Diario de Cuarentena: Inmigrantes

Eduardo Bedrossian canta a la inmigración. En su novela Hayrig Detrás del silencio de un millón y medio de voces incluyó el poema “Armenia” (1), que transcribo parcialmente:

Aquellos que dejando el amparo de tus manos,
en la tarde oscura del invierno se marcharon
peregrinos, a otras tierras, otros mares,
grabando en tu alma el recuerdo
de sus risas frescas de días lejanos.

Preguntas al viento si vuelven los tiempos pasados,
y su tímida brisa, acaricia;
y la caricia: suspiro
y el suspiro de amor un respiro,
como una esperanza cercana, con toda certeza, contesta:
¡Volverán tus hijos errantes!.

No importa el país, el inmigrante es uno. Es el que dejó atrás la raíz para crear otra, el que atravesó mares, plenilunios, descontentos, traiciones, hambre, suplicio y destierro, para volverse simiente y florecer en otra patria. Hoy, 4 de Setiembre, Dia del Inmigrante, quiero abrazar a todos, a mis abuelos que vinieron desde Líbano, Turquía, e Italia, a mis suegros que vinieron de España y Francia, a mi prima que vive en África, a los turcos griegos que pasean por mi sangre, A todos los países y razas y credos, a la magia que nos hibrida en nuestra patria. Me siento representante de tantas tierras, en mi sangre se amigan los conflictos y se olvida el dolor de aquel momento. En mis venas corre Cúneo milagroso de la mano de Beirut y brindan sueños. Una Esmirna maravilla con su oxígeno , el Egeo que me puebla, y yo me siento Argentina. Rebosante de argentinidad, múltiple en mis raíces que nunca confunden patria con origen. Deseo que mi sangre multiplique en ustedes el amor por esta tierra, siempre abierta a recibir y a dar oportunidades. Y que nada turbe esa sensación única de saberse parte. Los inmigrantes nos legaron el esfuerzo y los valores. es hora de tomar la posta.¡ Feliz Día del Inmigrante!

Diario de Cuarentena: Hacen falta límites.

Buen día, aunque nos falte sol, en el día de hoy decidí echar luz sobre algunas cuestiones relacionadas con el orden moral, porque por muy elevado que tengamos en lo discursivo el sentido altruista que adorna a los humanos, incluyo a todas las personas, etnias y subgéneros locales, debemos tomar en cuenta que las tentaciones existen y que un número bastante numeroso al encontrarlas,no hacen lo que dicen y aprovechan lo que se les presenta. Hay una gran hipocresía en la critica a la corrupción. De no ser así no nos gobernarían corruptos. Por eso es  conveniente que existan mecanismos eficaces de control que limiten el poder de aquellas personas que ocupen puestos públicos, y que por si su voluntad no resiste la tentación, al menos teman el castigo. Pero no, en Argentina la justicia teme a quien debe castigar. Estamos ante dilemas morales.

No existen seres perfectos. Toda investidura de poder debe vigilarse, todo sistema político, más allá de las personas deben estar restrictivamente estructuradas. Limitados.Es un principio fundamental de los sistemas liberales- parlamentarios – occidentales, que está vinculado con la esencia de las constituciones, pero este principio básico, fue asaltado por ideologías más intervencionistas, no entro aquí a valorar sus méritos,  que se ven fortalecidas por los actuales avances tecnológicos, otorgándole a los personajes públicos un  poder de controlar y corromperse que supera al que tenían antes de la era del conocimiento. En nuestro país están interviniendo justamente las redes.

