Diario de cuarentena: Tapar el árbol

No me gusta herir a quien amo
No me gustar traer el pasado aquí al presente
No me gusta sentirme ausente
Cuando tu vives a mi lado

No me gusta matar las horas
Sonreir si no soy feliz, convertirme tan solo
En un fantasma amante de todos
Vendiéndole el alma al diablo

No me gusta vivir así
AsíAsí como si no doliera,
Así como si no estuviera
Ahogándome en palabras mudas
Con las manos duras de arañar la arena

Partido en once mil pedazos
Callándole la voz del alma a los dos
Asumiéndome un caso perdido

No me gusta herir a quien amo
No me gustar traer el pasado aquí al presente
No me gusta sentirme ausente
Cuando tú vives a mi lado

No me gusta matar las horas
Sonreir si no soy feliz, convertirme tan solo
En un fantasma amante de todos
Vendiéndole el alma al diablo

No me gusta vivir así

Así como si no doliera
Así como si no estuviera
Ahogándome en palabras mudas
Con las manos duras de arañar la arena

Partido en once mil pedazos
Callándole la voz del alma a los dos
Asumiéndome un caso perdido

La suma de las dos mitades
La lágrima alimenta al río
La cura de las vanidades
La luz abriendose camino para dar olvido a las soledades

Así como si no doliera
Así como si no estuviera

Abel Pintos Diego Cantero

Así me siento, en un mundo que quiere tapar el árbol con la mano, un árbol con la sangre de los argentinos. No me gusta vivir así. No quiero este mundo para mis hijos, no lo quiero para mí. Por eso escribo, grito, hablo, sangro, lucho, para cambiar esta cultura anquilosada donde reina la hipocresía y la falta de empatía y de amor.

No me gusta traer el pasado aquí al presente, no me gusta sentirme ausente, sonreír si no soy feliz. En fin, esta letra de canción define los sentires de mi día de hoy, contradictorio, ineficaz, como las vacunas adelantadas y la parálisis gubernamental. No le vendamos más el alma al diablo que tiñe de rojo los árboles del futuro. La suma de las dos mitades es sin dudas, la cura de las vanidades, y tal vez así logremos la luz abriéndose camino.

Diario de Cuarentena: Abrazo cultural

Estoy terminando con éxito un posgrado en FLACSO, una universidad de prestigio pero con clara formación progresista, a diario me proponen leer artículos de Grabois como si estuviera al nivel de Bayardo o García Canclini, por eso comprendo que es necesario poner en tensión la hegemonía de izquierda a la que los alumnos nos vemos sometidos. Claro que eso puedo hacerlo con mi recorrido de vida y de formación, ahora, en el caso de alumnos que se inician en la universidad o de estudiantes primarios o secundarios hay un feroz avasallamiento a la educación en pos de la militancia. Es vergonzoso y debe denunciarse.

Aclarado esto, quiero proponer romper con las cuestiones gramscianas para darnos un abrazo cultural. Gramsci entendía que para lograr el éxito de su propuesta revolucionaria, era necesario cambiar pautas culturales que permitieran echar los cimientos para el crecimiento del nuevo orden. La única posibilidad de cultura era la izquierda y proponía una batalla donde cualquier otra expresión cultural se destruyera.No se lo veía como un avance en la evolución de la cultura, sino como un intento de matar una cultura para reemplazarla por otra. En última instancia, no era la cultura lo que estaba en juego, sino un orden político y económico que debía imponerse por la fuerza para derrotar al orden que se hallara en el poder. Nuevamente pasa esto en Argentina y tanto izquierda como derecha se trenzan en una batalla cultural.

Qué pasaría si en vez de dejarnos usar por supuestos líderes que sólo profesan y presagian destrucción social y cultural, nos proponemos un abrazo, que acepte las diferencias, que promueva el intercambio y se enriquezca con las tensiones propias de un pensamiento libre, no verticalista.

Es hora de recordar a Clemente, y exclamar con fuerza; Un cacho de cultura!

Diario de Cuarentena : Realidades Paralelas.

«Inventar consiste en hacer que las cosas que se hallan paralelas en el espacio se encuentren en el tiempo o viceversa, y que al unirse muestren un hecho nuevo.» —  Vicente Huidobro

Dicen que no hay más cuarentena, pero no podemos hacer muchas de nuestras cosas libremente, dicen que esto o lo otro. en una desesperada soledad de las paralelas que no se encuentran jamás, parafraseando a Umberto Eco. Lo curioso es que lo que no se puede o no funciona es todo aquello que puede hacernos verdaderamente libres: Abren casinos, no abren escuelas. Abren negocios, cierran empresas. Abren comedores, se cierran sueños, abren reuniones, cierran la legislatura. Vivimos en mundos paralelos. Nos prohiben muchas cosas, y las que no, las limitan.

