Diario de Cuarentena: In your eyes.

In your eyes
The light, the heat
In your eyes
I am complete
In your eyes
I see the doorway to a thousand churches
In your eyes
The resolution of all the fruitless searches
In your eyes
I see the light and the heat
In your eyes
Oh, I want to be that complete
I want to touch the light
The heat I see in your eyes

Toda mi vida se definiría el día que naciste, un día como hoy, iluminado, en el Sanatorio Junín.

Nada era más importante que verte. Se desdibujaban los rostros de médicos, enfermeras, familiares que me aconsejaban y me daban fuerza durante el trabajo de parto, parecían sombras angeladas pero yo no estaba allí. Estaba en tus ojos En tus ojos, en la luz, el calor que había en tus ojos, aún dentro de mi vientre, ese que me hacía sentir completa. Iba al son de cada uno de tus latidos en mi interior, y mi manos se volvían mágicas: con solo apoyarlas podía volver mi piel la entrada a nuestra iglesia, esa que construimos juntas nueves meses.

La situación de tu llegada era esta: la mano de tu padre tomando la mía, nuestros ojos simbióticos y atentos, el amor rodeaba la escena, todo daba para que la naturaleza fluya pero tu espíritu inquieto hizo que te enrosques acordonando tu salida. Tal vez era el moño que buscaste en cada trenza de tu infancia, tal vez ….

En el quirófano previo a tu cesárea que viví despierta,. sonaba Virus, cuando es con vos, siento todo irreal…. y en unos quince minutos mi mapuchita hermosa estaba sobre apoyada en mi pecho. Ojos abiertos, sucia de parto y con tu castaña cabellera casi tan larga como ahora. Ahí estabas…. y en tus ojos estaba la resolución de todas las búsquedas infructuosas, el resumen de lo mágico, la maravilla de saberte.

Cuánto te amo Pilar, hija mía, agradezco tu vida, agradezco compartirla y que nos sigamos mirando con la fiereza de la verdad porque en tus ojos, yo estoy completa y toco la luz. Feliz vida. Feliz cumpleaños mi amor.

Diario de Cuarentena: Lo que nos trajo nos sacará

Lo que nos trajo hasta aquí
nos sacará de aquí; nuestra nave
se mece en el agua teñida del puerto.

Louise Glück

El sol primaveral es un bálsamo para una época esquiva que sólo trae dolor y sufrimiento. Descreo de los falsos optimistas, esos que utilizan algo tan preciado para sostener ideologías decadentes. Realmente es muy mala las situación de nuestro país. Ocupamos los primeros puestos en muertos y contagiados y eso que somos de los que menos datos concretos tenemos, ya que no hacemos el testeo suficiente.

Por otra parte el gobierno destrozó la economía y piensa seguir haciéndolo. Lamento que a los que a fines de 2019 les resultaba altísimo el valor del dólar y dicha moneda representaba cuán eficaz era un gobierno; hoy no se los oiga criticar un dólar a $158 y una política cambiaria que nos lleva a la debacle y que mantiene a la producción con una brecha terrorífica.

El campo, considerado oligarca por esta gente multimillonaria y progre de la boca para afuera que nos gobierna-y que realmente son la oligarquía decadente que poseemos- es una de las posibles salvaciones económicas del país y sigue siendo bastardeado.

Mientras las mujeres son asesinadas, las tierras tomadas o arrasadas, los sindicalistas evitan las clases y vemos en cada ámbito nacional, en especial el sanitario que tanto les preocupaba, inmerso en el caos; la clase política coquetea con el dictador Maduro y se ocupa de apoyar a un Biden patético como si fuera a apoyarnos este hombre que avaló a los ingleses en Malvinas. Tanto que hablamos de la memoria, hagamos memoria, argentinos.

Recordemos adonde nos llevan estas políticas que implementa el progresismo una y otra vez. Hiperinflación, sobre emisión, falta de salud, peleles al poder, gente en la calle, hambre, un país sin ley y sin orden, un país denigrado en 10 meses. ¿Los defienden? Son cómplices.

Es hora de apostar a una ciudadanía que realmente se comprometa con proyectos a futuro y no con discursos de un pasado que además difiere de lo contado, porque es un discurso parcializado y barato que apunta a fanatizar y no a construir.