Entonces,  si el estado es cada vez más poderoso, con más cuotas de poder y engorda sumando más y más personas dependientes de él en todos sus niveles,  implica que hay cada vez más individuos que puedan aprovecharse de su puesto, personas con sus debilidades y flaquezas, expuestas a la tentación de administrar la “cuestión pública” como mejor les parezca a sus intereses.  Debemos confiar en una moral pública, sería la pregunta. Para respondernos, debemos tener en cuenta que la capacidad de controlar informáticamente a las personas puede llegar a ser total, y estos poderes fácticos, nacionales e internacionales, controlan cada vez un mayor porcentaje de la riqueza colectiva, por vía impositiva directa, indirecta y mediante tributos especiales, con lo cual los ciudadanos efectivamente pierden en su mayor parte la capacidad  de  decidir sus preferencias en favor de esa maquinaria estatal, y si esa cesión de su independencia, económica y social, se tradujera solamente en un sistema de gastos controlados, donde claramente se viera que el producto de su sacrificio tributario se tradujera en bienes que favorecen exclusivamente a la sociedad, aun estando en contra de los teoremas socialistas,  habría una lógica, pero si a lo que asistimos es que todos, y cuando me refiero a todos es que son todos los partidos, están infectados de corrupción congénita, simplemente porque su propio funcionamiento requiere de las contribuciones que mantienen sus megas estructuras sin las que no pueden funcionar, estamos en problemas. Nuevamente éticos o morales.Siento entonces, que  las ideologías ya cuentan poco, estamos ante juegos de ambiciones e intereses personales, por ente más corruptos, sin la fibra moral en esa ecuación de poder.

Vemos hoy restringida dramáticamente la libertad de las personas, por un inmenso poder coercitivo que plantea una disyuntiva de baja calaña, si no hacés lo que digo sos la muerte. Es lo que el Estado ordena o sos asesino. La bajeza moral en su máxima expresión, partiendo de un gobierno que no acierta y que nos ha dejado librados a nuestra suerte porque sus preocupaciones y ocupaciones no responden a la realidad social. Para que todo eso no vuelva a ocurrir a nuevas generaciones hay que replantearse bases impositivas proporcionales a la hora asignar recursos por parte de la autoridad fiscal así como unas normas de privacidad de cara a la autoridad gubernativa para respetar la libertad de las personas sobre todo cuando los recursos de estado parten de los recursos obtenidos individualmente por los pocos habitantes productivos que van quedando. Hay que pensar en una moral fiscal.

Si de verdad se busca  sanear el sector público y eliminar tentaciones, redimensionar este modelo de estado, cada vez más poderoso y controlador, una situación de la que se deriva una corrupción inevitable, pues la naturaleza humana, salvando excepciones honrosas, es vulnerable al halago del poder y a la corrupción,. Los partidos políticos, todos, acaban por enrocarse en una endogamia corporativa que degenera y acaba pudriendo el sistema.

No soy tan simplista como para pensar que por ser los estados más reducidos y sencillos vaya a desaparecer la corrupción, siempre habrá ocasión para el uso indebido de fondos entre aquellos que ejercen el poder y sus tributarios, pero será más fácilmente controlable, fiscalizable,  será menor, no este despropósito que nos ahoga, para financiar al sistema. Adam Smith decía que cuanto más recursos manejen las particulares mejor le irá al conjunto, con ciertos controles necesarios. Hoy vivimos en la vereda opuesta. Todo lo maneja un sistema corrupto, ajeno a la moral pública, cuestionado y cuestionable que nos avasalla para poder engullirse el producto de nuestro esfuerzo y que miente a diario, seguro de que los ciudadanos, cada vez más dependientes, temen. A un virus respiratorio que los ahoga, y si no, los asfixia el gobierno.

Diario de Cuarentena: Los Miserables

Cuando se llega a cierto grado de miseria, lo invade a uno algo así como una indiferencia espectral y se ve a las criaturas como si fueran larvas.

Víctor Hugo

Cuando la vida nos enfrenta a situaciones impensadas, como una pandemia, podemos ser civilizados, medidos, cuidadosos, buscar consensos, equilibrios, practicar la empatía y dedicarnos a construir un futuro. La mayoría de los argentinos, estamos en una búsqueda superadora. Una que resuelva los problemas sanitarios sin destrozar otros. Y vamos buceando en la oscuridad que nos propone un gobierno politiquero y una oposición que no define con claridad su postura. Y por supuesto que, como en toda pandemia, es importante tomar decisiones adecuadas y transversales, que abarquen todos los aspectos sociales de tal situación.

Y claro que hay enfermos y lamentablemente hay muertes. Ante una pandemia, son inevitables. Lo que es evitable es la mentira sistemática, el abuso de poder, la agresión gratuita, la construcción de odios, la búsqueda de rispideces, el avasallamiento a la república y la división de poderes, todo amparados en el miedo a un desastre sanitario que llegó igual. Con cerca de 9000 muertos y más de 400000 casos deberían pedir perdón a todos los países que nombraron como desastrosos. Estamos en un top ten lamentable y doloroso, con ciudadanos que se creen policías y fuerzas cuestionadas.

