Diario de Cuarentena: Vida Sencilla

Estamos en una semana gris, de muchos grises, algunos negros y algunas profundidades ajenas al color. Siete inquietos días donde los que deben hablar callan, y los que hablan quiebran en tonos desagradables. Un par de meses atrás todavía creíamos. Ya no. No hay en quién creer ni en qué. Cuando los de siempre siguen construyendo inequidades y la sociedad toda se debate entre la razón y la locura, yo propongo retomar lo simple. La vida sencilla. La que tiene reglas claras. Un semejante soy yo con otra piel. No nos matemos, no nos robemos, no destruyamos la poca trama social que nos queda. La vida puede ser mejor, más limpia, sin tantos dobleces que nos hieran. No podemos llegar al poder hasta las próximas elecciones, pero podemos ser buenos ciudadanos, buenos vecinos. Comprender al otro en vez de juzgarlo. Escuchar al que disiente y no denostar, buscar el punto de coincidencia para construir desde allí. Comprender que la diversidad es la riqueza, y que si nos mantenemos en la ignorancia del otro, nos volvemos ignorante. Estos últimos meses, les cuento, he padecido muchas agresiones, solamente por disentir. Por no apoyar un proyecto que para mí, y a los hechos me remito, nos lleva al derrumbe. Pero no agrego a quienes lo profesan, solo digo lo que pienso. Eso hace que sea mucho más indeseable en mis ámbitos que hace seis meses o siete atrás. Pero no importa. No siempre las personas comprenden las diferencias, o las respetan. SIn embargo, sigo en pos de un mundo donde el otro, distinto, variopinto, estimado, sea tan importante como yo. Una vida en la que no irriten los hechos ciertos, y en la que no construyamos post verdades para pertenecer. Octavio Paz escribió como nadie de que se trata «La Vida Sencilla»

Llamar al pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida,
bailar el baile sin perder el paso,
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes, papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento?
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos…
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos y del polvo.

Diario de Cuarentena: No te arrodilles

Un día más de este año de cuarentena. Un día nuevo de desilusiones antiguas. Otra vez siento que sigo luchando por lo mismo que lo hacía a los 18, cuando en el 83 creía que íbamos a cambiar el destino de la patria. Sin embargo, la inequidad pasó de mano en mano para acentuarse. Y seguimos sin comprender que la solución no es populista. Santiago Kovadloff define muy bien nuestra situación: «La reducción al Estado prebendario de la iniciativa privada, de las instituciones de la República no tiene otra finalidad que instaurar modalidades autoritarias de poder: la palabra única, el silencio general, el «yo» que se dice vocero del «nosotros». El populismo no es peligroso porque ayuda a los pobres, sino porque los explota; el populismo no es peligroso porque es de derecha o de izquierda, sino porque es autoritario en cualquiera de sus formas y aspira a reducir la ley al poder del mandatario». Y en eso estamos.

Nunca comprendí el sostén y defensa del populismo que la mayoría de los intelectuales argentinos y de las personas de la cultura hacen. Tenemos un país con pasado, lleno de ricas historias de construcción y de trabajo, que demuestran que la única limitación es la falta de educación. No rifemos nuestro porvenir. El pueblo debe educarse si quiere tener libertad y porvenir, de lo contrario está condenado a dar vuelta en círculos, a la chatura humillante y dependiente del estado y a la constante frustración. Ayer escuchaba a periodistas sosteniendo barbaridades, a políticos defendiendo posturas absolutistas con improperios, a ciudadanos sin palabras para definir lo que viven. El disenso parece ser mala palabra, no obstante eso, somos responsables. Vos y yo y todos los ciudadanos que ponemos con nuestro voto a gente inescrupulosa en el poder, no importa el partido, hay personas valiosas de todos los colores. Elijamos bien, elijamos sin miedo, sin odios. Nos va a salvar la educación, que es la solución a todos los problemas. Si sos humilde, educate, si sos de izquierda, educate, si sos de clase media, educate, si sos de centro, educate, si sos peronista, educate, si sos liberal, educate, si sos radical o de cambiemos, educate, si sos socialista, educate, si sos rico, educate. La educación nos puede salvar de la violencia, de la falta de empatía del odio abusivo que los corruptos quieren generar en el pueblo. Educate siempre y por favor, no te arrodilles.

