Diario de Cuarentena;: Las Intermitencias de la Muerte

«Sabremos cada vez menos qué es un ser humano” José Saramago

Esta obra de Saramago, tiene muchas aristas que notar, está plagada de idas y vueltas que pretenden usar la muerte para mostrar la hipocresía de la sociedad y la falta de validez de algunas premisas que pretenden regir nuestra conducta y que sin dudas están al servicio del miedo.

El libro narra cómo a partir de la medianoche del 1 de enero nadie muere, y esto ocurre no se sabe donde. Por supuesto que hay una algarabía inicial por la eternidad conseguida, y lo científicos y pensadores laicos o de fe intentan descifrar el fenómeno. La Iglesia siente que se queda sin su dogma: la muerte y resurrección de Cristo, mientras las personas comienzan a sentirse inmortales. Ahora, ¿la sociedad está preparada para la eterna humanidad?

Algo impide morir, pero no agonizar, o padecer. Y con el tiempo un montón de situación se suceden para mostrarnos cómo sería ese mundo de inmortal humanidad. Se vuelve terrible y aberrante la sociedad hasta que aparece como siempre un salvador clasificado, llamado Maphia que se deshace de de los que no pueden acabar con su vida, llevándolos al resto del mundo, que normal y corriente muere. Es decir, los traslada a cualquiera de las fronteras de este país desconocido. El gobierno termina asociándose con los maphiosos, y en guerra con sus vecinos. Los personajes no se nombran y la muerte, inicialmente intangible termina tomando forma de mujer que no es la Muerte, que anuncia a través de los medios que todo fue un experimento y que la gente volverá a morir. Para evitar el pánico dice que avisará por carta a quien le vaya a tocar. Por supuesto el país cae en la desazón. Y se produce un quiebre en la novela. Desde esta declaración, se aboca a la relación personal de un violonchelista inmortal, no muere con su carta aviso, con la muerte. La obsesión de la muerte con el hombre la humaniza, Y pretende entregarle la carta, se enamora y se humaniza,. Evita la muerte.

¿Romper con el orden establecido de las cosas nos vuelve inmortales? ¿El amor es lo inmortal? ¿La sociedad y los gobiernos promueven los miedos que les convienen?

Saramago, con la agudeza de su texto nos lleva a repensarnos y tal vez a hacernos cargo de las pequeñeces miserables de nuestras propias vidas, más allá de su eternidad o finitud.

Para leer más de una vez y en diferentes etapas de nuestra existencia.

Diario de Cuarentena: Textual

«Creo que los dos desafíos más grandes que vamos a tener en este año que empieza, además de un formidable plan de vacunación, es repensar todo el sistema de salud en la República Argentina.»

Dijo la vice en el discurso de ayer, me pregunto que habrán hecho los anteriores 12 años (doce) de gobierno y este último año en el que según ellos mismos dejaron el sistema de salud pipí cucú.

«Después de la pandemia macrista vino el coronavirus. Y tuvimos que salir corriendo literalmente a armar hospitales, a inaugurar los que habían sido suspendidos aún faltando un 5% o un 7% cuando finalizamos nuestro gobierno.»

Cuando el caradurismo es tan alto, es necesario recurrir a los hechos, invito a los lectores a buscar las sucesivas reinauguraciones de hospitales nunca equipados que esta señora hizo en sus 12 (doce) años de gobierno.

«Nuestro país debe ser en toda Latinoamérica el que más recursos humanos, tecnológicos e inversiones tenga en materia de salud. Lo que pasa es que lo tenemos dividido en tres sistemas, el público, el privado y el de las obras sociales. Vamos a tener que repensar un sistema de salud integrado.»

¿Lo va a administrar ella? Mamita, no mentían con el van por todo. Es increíble la capacidad de mentir que tienen, parece que quieren todo del estado, Cuba, allá vamos.

«Tenemos que repensar no solamente el sistema sanitario, sino un diseño de país que olvide esa concentración tan injusta e ineficiente económicamente.«

Si habla de los millones de dólares de sus hijos sin laburar coincido.