Pero no es un tema que atañe sólo al gobierno, es también una problemática social. Cuando una crisis de estas avanza los miserables muestran la hilacha. Y usan los muertos para sus inmundos fanatismos y crean discordia y se mofan de otros, y buscan la forma de herir.

Como persona que cree en la libertad, estos largos meses he aguantado todo tipo de barbaridades y agresiones, pero hoy decidí que hay un límite, y en mi caso, el límite es cuando el fervor político o partidario cede paso a la miseria. Espero que mañana sea un día mejor, al menos uno que no duela.

Diario de Cuarentena: Ficciones

Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes.

Jorge Luis Borges

Me siento en una ficción de la que no puedo salir. Una creada por la propia gente, inconsciente de los peligros del nacionalismo populista con el que nos gobiernan. Ayer limitaron otra vez la importación de libros, creo que se basan en un concepto erróneo. No nos hace mejores que no podamos competir, por el contrario, nos minimiza, nos obliga a la resignación. Mientras en este país laberíntico vemos como las ruinas se nos vuelven círculos concéntricos que nos aprietan hasta asfixiarnos.

Borges decía «Otra escuela declara que ha transcurrido ya todo el tiempo y que nuestra vida es apenas el recuerdo o reflejo crepuscular, y sin duda falseado y mutilado, de un proceso irrecuperable»y esa frase se asemeja a lo que siento. Nunca me rindo, pero las falsas ficciones con las que los jóvenes se están edificando me hace pensar en que la libertad en el país, es un reflejo falseado de la verdadera, mutilada por los relatos de presuntos paraísos que no llegan. Y este proceso realmente comienza a ser irrecuperable.

Me aturden los lamentos de los que penan y las circunstancias de aquellos que ven avasalladas por falsos profetas sus tierras y sus casas, la alienación gana terreno y es difícil distinguir bajo las capas discursivas la verdad.

Tambien cito a Borges: «(…) Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo estas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma.» Y lo hago para ser comprendida así, como fantasma que intenta ser una y otra vez la persona libre que fue.

Al fin de cuentas, a esos mecías del subdesarrollo les llegará su hora, porque, como decía el maestro: «La gloria es una incomprensión y quizá la peor.»

Diario de Cuarentena: Remembranza

Buen día, se acerca la primavera y seguimos igual, peor en realidad. Extraño mucho mi ex vida. Aquella en la que mis amigos mostraban la cara, en la que no éramos enemigos por pensar diferente. La época de las posibilidades y los encuentros, los abrazos sinceros que calmaban males. Un beso era bienvenido y las carcajadas o el karaoke significaban alegría y no muerte. Es tal la soberbia política en nuestro país, que nos hemos olvidado de lo que significa como ciencia.

La ciencia política constituye una rama de las ciencias sociales que se ocupa de la actividad en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por seres humanos libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común.Es la ciencia social que estudia el poder público o del Estado. Promoviendo la participación ciudadana al poseer la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para garantizar el bien común en la sociedad.

¿Cuánto de eso se cumple hoy? la acción autoritaria de un presidente elegido constitucionalmente es posible gracias al miedo creado en la población. Y el concepto falaz que instalaron sobre el encierro como método para gestionar una pandemia que nos llegó como a todos, incluso peor que a muchos, porque nos toma agotados, con las defensas bajas y los bolsillos vacíos. Quiero pensar que creen que es mejor y no que usan el modelo cuarentena a piacere, pero mis buenas intenciones se caen a pedazos cuando escucho las bárbaras expresiones del presidente demagógico criticando a la ciudad que elige para vivir. O al gobernador bardeando como si estuviera en la tribuna mientras su gestión hace agua, o a Grabois incitando a ir contra la propiedad privada y aplaudiendo expropiaciones brutales. Ayer oía a una mujer que decía en una toma de tierras: es que no tenemos nada, queremos un terrenito para tener algo. El medio que la entrevistaba nunca la expuso,. en esta nueva argentina donde ser ladrón o delincuente es premiado y haber trabajado para tener algo se castiga. Nadie le preguntó por qué cree que está bien tomar lo ajeno, sacarle a otro lo que logró con esfuerzo. El concepto de que lo de el otro es de ellos, es cultural y es apoyado por millones de oportunistas políticos que resguardan sus bienes y sus billeteras abultadas pero prodigan odios hacia el prójimo. Increíble.En el sur toman e incendian viviendas con gente adentro, pero no es nada para el gobierno.