En nuestra ciudad, todo al revés, con un hospital poblado por 128 nuevos empleados, en su mayoría administrativos, o amiguismos políticos, que es utilizado con descaro, como si perteneciera al político de turno que lo direcciona y no a la comunidad. ¿Hacia donde miramos como sociedad? ¿Qué nos importa? ¿Nos quedan valores?

Es hora de poner en tensión algunas cosas, pensarlas y ser sinceros por una vez en esta vida que nos quieren quitar. Nos gobierna la hipocresía y gran parte de la sociedad aplaude mientras los ciudadanos nos caemos a un abismo. Pero no todo está perdido, hay que a apostar a nuevas representatividades, a un voto mucho más serio. Estamos aquí porque elegimos mal, pero volveremos a elegir en breve, ahí podemos torcer este destino fracasado que nos están vendiendo, como dice la poeta Premio Nobel de Literatura Louise Glück: Lo que nos trajo hasta aquí., nos sacará de aquí.

Diario de Cuarentena: Mi historia es de mérito

Siempre tuve ejemplos, de esos que marcan. Es una suerte esquiva que el azar posó en mí. Recuerdo a mi abuela que partió adolescente de su Beirut natal cuando me contaba con añoranza sobre sus plantaciones de olivos y su mar. La abuela poseía en su piel todas las historias, tenía el mapa perfecto de su tierra en cada arruga, y su mirada dura marcaba el sacrificio que pretendía ocultar, nunca volvió a ver a la familia. Nunca se quejó. Forjó la propia en una Argentina de oportunidades que hoy parece un espejismo.

También recuerdo a un profesor de la secundaria, estatal, soy producto de la educación pública, esa que hoy se denigra con la aprobación de materias sin nota. El Dr. Morbelli me dijo una frase de Alexis Carrel que marcó muchas de mis decisiones: El tiempo físico nos es extraño, mientras el tiempo interior es nosotros mismos. Estacioné esa frase y la maduré hasta llegar a la simplificación de que la edad no es física sino mental. Y con ese lema fui transitando el mundo que me tocaba. A veces libertario y expresivo, otras proletario y sin matices, tampoco me quejé. Tengo la sensación de que la queja es como una película de Tarantino, muestra todo, pero no propone nada. Tal vez allí resida mi la fortaleza que me permitió superar cuestiones de la vida que podrían haberme resentido y que fueron hilvanes previos a mi costura.

Quiero dejar constancia de las vidas simples, de aquellas que parecen signadas por el olvido, pero que son el contenido de cada historia válida en este mundo. Mi madre, docente, aguerrida, instalada en algunas cuestiones con la necedad de su raza, pero que me regaló la lectura tatuada en mi ADN. Olga, que me cuidó de pequeña y era mi corcel en cada aventura, hermosa morena de ojos carbón. Mi padre que aún hoy, a sus ochenta y cuatro nos muestra que siempre hay tiempo de aprender y que sostiene la vida con ganas, muchas maestros que supieron verme y otros que me ignoraron para fortalecerme. Y no es esto un derrotero de caricias ajenas, sino que realmente me siento construida por estos modos de vida que sostuvieron en vez de soltar. Que no cejaron en sus búsquedas.

Cuando uno elige carrera a los 17 años puede equivocarse. Empecé arquitectura, curse tres años y me pasé a diseño gráfico, tuve la suerte de ser de que se iniciara la carrera en la UBA con mi grupo y Ronald Shakespeare, Hermenegildo Sabat, Fontana, Alcaide y otros genios nos partieron la cabeza de ideas nuevas. Recuerdo con mucho placer esas cursadas, y aunque me gané la vida trabajando en publicidad por muchos años, yo sentía que no era mi vocación. Muchos me hablaban de letras, porque escribo desde y hasta siempre, y porque todos ven como vuelco en letras aquello que significo. Pero, aunque me diplomé en teoría y producción literaria no era por allí. Con varios libros publicados, ninguno de éxito, y tras un episodio médico en el que pude perder la vida, decidí ir en busca de mi vocación. Sin hablar con nadie una mañana tecleé cultura en mi ordenador. Y me apareció la carrera de Gestión Cultural. Cuando leí las materias supe que lo había encontrado. Era como si cada parte de mi se complotara para encajar, en un zigzagueo aleatorio de emociones y vivencias.  A los cincuenta años, volví a la facultad. Estaba en Mar del Plata, era Nacional, como todo lo mío. Cursé la carrera en soledad, de forma semipresencial, aleteando sueños en cada trabajo práctico. Siendo capaz de discutir cultura e ideología en cada examen oral, esperando con jóvenes que podían ser mis hijos mascando chicle en las escaleras de la facultad, casualmente también se cursa en arquitectura, y sintiendo que la vida siempre tiene una vuelta más.

