicios ni tapujos y que con claridad te dice: hay que laburar.

Y sí, tienen razón, hay que trabajar. La vuelta al taller después de cinco meses no significa solamente un ingreso. Me llena de dignidad. EL trabajo es una fuerza de vida, que debemos tener. Nos propone cambios, nos energiza y nos permite proyectar. Pero dejo la magia de lo cotidiano y vuelvo a Camus.

Camus quien supo brindarnos, en su novela La peste , un ambiente lleno de conflictos que se asemejan a los actuales, a nuestro agobio y desazón. Nuestra especie se ve atacada por el coronavirus y destierra esa idea de que el hombre es el que desencadena todos los males. Y todos los miedos. Somos criaturas subordinadas a más leyes que las establecidas por la razón y las pasiones. Estamos expuestos a riesgos y formas de exterminio que tiene que ver con nuestra fragilidad orgánica. A lo largo de la historia, diversos males nos aquejaron para aniquilarnos. Algunas veces hemos vencido pagando con valiosas muertes. La pandemia actual nos viene venciendo.La ciencia no da respuestas y no sabemos qué le pondrá fin. ¡Seguirá el miedo siendo nuestra única opciön? Tal vez los hombres debamos detenernos a examinar que pretendemos,. hacia dónde vamos, como conservaremos nuestra especie. Y vuelvo a Camus para obtener una respuesta: «Vivimos en el terror porque la persuasión ya no es posible».

Nos venimos caracterizando por la pérdida de valor de la vida humana, Y eso es porque nos importa más el poder que todo lo demás. Entonces lo ético, el desarrollo ético, se supedita al poder. Creíamos que al tener un mayor saber, al entrar en la era del conocimiento, que nos iba a dar bienestar y salud, desaparecería el miedo. Pero hoy vemos que no es así y estamos bañados de miedo, un miedo que sirve para controlarnos, como en los dos siglos pasados. Poco hemos avanzado. Pero el miedo actual es el miedo a lo inesperado. Estamos indefensos y no creemos en la ciencia politizada que pretende ser palabra sabia pero se equivoca frente a un virus una y otra vez.

Estamos ante una peste inédita que parece invencible. Es invisible a simple vista, y genera un pánico tal al contagio que, auspiciado por gobiernos ineptos nos hace señalarnos como fachos virales unos a otros. . Somos todos sospechosos para todos. Todo aquello que expresa amor, un beso un abrazo, un saludo, una caricia puede llevar a contagiarnos. El otro es una amenaza.

La vida cotidiana, los momentos de vida, como el que conté hoy, se evaporan ante el miedo.El amor se vuelve distante y peligroso.Pero el hambre y la falta de certezas oficiales nos llevan a ser solidarios con ese otro. La humanidad se enfrenta a una elección. ¿Nos volvemos panicosos y encerrados, o seguimos luchando y apoyando a nuestros hermanos? Laburando, como dijo el gasista. Laburando para seguir. Porque si no, gana la peste.

Diario de Cuarentena: Pequeñas cosas

Uno se cree que las mató, el tiempo y la ausencia.Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas: En un rincón, en un papel o en un cajón, Como un ladrón, te acechan detrás de la puerta, te tienen tan a su merced, como hojas muertas. Que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y, nos hacen que, lloremos cuando nadie nos ve.

Esta letra de Serrat, refleja lo que siento hoy. Releí mi diario y me dio pena ver como mi alegría se iba transformando, primero en queja, en bronca, hasta llegar al dolor. Me duele la realidad, me duele la muerte de las pequeñas cosas, su ausencia, ese tren perdido en la ignorancia de los poderosos que no resuelven nada pero nos dejaron sin lo nuestro. Este boleto de ida que ya no tiene vuelta, es tortuoso y descuidado, no esta picado por un guarda prolijo y amigable, tiene marcas de sangre, de tiempo perdido, de muertos dolientes y de vidas desmembradas. Es un boleto sucio.

Y entonces es que siento que perdimos el tiempo de rosas ese en el que, en nuestros rincones favoritos podíamos disfrutar, pero para no desesperar, busquemos en algún cajón, un papel plateado por el tiempo que nos vuelva menos robóticos y más amorosos, menos temerosos y más temerarios, para que que esta realidad que nos tiraniza con números símbolos de sometimiento, no pueda tenernos a merced, como personas muertas. Que el viento nos arrastre hacia un lugar mejor, y no nos bambolee en nuestros principios. Debemos vernos unos a otros, para sonreirnos y ayudarnos, luchar juntos por un futuro.

Y tal vez después, cuando nadie nos ve…