Diario de Cuarentena: Olvido

Buen día. Me siento mejor. La verdad aflora. Y cada vez se hace más difícil tapar el cielo con los banderines del populismo. Lástima que para eso , y para que se empiece a comprender lo que ocurre, hayan devastado la moral social y la economía de una nación, además de debilitar la república. Con una emisión alevosa no se logra sostener a nadie. Con todos los aparatos del poder a mano no pueden contener la libertad de los ciudadanos. Porque uno no puede dejar de vivir por las dudas. Y encima, el por las dudas llega igual. Porque si de virus se trata, el encierro en masa, además de obsoleto es inadecuado, lo que sirve es la inteligencia sanitaria que parece que no existe en quienes asesoraron al presidente. Como si fuera poco, su propia coalición lo destroza, los sindicatos de siempre comienzan con las tropelías, y los estados provinciales se alzan con la justicia y todo lo que les quede cerca. Bien expuestos. Y cuando uno queda así, desnudo ante el pueblo, las cosas cambian.

No hay más que ver los números para saber que los planes cavernícolas fracasaron, y eso que son números falaces porque se mide diez veces menos de lo recomendado. Y como el país está parado, y se ocuparon de que no podamos pensar en nada que no sea COVID, la gente comenzó a reflexionar. Y los pensamientos pueden ser críticos. Pero atenti. Con Vicentín- y dejo por escrito que no me interesa la cuestión privada de Vicentín porque está en la justicia- fueron tan obvios que la gente habló y doblegó un DNU. Y transformaron una empresa en concurso en un símbolo social. Uno de muchos. Ahora parece que también cambiaron la mirada sobre la dictadura venezolana. Al menos el presidente. Aunque como cambia de parecer seguido, habrá que ver. Recuerdo hace un tiempo atrás el horror ante los países con 100000 contagios reales, cuando teníamos 1000 y nos encerraban con candado. Ahora superamos los 115000 y abren la cuarentena. Me parece que la ruleta debe ser el parámetro usado para tomar decisiones. Todas de muy baja eficacia. Con golpes bajos propagandísticos, como esas horribles camas de campaña en las publicidades que espero sean un recuerdo enmarañado

Pobre diario mío, harto de leer tanta pena. Pero salvo expresarme, y contarte lo que siento, manifestarme cuando lo considero, y exigir mis derechos en cada oportunidad que los siento avasallados no puedo hacer. Los que pueden son los responsables de la nación. Y deberán responder por sus actos. Porque tengo muy en claro que son los representantes del pueblo, no los dueños. Y el país va a superar el 55% de indice de pobreza en poco tiempo. La pobreza mata. Con seguridad. EL hambre mata. No alcanzaran los asistencialismo ni las ollas populares. Me avergüenza la dirigencia argentina, tan afecta a las palabras golosas de votos y sin contenido. Me avergüenza el congreso todo, silenciado por pocos. La justicia prebendaria y sometida al poder de turno y la vulgar verborragia de ideologías que se tildan progresistas pero que aquí y en el mundo generaron pobreza e inequidad. Pobresistas, las llamaría. Porque el pueblo queda pobre y ellos millonarios. Tal vez todo esto sirva para que tanto snobismo político quede definitivamente en el olvido. Y cito a Borges: «Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón».

Diario de cuarentena: La Vorágine

“Mas yo no compadezco al que no protesta, un temblor de ramas no es rebeldía que me inspire afecto. ¿Por qué no ruge toda la selva y nos aplasta como a reptiles para castigar la explotación vil? ¡Aquí no siento tristeza sino desesperación! ¡Quisiera tener con quién conspirar! ¡Quisiera librar la batalla de las especies, morir en los cataclismos, ver invertidas las fuerzas cósmicas! ¡Si Satán dirigiera esta rebelión!”