Diario de Cuarentena: Ruido

“Para quien tiene miedo, todo son ruidos.”
SÓFOCLES

Pongo en juego el día de ayer. A 125 días de la cuarentena, nuestra ciudad está en fase 5, por ahora, porque la inequidad llega hasta las arbitrarias fases. Este absolutismo aciago que nos rige los últimos meses , ya más de cuatro, parece escrito por Mariana Enríquez o algún otro maestro del terror. La noche de ayer. Día del amigo, hijo de 21 años. Primera salida en 125 días. Birrería con cuatro amigos. Aunque no dije nada, hasta lo alenté al festejo, sentí miedo.

Me quedé con esa sensación en la boca del estómago que tenemos las madres cuando los hijos salen, y lo resolví comiendo unos cereales -estoy tratando de ser saludable- y viendo una serie muy mala, pero es lo que va quedando por ver. Cuando llegó le dije como autómata: lavate las manos. Y ahí el miedo fue peor. Me dí miedo. ¿Qué estoy haciendo? Sí, amigos lectores, caí en la maquinaria propagandista maquiavélica de este gobierno. Tuve miedo por mi hijo, a pesar de estar en fase 5 (que no se aún porqué está tan cerca de la 3) y de combatir la construcción del temor y la falta de libertades. El engranaje del miedo nos pega donde está depositado nuestro amor. Por eso usan el miedo para que este pueblo siga quieto a pesar de las atroces políticas públicas, de la denigrante situación a la que nos someten y de la destrucción del país en pos de salvar algunas pocas cuestiones personales de dirigentes sin ética. Porque el miedo es ruido y aturde, confunde y altera las propias creencias.

Ya lo dijo Aristóteles: el miedo siempre permanece. Un hombre puede destruir todo lo que tiene dentro de sí mismo, el amor y el odio y las creencias, e incluso la duda; pero mientras se apega a la vida no puede destruir el miedo.

Toda la lógica que apliqué, en una ciudad con dos casos y sabiendo que estamos ante una pandemia exagerada por intereses políticos internacionales, y aprovechada por el licencioso gobierno nacional; no alcanzó para frenar el miedo creado tras cuatro meses de encierro totalitario. Me considero liberal, y respeto al liberalismo como la ideología que nació contra el miedo,  liberalidad que se encuentra hoy abatida ante el resurgimiento de un fascismo rejuvenecido y tecnologizado. Aunque no fui vehemente en transmitirlo, lo sentí. Y pienso trabajar en ese miedo para construir una libertad más firme, por mis hijos y por los hijos de otros. El miedo somete. Seamos libres.

Diario de Cuarentena: Los pasos perdidos

«Había grandes lagunas de semanas y semanas en la crónica de mi propio existir; temporadas que no me dejaban un recuerdo válido, la huella de una sensación excepcional, una emoción duradera; días en que todo gesto me producía la obsesionante impresión de haberlo hecho antes en circunstancias idénticas -de haberme sentado en el mismo rincón, de haber contado la misma historia, mirando al velero preso en el cristal de un pisapapel. Cuando se festejaba mi cumpleaños en medio de las mismas caras, en los mismos lugares, con la misma canción repetida en coro, me asaltaba invariablemente la idea de que esto sólo difería del cumpleaños anterior en la aparición de una vela más sobre un pastel cuyo saber era idéntico al de la vez pasada. Subiendo y bajando la cuesta de los días, con la misma piedra en el hombro, me sostenía por obra de un impulso adquirido a fuerza de paroxismos -impulso que cedería tarde o temprano, en una fecha que acaso figuraba en el calendario del año en curso-. Pero evadirse de esto, en el mundo que me hubiera tocado en suerte, era tan imposible como tratar de revivir, en estos tiempos, ciertas gestas de heroísmo o de santidad». Alejo Carpentier

Bueno, parece que el país va a comenzar a liberarse de a poco, después de tanta crónica espantada por la desidia y la pereza, Pero, aunque es un gran paso, es un paso que puede ser en falso si no somos capaces de controlar las cuestiones urgentes como sociedad. Parece que quieren reformar la justicia, como no tenemos problemas siguen insistiendo en crear nuevos. Esa manía argenta de tener justicia que coma de la mano del ejecutivo de turno. Por otra parte, le decimos al mundo que no tenemos plan económico, cosa de que se asusten más. A veces cuando hablo con mi familia y amigos que viven en países predecibles, no pueden creer la resistencia de nuestro pueblo. A veces me pregunto si no confunden resistencia con ignorancia.