A más de 160 días de la cuarentena, seguimos aislados dentro de nuestro propio país. Seguimos enfermos, más que nunca, llegando a alcanzar a o pasar en casos y muertes a aquellos que criticaban en filminas, pero no hay autocrítica, no se entregan y denuncian de una vez por todas que se equivocaron. Ojalá los gobiernos municipales, leales al gobierno u opositores no sigan el mal ejemplo y se enfoquen en testar y anillar para evitar la masividad de los contagios, aunque por lo que veo, siguen la política de pensar que es mejor ahorrar test que cuidar vidas. Un caos sanitario, político y económico del que nadie va a salir ileso. Me da mucha pena la intelectualidad obsecuente y la falta de pensamiento crítico de nuestros filósofos. En un momento donde la ciencia médica no tiene respuestas o son engañosas, debemos creer en la humanidad, tal como cierra Camus en La Peste: «….y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las pla­gas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.»

Diario de Cuarentena: Así es como la pierdes

Como cada domingo del último tiempo de esta cuarentena que nos sorprende con su extensión hasta la primavera, aprovecho mi diario para recomendar un autor, hoy le voy a hablar de un libro sobre mujeres que quitan el sentido y sobre el amor y el ardor. Así es como la pierdes, de Junot Díaz, que ha escrito otras obras como La maravillosa vida breve de Oscar Wao (Premio Pulitzer 2008 y Premio National Book Critics Circle Award 2008) o Los Boys, es una obra de narrativa foránea sobre mujeres que quitan el sentido , sobre el amor y la pasión pero también sobre la traición, esa traición necesaria que ejecutamos sobre aquellos que amamos, y también es un libro sobre el suplicio que pasamos cuando nos damos cuenta del valor de lo perdido e intentamos recuperarlo..Nos habla sobre todo lo que creíamos que no queríamos, que no nos importaba. Estos cuentos nos enseñan las leyes fijas del amor: Esas cuestiones herenciales como la inevitable continuidad de la desesperanza de nuestros padres en nosotros, o la ley que indica que lo que les hacemos a nuestros ex amantes nos lo harán inevitablemente a nosotros, y «amar al prójimo como a uno mismo» no sería una premisa en el amor. Pero lo esencial de esta obra es el ardor, que siempre le gana a la experiencia, y en un sentido particular también hablan de la eternidad del verdadero amor. Los quiero introducir en la obra con palabras del autor: Le pregunta que si está enamorado de él y ella le responde que el amor es como los focos intermitentes del pueblo cuando anuncian un apagón: uno se queda sentado esperando la oscuridad, sin saber muy bien qué hacer, solo para confirmar que controlar lo que puede o no ocurrir jamás estará en nuestras manos. La luz no tiene dueño; el amor, tampoco.

Junot Díaz publicó Así es como la pierdes hace más de nueve años para darle continuidad a la vida de Yunior, su personaje predilecto desde mitad de los años noventa, un inmigrante dominicano en Estados Unidos, mujeriego y romántico que va por la vida incendiando colchones y corazones como método práctico para encontrar una mujer con la cual envejecer. El problema es que nadie es la misma persona a medida que pasa el tiempo. Y ahí es donde entran el sexo –inevitable–, ese personaje hablando de los apagones, otros personajes y otros incendios que iluminan estos nueve relatos independientes que son lazos de una temática ineludible para cualquiera de nosotros, y Yunior con su errática vida desde la adolescencia, es cada uno de nosotros, dominicanos o no. Así va de encuentro en encuentro: sexo con una profesora mayor. sexo con una mujer con un culo tan, pero tan grande que ocupa la cuarta dimensión. Sexo con la vecina con la que no debería tener sexo. Sexo con la chica insoportable y banal, que concibe la vida como un all inclusive.. Sexo con cincuenta mujeres mientras está en una relación de compromiso. Así es como la pierdes es el libro, que habla del fracaso de un sexo indiscriminado, pero esta vez la mirada que descubre el velo es masculina. A pesar de lo que acontece, el libro de Junot Díaz es una maratón emocional y afectiva profunda, y la búsqueda del amor real, ese que es cotidiano y que nos da miedo perder.