Los medios creen que el país es Capital y AMBA, pero somos mucho más, de hecho es el resto del país quien mantiene a esta zona que paga menos por sus servicios y por su nafta, en otra muestra de las inequidades en paralelo que vivimos en Argentina. Pero los legisladores, los concejales, y los ciudadanos, siempre estamos mirando hacia otro lado. Por eso les sorprende por ejemplo los dichos de la Ministra de Educación Porteña, ¿qué sorprende?, puedo dar fe que hay docentes maravillosos, soy hija de docente y hago docencia, pero basta ver los horrores de los docentes de programas supuestamente educativos de la tv pública para comprender que no estamos nivelando hacia arriba. Y que los nuevos docentes, en general, llegan sin base del secundario y, como otras áreas públicas, por ejemplo seguridad, van por un sueldo seguro, no por vocación. No quieren perfeccionarse, no quieren evaluarse, y son avalados por sinverguenzas gremiales como Baradel que se alía al poder. No vamos a crecer si no crece la formación de nuestros docentes, si no apuntamos a mejorar la educación. Y lo digo en un país de escuelas vacías, que no son reemplazadas por aulas virtuales con cámaras y micrófonos apagados.

En este marco, discutimos impuesto a la riqueza y lo aprobamos en un país fundido y sin trabajo en el que las empresas se van, entonce siento que vivo en paralelo, en una realidad paralela. En la mía, la educación es prioridad, los docentes son universitarios que aportan cultura a los datos reales sin adoctrinar, la salud es importante, los derechos son de todos los ciudadanos, y la justicia existe. Los gobernantes quieren el bien común y poner en tensión o pensar diferente es signo de crecimiento y calidad. Pero me cachetea la realidad, me entristecen la cantidad de vidas perdidas por soberbia, el no reconocimiento del fracaso, la imposibilidad de diálogo.

Nuestro país está sin inventiva, sin creatividad, por eso no hay hechos nuevos y superadores, ojalá se crucen las paralelas, para un mejor destino.

Diario de Cuarentena: Orquesta de señoritas

Quien no fue mujer ni trabajador
Piensa que el de ayer fue un tiempo mejor
Y al compás de la nostalgia
Hoy bailamos por error.

María Elena Walsh

Siento que estamos ante una orquesta de señoritas que vive del pasado setentoso y fracasado. No es cuestión de entronizar perejiles para tener relato. Es hora de aclarar mentes y pasados para proyectar de una vez una vida futura que tenga verdad y no historia inventada para la gilada.

Me entristece ver a jóvenes treintañeros sentirse peronistas sin tener idea de quien fué el general, un hombre duro, de derecha, nacionalista, que usó al socialismo para generar empatía y que no tuvo reparos en castigar a los enemigos con una ley autoritaria o sin ley. Y no voy a entrar en si hizo o no, o en el mito urbano creado alrededor de Eva una mujer que murió muy joven para ser juzgada. Creo que estuvo en el momento histórico que le permitió transformarse en leyenda, acaso no es siempre así…

Pero si pienso fundamental que de una vez por toda si vamos a revisar la historia, se revise con ecuanimidad, y para eso un número amplio de miradas debe repasarla. Y es hora de proyectar aprendiendo que las balas de los setenta sólo trajeron muertes y dictaduras, que los planes asistencialistas solo nos dan más hambre y que la justicia social no pasa por repetir su nombre, sino que se logra con libertad, con fuerza empresaria generadora de trabajo y con derechos respetados.

Basta de orquestas de señoritas o señoras de pacotilla que toman el té sobre los huesos de un pasado que no fue mejor, ni siquiera fue lo que dicen. Vayamos por el futuro de una vez por todas.

Diario de Cuarentena: Mala Comida

No haré un profundo análisis sobre aquello en lo que el populismo consiste. Entre otras cosas, porque no llegaré a nada mejor que lo que otros han hecho. El populismo es uno de aquellos conceptos que todos tienen claro y que nadie podría definir. Tiene mil cabezas, es una Hidra mitológica que reproduce dos por cada una que le corten. Puede moverse entre sentimientos de nacionalismo,en cuestiones raciales, o religiosos, como entre pasiones socializantes. Y por eso hay populismos a la derecha o a la izquierda de dondequiera que basemos nuestro eje sobre la realidad social.
En Latinoamérica hubo populismos variados, el de Juan Domingo Perón, o el de Salvador Allende, o esa extraña amalgama del PRI mexicano, o buena parte del caudillismo venezolano, o el del inefable
Velasco Ibarra en el Ecuador. Y que después de algún esfuerzo respetable y sincero por superar esta perversión de la democracia, volvimos a caer en lo mismo. Muchas veces, por no querer resolver cuestiones de fondo, como si no quisiéramos ver la verdad.