«El otro desafío que vamos a tener, obviamente, va a ser la economía. Sergio decía que la economía va a crecer en el 2021. Pero ojo: yo no quiero que ese crecimiento se lo queden 3 o 4 vivos nada más.«

¿Quién es Sergio? ah ya se! el que está ahí. Nooo, ella quiere que el crecimiento sea todo de ella, como siempre. O llama vivos a los que producen? No me queda clara esta parte.

«Y para esto me parece que hay que alinear salarios y jubilaciones, precios -sobre todo los de los alimentos- y tarifas.»

Bueno, alinear ya implica con claridad su línea señora. Fascismo puro.

«Argentina es el lugar donde mueren todas las teorías económicas. Acá la actividad económica la mueve la demanda. Y a la demanda no hay otra manera de hacerla que a través de salarios, jubilaciones, y con precios de alimentos accesibles. «

Ni se le cruza la generación de riqueza, empleo genuino no estatal, o algo que tenga que ver con trabajar no?

«No estoy diciendo nada que no se pueda hacer. Con 12 años y medio en la República Argentina lo hicimos. Y por eso, además de por la unidad, volvimos.»

Ah, no volvieron para que usted no vaya presa? Si hubieran hecho algo en esos 12 años y medio no estaríamos así benemérita.

«Axel debe ser el primer ministro de Economía de la Argentina que gana una elección tan importante como la provincia de Buenos Aires. Todos los que lo intentaron fracasaron. ¿Saben por qué? Porque hay una memoria de la sociedad.«

Si tuviéramos memoria, alguien que no debería tener cargos públicos no hubiera dado este discurso y Axel estaría en su casita hablando pavadas sin parar.

«Hubo una unidad que fue fundamental, pero si hubiésemos estado todos juntos, y la gente hubiera vivido mal los 12 años y medio que estuvimos, tampoco nos hubieran votado. «

Te encargaste de que nadie crezca, nadie piense, nadie pueda vivir sino de la teta del estado para que te voten.

«Es necesario que pongamos mucho esfuerzo el año que viene para que los precios de los alimentos, los salarios, las tarifas vuelvan a alinearse en un círculo virtuoso que permita aumentar la demanda y la actividad económica. «

La verdad, para hablar al pepe son genios, crean frases sarasas como ésta por doquier, encárguense de no robar con eso ya mejoramos. O expliquen tema Pfizer al menos.

«Cuando no nos pueden parar ni en el Senado ni en la Cámara de Diputados, se van a los juzgados. Porque ojo, que nadie se engañe: el famoso lawfare no es solamente para estigmatizar a los dirigentes populares, es para disciplinar a los políticos, para que nadie se anime a hacer lo que tiene que hacer

O sea, cuando quieren hacer lo que se les canta como si no hubiera democracia ni división de poderes, según la señora, hay que dejarlos. Usted señora, no tiene idea de lo que significa la palabra, el trabajo, la norma, la república. Y la poca idea que tiene la usa para destruirla y salvarse.

«Les digo a todos y a todas: todos aquellos que tengan miedo, o que no se animan, por favor, hay otras ocupaciones además de ser ministros, ministras, legisladores, legisladoras. Vayan a buscar otro laburo. Necesitamos gente que los sillones que ocupe como ministro, ministra, legislador o legisladora, sea para representar los intereses del pueblo.»

Listo, le tomo la palabra, ¿Cuándo se va?

Las citas son textuales del discurso de ayer, las acotaciones producto de mi libertad.

Diario de Cuarentena: Necesitamos una victoria

…así son las cosas, hermano.
Alguna vez recordaremos esto
nosotros mismos no lo podremos creer .
Pero ahora necesitamos una victoria.
Una para todos, no vamos a regatear…

Así reza la canción rusa que solemos escuchar en las películas. Esta canción, compuesta por Bulat Okudzhava, es, hoy en día un auténtico himno en honor a la victoria. Y nuestro gobierno, que miente descaradamente sobre la vacuna rusa y sobre las otras, parece estar necesitando lo mismo.