Comenzamos a andar, con muletas, sin ilusiones y por senderos escabrosos, llenos de obstáculos de todo tipo. Expectantes, ese gran paso dará lugar a otros, para rehacernos, para volver a contar la vida y no la muerte, para descontrolar un poco las emociones, cafetear con amigos, y aún sin abrazarnos, sentir que estamos más cerca de lo natural. Aunque sea un rato de tu día podrá ser diferente. Y en el abanico de sensaciones con sabor a pasado vivido, subiendo con la misma piedra al hombro una y otra vez, tal vez hallemos un dejo de paz.

Diario de Cuarentena: Mito

¨Nada hay fijo en la vida fugitiva: ni dolor infinito, ni alegría eterna, ni impresión
permanente, ni entusiasmo duradero, ni resolución elevada que subsista toda la vida.
Todo se disuelve en el torrente de los años. Los minutos, los innumerables átomos
de
pequeñas cosas, fragmentos de cada una de nuestras acciones¨.
Los dolores del mundo
Arthur Schopenhauer

Un sábado nuevo. Con la sensación de haber sido vivido, no es precisamente un dejá vu, más bien se trata de un hastío proletario producto de tantos días abrasados por el miedo. Descartada la posibilidad de proyectar aquello que no voy a poder cumplir, tiendo a filosofar. Y mientras pongo el lavarropas y veo girar los manteles manchados por los niños envueltos que le compré anoche al Tano, casi que giro con ellos. Me doy una vuelta entera al pasado, revoleo a Grecia y a Roma, me escondo en Platón y tras él, decido plasmar en el diario de hoy la necesidad de derribar mitos que atrofian.

El mito es la historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad. ¿Te suena? En Argentina estamos llenos de mitos. Los creamos como si fueran las ostias con las que comulgamos para seguir respirando. Mitos históricos, mitos actuales, mitos urbanos. Nuestra vice presidenta es uno de ellos. Un mito increíble. Una señora enmascarada en bases importadas, maquillada por demás, con ropa que habla varios idiomas , oros y diamantes que acaricia a otras señoras humildes con canas sin teñir y uñas gastadas, poniendo cara de «yo te voy a salvar» mientras se sube al auto entre guardaespaldas trajeados, envuelta en perfume francés. Que va y viene por el mundo libremente mientras nosotros tenemos controlada la sube. Un mito. Barato, pero mito al fin. Sino, es imposible que alguien le crea. Como lo fué Alfonsín, llamado ahora «padre de la democracia» pero al que en su momento le quemaban las papas y se fue antes de que lo echen. En el cliché, entran Perón, Eva, el Che y unos cuantos más. Ahora,¿ por qué esa necesidad de recurrir al mito? Tal vez en el caso de nuestro país nazcan de la perplejidad.

Vivimos en un mundo que existe inmanente a sí mismo, cuya existencia es tan real como un sueño, porque no hay más que irrealidades en las que nos movemos tratando de creer que son lo que no son. Trascendemos una y otra vez a atroces gobiernos como si fuésemos sujetos volitivos que todo podemos lograr. Pero aunque la voluntad sea la cuestión, aunque sea nuestra «cosa» perseguida, la realidad nos demuestra que estamos en problemas. No nos van a salvar los mitos. Cualquiera sea su género.

Es posible que como sociedad, hayamos buscado una suerte de “salvación”, pero ésta solo quedó en el discurso. En la larga exploración dentro de los terrenos mitológicos que hemos ido sosteniendo en nuestra democracia, atesoramos el costado estético de los mitos construidos más que lo relativo a las políticas de estado y a los contenidos. Por lo tanto, no es posible hablar de ningún dogma o nada que fuera palpable y redima a nuestros mitos de cartapesta. Tampoco es posible siquiera afirmar, que alguno de ellos fue en busca de redención espiritual a través de lo religioso o lo mitológico. De ellos, solo se perpetúa su razón estética como poderosa metáfora.