A nombre del populismo democrático se instaló Fidel Castro en el poder, antes de que se descubrieran sus intenciones y se sufrieran sus ejecutorias. Latinoamérica ha sido tierra fecunda para el populismo. Porque nos faltó y falta democracia seria, con una política social y económica consistente. Hemos ido por el reino de los populismos, y en política el populismo es el caos. Sin que importe mucho saber la causa, aventurando que hubiera sido una la poca importancia que en los Estados Unidos se le hubiera concedido a las amistades afincadas en el anticomunismo del gobierno, del panorama latinoamericano desaparecieron un buen día las dictaduras militares, de izquierda o de derecha. Apenas ha sobrevivido la de Castro, para recordar que estos regímenes fueron posibles, y que si despierta el de Cuba tan vivas simpatías en amplios sectores retardatarios del Continente, es porque pueden regresar. Pero lo peor es que ahora se trata de sofocar cualquiera tentativa de pensamiento libre. Ya sabemos no siempre censuran las democracias a los tiranos, y que no vivimos un momento donde la vida política desborde ideología.

No me puse a escribir resúmenes históricos casualmente, sino para recordarnos que todo puede ser peor, si no defendemos nuestros derechos, el populismo arrecia, mucho más fuerte de lo que notamos, sumidos en el miedo y la enfermedad, en Latinoamérica, en Argentina y en el mundo. Y el populismo siempre es mala comida.

Diario de Cuarentena: La vie devant soi

«Para tener miedo no hacen falta motivos, Momo» (Rosa)

La vida ante sí es una novela sobre el amor de Émile Ajar (Romain Gary) premio Goncourt publicada en 1975. Sobre ese amor indispensable entre seres desamparados que viven en un mundo sórdido y degradado. El señor N’Da Amédée, el doctor Katz, el señor Hamil,  la señora Lola y otros seres que deambulan por las calles de ese barrio parisino.

Momo es un niño de 10 años. No conoce ni a su padre ni a su madre. es el protagonista   Vive en un suburbio de París lleno de prostitutas, proxenetas, ladrones, inmigrantes ilegales, buscavidas.  Solo quiere sobrevivir. El pasado es difuso. El futuro es algo lejano.
Momo vive con una anciana judía que ha sobrevivido a miles de avatares y que se encuentra en el final de su vida. En una pensión cobija a cambio de una cantidad de dinero mensual a los hijos de las prostitutas que no pueden o quieren hacerse cargo de ellos. Momo es uno de esos chicos. La señora Rosa.

Era una persona que vivía de recuerdos. Ustedes pensarán que es una estupidez, que todo aquello ya está muerto y enterrado pero los judíos son muy tozudos, y más cuando han sido exterminados. Ellos siempre dale que dale.
En un mundo degradado y cruel, hay espacio para el amor, para la esperanza.El amor que sin quererlo, sin saberlo, se establece entre Momo y la señora Rosa es un amor que lleva a cumplir promesas, incluso imposibles.
La señora Rosa dice que la vida puede ser hermosa, pero que nadie ha dado con ella todavía y que, entretanto, hay que vivir.
Este año en Netflix se ha vuelto a llevar al cine esta novela de la mano de la gran Sophia Loren, que juega con el realismo mágico en la figura de una leona soñada por Momo, tal vez como un símbolo materno de fuerza o espiritualidad.

Romain Gary gano el premio Goncourt en 1956 con Les Racines du ciel. Émile Ajar, ganó el premio Goncourt con La vida ante si.  Émile Ajar es el pseudónimo de Romain Gary. Romain Gary nació en Lituania en 1914 y murió en París en 1980. Es mi autor recomendado de hoy.