 José Eustasio Rivera. La Vorágine, 1924

Es difícil sostener la vida en cuarentena, cuando comienza a superar los cuatro meses. Llenos de faltas de respeto, de odio, de privaciones a la libertad y a los derechos, de ignorancia en el poder y de resentimientos. Cuatro meses perdidos. Por todos. Los ciudadanos perdimos tiempo, dinero, paciencia, salud, afectos, inicios, familiares, abrazos, ilusiones y hasta coherencia. Los gobernantes perdieron la vergüenza.

¿Con qué derecho vienen cuatro meses después del encierro a decirnos que el sistema puede colapsar? Supuestamente nos encerraron fuera de tiempo para que no pase. ¿Cómo pueden ser que abramos en el pico? Sólo si son ineficaces, y es mentira que nos cuidan, que les importamos, que hacen todo por nosotros. El ministro de economía, un tipo de voz suave y cerebro achatado por la repetición de slogans baratos, dice que ahora lo importante es el día a día, ¿ para qué le pagamos muchos sueldos de personas que ganan miserias con lo aportado por años a estos tipos? Mientras en el gobierno se tiran con munición pesada, la Argentina se funde. Supuestamente cuidan a los mayores. Mentira. Los hechos demuestran que están peor. Son nuestra memoria, y los estamos pisando. No solo no son cuidados sino que los dejamos solos, sin la familia, alienados en el mejor de los casos en sus casas. Ven y atienden al delivery pero no a sus hijos.

Por favor, pensemos. Usemos la lógica. Todo lo acontecido y lo que pasa hoy está fuera de la sensatez. No podemos reunirnos (totalitarismo puro) pero sí podemos hacer colas como vacas o tomar distancia entre miles. No podemos permitir que la pandemia sea la excusa para tanta ignominia. Me duele el cuerpo de la bronca que me da. Estamos todos fascinados con Luis Lacalle, que es nada más que sensato. ¿Por qué votamos tan mal? Y cuanto más vuelta le doy más caigo en la misma palabra: Valores. Nos faltan valores.

Si nos da lo mismo la corrupción, y decimos que es mentira la verdad, que no roban los que roban, que es bueno quien es siniestro, solamente para sostener relatos de dudosa ideología, si nos empachamos de pueblo de la boca para afuera pero después los explotamos, los silenciamos, les aseguramos la inmovilidad y la ignorancia, si a los que progresan los odiamos, les quemamos los silos, les secuestramos los hijos; si a un asesinato claramente relacionado con la política y la corrupción, lo dejamos disfrazar de cuestiones amorosas, si desaparecen nuestros hijos y nos callamos, si alienan el cerebro de los jóvenes con drogas y alcohol y miramos de costado, nunca vamos a cambiar.

Los mismos periodistas que hoy se quejan de aprietes, ayudaron a que este gobierno, basado en una gran mentira, acceda al poder. Los mismos que hoy hablan de libertad de prensa, operaron. Y así con cada rubro, los empresarios coimeros, los funcionarios corruptos, los ciudadanos indiferentes. A todos nos faltan valores. No es lo mismo. No da igual. Nuestros compatriotas no pueden ser nuestros enemigos. Hay que consensuar. Los gobernantes y políticos no están a la altura. El pueblo debe hacerlo. Pero con ética, principios, sentido común, empatía, claridad. Con una vorágine de valores.Hay que volver a creer para poder crear.

Diario de Cuarentena: Repetición.