Cuando termina el lavado, saco la ropa y la tiendo, tratando dejar correr en ese gesto, la historia mojada de traiciones que tal vez nos merezcamos.

Diario de Cuarentena: Olvido

Buen día. Me siento mejor. La verdad aflora. Y cada vez se hace más difícil tapar el cielo con los banderines del populismo. Lástima que para eso , y para que se empiece a comprender lo que ocurre, hayan devastado la moral social y la economía de una nación, además de debilitar la república. Con una emisión alevosa no se logra sostener a nadie. Con todos los aparatos del poder a mano no pueden contener la libertad de los ciudadanos. Porque uno no puede dejar de vivir por las dudas. Y encima, el por las dudas llega igual. Porque si de virus se trata, el encierro en masa, además de obsoleto es inadecuado, lo que sirve es la inteligencia sanitaria que parece que no existe en quienes asesoraron al presidente. Como si fuera poco, su propia coalición lo destroza, los sindicatos de siempre comienzan con las tropelías, y los estados provinciales se alzan con la justicia y todo lo que les quede cerca. Bien expuestos. Y cuando uno queda así, desnudo ante el pueblo, las cosas cambian.

No hay más que ver los números para saber que los planes cavernícolas fracasaron, y eso que son números falaces porque se mide diez veces menos de lo recomendado. Y como el país está parado, y se ocuparon de que no podamos pensar en nada que no sea COVID, la gente comenzó a reflexionar. Y los pensamientos pueden ser críticos. Pero atenti. Con Vicentín- y dejo por escrito que no me interesa la cuestión privada de Vicentín porque está en la justicia- fueron tan obvios que la gente habló y doblegó un DNU. Y transformaron una empresa en concurso en un símbolo social. Uno de muchos. Ahora parece que también cambiaron la mirada sobre la dictadura venezolana. Al menos el presidente. Aunque como cambia de parecer seguido, habrá que ver. Recuerdo hace un tiempo atrás el horror ante los países con 100000 contagios reales, cuando teníamos 1000 y nos encerraban con candado. Ahora superamos los 115000 y abren la cuarentena. Me parece que la ruleta debe ser el parámetro usado para tomar decisiones. Todas de muy baja eficacia. Con golpes bajos propagandísticos, como esas horribles camas de campaña en las publicidades que espero sean un recuerdo enmarañado

Pobre diario mío, harto de leer tanta pena. Pero salvo expresarme, y contarte lo que siento, manifestarme cuando lo considero, y exigir mis derechos en cada oportunidad que los siento avasallados no puedo hacer. Los que pueden son los responsables de la nación. Y deberán responder por sus actos. Porque tengo muy en claro que son los representantes del pueblo, no los dueños. Y el país va a superar el 55% de indice de pobreza en poco tiempo. La pobreza mata. Con seguridad. EL hambre mata. No alcanzaran los asistencialismo ni las ollas populares. Me avergüenza la dirigencia argentina, tan afecta a las palabras golosas de votos y sin contenido. Me avergüenza el congreso todo, silenciado por pocos. La justicia prebendaria y sometida al poder de turno y la vulgar verborragia de ideologías que se tildan progresistas pero que aquí y en el mundo generaron pobreza e inequidad. Pobresistas, las llamaría. Porque el pueblo queda pobre y ellos millonarios. Tal vez todo esto sirva para que tanto snobismo político quede definitivamente en el olvido. Y cito a Borges: «Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón».

Diario de cuarentena: La Vorágine

“Mas yo no compadezco al que no protesta, un temblor de ramas no es rebeldía que me inspire afecto. ¿Por qué no ruge toda la selva y nos aplasta como a reptiles para castigar la explotación vil? ¡Aquí no siento tristeza sino desesperación! ¡Quisiera tener con quién conspirar! ¡Quisiera librar la batalla de las especies, morir en los cataclismos, ver invertidas las fuerzas cósmicas! ¡Si Satán dirigiera esta rebelión!”