En tiempo y forma me recibí, y me dio gusto subir a ese majestuoso escenario de la entrega de diplomas, el mar, mi amado mar, era testigo de mis logros. Mi amor, Marcelo, el compañero que me supo ver. La edad no es física, es mental. Somos aquello que pensamos. Por eso sigo estudiando, ahora un posgrado, mañana la Licenciatura y después sera un doctorado. Y esta vez, todas estas veces, no lo hago para conformar mandatos, ni para ganar medalla, mucho menos por dinero. Es por mí. Para mí.

Porque cuando descubrís que la vida puede ser más que tránsito, que los gobiernos pasan, incluso las personas pasan, te das cuenta de que lo que tenés que hacer es crecer. Y no se crece hacia afuera, es el espíritu el que debe comer en forma voraz y adolescente.

Mis métodos son tres, estudio, lectura y escritura. Pero no me olvido de agradecer. Porque uno es lo que fue siendo. Niña abrazada por el Líbano en brazos de abuela, adolescente estimulada por grandes docentes, joven ilusionada por ideales, adulta enamorada y madre de dos, hija de hombre con ansias de vida, gestora de sueños, escritora constante y lectora voraz. Pero eso es solo una parte de mí, el resto está en construcción.

Diario de Cuarentena: La Patria no se mancha.

Y sí, después de 200 días de cuarentena me merezco un poco de épica futbolera. Y con las ironías del caso, apelo a DIego para ir contra sus supuestos pensamientos políticos. Ya no queda nada por decir y muy poco por destrozar en éste, que es lejos, el peor gobierno que viví. Uno que usa un virus que aqueja al mundo para encerrar a su pueblo, llenarlo de pavor durante meses y cuando lo peor del contagio acecha, lavarse las manos; no sin antes abrir casinos para recaudar y ayudar a amigos del poder, permitirse varios «lujos» diplomáticos y lograr que en Uruguay, un país que cuando comencé a ir, el peso argentino valía 12 veces más que el uruguayo, ponga a 0 el valor de cotización de nuestra moneda.

Pero todo eso no alcanza, entonces el fútbol, otro negocito interesante, abre también; los shoppings, las empresas amigas, aquellas que ayudan a sostener a cambio de favores al nunca cuestionado Instituto que se arroga el nombre de la Patria y del que salen pibes como el embajador que piensa que Venezuela es un paraíso. Entonces, el ministro de economía cuando no está ocupado con sus zarazas, toma medidas alucinantes que hacen subir el dólar y el riesgo país. Y así, enfermos, con la peor política sanitaria y más muertos que Rusia , con las arcas del estado y los bolsillos particulares vacíos, quiere sesionar por zoom y cambiar la corte. Pero ojo, que hay más, también suben a la red los nombres de todos los espías mientras escrachan datos privados de un presidente, y nos convertimos en la joda del mundo de la inteligencia, pero total, qué importa. Ahora sí, de dar clases ni hablar, a ver si a Baradel se le paspa la barba y se agota. No vaya a ser que el pueblo se instruya.

Pero atenti, que habemos ciudadanos dispuestos a dar batalla, que no queremos ser Cuba ni Venezuela, que conocemos los valores de la República y que estamos para decirle a los Fernández, los Guzmán, Ginés, Gollanes y Kicilofes, que con la Patria no, porque la Patria no se mancha.

Diario de Cuarentena: lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.

Mientras el mundo sigue, Argentina está estancada, atravesando la peor crisis de su historia. Una que en la que confluyen todos los ámbitos de la vida. Si queremos resolver nuestros problemas económicos y sociales, tenemos que empezar a actuar de manera congruente. Para eso debemos volver a pensar en valores y en principios y accionar en consecuencia.