Einstein decía que no podíamos pretender un resultado distinto si hacíamos lo mismo. Pero parece que somos cabezones. Y nos resistimos a la evidencia. Más de lo mismo, una y otra, y otra vez. Pretendemos que el asistencialismo en nombre de gobiernos pero con el dinero de impuestos que pagan los ciudadanos resuelva la falta de ideas y de estadistas que tenemos. O sea seguimos con las mismas recetas, pero ahora les ponemos odio al condimento. Odio al prójimo. Odio al que pudo estudiar, odio al que tiene trabajo, odio al que te lo da, odio al que logró un porvenir. Como si crecer, mejorar, estudiar, esforzarse, tener algo fuera mala palabra. Nivelando siempre para abajo. Un país que produce alimentos con el 55 por ciento de índice de pobreza. Y eso no es culpa del ciudadano ni de empresas privadas. Es exclusiva responsabilidad de los gobiernos. Voy a detallar sólo los que tuvimos desde el 83: Raúl Alfonsín/ Víctor Martínez, desde el 83 al 89, todos sabemos como terminó. Carlos Saúl Menem/Eduardo Duhalde de 1989 a 1995. Y Carlos Menem Carlos Ruckauf desde el 95 al 99, FREJUPO y PJ en cada caso. Fernando de la Rúa desde 1999 al 2001, con la consabida crisis, segundo gobierno radical sin terminar mandato, Adolfo Rodríguez Saá por el Justicialismo durante el 2001 y Eduardo Duhalde por la misma fuerza hasta el 2003, año que asume Néstor Kirchner en segunda vuelta con Daniel Scioli, por el PJ Frente para la Victoria. Luego viene la Presidencia de Cristina Fernández/ Cobos de 2007/2011 y Cristina Fernández/Amado Boudou, de 2011 al 2015 por el PJ Frente para la Victoria. En 2015 asume Macri/Michetti por Cambiemos y en el 2019 nuevamente el PJ con la fórmula Fernández/Fernández. Este recuento nos permite observar que el peronismo gobernó más de veinte años desde la vuelta a la democracia, ¿por qué pensamos que van a hacer algo diferente? ¿no sería un modelo ya probado? Tuvieron tiempo de sobra para mostrar su eficacia. Creo que es hora de dejar atrás concepto binarios limitantes como país. Y comprender que es desde un nuevo diagnóstico que podemos generar un proyecto que de verdad incluya a todos los argentinos. Y que no promueva odio de clases ni de pasados que desde un pensamiento crítico pueden cuestionarse, como siempre podemos hacer con la historia. He votado a dos de estos gobiernos, no tengo problemas partidarios. Pero si creo que hay cuestiones no negociables, una es la honradez, otra la verdad histórica. Basta de Mentiras.

Todos los días quiero escribir un diario positivo. Todos. Pero cada vez cuesta más, el ánimo de la sociedad se expande y nos abraza en una realidad que no podemos soslayar. Al fin de cuentas, soy una mujer más que llora por su patria.

Diario de Cuarentena: Impotencia

Aunque el sueño me pega fuerte esta mañana, igual intento terminar con mis cuestiones. Último texto para el Mundial de escritura con mis queridos Piarenses, cursada en FLACSO hablando de políticas culturales y dedicarle unas horas del día a la novela que me quieta el sueño. Tengo que elegir y probar una plataforma para Políticas Culturales en acción que modero el viernes y corregir el taller. Hago lo que me gusta, casi siempre sin paga pero lo que me gusta. Sin embargo hay un dejo amargo en mi vida cuando sé que me controlan. No puedo circular, no puedo ver el mar, no puedo ver a amigos, hermanos, sobrinos,colegas, alumnos. No estoy pudiendo transitar libremente, ni trabajar libremente, ni caminar libremente ni litigar y menos manifestarme. Procesan a quienes se manifiestan.Una locura. Necesitamos que llueva libertad.