Por que así son las cosas, y alguna vez sin poder creerlo, recordaremos esto como uno de los momentos más siniestros y oscuros de nuestra historia, uno en el que se celebra la muerte abortista en medio de muertes reales, en el que se habla de sanitarismo mientras se negocia la vida, y además uno en el que la mitad de la población fue cómplice, por miedo, ignorancia o perversión, de la instalación de un régimen en el que está prohibido disentir, en el que los aparatos políticos pagos acosa, la libertad se cercena y la cercanía al totalitarismo abruma. No podemos reunirnos a festejar, pero pueden apilarse en la casa rosada, no podemos despedir nuestros muertos, pero pueden abrazarse en pos de pañuelos verdes o celestes. No podemos relajarnos ni vivir, no vaya a ser cosa que recordemos la alegría, el amor y la capacidad creativa y nos demos cuenta que es hora de no regatear con nuestro país, por que necesitamos una victoria, pero una para todos.

Diario de Cuarentena: ¿Dogma o conveniencia?

Una amiga me puso en el camino la idea de que la gente afín a este gobierno totalitario y caótico defiende un dogma a rajatabla. Y entonces, como siempre que hablo con gente interesante, no pude parar de pensar y repensar esto, dado que si hay algo que me horroriza es la falta de tensión en sus dichos y en sus seguidores.

Hay creencias que como tales no pueden discutirse.

Para personas que liberales, interesadas en cuestionar, y que no tenemos la particular devoción de otras por los dogmas, nos parece una locura. Pero allí fui y comencé a tratar de dilucidar esta cuestión.

Azorada empecé a a ver que cada militante dogmático tiene como contrapartida su pago.

Increíble, solo entre la gente que me rodea todos el porcentaje de trabajos públicos, obtenidos además en los últimos dos gobiernos de los Kirchner/Fernández, supera el 80 por ciento. Si a eso le sumamos subsidios o planes entre los fervientes admiradores de éste relato dogmático llegamos sin miedo al 100 por ciento.

Así vemos que clubes que no contienen a nadie obtienen subsidios impresionantes, aún cuando sus asistente no superan las veinte personas, o que en organismos públicos como Anses, Universidad, Arba, Afip, Tribunales, etc, ingresan personas carentes de la idoneidad necesaria, agrandando un estado elefantiásico con la única virtud de ser fieles a un dogma populista que se parece más a una película distópica que aun ideario político.

Entonces, después de mi breve análisis, tendré que cuestionar a mi amiga, porque tengo serias dudas que más que de dogma se trata de conveniencia.

Claro que los sueldos y las concesiones a los creyentes las pagamos todos, con nuestros impuestos.

Me dio asco, y eso sin hablar del lamentable ministerio de la menstruación, una especie de poli foro que no representa a la mayoría de las mujeres.

Diario de cuarentena: Divididos

Hoy me topé , porque me avisó alguien que no conozco que me denuncia un periodista local por plagio en una nota publicada en La Verdad, una de las tantas en las que aludo a los males del populismo. Quiero informarle a el señor que no soy presidente de SADE, si dice ser periodista debería saberlo, y por otra parte que desde Smith y otros tantos muchos pensamos igual sobre el populismo, sobre ese uso de los de arriba y los de abajo y sobre muchas cuestiones. Le agradezco sí, haber conocido una página y autor que no conocía, habla de la Unión Europea y denosta al populismo. Me impresiona el resentimiento y no es casual que justamente ahora, aparezca esto. Agradezco también la foto tostada, me encanta el sol, y vieja y le diría que sería ético consultar a la persona que uno va a agraviar, pero es mucho pedir. Cuando uno habla sabe que habrá de éstos, y me los banco. No me voy a callar.