El autor lo deja claro con frases como “Nuestra relación no era el sol, la luna y las estrellas, pero tampoco era una mierda”; “Ahí es cuando sé que se acabó. Tan pronto empiezas a pensar en el comienzo, es el final”; o “Sabes dentro de tu corazón de infiel que a veces todo lo que podemos tener es un comienzo”. Es como si quisiera ahorrarle a la mujer la investigación sobre las cuestiones de sexo y amor, aclarándose en cada relato una de ellas. Pero sobre todo, estos cuentos nos recuerdan que el ardor siempre triunfa sobre la experiencia, y que el amor, si es amor, no muere con la vida.

Diario de Cuarentena: Revolución

Revolución procede del latín revolutĭo, -ōnis, es un cambio social organizado, masivo, intenso, repentino y generalmente no exento de conflictos violentos para la alteración de un sistema político, gubernamental o económico. En argentina, estamos gobernados por personas que se dicen revolucionarios. Pero que sin embargo mantienen a raja tabla su propio status quo.

Revolución es usado como vocablo sinónimo de ‘inquietud’, ‘revuelo’ o ‘alboroto’ y por otro lado es usado como ‘cambio’, ‘renovación’ o ‘vanguardia’ y por ello su significado depende del lado en que se está de la historia de la revolución. Los revolucionarios gobernantes piensan ahora que aquellos que tenemos intenciones libertarias o liberales somos los que revolucionamos su tranquilo populismo.

La diferencia entre revolución y rebelión, dentro del ámbito de las ciencias sociales y ciencias políticas, radica en que la revolución implica necesariamente un cambio concreto y generalmente radical y profundo, en cambio la rebelión no es organizada y se caracteriza por la revuelta como característica esencial humana. Esta aclaración viene a colación en mi diario de hoy porque creo que necesitamos una revolución cultural. Dejar de lado un montón de parámetros anquilosados en los culos pesados y millonarios de los que se dicen progresistas, pero sostienen un estado monarca y lleno de corrupción y avalan líderes de pacotilla que se creen pastores de un rebaño servil. Habemos aún muchos ciudadanos independientes que no nos creímos relatos construidos para devaluar la educación, que padece sindicatos nocivos y degradantes, la salud, que dicen defender pero que, a costa de sus propios bolsillos, dejan sin un salario digno, la seguridad, llena de jóvenes que se suman por falta de trabajo, sin vocación y a los que exponen a morir con sueldos miserables, el transporte, que hoy en día no existe, ante el aislamiento y las fronteras creadas, pero que vive constantes abusos de un sindicato que destrata y amenaza como método. Hay que desterrar el mito de que el progresismo pasa por alejarse de la ley y de políticas culturales realistas y libres, que no construyan falsas retóricas. Las demagogias construidas es para un grupo de dirigentes que se enquistó en el poder y hambrea al pueblo. Debemos salir de esas falsas premisas. Hay que educar, pensar, repensar y cuestionar para poder crecer.

Según los antiguos griegos hasta la edad media, como Platón y Aristóteles, la revolución fue considerada como una consecuencia evitable de la decadencia e incerteza del sistema de valores, los fundamentos morales y religiosos de un Estado. ¿No les suena conocido?

En la época del Renacimiento que empieza el pensamiento revolucionario moderno. El inglés John Milton (1608 – 1674) fue uno de los primeros en considerar la revolución como: una habilidad de la sociedad para realizar su potencial y un derecho de la sociedad para defenderse de los tiranos abusivos. Milton asumía la revolución como la manera de la sociedad para alcanzar la libertad asociándose al concepto de la ‘utopía’.

Pero yo hoy escribo mi diario para proponer una revolución en la cultura, en la educación, en la mirada social, no una que conlleve violencia, en un mundo donde se somente al ciudadano a rebaño, pensar es revolucionario. Pensar distinto es un arma poderosa. En mecánica, por otro lado, una revolución es un giro o una vuelta completa de una pieza sobre su eje. Eso necesitamos. Dar vuelta una historia construida a costa de la riqueza de un país y de los sueños de los ciudadanos. Nos nos cuidan, nos destruyen, en salud, basta ver los números, en economía, miremos nuestros bolsillos, en política, estamos aislados del mundo, cada vez más y en seguridad, para muestra sobran botones. Para no caer en lo mismo que quienes nos gobiernan, recordemos al maestro Carlos Fuentes cuando dijo: Las revoluciones las hacen hombres de carne y hueso, no santos, y todas terminan por crear una nueva casta privilegiada.