Pero es peor, hay desaparecidos en democracia. Pero no se oyen voces. Un chico cerca de Bahía Blanca, en un pueblo como cualquiera de la provincia quiso ver a su novia. No llevaba el permiso de circulación, fue detenido en un retén, y desapareció. Otro en el norte del país, fue detenido y apareció muerto en otra provincia, en San Luis casos similares. O el ataque espantoso a los Qom ¿No obedecer una cuarentena anticonstitucional puede llevarte a desaparecer? ¿Dónde están los organismos de derechos humanos? ¿los colectivos? No hay voces sobre el tema que no sean opositoras o pocas voces periodísticas. ¿Y nos ocupamos de otros países? ¿Del racismo? Estamos en una crisis sin precedentes. Y no es por la pandemia. Es por las políticas públicas aplicadas para enfrentarlas. Políticas que atentan contra la libertad laboral, de expresión y de tránsito, tres de los derechos inalienables que debemos defender. Además políticas utilizadas sin criterio y a destiempo, con metodologías obsoletas. Hay países que hacen 500000 test semanales, no llegamos a ese número en más de tres meses y medio de encierro. La clase política no está a la altura, pero no debería sorprendernos, hace 37 años que son los mismos apellidos: Cafiero, Alfonsín, Béliz, Lavagna, Galmarini, Moreau, Kirchner, etc. Los mismos, padres e hijos, o sobrinos, una y otra vez. En lo macro pasa, pero en las ciudades también, faltan líderes. Patriotas. Personas que generen políticas de estado a futuro, que proyecten a treinta años. No para salvarse de juicios por corrupción.

Sigo con modorra, pero me desperezo, porque no es tiempo de dormirse en ningún laurel, la realidad nos golpea duro, con injusticia, desaparecidos, hambre, enfermedad y mucha corrupción. No nos dejemos intimidar, por nadie. No hay derecho a hacerlo. Que no nos amedrenten, y además, tengamos claro que el enemigo no es el vecino con coronavirus, es la falta de respuesta ante la crisis. Por eso intimidan. Decía la gran Ayn Rand: «El argumento de la intimidación es una confesión de impotencia intelectual.»

Diario de cuarentena: Me siento bien

¿Cómo andás? Bien ¿y vos? Así de limitado viene nuestro diálogo social por zoom, instagram, video chat, tiktok, telegram, skype, facetime, etc. Esa cuestión moral de sentirnos bien a pesar de todo. Como si los argentinos pasáramos del todo bien y vos a éste país es una mierda, hay que irse; y en el medio no hubiera ninguna opción. Vengo pensando en las respuestas que doy. En tratar de no ser un cliché y tampoco ser una pseudo socióloga pesada que propone pensar y repensar la vida cada cinco minutos. Pero esto de los extremos me ocupa el día de hoy. Y de las falsedades, las ideológicas y otras.

Por ejemplo, ¿alguien puede sentirse bien después de 116 días de cuarentena punitiva? ¿alguien puede sentirse bien espiando y denunciando vecinos? ¿alguien puede sentirse bien tratando de asesinos irresponsables a chicos que quieren ser felices y vivir sin miedos? Lamentablemente la respuesta es sí.

Mucha gente que quiero piensa de ese modo, mucha gente militante también, muchos funcionarios que viven con sueldos cómodos, muchas personas ilustradas. Y ahí es donde me deprimo y digo, que porquería la humanidad. Nos gusta el límite, caminar al borde de lo inmoral y eso que en este país lo inmoral está totalmente permitido. Pero no está todo bien. No da lo mismo. No es igual una cosa que otra. Vale la pena luchar por derechos adquiridos, pese a quien le pese. Me da asco el abuso, las mansiones de grupos militantes que hablan de pueblo, la opulencia corruptiva de la dirigencia, me indigna que se sostenga la inocencia de personas que hablan por el humilde y por la patria pero tienen sus divisas de dudoso origen afuera. No está todo bien, pero éste año, antes de la pandemia, y de la cuarentena cavernícola a la que nos someten, decidí no callar mis ideales y mis principios. Así que me siento bien. Soy republicana hasta la médula y creo que debemos defender nuestros derechos con lo que podamos, por que como decía José Ortega y Gasset: A la república solo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia el porvenir.