Me dí cuenta de que gran parte de los problemas que nos afectan como sociedad son causados por una gran incongruencia de nuestra dirigencia, que emana de nosotros, entre lo que quieren, lo que dicen, lo que piensan y lo que terminan haciendo. Como por ejemplo, cuando nos dicen que ahorremos en pesos pero ellos tienen cuentas llenas de dólares, pero si se trata de nuestros ministros o gobernantes lo que hacen con su dinero es una cuestión privada personal, ahora si se trata de nosotros ahorrar en dólares es desestabilizante y anti solidario. Aunque, a la hora de elegir, elegimos este tipo de gobernantes incongruentes. Desde mi punto de vista —lo aclaro— se trata de un problema de voluntad. Sobre todo porque incluso la gente más humilde vota un bonito discurso cargado de versos polimórficos hilvanados para el engaño. Pero hay una voluntad social de mantener la farsa. Porque nos parecemos a nuestro estado. Para la gran mayoría de la gente es más fácil gastar más de lo que gana y recurrir al crédito para complementar el gasto. No se dan cuenta de que esa deuda hay que pagarla más adelante y eso significa que tendrán aún menos dinero para gastar en otras cosas. Comprometen parte de su ingreso futuro. Lo mismo vienen haciendo los gobiernos para sostener un estado imposible de sustentar. Es necesario, imprescindible, bajar el déficit, actuar, en consecuencia, de forma congruente. Se tiene que considerar esto como una prioridad y destinar el esfuerzo de la ciudadanía para ese fin. Si en lugar de hacerlo ponemos pretextos, terminaremos muy mal y culpando a otros: al fmi, una multinacional, el campo, al clima o al gobierno de Norteamérica.

Es necesario tener una buena meta en nuestro horizonte de inversión, y elegir qué instrumentos usaremos para lograrla. La incongruencia entre lo que queremos, decimos y hacemos sucede también en otros muchos aspectos. Nos quejamos pero ni siquiera sabemos , ni pagamos. Nos quejamos de los fondos , pero no cambiamos para no necesitarlos.

Si queremos resolver nuestros problemas económicos y sociales, tenemos que empezar a actuar de manera congruente con lo que pensamos, lo que sentimos y lo que realmente hacemos, como personas y como país.

Diario de Cuarentena: Batalla cultural

La cultura está tomada por el progresismo populista, este año estoy tratando de dar batalla a tanta retórica de perogrullo y creo que debo comenzar por decir de forma llana que las sociedades liberales son aquellas a las que nuestros jóvenes se quieren ir. Las nacidas pos revolución francesa y las que priorizan al individuo por sobre todo. Claro que se plantea el problema de abstraer al liberalismo de una praxis tan cotidiana y asumida que a muchos les resulta ya invisible. Todos somos, en cierto sentido, liberales, entonces terminan utilizando el término liberalismo en lo público a su sentido economicista y aun a ciertas escuelas de teoría económica de mala fama. Pero no: el liberalismo es «el movimiento o doctrina que ha construido la mayor parte de las instituciones que habitamos» . La ideología a la que debemos la práctica de «la democracia posible», porque fuera del diseño liberal del Estado ninguna otra forma de vida democrática ha resultado viable y ninguna otra tiene visos de prosperar, como arguye Ruiz Soroa en su libro Elogio del liberalismo, desechando como palabrería de salón las concepciones de la democracia que se presentan como rivales del formato liberal representativo: «No existe una democracia más plena ni de mayor calidad que la existente […]. Podemos aspirar a practicar mejor las reglas de la democracia liberal, pero no a tener otra democracia más profunda o auténtica».

Estoy de acuerdo: la democracia no está en otra parte. El núcleo de la doctrina liberal: individualismo y gobierno acotado. Individualismo que no es el egoísmo, sino la idea de que, entre sociedad e individuo, es éste quien tiene la primacía ética. De otro modo: que «lo político está al servicio del individuo, no al revés» y que, al final, y ante la duda, «el agente moral que cuenta es la persona» . Si la defensa de la dignidad individual se deriva de la crítica antiestamental del primer liberalismo, ell gobierno acotado es corolario de la originaria crítica antiabsolutista; es decir, limitación o división del poder, como recurso infalible para prevenir un abuso que es riesgo congénito a su ejercicio. De aquí brota la tensión entre liberalismo y democracia, que se resuelve mediante el triple expediente de la representación, la creación de poderes contramayoritarios que vigilen, por ejemplo. Todo al servicio de una concepción en la que la libertad –que por fuerza es la igual libertad– es motor del progreso moral de la sociedad y la ley impersonal el instrumento predilecto para evitar las arbitrariedades de la voluntad, la encarne quien la encarne: «El gobierno de las leyes (rule of law), no el gobierno de los hombres: esa es la consigna liberal por excelencia»