Diario de cuarentena: Si de Justicia se trata…

“El hombre es libre si sólo tiene que obedecer a las leyes y no a las personas.” Friedrich von Hayek

El Senado ayer, siendo quienes deben velar por nosotros promulgó reformas que pretenden solucionar entuertos judiciales privados, en nombre de lo público y apelando a la Justicia Social.

Hayek decía que la razón por la cual la mayoría de la gente continúa creyendo firmemente en la «justicia social», incluso después de haber descubierto que no saben realmente lo que significa la frase, es que piensan que si casi todos creen en ella, por algo debe ser. La base para esta aceptación de una creencia casi
universal, cuyo significado no es comprendido por la gente, es que todos hemos heredado de un tipo anterior y diferente de sociedad, en la cual el hombre existió por mucho más tiempo que en la presente, hay algunos instintos hoy profundamente arraigados que son inaplicables a nuestra civilización actual.

De hecho, el hombre emergió de una sociedad primitiva cuando, en ciertas condiciones, un número cada vez mayor de individuos tuvo éxito, descartando aquellos mismos principios que habían mantenido unidos a los grupos más antiguos.

El total vacío de la frase «justicia social» se demuestra en el hecho de que no existe ningún acuerdo sobre lo que requiere la justicia social en cada instancia particular; también en que no existe ningún test conocido a través del cual decidir quién está en lo correcto si las personas difieren, y que ningún esquema preconcebido de distribución puede ser efectivamente diseñado en una sociedad cuyos hombres son libres. Esto en el sentido que les es permitido usar su propio conocimiento para sus propios propósitos. En efecto, la responsabilidad moral individual por las acciones de cada uno es incompatible con la realización de cualquier modelo general de distribución.

¿En manos de quiénes estamos dispuestos a dejar esa supuesta justicia distributiva, que dista de ser social?

La palabra justicia, vilipendiada y destratada por los sucesivos gobiernos se refiere a lo justo. ¿Es justo que la ciudadanía esté viviendo la pandemia en estas condiciones? ¿es justo que, con la gente temiendo por su vida y carente de libertad se realice una reforma a la justicia? ¿ Hay siquiera algo de sentido de lo justo en la inconducente sucesión de decretos para definir la vida de una sociedad republicana? Los miedos por un virus no pueden tapar lo obvio. Necesitamos urgente una nueva mirada cultural. La evolución cultural a través del aprendizaje es la que nos enfrenta con los instintos naturales que poseemos. No vamos a crecer por creencias populistas.

La civilización creció, no por la prevalencia de aquello que el hombre pensaba que podría ser más exitoso, sino por el crecimiento de aquello que se demostró como tal, y que, precisamente porque el hombre no lo entendía, lo llevó más allá de lo que hubiera podido jamás concebir. Si de justicia se trata, en este país hay que empezar por los líderes, que todo el tiempo tratan de esquivarla. Por eso no vivimos en paz, porque «La verdadera paz no es simplemente la ausencia de guerra, es la presencia de la justicia».1

1-La frase corresponde a Jane Addams.

Diario de Cuarentena: Que no gane la peste.

«El siglo del miedo». Así designó Albert Camus al siglo XX. Sin embargo el nuestro, este siglo actual y nuestro mundo sigue estando en manos del miedo.

Pero primero voy a contarles mi mañana, que tuvo condimentos. Me hacían una nota en UNNOBA radio por el taller de escritura creativa que comienza en breve. Me encontraba en mi cuarto y escucho que mi cocina es una debacle, golpes terribles y ruidos varios. Al estar al aire, no me quedaba otra que disimular. Mi amor querido y adorado-léase lo odio- había citado a un desprejuiciado gasista a la misma hora. Me impactó el ruido, pero también la falta de miedos de esta gente que se gana el mango sin prejuicios ni tapujos y que con claridad te dice: hay que laburar.

Y sí, tienen razón, hay que trabajar. La vuelta al taller después de cinco meses no significa solamente un ingreso. Me llena de dignidad. EL trabajo es una fuerza de vida, que debemos tener. Nos propone cambios, nos energiza y nos permite proyectar. Pero dejo la magia de lo cotidiano y vuelvo a Camus.