Diario de Cuarentena: Futuro

La ventana del cuarto donde escribo me muestra un día soleado de invierno. Estamos en el día 114 de una cuarentena que ya nadie cumple. Ni los propios gobernantes. Cada uno va haciendo sus propias flexibilizaciones de acuerdo al miedo, riesgo, situación personal, necesidad. Es que no somos idiotas. La sociedad sabe. Por eso creo que también acertó al votar a esta gente que en lo personal considero siniestra. Lo digo porque en Argentina, cualquier gobierno que no fuese «de izquierda» ya veremos por qué las comillas, siempre las crisis terminan de forma poco razonable. Quiero ser clara y contundente al explicar mis comillas. Este gobierno no tiene nada de izquierda, es un gobierno totalitario, con intentos de toma de poderes, con arrebatos como ir con contra la propiedad, contra las personas y contra la libertad. Si uno extraña a personajes como Evo Morales y Hugo Chávez, no habla de justicia ni de democracia, en Venezuela el 95% de la sociedad es pobre, algo que se aleja de la justicia. En Bolivia, el hombre a quien nuestro presidente extraña y protege, tiene pedido de captura. Ahora él se declara capitalista, pero quiere cambiar el capitalismo. Delirios de poder.

Antes del capitalismo, toda persona que nacía en el contexto de una determinada clase social estaba condenada a permanecer en ella para siempre. A diferencia de otros modelos económicos como el feudalismo, los sistemas esclavistas o totalitarios, el capitalismo permite la movilidad social, lo que significa que una persona puede ascender socialmente por medio del aumento de su capital, independientemente de su origen. Algo bastante más justo que lo que estamos viviendo.

Yo le pediría al señor presidente que en vez de intentar cambiar al sistema que el mundo aceptó como más adecuado tras lo fracasos de los regímenes de izquierda como en Rusia, Cuba, Venezuela o China que dice una cosa y hace otra, lamentablemente no solo en lo económico,; se ocupe del país. De las personas que lo votaron y de las que no. Ojala el sol de este sábado de invierno le enfríe las ideas y lo vuelva sensato.

Por vos, por mi y por el futuro.

Diario de Cuarentena: No somos Fedora

«En todas las épocas hubo alguien que, mirando a Fedora tal como era, había imaginado el modo de convertirla en la ciudad ideal, pero mientras construía su modelo en miniatura, Fedora dejaba de ser la misma de antes»

¨Las ciudades invisibles¨Italo Calvino

Las ciudades y, del mismo modo, los países, las sociedades en general jamás se quedan paradas, sino que continúan evolucionando constantemente. Pero Argentina parece ser la excepción, y no precisamente por ser una utopía evolucionada. Nos encontramos dando vueltas en círculos desde hace por lo menos setenta años, eligiendo preconceptos obsoletos, creyendo en frases hechas, buceando en la oscuridad una y otra y otra vez. Sin hacernos cargo. Siempre estamos mitad y mitad, no somos una sociedad somos dos, como mínimo. Y así es difícil lograr una ola en movimiento que nos recicle o nos mueva. Pero no queremos oirnos, ayer miraba un programa donde la mitad de la mesa iba para un lado y desoía a la otra mitad, que iba para el otro, y viceversa. ¡Qué manía tenemos con ser dueños de una verdad irrefutable!.

Por otra parte tuve en el 9 de julio experiencias diversas, por la mañana ví la tumba de mi madre, a la que le habían robado el florero, cuando le pregunto a quien cuida el cementerio privado me dice que tengo que ir a las oficinas centricas a reclamar. Mi planteo fue porque no lo hace él, que camina el lugar y ve los floreros y placas robadas, sí, robadas, leés bien. Pero se encogió de hombros, para qué pensar. Por la tardé marché a pedir claridad, justicia y libertad dentro de mi auto, para que nadie me tema, pero sin tapabocas. Me asombré con las declaraciones de la clase gobernante que consideró la marcha «antidemocrática». Las contradicciones abruman. Las mismas personas que hicieron todas las marchas y cortes, las que apedrearon el congreso y destruyeron plazas y espacios públicos los últimos años, consideran la marcha calma con banderas argentinas «antidemocrática». Es decir, la democracia les pertenece. Tal vez eso explique porqué los que la llamaron marcha del odio, después se asustan si lo generan. En estas antípodas se halla la sociedad argentina actual. No veo cómo salir. No somos Fedora. Somos una construcción en decadencia que por suerte por la noche salvó la poesía. Formé parte de un recital poético que comenzó con el himno cantado por Coqui Sosa, y todas las provincias representadas en versos. Todas las ideologías confluyendo, la diversidad se abrió paso en un encuentro armónico que me devolvió la fe. Y pude soñar que nos movíamos, que creíamos, que la vida podía llevarnos a un sitio donde pensar diferente sea bien visto. Pero no un sitio utópico. Porque evoluciona. Las utopías, por el contrario, son perfectas solamente en su inmovilidad e intemporalidad. Es decir, que son perfectas porque no son reales, porque no se han llevado nunca a la práctica. Como de sobra aprendimos en el siglo XX, cuando alguien finalmente se atreve a aplicarlas, se convierten rápidamente en pesadilla. Aprendamos a construir realidades móviles, cambiantes, sinceras, para no morir quietos, dentro de un espiral ideológico que nos está matando.