Me sirve de puntapié para el tema que quiero plantear en el diario de cuarentena de hoy, que es el de estar tan divididos, tan odiados que no queremos al otro, ese otro es alguien con quien compartimos vida y amores, camisetas, ciudad, y tal vez deseos. Es triste, que la pelea sea entre humanos y no entre ideas, que los claro oscuros se vuelvan grises donde quieren ensuciar a todos por igual. No es lo mismo un aborto por una causa que por otra, una elección o un fraude, un hombre de bien que trabaja y un mantenido, no es lo mismo. No somos todos lo mismo. Pero podemos estar más unidos, si queremos que nuestros hijos se sientan con futuro, el ejemplo debemos darlo nosotros. y lo que hasta ahora hemos dado es miedo.

La canción de Amedo y Mollo dice:

La prensa del Dios lleva poster central
El bien y el mal definen por penal
Fia «la chapita» porrón en Palomar
Cruzando la vía pa’ poderla pasar¿

Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves?
Cuando la mentira es la verdad
¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves?
Cuando la mentira es la verdad

Tal vez el que me mira con tanto odio está viendo su mentira. Tal vez sea verdad.

Diario de Cuarentena: Amor con alas

Hoy cumple años el hombre con el que comparto mi vida. No es un tipo perfecto, no brilla solo, ni es estrella fulgurante o adonis. No hemos sido siempre felices y la vida se encargó de que probáramos el éxito y el fracaso. No juega en primera ni pretende hacerlo. Pero es el tipo que elijo. Mi compañero, ese que hace treinta años la pelea conmigo. El del mate a la mañana, las hormigas en las plantas, los abrazos interminables y los ronquidos a dúo.

Es mi amor, un amor con alas, de esos que no pretenden atar sino acompañar. Que permiten el vuelo propio, se alejan a veces para sanar heridas y vuelven solos, porque saben que hay sostén. Y este amor nuestro, es nuestro hogar. En él criamos hijos para que vuelen, destinamos noches a los sueños y también nos volvimos locos de pasión.

Treinta años de festejar juntos tu nacimiento, mi amor, ha sido un reto: a veces con fideos con queso y otras como hoy, con un asado hecho por tus manos veterinarias y mías. Cuánto aprendimos en esto de amarnos, cuántos amores nos abrazaron. Porque si se tiene un amor con alas como el nuestro, no es un amor lineal, aburrido, o siempre perfecto.

Nuestro amor es real, y ha sido todo lo que fuimos, engordó con nosotros, parió lo suyo, se estremeció de placer y agonizó casi hasta la muerte. Pero nunca dejó de ser nuestro. Por eso festejar tu cumpleaños es para mí festejar el amor. El posible, ese que sabe más de contener que de soltar y que se muestra tal cual es sin miedo, relajado, porque al lado de ese amor pasado, está el presente y el que vendrá para sorprendernos juntos. Nuestro amor se transforma, vuela y se posa para siempre en una vida de a dos. Te amo.

Diario de Cuarentena: ¿Aborto seguro para quién?

Tengo muchas cosas para decir sobre este tema, pero también sentimientos. El principal es de tristeza. Una tristeza profunda que no se basa en creencias, sino en el dolor tremendo de haber perdido un hijo. De saber lo desgarrante que fue, pero no sólo para mí, que fui su madre, sino para Marcelo, su papá. Entonces cuando se trata de aborto se juegan más que principios progresistas. Se juega nuestra identidad.

Vivimos diciendo que somos latinos, que somos la patria grande, que pin que pan. Qué mujer latinoamericana se siente identificada realmente con abortar. Hablo de los originarios, aquellos que decimos queremos defender y hasta identificarnos. Por otro lado, se dice que es por las muertes de mujeres que por supuesto ninguna debe morir por un aborto ilegal. Pero partamos de que no deberían hacerse abortos ilegales. Que hay métodos anticonceptivos y que las acciones en la vida deben tener consecuencias.

Así estamos por el está todo bien de las últimas décadas. Se dice que es un tema de salud pública, pero en la Argentina el aborto está despenalizado desde 1921 por causales: es decir, en los casos en que el embarazo fuera producto de una violación o pusiera en riesgo la salud integral de la persona gestante. Lo que el nuevo proyecto legaliza y enfoca desde la salud pública es la posibilidad de interrumpir voluntariamente el embarazo. Además, realiza modificaciones en el Código Penal. 