Es un libro singular . Una especie inusual de las que se cuentan pocas en la literatura. Y su autor no fue menos singular. Emigró a Francia, combatiendo en el Frente de Liberación, siendo condecorado. Ocupó cargos diplomáticos en Nueva York, Londres y Los Ángeles. Después de un primer fracaso matrimonial se casó con Jean Seberg, de la que tuvo un hijo. Al año de suicidarse ella no pudo con la depresión y se disparó un tiro en la boca con un revólver Smith & Wesson, muriendo en el año 1980.
Su vida es novelesca, y no sólo por sus peripecias o sus 30 novelas, sino por los avatares con los críticos franceses. Le acusaron de mal escritor y de carente de ideas. Se refugió en varios cambios de nombre para burlar a los críticos Con el nombre de Emile Ajar llegó el escándalo. Su segunda novela en esta nueva etapa, La vida ante sí, cautivó a todos los jurados del país y le concedieron su segundo Goncourt. Al poco se supo la verdadera autoría del libro, considerado por sus antiguos detractores una obra maestra. Pero el autor no pudo con el peso de su vida, es que…

«¿Se puede vivir sin alguien a quien querer? (Momo)

Diario de Cuarentena: La Lapacó

Hoy sábado se lo voy a dedicar a una mujer. Una que conocí casualmente, como se conocen las personas maravillosas, al pasar. El periodista Eduardo Marrazzi, por intermedio de SADE, me invitó a su programa de radio en Capital para presentar Una más Una, mi último libro de cuentos y me dijo : vas a compartir programa con Claudia Lapacó.

Para mí, la señora era una actriz exquisita, que había disfrutado en cine, tv y teatro y una mujer admirada por mis padres, pero no tenía demasiado conocimiento sobre ella, por supuesto acepté gustosa. Los escritores no tenemos muchas posibilidades de hacer oír nuestros textos a nivel nacional. La radio quedaba en el centro de la Capital y estaba esperando en la puerta del edificio cuando bajó de un taxi una mujer menuda, con impecable cabello platinado que movía graciosa, y una exquisita fragancia. Era Claudia, me presenté y su humildad logró que el tramo breve de escalera estuviera lleno de empatía y de amena conversación.

Mientras esperábamos a Eduardo, nos sentamos en silencio. No quería incomodarla, pero enseguida surgieron preguntas, breves comentarios y risas. Me fascinó su voz profunda pero llena de amor. Es una mujer pequeña pero absolutamente atractiva. Y cuando el programa y el tiempo pasaba, vi enriquecer su figura con una cultura francesa deliciosa, con mucha lectura y con un inusitado interés hacia mi obra. Siempre le agradeceré a Eduardo ese momento particular que me regaló.

Antes de irnos, llegó Pablo Alarcón y vi el cariño y la camaradería con que se trataban. Lo asombroso es que Claudia era igual con cada ser humano que rozaba, como si su función de vida fuera sembrar calidez. Y eso no significa falta de carácter.

Cuando salimos, como la vi llegar en taxi le pregunté si la acercaba, y me dijo que vivía en Villa Urquiza, y que no quería incomodar. Por supuesto que la llevamos a su casa con mi familia. Como si estuviera en una de sus películas, me vi en mi camioneta con esta artista inmensa conversando calma y entretenida con mis hijos y mi amor. Yo no dejaba de sonreír. Aun me envuelve el perfume de su foulard en el recuerdo, su sonrisa perfecta y la mirada más profunda que sostuve. Está con algunos temas de salud, pero seguramente los superará.

Este sábado dedico mi diario a la admiración y a la entrañable persona de una dama: Claudia Lapacó, con quien compartí unas horas de mi vida, y con la que tuvimos puntillosas coincidencias, el amor y la familia francesa, lecturas preferidas, el cabello claro y el placer por las fragancias. Que todo pase, querida Claudia y que puedas venir a leer pronto por nuestros pagos.

Diario de Cuarentena: Realismo Mágico

Los rasgos más destacados del realismo mágico: lo maravilloso y lo real, la introducción de la fantasía en la realidad. Aís parece que viven en nuestro gobierno: todos incluyen magia y fantasía en sus relatos. Además
presentan sucesos maravillosos que algunos ciudadanos ven con total normalidad, entonces se relacionan y entienden lo maravilloso como algo cotidiano y habitual. Podemos nombrar aquí los movimientos que llevan a “las toma” casi como si fueran los ruidos de Casa tomada, el tiempo inverso y los “descasamientos” y “minorías de edad” del Viaje a la semilla, los muertos en vida de Pedro Páramo o el “poder” de Ulises para cambiar el color del vidrio (parangón de lo deseado que es el dólar) en La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada.
Por último la presencia del espacio y el contexto latinoamericanos. De igual manera que ocurría con lo maravilloso, el espacio y contexto latinoamericano está presente , Evo, su sucesor, Bolsonaro, Maduro… Si bien unas historias se sitúan en la ciudad y critican el momento del país , otros nos muestran el tipo de vida del interior sin demasiado conocimiento.
Tras analizar y relacionar el último año en el mundo pero particularmente en Argentina es posible tratar de vincular las características del realismo mágico y el movimiento en sí mismo con la identidad latinoamericana que vamos construyendo. Por un lado y lo que quizás más llame la atención es la predilección por los escenarios propiamente latinoamericanos, se presentan no sólo líderes inventados
sino que volvemos una y otra vez al pasado y la historia del continente. Otro rasgo de estos un discurso mágico-realistas es que el gusto por los términos y expresiones mágicamente populista, aunque nos lleve a la debacle.La ligera autocrítica social de los dirigentes se asemeja a la aceptación de la prostitución y contrabando en La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada allí decía:

