Diario de cuarentena: Si de Justicia se trata…

Diario de cuarentena: Si de Justicia se trata…

“El hombre es libre si sólo tiene que obedecer a las leyes y no a las personas.” Friedrich von Hayek

El Senado ayer, siendo quienes deben velar por nosotros promulgó reformas que pretenden solucionar entuertos judiciales privados, en nombre de lo público y apelando a la Justicia Social.

Hayek decía que la razón por la cual la mayoría de la gente continúa creyendo firmemente en la «justicia social», incluso después de haber descubierto que no saben realmente lo que significa la frase, es que piensan que si casi todos creen en ella, por algo debe ser. La base para esta aceptación de una creencia casi
universal, cuyo significado no es comprendido por la gente, es que todos hemos heredado de un tipo anterior y diferente de sociedad, en la cual el hombre existió por mucho más tiempo que en la presente, hay algunos instintos hoy profundamente arraigados que son inaplicables a nuestra civilización actual.

De hecho, el hombre emergió de una sociedad primitiva cuando, en ciertas condiciones, un número cada vez mayor de individuos tuvo éxito, descartando aquellos mismos principios que habían mantenido unidos a los grupos más antiguos.

El total vacío de la frase «justicia social» se demuestra en el hecho de que no existe ningún acuerdo sobre lo que requiere la justicia social en cada instancia particular; también en que no existe ningún test conocido a través del cual decidir quién está en lo correcto si las personas difieren, y que ningún esquema preconcebido de distribución puede ser efectivamente diseñado en una sociedad cuyos hombres son libres. Esto en el sentido que les es permitido usar su propio conocimiento para sus propios propósitos. En efecto, la responsabilidad moral individual por las acciones de cada uno es incompatible con la realización de cualquier modelo general de distribución.

¿En manos de quiénes estamos dispuestos a dejar esa supuesta justicia distributiva, que dista de ser social?

La palabra justicia, vilipendiada y destratada por los sucesivos gobiernos se refiere a lo justo. ¿Es justo que la ciudadanía esté viviendo la pandemia en estas condiciones? ¿es justo que, con la gente temiendo por su vida y carente de libertad se realice una reforma a la justicia? ¿ Hay siquiera algo de sentido de lo justo en la inconducente sucesión de decretos para definir la vida de una sociedad republicana? Los miedos por un virus no pueden tapar lo obvio. Necesitamos urgente una nueva mirada cultural. La evolución cultural a través del aprendizaje es la que nos enfrenta con los instintos naturales que poseemos. No vamos a crecer por creencias populistas.

La civilización creció, no por la prevalencia de aquello que el hombre pensaba que podría ser más exitoso, sino por el crecimiento de aquello que se demostró como tal, y que, precisamente porque el hombre no lo entendía, lo llevó más allá de lo que hubiera podido jamás concebir. Si de justicia se trata, en este país hay que empezar por los líderes, que todo el tiempo tratan de esquivarla. Por eso no vivimos en paz, porque «La verdadera paz no es simplemente la ausencia de guerra, es la presencia de la justicia».1

1-La frase corresponde a Jane Addams.

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