Diario de cuarentena: Metáfora

Ya sé que no lo podés creer. Que siempre pasa lo mismo. Que acá nadie paga las consecuencias de la corrupción. Que da asco. Que es inmoral. Que con lo que se robó ese y otros tipos en la obra pública se generaría trabajo y riqueza. Ya lo sé. Pero el problema no es Báez, es la Justicia. El problema no son este cajero impune y el vicepresidente corrupto. Es que votamos a los mismos. Una y otra vez. Llegan al poder porque hay una gran parte de la ciudadanía que no condena la corrupción masiva si le tiran algo a ellos. Es mucho más profundo, vivimos en una metáfora, donde la justicia es una más. Jueces serviles, pero también hay ciudadanos serviles. Y no hablo de la gente necesitada que es comprada por un voto, esas personas son víctimas. Hablo de una clase social que hace la vista gorda a la corrupción del sistema. No puedo aún comprender porqué. ¿Serán también corruptos? ¿es una cuestión simbólica donde con tal de sostener un supuesto progresismo de ideas no nos importa que se roben al país?

Hoy es 9 de Julio, un día de independencia. Un excelente día para luchar por la patria. Con actos cívicos, con la palabra. En libertad. Porque si nos quedamos esperando a la Justicia, que no existe, que hoy es nada menos que la representación de lo inefable en argentina, es muy probable que muramos antes de ver que la corrupción se condene. Me pregunto que pruebas extras necesitarán esos jueces. Cajeros de bancos devenidos mágicamente en multimillonarios, secretarios privados de presidentes asesinados en el mejor de los casos para quitarles una fortuna incalculable y mal habida. Este diario sencillo, de ciudadana de a pié está siendo un registro de atropellos, con fecha cierta. Pero no es algo que festeje. Me repulsa. Me ahoga. Por eso creo que debemos cuestionar todo, para saber cuál es la verdad. Porque sino, aquellos que creemos en la decencia, la honradez, la palabra y la justicia, haremos agua y también seremos metáfora.

Feliz día de la Independencia. Honrémosla.

Diario de cuarentena: Centro de control

Ciento diez días. Creo. A nadie le llama la atención frases como: «se realizó el pasado fin de semana un encuentro familiar (festejo de cumpleaños de la madre de los mencionados) con un número superior de asistentes autorizados». ¿Una pandemia justifica el avasallamiento de derechos fundamentales? Cada mañana leo los diarios y siento que pusimos nuestros derechos en el perchero tras una misión suicida donde nadie se salva. Me hago varias preguntas: ¿Viola la cuarentena una persona obligada a ir a trabajar para no perder el empleo? ¿Y quién perdió un vuelo y no tiene dónde dormir? ¿Y la persona que sale a robar pero no a la vía pública sino por los techos de su casa? ¿O quién acompaña a una mujer a hacer una denuncia por violencia de género? y podría seguir. Ya he comentado en otros días de diario lo raro que suena la elección arbitrarias de personas y trabajos «esenciales».