Es decir una mujer decide sobre el derecho de otra vida. No debe explicitar motivo, no tiene que haberlo, entonces me planteo: ¿aborto seguro para quién? Para la vida del bebé no hay protección ni derechos ni seguridad. Se garantiza el derecho a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo con el solo requerimiento de la mujer o persona gestante hasta la semana catorce (14), inclusive, del proceso gestacional.

Todas las madres sabemos que a esa altura tenemos un bebé en nuestro cuerpo, uno que sentimos, uno que late, una vida. Y esa vida, se concibió de a dos. Hay una voz que tampoco parece tener derechos. La paterna. Coincido con  Cynthia Hotton cuando dice: «Argentina es un país federal y esta es una agenda de las clases más altas y de las grandes ciudades”. Y la verdad es que no quiero que mis impuestos paguen abortos a chicas que no previenen sus actos. Tampoco quiero que vayan presas, por eso, aún en la clandestinidad, prefiero despenalizarlo y que la conciencia personal las asista.

Prefiero salvar las dos vidas.

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito dice textual: Queremos que los derechos sexuales y los derechos reproductivos sean reconocidos como derechos básicos de todas las personas. Para eso, es necesario garantizar el acceso universal a los servicios públicos de salud y educación que los sostienen. Pero no consideran persona al hijo por nacer, ni al padre. Es gregario.

No conozco a ninguna mujer de trabajadora, humilde, que piense en abortar, mucho menos que se niegue a seguir con un embarazo que implique un hijo diferente. Como en muchos temas en Argentina, una minoría, ahora apoyada por el gobierno que quiere sumar puntos a su fracasado proyecto político, una minoría que piensa que la vida no vale la pena, y la subordina a deseos egoístas, es probable que imponga una ley mala, sin reflexión y sin consenso federal.

Es cierto que no obliga a abortar a quien no lo desee, pero obliga a pagarlo. Es cierto que mueren mujeres por abortar fuera de la ley, pero hay métodos anticonceptivos y en último caso adopción. Es cierto que es nuestro cuerpo femenino, pero también hay espermas masculinos que dieron junto a nuestro óvulos origen a la vida. No hubiéramos nacido ninguno de los que agitamos pañuelos verdes o celeste si nuestras madres pensaran como quieren obligarnos a pensar.

Nunca estaré a favor de ninguna muerte. Deseo salvar las dos vida. Apruebo la despenalización. No acuerdo con la gratuidad. No tenemos porqué pagar todos las decisiones personales.

Por último, en un año lleno de muertes, tratar este proyecto en un momento en el que hay una crisis sanitaria y económica terrible, claramente demuestra o una irresponsabilidad o una necesidad de entretenernos con un debate que no nos lleva a ningún lado. Perdón, en realidad, un debate que nos divide aún más.

Diario de Cuarentena: Hegemonías del Siglo XXI en Argentina

La hegemonía cultural es un concepto que corre en paralelo a lo que el sociólogo Pierre Bourdieu llamaba violencia simbólica, que designa la dominación de la sociedad, culturalmente diversa, por la clase dominante, cuya posición frente al mundo—creencias, moral, explicaciones, percepciones, instituciones, valores o costumbres— se transforma en la norma cultural aceptada y en la ideología dominante, válida y universal.

La hegemonía cultural justifica el statu quo social, político y económico como natural e inevitable, perpetuo y beneficioso para todo el mundo, en lugar de presentarlo como una construcción social que beneficia únicamente a la clase dominante. En filosofía y sociología, el término hegemonía cultural tiene connotaciones derivadas de la palabra griega ἡγεμονία, que indica liderazgo y gobierno.

En política, hegemonía es el método geopolítico de dominación indirecta, en el que el estado hegemónico gobierna a los subordinados, bajo la amenaza de intervención como un medio implícito de poder, más que por la fuerza directa es decir invasión.