Camus quien supo brindarnos, en su novela La peste , un ambiente lleno de conflictos que se asemejan a los actuales, a nuestro agobio y desazón. Nuestra especie se ve atacada por el coronavirus y destierra esa idea de que el hombre es el que desencadena todos los males. Y todos los miedos. Somos criaturas subordinadas a más leyes que las establecidas por la razón y las pasiones. Estamos expuestos a riesgos y formas de exterminio que tiene que ver con nuestra fragilidad orgánica. A lo largo de la historia, diversos males nos aquejaron para aniquilarnos. Algunas veces hemos vencido pagando con valiosas muertes. La pandemia actual nos viene venciendo.La ciencia no da respuestas y no sabemos qué le pondrá fin. ¡Seguirá el miedo siendo nuestra única opciön? Tal vez los hombres debamos detenernos a examinar que pretendemos,. hacia dónde vamos, como conservaremos nuestra especie. Y vuelvo a Camus para obtener una respuesta: «Vivimos en el terror porque la persuasión ya no es posible».

Nos venimos caracterizando por la pérdida de valor de la vida humana, Y eso es porque nos importa más el poder que todo lo demás. Entonces lo ético, el desarrollo ético, se supedita al poder. Creíamos que al tener un mayor saber, al entrar en la era del conocimiento, que nos iba a dar bienestar y salud, desaparecería el miedo. Pero hoy vemos que no es así y estamos bañados de miedo, un miedo que sirve para controlarnos, como en los dos siglos pasados. Poco hemos avanzado. Pero el miedo actual es el miedo a lo inesperado. Estamos indefensos y no creemos en la ciencia politizada que pretende ser palabra sabia pero se equivoca frente a un virus una y otra vez.

Estamos ante una peste inédita que parece invencible. Es invisible a simple vista, y genera un pánico tal al contagio que, auspiciado por gobiernos ineptos nos hace señalarnos como fachos virales unos a otros. . Somos todos sospechosos para todos. Todo aquello que expresa amor, un beso un abrazo, un saludo, una caricia puede llevar a contagiarnos. El otro es una amenaza.

La vida cotidiana, los momentos de vida, como el que conté hoy, se evaporan ante el miedo.El amor se vuelve distante y peligroso.Pero el hambre y la falta de certezas oficiales nos llevan a ser solidarios con ese otro. La humanidad se enfrenta a una elección. ¿Nos volvemos panicosos y encerrados, o seguimos luchando y apoyando a nuestros hermanos? Laburando, como dijo el gasista. Laburando para seguir. Porque si no, gana la peste.

Diario de Cuarentena: Pequeñas cosas

Uno se cree que las mató, el tiempo y la ausencia.Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas: En un rincón, en un papel o en un cajón, Como un ladrón, te acechan detrás de la puerta, te tienen tan a su merced, como hojas muertas. Que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y, nos hacen que, lloremos cuando nadie nos ve.

Esta letra de Serrat, refleja lo que siento hoy. Releí mi diario y me dio pena ver como mi alegría se iba transformando, primero en queja, en bronca, hasta llegar al dolor. Me duele la realidad, me duele la muerte de las pequeñas cosas, su ausencia, ese tren perdido en la ignorancia de los poderosos que no resuelven nada pero nos dejaron sin lo nuestro. Este boleto de ida que ya no tiene vuelta, es tortuoso y descuidado, no esta picado por un guarda prolijo y amigable, tiene marcas de sangre, de tiempo perdido, de muertos dolientes y de vidas desmembradas. Es un boleto sucio.

Y entonces es que siento que perdimos el tiempo de rosas ese en el que, en nuestros rincones favoritos podíamos disfrutar, pero para no desesperar, busquemos en algún cajón, un papel plateado por el tiempo que nos vuelva menos robóticos y más amorosos, menos temerosos y más temerarios, para que que esta realidad que nos tiraniza con números símbolos de sometimiento, no pueda tenernos a merced, como personas muertas. Que el viento nos arrastre hacia un lugar mejor, y no nos bambolee en nuestros principios. Debemos vernos unos a otros, para sonreirnos y ayudarnos, luchar juntos por un futuro.

Y tal vez después, cuando nadie nos ve…