Claro que tales ideas requieren lograr ganar una batalla cultural que en latinoamérica ha sido tomada por el populismo, deberemos refinar nuestros recursos y lograr generar nuevas tensiones culturales. Tener claro sobre la libertad la cuestión de sus límites, así como las condiciones de la libertad, lo que nos adentra en el prolijo debate entre la libertad positiva versus negativa, o la entendida como no interferencia frente a la que prefiere hablar, en tono republicanista, de no dominación. Porque creemos que no debe intervenir el gobierno pero : «Unos [liberales] hablarán del Estado social, otros del Estado mínimo. Pero la raya [que separa al gobierno del individuo] debe existir siempre; esa es la aportación esencial de la intuición liberal»

Podemos enfrentar el liberalismo con la poderosa tosquedad del nacionalismo. O las críticas desde el comunitarismo o el multiculturalismo, que consideran a los liberales desarraigados. Y no podemos olvidar la engañosa contraposición del progresismo entre estado y mercado cuando el mercado no deja de ser una creación del Estado. Me resulta raro la serie de debates que a partir del sencillo punto de la libertad individual, una costura que ha ido hilvanando el liberalismo desde hace cuatro siglos .

La idea perdurable del gobierno limitado y de la igual dignidad de todo individuo como núcleo innegociable de la vida en comunidad. Locke, Montesquieu o Voltaire no llegaron a la conclusión de que la libertad de conciencia era una buena idea mirando las estrellas o tomando un chocolate, sino conmovidos por los gritos de dolor de personas conducidas al cadalso por su fanatismo, en ese caso religioso. Hoy nos enfrentamos a otros fanatismos, pero no olvidemos que en su origen, el liberalismo es un humanismo, un humanitarismo, surgido de la compasión por el hereje. Judith Shklar,dice que el liberalismo es «la doctrina que sostiene que cada persona adulta debe ser capaz de tomar, sin miedo y sin favor, tantas decisiones efectivas sobre su vida como sean compatibles con la libertad de igual tipo de los demás».

Hoy con la penuria económica que limita nuestras posibilidades es esa penuria precisamente lo que abre al liberalismo a la cuestión social, de la cual ningún liberal honesto se ha sentido desentendido nunca.

Hay que batallar culturalmente, con los competidores ideológicos. El liberalismo está aquejado de ser una doctrina hecha de «renuncias, contención y realismo» que lo pone , en desventaja propagandística con el socialismo, el populismo o el nacionalismo. Pero abrazar el liberalismo es algo así como abrazar el oxígeno. En un país en el que proliferan las malas ideas, no parece que no nos quede más remedio a los liberales que salir a defender una forma de pensar la vida y la comunidad que sigue siendo, como dice Giovanni Sartori , «la única ingeniería de la historia que no nos ha traicionado».

Invito a dar batalla, a pensar que no hay otra posibilidad cultural que halla resultado viable por siglos, y que aferrarnos al clientelismo y la simplona teoría populista sencillamente es condenarnos una y otra vez al fracaso. Los individuos somos más importantes que el estado, cada persona cuenta, cada uno de nosotros es valioso, que no nos quiten el derecho a sentirnos así. Y que la cultura sea.

Diario de Cuarentena: Nefando

Llegando a los 200 días de cuarentena ya es pasional recomendar un libro cada domingo, hoy me la juego por una novela de la talentosa ecuatoriana Mónica Ojeda.