En el mundo de hoy, parece ser que si no sos abortista, populista, progresista, si no decís muchas veces los y las aunque arruines el lenguaje e incluso si no utilizas los supuestamente inclusivos e y x o @, nuevas hegemonías culturales derivadas del gobierno o gobiernos de pseudo izquierda, sos un reaccionario. Sin embargo yo creo que mantener principios, no caer en las estúpidas convenciones propuestas que no resuelven inequidades sino que las titulan distinto, es la verdadera revolución.

La hegemonía cultural es un término desarrollado por Antonio Gramsci para analizar las clases sociales y la superestructura. Proponía que las normas culturales vigentes de una sociedad son impuestas por la clase dominante (hegemonía cultural burguesa), de manera que no deberían percibirse como naturales o inevitables, sino reconocidas como una construcción social artificial y como instrumentos de dominación de clase. Esta práctica sería indispensable para una liberación política e intelectual del proletariado, reivindicando y creando su propia cultura de clase. Y por primera vez en mi vida coincido con Gramsci, claro que no creo que sea el liberalismo ni el capitalismo la hegemonía cultural que nos quieren imponer, sino todo lo contrario. De hecho, hablar de capitalismo o liberalismo puede producir exclusiones tremendas en la sociedad y en el mundo cultural. Entonces, padecemos un poder hegemónico que promueve un solo discurso posible uno que hable con e como si eso resolviera cuestiones de fondo, que es abortista no importa como, que habla en nombre del pobre aunque se haya enriquecido a costa de ellos y que promueve la vagancia y la ignorancia como forma de vida.

Cuando Habermas cuestiona la idea de opinión pública, la idea que está detrás es la misma: la cultura es un poderoso inmovilizador de la capacidad reinventiva de los pueblos y sus valores son la manera en que todo orden burgués se perpetúa más allá de los lamentos de elementos más ortodoxos de distintas tendencias económicas capitalistas. Sin embargo, él mismo declara no trabajar en ese sentido y declina abandonar la cultura burguesa en pos de un proyecto invisible, pese a ser un pensador de la Escuela crítica. Entonces ¿no suena remanido pensar que sólo el capitalismo es la miseria del mundo? ¿Cuál sería la burguesía?, la de los políticos millonarios y el pueblo pobre? la de los pequeños empresarios? Porque en estos regímenes populistas los privilegiados no son los trabajadores privados, por el contrario.

En la latinoamericación, el problema se radicaliza. El Mercado adopta un sitial maldito -incluso discursivamente – y el dominio populista profundiza la manera en que el populismo se transforma en la única manera de entender el desarrollo de la especie humana. Para autores contemporáneos que trabajan el tema de hegemonía y cultura (Noam Chomsky, Ignacio Ramonet, Samir Amin), la globalización extiende el control de la minoría privilegiada contra la mayoría subordinada en un marco en el cual se anexa progresivamente el pensamiento desregulado de Mercado con un proyecto cultural hegemónico en el planeta. Pero también es una radicalización. Ni el mercado por si solo, ni el estado sobreprotector y alienante son factores de desarrollo. Siempre la humanidad y los pensadores terminan siendo corrompidos por sus propios egos. La salida siempre es el equilibrio, la hegemonía es una palabra que ha dañado la trama social, que se ha utilizado para demonizar o entronizar ideales mezquinos. Y no hay cultura posible, ni identidad, ni construcción cultural si no están todas las miradas incluidas.

¿O cuando de populismos se trata no hay hegemonías? Lenguaje inclusivo, pañuelo verde, odio al macho y amor a lo queer parecen ser hoy conditio sine qua non para pertenecer a una élite cultural que tiene la verdad en un puño. Habemos otros y también somos y hacemos cultura. Alcemos la voz.

Diario de Cuarentena: Un nuevo contrato social

La idea de naturaleza humana de Locke donde el hombre es una criatura de Dios, por lo que el hombre no puede destruir su vida ni la de los demás hombres pues no le pertenece, sino que le pertenece a Dios. El hombre tiene el derecho y el deber de conservar su vida. Así mismo, el hombre no es súbdito de ningún otro hombre, sino que es libre, parece haber perecido en los aguantaderos de la política. Pero, dado la tremenda crisis social que padecemos, es probable que hay llegado la hora de resignificar todo esto.