Hay titulares como: Violación de la cuarentena: ya hay más de 10 millones de detenidos y notificados por las fuerzas federales y nadie se queja. Cien tipos rigen sobre la libertad de millones. Ahora parece además que la gente es buchona de la gente. No hay otra forma de describirlo. Ayer, creo, me está costando reconocer el ayer del mañana, envié un audio a un grupo privado que fue enviado a muchos otros grupos en los que se cuestionó mi opinión. Además de la falta de ética de quien lo envió, lo que me interpela es el hecho de que sea malo opinar si no se opina igual al gobierno. ¿No podemos opinar? ¿Quién nos controla? ¿el estado? Es exactamente al revés. Nosotros debemos controlarlos. Las políticas sanitarias son muy cuestionables si en pos de un derecho, que tampoco pueden asegurar, cercenan o anulan otros.

Hoy te pido que te detengas en los titulares de los medios, y pienses que hubiera pasado si todas estas cuestiones las propusiera un gobierno supuestamente «oligarca» o «gorila». Decretaron » la medida de aislamiento social, preventivo y obligatorio» , la palabra preventivo es la clave. ¿Nos aislan por las dudas? 110 días, y en nuestra ciudad 1 (un) caso es un drama. Ahora si es el padre de un ídolo deportivo se lo cuestiona, si es un tipo que tiene campo y produce en la zona y da trabajo se lo cuestiona, si es un verdulero laburante se lo cuestiona, si es un médico se lo cuestiona, si es la empleada de alguien se lo cuestiona. ¿Cuestionamos que la gente se enferme? Estamos muy mal. Porque mientras nos detenemos en señalarnos unos a otros, el gobierno nos tira DNU por la cabeza, los periodistas son perseguidos, la justicia no existe y el país se funde. Es suficiente. No dejemos que quien nos sirve se convierta en un centro de control para poner en práctica una misión dudosa, que como mínimo atenta contra nuestra libertad.

Diario de Cuarentena: Pérdidas

Te fuiste de madrugada,con los tres rodeándote. Tengo en mi palma la sensación de tu mano dejando la vida. Nueve años atrás. Tan joven. SIn embargo, con el tiempo comprendí lo eterno. Cuando la angustia primera cedió y el llanto dejó paso a la resignificación. Tanto vivido, tanto aprendido tras la muerte.Hoy puedo sentarme a sonreir mirando tus verdes, viajar por Córdoba recordando tu risa, amar a tu familia, la del Líbano, esa que nos inculcaste, de la que nos apropiamos desde niños, y recibirlos en casa y festejar la vida en común.

SIn embargo, el mundo no es lo mismo sin vos. Perdió patria, no en vano naciste un 9 de Julio, perdió frases grandilocuentes, perdió pedidos para el que lo necesitara, ropa comprada para otros, perdió kebbe, niños envueltos y dulces árabes, perdió ñoquis de papa amasados entre juegos y tanta pero tanta fuerza, que hoy, te prometo que solo hoy, me voy a permitir aflojar un rato, para que la madre que soy hoy, tome fuerza, respire, te recuerde y se acerque un poco a la madre que fuiste. Te mando al cielo que hayas elegido mi sencillo poema.

Llevo tu cedro clavado en mi sien

Acaricio con manos que se te parecen

Y sostengo desdichas que enjuago siempre

En un coral que plantaste en mi patio una vez.

Desde antes, antes de los olores envueltos en parra

Fuiste niña de trenzas y silencios,

te anunciaste con piruetas de milhojas

para abrirte como un lirio ante esos ojos

Supe de tu voz entre otros ruidos,

En un eco amniótico que era síntesis

Y  me aferré a tu falda tantas tardes

De soles concéntricos y miedos.

Me comí tu tiempo, con la voracidad infante

Te enojé, te mentí, te enaltecí, te sucedí,

Te necesité, te cuidé, te maté, te amo.

Te amo asiendo lo inefable y eternizando

El sentimiento en mí. Por eso te llevo.