 José Eustasio Rivera. La Vorágine, 1924

Es difícil sostener la vida en cuarentena, cuando comienza a superar los cuatro meses. Llenos de faltas de respeto, de odio, de privaciones a la libertad y a los derechos, de ignorancia en el poder y de resentimientos. Cuatro meses perdidos. Por todos. Los ciudadanos perdimos tiempo, dinero, paciencia, salud, afectos, inicios, familiares, abrazos, ilusiones y hasta coherencia. Los gobernantes perdieron la vergüenza.

¿Con qué derecho vienen cuatro meses después del encierro a decirnos que el sistema puede colapsar? Supuestamente nos encerraron fuera de tiempo para que no pase. ¿Cómo pueden ser que abramos en el pico? Sólo si son ineficaces, y es mentira que nos cuidan, que les importamos, que hacen todo por nosotros. El ministro de economía, un tipo de voz suave y cerebro achatado por la repetición de slogans baratos, dice que ahora lo importante es el día a día, ¿ para qué le pagamos muchos sueldos de personas que ganan miserias con lo aportado por años a estos tipos? Mientras en el gobierno se tiran con munición pesada, la Argentina se funde. Supuestamente cuidan a los mayores. Mentira. Los hechos demuestran que están peor. Son nuestra memoria, y los estamos pisando. No solo no son cuidados sino que los dejamos solos, sin la familia, alienados en el mejor de los casos en sus casas. Ven y atienden al delivery pero no a sus hijos.

Por favor, pensemos. Usemos la lógica. Todo lo acontecido y lo que pasa hoy está fuera de la sensatez. No podemos reunirnos (totalitarismo puro) pero sí podemos hacer colas como vacas o tomar distancia entre miles. No podemos permitir que la pandemia sea la excusa para tanta ignominia. Me duele el cuerpo de la bronca que me da. Estamos todos fascinados con Luis Lacalle, que es nada más que sensato. ¿Por qué votamos tan mal? Y cuanto más vuelta le doy más caigo en la misma palabra: Valores. Nos faltan valores.

Si nos da lo mismo la corrupción, y decimos que es mentira la verdad, que no roban los que roban, que es bueno quien es siniestro, solamente para sostener relatos de dudosa ideología, si nos empachamos de pueblo de la boca para afuera pero después los explotamos, los silenciamos, les aseguramos la inmovilidad y la ignorancia, si a los que progresan los odiamos, les quemamos los silos, les secuestramos los hijos; si a un asesinato claramente relacionado con la política y la corrupción, lo dejamos disfrazar de cuestiones amorosas, si desaparecen nuestros hijos y nos callamos, si alienan el cerebro de los jóvenes con drogas y alcohol y miramos de costado, nunca vamos a cambiar.

Los mismos periodistas que hoy se quejan de aprietes, ayudaron a que este gobierno, basado en una gran mentira, acceda al poder. Los mismos que hoy hablan de libertad de prensa, operaron. Y así con cada rubro, los empresarios coimeros, los funcionarios corruptos, los ciudadanos indiferentes. A todos nos faltan valores. No es lo mismo. No da igual. Nuestros compatriotas no pueden ser nuestros enemigos. Hay que consensuar. Los gobernantes y políticos no están a la altura. El pueblo debe hacerlo. Pero con ética, principios, sentido común, empatía, claridad. Con una vorágine de valores.Hay que volver a creer para poder crear.

Diario de Cuarentena: Repetición.