‘Nefando’ es una novela estructurada a la manera de la segunda parte de Los detectives salvajes, (No hay escritor al que no le guste Bolaño; al menos yo lo idolatro)una novela que podría llamarse coral. La autora nos muestra una investigación sobre un videojuego que presumió un gran escándalo al incluir entre su despliegue gráfico videos de pederastía. Los responsables directos de que dicho videojuego —llamado ‘Nefando’, claro—son tres hermanos, los Terán, que lo colgarán en la ‘web oscura’, y e descubrir cómo se les ocurrió la demencial idea de jugar con imágenes escalofriantes. deciden entrevistar a colaboradores y amigos de los creadores. La novela nos va llevando a un clima en el se oculta una novedad patológica, que no deseo spoilear pero que amerita la lectura. Durante las entrevistas, se configuran los relatos particulares de cada personaje que aparejan una voz propia, un estilo propio en un gran trabajo formal por parte de Ojeda, que demuestra un sólido dominio del idioma, una decisión definida en lo moral ya que no escatima escenas peliagudas en tiempos donde todo está mal visto, aún en la ficción, a punto tal que los libros se han vueltos recetas mojigatas de la vida; pero lo más interesante son sus cualidades narrativas. La versatilidad de Mónica Ojeda es admirable.

La portada de ‘Nefando’, muestra pelo y agua, y lo cierto es que su lectura nos remite al horror de algunas películas donde estos elementos son causantes de lo inefable. ‘Nefando’, es innovador, intelectual, es un libro que inquieta, fastidia, nos pone en lugares incómodos. Tal vez por eso se los recomiendo.

Diario de Cuarentena: Nos siguen pegando abajo

Miren lo están golpeando todo el tiempo
Lo vuelven vuelven a golpear
Nos siguen pegando abajo

Hoy leí sobre un pueblo en Japón que está habitado por un número mayor de espantapájaros que de personas, la imagen fue muy significativa porque en éste momento del país siento que debemos ser eso; espantapájaros. Y lo digo porque tantas instituciones intermedias, sindicatos, colectivos, movimientos y demás que se han pasado muchos años cortando calles, impidiendo las clases, buscando como visibilizar cuestiones de género, lucha de clases y demases, están tan silenciosas y juiciosas, tan quietitas y en sus puestos que se asemejan a muñecos vestidos para la ocasión.

Mientras, tenemos un montón de sueldos en ministros que se ocupan de la nada misma, una vicepresidenta que se oculta o se vuelve influencer según la conveniencia y un montón de relatores de una realidad que ellos mismos contruyeron.

Hipocresía sobra. La hipocresía puede venir del deseo de esconder de los demás motivos reales o sentimientos.Un hipócrita es alguien que esconde sus intenciones y verdadera personalidad. Y nuestro gobierno, pero nuestro pueblo también está lleno de ellos. Mucho progresismo de palabra pero en los hechos personales, los dólares son el ahorro de aquellos que pueden ahorrar. Todos hablamos de espiritualidad y amor pero somos cancerberos de nuestros ideales y desestimamos todo aquello que no nos convenga. Y mientras paveamos con discusiones pueriles, los que detentan el poder, nos siguen pegando abajo, como dice Charly en su canción.

Es necesario que los moderados, aquellos que respetamos al otro y su propiedad, al otro y sus ideas, a la vida en diversidad, dejemos también de ser espantapájaros expectantes del robo de nuestros derechos y salgamos a gritar a viva voz que necesitamos un gobierno que no sea hipócrita y que realmente promueva acciones que nos asistan, en vez de golpearnos todo el tiempo.

Diario de Cuarentena: Defender lo indefendible

Hoy quiero reflexionar bajo el sol fresco de la mañana sobre el gran aprovechamiento de este tiempo de pandemia de corrupción, por parte de aquellos que supuestamente desean el progreso y ya no pueden ni defender la mentira que aflora y se repite reiteradamente, cuando los propios actores caen en contradicciones que se evidencian, aún cuando sepamos que en política el cinismo es uno de los rasgos principales.

La impunidad y su maldita costumbre argentina, aparece como sombra mientras se realizan investigaciones de las Fiscalía y los procesos judiciales.que ya deberían haber concluido, contra altos y medios funcionarios públicos y también privados, vinculados a delitos contra los bienes públicos, es decir contra los que dicen proteger. Cuando los actores sociales que defienden este supuesto progresismo de pseudoizquierda sostienen una mentira tan grande con su discurso, tienen que elegir, entre reconocer y rectificar ante las evidencias claras de lo que acontece o, como hace la mayoría, sostener esa mentira a rajatabla tejiendo nuevos y falsos argumentos para mantener tanta falsedad en pie, aunque se ridiculicen por las incoherencias en las que caen.