“por esa época los misioneros rastrillaban el desierto persiguiendo concubinas encinta para casarlas […] Había que seducirlas con recursos de engaño, disolviéndoles la voluntad de Dios en el jarabe de su
propio idioma para que la sintieran menos áspera” (García Márquez, 1978, pág. 27). Curiosamente nuestro misionero actual parece habitar el vaticano.
Por otro lado, resulta interesante el tratamiento del tiempo y la predilección por temas maravillosos que presentan estos gobiernos que podríamos llamar de un nuevo realismo mágico. Parece que quisieran evadirse de la realidad y presentar un mundo que aunque enmarcado en América Latina proponga una realidad muy diferente a la que hay en este momento. Esta predilección por lo maravilloso van en contra de la realidad Por lo tanto vemos una vez más el reflejo de una identidad latinoamericana en el realismo mágico .
Y así sobresale una naturaleza diferente y unas costumbres propias, así como expresiones y términos dudosamente inclusivos. Los elementos maravillosos y un afán por huir o evadirse del momento o situación en la que se encuentran. Así, el dólar baja mágicamente aunque valga tres veces más que hace 10 meses, la gente es ayudada aunque quiten movilidad jubilatoria, la inflación nos coma y los IFE no se cobren, y nos aman a todos aunque nos clasifiquen como garcas. Pero, en el realismo mágico populista todo está muy bien, aunque nuestras cifras de salud, educación y economía sean pésimas. Lo que vale, es el relato y ahí si, hacen magia.

Diario de Cuarentena: No hay más tiempo

Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg y del infierno de la mitología tibetana) no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

Y aquí nos encontramos, llenos de contagios de no sabemos bien qué, con ineficiencia científica y muertes rondando, perdiendo el tiempo. Nuestro único y valioso tiempo. Somos ese río, ese tigre y nos destrozamos, pero también somos el fuego. No podemos negar la esencia, aquello que nos construye y en este universo de desesperación y secreto, como país, nos estamos quedando sin tiempo.

Diario de Cuarentena: Murmullo

Aunque en CABA y AMBA todo parece normalizarse la mayoría de los bonaerenses seguimos en cuarentena, una extraña, aggiornada, poco rigurosa, pero complicada cuarentena. Es un drama atenderse de afecciones simples, no hay posibilidades de hacernos test salvo pagando más de 7000 pesos, y estamos todos contagiados de miedo o de COVID. Pero todo esto es nada comparado con lo que sucede a nivel económico y social.

El dólar bajó pero a costa de las reservas de ANSES y del ajuste a los jubilados, medidas momentáneas que sin achicar el déficit, algo improbable si siguen agrandando el estado, y sin bajar la emisión. Por más relato que tengan si vas al mercado sabés que la inflación es altísima y que ya venden frutos de a uno. Los medicamentos tienen precios siderales y los creadores seriales de pobrismo y asistencialismo solo murmuran bajito para no ser oídos , que lo están logrando. Quieren esclavos, no ciudadanos.

Me da mucha pena la poca conciencia de los intelectuales de nuestra sociedad, y siento que son imperdonables sus silencios. La gente común, el que lucha por un plato para los hijos, no debe avergonzarse, pero aquellos que pueden y tienen las herramientas para gritar, tienen que dejar de ser murmullo y elevar la voz ante la incansable violencia que genera el encierro, el hambre y el despotismo económico. Nos gobiernan mentes siniestras, impunes y desgraciadas, que no buscan el bien social, por el contrario, apelan a destruir nuestra trama, para su beneficio.

¿Dónde están los sindicatos, los colectivos de género, los progresistas asumidos, ante semejante desastre sanitario, económico y social? Son el murmullo de lo indecible. Por favor, ciudadanos, continuemos en pié.