Einstein decía que no podíamos pretender un resultado distinto si hacíamos lo mismo. Pero parece que somos cabezones. Y nos resistimos a la evidencia. Más de lo mismo, una y otra, y otra vez. Pretendemos que el asistencialismo en nombre de gobiernos pero con el dinero de impuestos que pagan los ciudadanos resuelva la falta de ideas y de estadistas que tenemos. O sea seguimos con las mismas recetas, pero ahora les ponemos odio al condimento. Odio al prójimo. Odio al que pudo estudiar, odio al que tiene trabajo, odio al que te lo da, odio al que logró un porvenir. Como si crecer, mejorar, estudiar, esforzarse, tener algo fuera mala palabra. Nivelando siempre para abajo. Un país que produce alimentos con el 55 por ciento de índice de pobreza. Y eso no es culpa del ciudadano ni de empresas privadas. Es exclusiva responsabilidad de los gobiernos. Voy a detallar sólo los que tuvimos desde el 83: Raúl Alfonsín/ Víctor Martínez, desde el 83 al 89, todos sabemos como terminó. Carlos Saúl Menem/Eduardo Duhalde de 1989 a 1995. Y Carlos Menem Carlos Ruckauf desde el 95 al 99, FREJUPO y PJ en cada caso. Fernando de la Rúa desde 1999 al 2001, con la consabida crisis, segundo gobierno radical sin terminar mandato, Adolfo Rodríguez Saá por el Justicialismo durante el 2001 y Eduardo Duhalde por la misma fuerza hasta el 2003, año que asume Néstor Kirchner en segunda vuelta con Daniel Scioli, por el PJ Frente para la Victoria. Luego viene la Presidencia de Cristina Fernández/ Cobos de 2007/2011 y Cristina Fernández/Amado Boudou, de 2011 al 2015 por el PJ Frente para la Victoria. En 2015 asume Macri/Michetti por Cambiemos y en el 2019 nuevamente el PJ con la fórmula Fernández/Fernández. Este recuento nos permite observar que el peronismo gobernó más de veinte años desde la vuelta a la democracia, ¿por qué pensamos que van a hacer algo diferente? ¿no sería un modelo ya probado? Tuvieron tiempo de sobra para mostrar su eficacia. Creo que es hora de dejar atrás concepto binarios limitantes como país. Y comprender que es desde un nuevo diagnóstico que podemos generar un proyecto que de verdad incluya a todos los argentinos. Y que no promueva odio de clases ni de pasados que desde un pensamiento crítico pueden cuestionarse, como siempre podemos hacer con la historia. He votado a dos de estos gobiernos, no tengo problemas partidarios. Pero si creo que hay cuestiones no negociables, una es la honradez, otra la verdad histórica. Basta de Mentiras.

Todos los días quiero escribir un diario positivo. Todos. Pero cada vez cuesta más, el ánimo de la sociedad se expande y nos abraza en una realidad que no podemos soslayar. Al fin de cuentas, soy una mujer más que llora por su patria.

Diario de cuarentena: Me siento bien

¿Cómo andás? Bien ¿y vos? Así de limitado viene nuestro diálogo social por zoom, instagram, video chat, tiktok, telegram, skype, facetime, etc. Esa cuestión moral de sentirnos bien a pesar de todo. Como si los argentinos pasáramos del todo bien y vos a éste país es una mierda, hay que irse; y en el medio no hubiera ninguna opción. Vengo pensando en las respuestas que doy. En tratar de no ser un cliché y tampoco ser una pseudo socióloga pesada que propone pensar y repensar la vida cada cinco minutos. Pero esto de los extremos me ocupa el día de hoy. Y de las falsedades, las ideológicas y otras.

Por ejemplo, ¿alguien puede sentirse bien después de 116 días de cuarentena punitiva? ¿alguien puede sentirse bien espiando y denunciando vecinos? ¿alguien puede sentirse bien tratando de asesinos irresponsables a chicos que quieren ser felices y vivir sin miedos? Lamentablemente la respuesta es sí.

Mucha gente que quiero piensa de ese modo, mucha gente militante también, muchos funcionarios que viven con sueldos cómodos, muchas personas ilustradas. Y ahí es donde me deprimo y digo, que porquería la humanidad. Nos gusta el límite, caminar al borde de lo inmoral y eso que en este país lo inmoral está totalmente permitido. Pero no está todo bien. No da lo mismo. No es igual una cosa que otra. Vale la pena luchar por derechos adquiridos, pese a quien le pese. Me da asco el abuso, las mansiones de grupos militantes que hablan de pueblo, la opulencia corruptiva de la dirigencia, me indigna que se sostenga la inocencia de personas que hablan por el humilde y por la patria pero tienen sus divisas de dudoso origen afuera. No está todo bien, pero éste año, antes de la pandemia, y de la cuarentena cavernícola a la que nos someten, decidí no callar mis ideales y mis principios. Así que me siento bien. Soy republicana hasta la médula y creo que debemos defender nuestros derechos con lo que podamos, por que como decía José Ortega y Gasset: A la república solo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia el porvenir.