Si la naturaleza humana lleva inserta el derecho y el deber de preservar su vida, ¿para qué hace falta una comunidad?

Para Locke podía darse que nadie cumpliera ese derecho y ese deber, y en caso de conflicto en su cumplimiento la naturaleza humana no cuenta con la existencia de una autoridad que lo dirimiera, por lo que la comunidad trataría de suplir esas carencias del estado de naturaleza: la existencia de una autoridad que juzgue en caso de conflicto.

Se trataba entonces, de hacer un contrato que funde un orden social o civil que atienda exclusivamente a suplir esas carencias del estado de naturaleza, es decir, aplicar una justicia o una autoridad que diga, en caso de choque entre dos individuos, qué se debe hacer. Por consiguiente, siempre que cierta cantidad de hombres se unieran en una sociedad, renunciando cada uno de ellos al poder ejecutivo que les otorga la ley natural en favor de la comunidad, allí y sólo allí habrá una sociedad política o civil. Lo que nos ocurre hoy es que no creemos en la aplicación de justicia y que hemos roto nuestro orden social.

En el pacto social se dictan unas normas que sean la continuidad de las leyes naturales y que consistirán en el reconocimiento de los fines de la naturaleza de hombres libres e iguales, a asegurar los derechos de la libertad, la igualdad, la vida y la propiedad. Exactamente son todos los derechos que hoy ya no están sintiéndose inalienables sino cuestionados.

Sólo una sociedad será civil o política cuando cada uno de los individuos renuncia al poder de ejecutar la ley natural. Lo ejecutará la comunidad y los órganos de la comunidad. En el estado de naturaleza es cada individuo quien juzga las leyes de la naturaleza. En la sociedad civil, por el contrario, es una autoridad, un juez, quien las juzga y quien dictamina quién se ha saltado las leyes. Y esa autoridad ha de ser un parlamento  como un conjunto de representantes de la comunidad. Como crítica principal a Hobbes, si hubiera un poder absoluto por encima de la comunidad, para Locke, realmente no se habría salido del estado de naturaleza, pues en la monarquía absoluta, al confundirse los poderes, no hay imparcialidad por parte de éste y no hay manera de apelar o recurrir su sentencia, con lo que su existencia es incompatible con la existencia de una sociedad civil. Para que haya sociedad civil tiene que haber un juez separado del poder ejecutivo (al considerarse todos los hombres como iguales, se entiende como el poder de ejecutar de cada uno de los individuos, considerándose al monarca absoluto como otro ejecutor más de poder) que sea imparcial respecto a los mitigantes. Bueno, en nuestra vida actual, en la Argentina se quiere trasgredir esa autoridad, se la descalifica y hasta se la pretende dirigir desde el gobierno, desconociendo la independencia de poderes.

To lo que ocurre actualmente es  incompatible con la sociedad civil, y, por tanto, que no es una forma de gobierno civilizada. El fin de la sociedad civil es evitar y remediar los inconvenientes del estado de naturaleza que se siguen precisamente cuando cada hombre es juez y parte en sus propios asuntos, y ese remedio lo busca en la instauración de una autoridad reconocida, a la que cualquiera pueda recurrir cuando sufre una injuria, o se ve envuelto en una disputa, y a la que todos los miembros de la sociedad deben respetar. Cuando, como se pretende hoy día, no se respetan las decisiones de autoridad es que todavía estamos en el estado de naturaleza. Y eso es, precisamente, lo que ocurre con cualquier absolutismo.

Tenemos que reformular nuestro contrato social para tener un estado justo que no castigue al ciudadano. sería bueno recordar los dos procesos que Locke distingue en la formación del contrato social:

1º Contrato de la formación de la sociedad, donde se crea la comunidad que supera el estado de naturaleza;

2º Contrato de la formación del gobierno, donde se crea la relación entre gobernante y gobernado.

Ambos están fallando. El segundo en especial se quiebra día a día. La política debe dar respuesta. Los ciudadanos debemos exigirla.