Alexis Carrel, reconocido médico investigador científico y pensador francés, Premio Nobel de Medicina, analizó a las conductas personales en dos obras: La conducta en la vida y La incógnita del hombre. Habló de la reconstrucción del hombre civilizado, del individuo mal adaptado al clima moral, de la irresponsabilidad y el afán de confort . El afán del provecho, de la satisfacción de los apetitos materiales y la diversión. La cobardía, la intemperancia, la ausencia del sentido moral, la presencia de la mentira que lleva a más mentiras para tratar de sostenerla. Cada cual debe comprender la necesidad de hacer el bien y de evitar el mal y someterse a esta necesidad por esfuerzo de su propia voluntad. La autoridad que miente y persiste en la mentira termina siguiendo en su dinámica de embustero, tejiendo cada vez más falacias y allí caen en contradicciones, que poco les importa pero que se evidencian cada vez más.

Estos siniestros abogados de lo que no es, no sólo están entre políticos sino también entre funcionarios públicos,empresarios y ciudadanos que apoyan sin medir las consecuencias de su fanatismo. Se acostumbran a los sofismas para defender lo indefendible, sin pruebas de descargo sino con leguleyadas. Dejan pasar el tiempo para que continúe la impunidad y no se lleguen a ejecutar sentencias y para ello usan artimañas de todo tipo, utilizando las instituciones de la república . ¿Hasta cuándo vamos a sostener tanta hipocresía? Mientras hablan de cuánto les importa el pueblo, de lo único que se ocupan es de ellos mismos. Pero el resto del pueblo, aquel que no está ocupado en defender lo indefendible para mantener un ideal que parte de premisas falsas, ya no puede permanecer pasivo. Como enuncia Deepak Chopra: La pasividad es lo mismo que defender a la injusticia.

Diario de cuarentena: Qué me van a hablar de amor

Yo he vivido dando tumbos
Rodando por el mundo y haciéndome el destino…
Y en los charcos del camino
La experiencia
Me ha ayudado por baquiano y por que yo
Comprendo que en la vida
Se cuidan los zapatos andando de rodillas

Y así andamos, de rodillas, acunados por el miedo. Descubriendo nuestros límites entre ideologías y verdad. Vamos como el tango, rodando entre mundos que se chocan y sin ver el destino, pero sí los charcos que nos impiden cruzar. No entiendo el miedo si somos los mismos que cometemos los mismos errores una y otra vez.

Por eso…
Me están sobrando los consejos
Que en las cosas del amor
Aunque tenga que aprender
¡Nadie sabe más que yo!…Yo anduve siempre en amores…
¡Qué me van a hablar de amor!…

Anduvimos siempre con los mismos amores políticos no? tal vez sea hora de modificar conductas y reactivar nuevos rumbos, porque estos políticos…. Qué nos van a hablar de amor!


Si ayer la quise, qué importa
¡Qué importa si hoy no la quiero!Eran sus ojos de cielo
El ancla más linda que ataba mis sueños
Era mi amor, pero un día se fue de mis cosas
Y entró a ser recuerdo…

Y así es, podríamos dejar en el recuerdo esos planes mesiánicos que repetimos una y otra vez, las mismas ideas que no funcionaron, anclados a ellas a más no poder.


Después rodé en mil amores…
¡Qué me van a hablar de amor!Muchas noches el invierno
Me ató desde el pasado la soga del recuerdo…
Pero siempre me he soltado
Como un potro
Mal domado por baqueano y porque yo
Que anduve enamorado
Rompí como una rosa
Las cosas del pasado

Eso propongo hoy, rompamos con el pasado, es 1 de Octubre y seguimos amañados y asustados, sin salud y sin justicia, con poco dinero confinados al miedo y la desazón. Pero confío en el futuro, en la fuerza del espíritu y en la gente, por eso le dejo al cierre al gran Homero Expósito.

Y ahora
Que estoy viviendo en otra aurora
¡No!, ¡no me expliquen el amor!
Que aunque tenga que aprender
¡Nadie sabe más que yo!…Yo, yo anduve siempre en amores
Que me van a hablar de amor
Si ayer la quise, si ayer la quise qué importa
¡Qué importa si hoy no la quiero!Eran sus ojos de cielo
El ancla más linda que ataba mis sueños
Era mi amor, pero un día se fue de mis cosas
Y entró a ser recuerdo
Después rodé en mil amores…
¡Qué me van a hablar de amor!…