Diario de Cuarentena: Tirando Manteca al Techo

La Editorial Proa y SADE Nacional, propusieron jornadas de lectura y una de las obras seleccionadas es Tirando manteca al techo de Roberto Alifano, un prócer viviente de la literatura, periodista, escritor, amigo de Jorge Luis Borges, traductor de Hesse y el sobreviviente de muchas voces trascendentales de la historia Argentina. Nunca lo había leído y no puedo parar de hacerlo. En esta obra cuenta la vida de Macoco de Álzaga y Unzué, pero con esa excusa recorre la historia y nos enriquece.

Fascinante personaje mecenas del cine, campeón de carreras de automóviles, cazador de cebras y elefantes, fabuloso seductor de las más rutilantes estrellas de Hollywood, el argentino Martín Máximo Pablo de Álzaga y Unzué (1901-1982), conocido como Macoco, resignifica la belle époque atardecida, signada por la necesidad de acortar distancias. De ahí los aparatosos viajes del jet set rioplatense, de un país brillante en los locos años veinte, con viajes en vapores de lujo; o la afición por las carreras de coches y temerarios vuelos, cuando la aviación era un inicio.

Acaso la realización de los deseos continua y sin peros, requería la velocidad, pero lo cierto es que se vivía a mil, como si se supiera que el choque era el final anticipado. Fue literalmente socio de Al Capone, con él abrió el célebre Marocco, el renombrado cabaré de Nueva York, Macoco, un ser caprichoso y abundante, dio lugar a la célebre frase: riche comme un argentin.

Vestía con trajes a medida, buscaba ser celebridad, y lo fue en su estilo. Macoco pululaba los salones de la más exclusiva sociedad europea y norteamericana de su época con la arrogancia argentina en la mano. Tanto que Howard Hughes le propuso entrar en el negocio del cine donde ambos, financiaron la carrera de muchas de las divas del celuloide. Ginger Rogers entre ella. Todo esto nos cuenta Roberto Alifano (Buenos Aires, 1943), conocido narrador y poeta, especialista en la obra de Borges. Pero también nos cuenta como eran los políticos y la vida de esa pisada belle époque con una prosa ágil, amena y fluida, jugando con diálogos y testimonios del protagonista, a los que suma brillante, comentarios y opiniones, y así Alifano nos pone a pensar sobre lo que significó para Argentina ser ese granero inagotable y el primer productor de carnes en el mundo.

En esa cuestión cuando grandes hombres forjaron riqueza, algunos hijos privilegiados, como Macoco, se entregaron a un lujo desenfrenado y sin límites, casi fantasioso. El autor lo muestra como un niño malcriado cuya desgracia fue precisamente la inmensa fortuna que no ganó, y dilapidó. Solo protegió a artistas, escritores y estrellas, como si no tuviera otra cuestión más que ahuyentar el aburrimiento. Modificó el destino Scott Fitzgerald a quien ayudó encargándole artículos para las revistas que él financiaba,tal vez sin leerlos. La leyenda cuenta que las fiestas de Macoco le inspiraron al escritor la atmósfera de El gran Gatsby y que él mismo le sirvió de modelo para su protagonista. La pregunta del autor parece ser ¿Y qué quedó de aquellos años?

Ahí está, la fotografía de Macoco con unos muchachos, muchachones, que tiran manteca al techo o maltratan a un hipopótamo como niños malditos . Trajeados, el cabello engominado, perfumados, sin duda, dispuestos a devorarse el mundo.

Roberto Alifano captó la atmósfera de esa fotografía, el esplendor de un instante en el que Argentina parecía tenerlo todo al alcance de la mano, gracias a un poder y una riqueza que le arrebató la clase política, los vaivenes sociales, el odio, los privilegios y la imprevisibilidad de un país que se autodestruye sin medida. Una novela imperdible que se transforma en biografía de nuestra idiosincrasia marcada por la hipocresía y el poder.

Los invito a los encuentros de lectura de los próximo tres sábados a las 10 de la mañana vía meet. Valen la pena.