Bajar es lo peor

«Iba a hacer calor otra vez; el sol empezaba a quemarle los ojos y, aunque Narval odiaba eso, nunca podía conservar un par de anteojos negros, siempre los perdía. Dio vuelta los bolsillos para buscar algo de plata. Encontró unas monedas y una papela. La idea era iniciar el día con un vino y un pico. Empezó a caminar y, aunque a la cuadra se dio cuenta de que le dolía demasiado todo el cuerpo, decidió seguir. En un kiosco abierto las veinticuatro horas compró un vino y con el vuelto se preparó para esperar el colectivo, odiando el amanecer casi tanto como la resaca que tenía encima. Un viaje interminable y el pánico de haber perdido las llaves que, después de cuadras y cuadras de revolver los bolsillos, aparecieron en el de atrás. El olor de su departamento se estaba volviendo insoportable y, además, tenía que cambiarse los pantalones de una buena vez. Siempre es tan complicado picarse sólo, pensó Narval, frunciendo la nariz ante el intenso olor a fritura que llegaba desde la calle y le daba arcadas. Sintió un sabor amargo en el fondo de la boca y aguantó las ganas de vomitar; siempre es tan complicado picarse borracho, pensó. La cucharita le temblaba en la mano, la impaciencia no le dejaba cargar la jeringa. Rió satisfecho cuando lo logró”

La primera Novela de Mariana Enríquez ya la muestra en su oscuridad, claro que es una de jóvenes obsesionados, delirados, drogados por su propia existencia además de sustancias. La categorización de Facundo como un dios moderno, que es deseado y no desea es muy interesante, pero Narval es quien muestra apenas de lo que la autora sería capaz en el futuro. A pesar de que remite a otras obras continuamente y de que tiene momentos que queremos tirarla, es valioso pensar que tras esas voces había una escritora adolescente, que intentaba exorcizarse.

Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) es una escritora, periodista y docente argentina, parte del grupo de escritores conocidos como «nueva narrativa argentina».​ Sus cuentos se enmarcan dentro del género del terror,​ y se han publicado en revistas internacionales como Granta, Electric Literature,​ AsymptoteMcSweeney’s,​ Virginia Quarterly Review y The New Yorker. Entre sus obras más reconocidas destacan el libro de cuentos Las cosas que perdimos en el fuego (2016), que la consolidó como la escritora argentina de terror más relevante de la actualidad,​ y la novela Nuestra parte de noche (2019), por la que ganó el Premio Herralde de Novela

Bajar es lo peor nos trae la noche, los excesos y una especie de amor o pasión necesario para ellos, en este mundo esotérico, emo, gótico diría, que crea la autora con sus descripciones, a veces inmaduras, de lo dark, el intento de terror en Narval, las fobias de Mauri o las inseguridades y la autoflagelación de única mujer que personifica. Hay visiones que pueden ser realidades, sueños que nunca van a cumplirse, abusos y maltrato, mucho desamor, y una cuota mínima de fantasía para que no duela tanto.

En los márgenes

«La escritura hermosa llega a serlo cuando pierde su armonía y posee la fuerza desesperada de lo feo»

Elena Ferrante

La misteriosa Elena Ferrante, nos regala en este texto recuerdos de sus primeras páginas, y sus recuerdos huelen, se sitúan, antes de ir anunciando los hallazgos con los que ella y su historia fueron tropezando. Estos eurekas son de escritores canónicos o ignotos por igual y vuelven a estas lecciones magistrales que dio Elena Ferrante invitada por la Cátedra Umberto Eco de la Universidad de Bolonia, un pequeño compendio del escritor, a la manera del «cuarto propio» de Woolf.

Me gusta que no aconseje, sino cuenta su experiencia y nos permite evitar así, errores en la creación de los personajes y de la trama. Shakespeare, Gertrude Stein, Diderot, Jane Austen,Virginia Woolf, Dante van creando en estas páginas y en los extractos que nos comparte, una sensación de lectura compartida, y hasta de escritura de su obra compartida, porque la autora reflexiona, va y viene construyendo una relación con el lector. Ésto es inusual para quien escribe bajo pseudónimo, no da entrevistas presenciales ni telefónicas, ni charlasSus editores italianos la conocen y manejan su prensa. Estas clases fueron leídas por otra persona, asi de intrigante es Ferrante.,

No hay aquí ficción, es casi una confesión de su trayecto literario, en «La pena y la pluma», cuenta los conflictos que la aquejan al escribir. Explica que se encuentran los géneros literarios que otorgan un mínimo grado de seguridad para hacerlo;y por otro, se hay que ordenar todo un mundo. La historia yace en medio: «para mí, la escritura auténtica no es un gesto elegante, estudiado, sino un acto convulsivo». Ahí podemos explicar esos personajes incoherentes y por eso reales, que leemos en sus novelas.

En el segundo ensayo, «Aguamarina», aparecen las preguntas sobre la escritura, ¡escribimos a un otro o nos escribimos en él? Las mujeres de sus novelas transitan entre márgenes, estables, hasta que de pronto se derrumban y con ella se cuestiona todo, al personaje escrito, a quien lo escribe y al mismo lector.En una entrevista por e-mail para El Club de Lectura del Corriere della Sera, ante el cuestionamiento sobre si sus personajes son autobiográficos respondió: «si por autobiografía pretendes valerte de tu propia experiencia para nutrir una historia de invención, casi todo. Si por el contrario me preguntas si cuento mis historias muy personales, nada».

Ferrante en definitiva nos dice que escribir es una cuestión que tiene que ver con leer, por un lado, con renovar lo ya escrito y con saber moverse en los márgenes tenues de autores anteriores, para trabajar en serio en la búsqueda de una voz propia.

La Anunciación

«Entonces me veo a mí misma, Humboldt. Me veo como en una secuencia de fotogramas, de tal modo acoplados, que parece una calesita mágica donde la vida aparece como lo que es, un mecanismo ilusorio que sigue sus propias reglas y trajo lo que tuvo que traer, tantas cosas, tanto ir y venir y volver a empezar inventándolo todo cada vez, el nombre, la biografía, los sueños»

La Anunciación, María Negroni

La anunciación (Seix Barral, 2007), es la segunda novela de la poeta argentina María Negroni, ensayista y traductora. Es muy atractivo el texto de Negroni, con la desaprensión que lo pulsa, directo a nuestro centro ontológico, a esa condición lectora que nos permite seguir esta trama que la autora misma despedaza, desmadeja para que la circularidad Borgeana se vuelva costumbre en sus páginas. «El 11 de marzo de 1976, tiene 22 años”, la fecha que elige, es nada más que un espejismo que nos envuelve y nos lleva y trae desde las paradojas que construye en una Roma propia al presente, al pasado mediano y por qué no, a un futuro que podemos ir construyendo juntos. . Pero nos trae pasado y presente en cada página, futuro tal vez. La novela esta construida con personajes que responden a los nombres de Vida Privada, la palabra casa, el ansia, el alma, lo desconocido o la voluntad, y de golpe nos pone en escena a Huidobro y aEmma,  así La anunciación  se vuelve una obra que nos da“la impresión de estar leyendo un libro en el cual, de buenas a primeras, se instala el sinsentido”. Negroni nos confirma que la verdad no es absoluta y se anima al pasado político de los 70 revolucionarios y la represión dictatorial pero lo hace con la conciencia de que un libro es un hecho estético, y en ese contenido que propone hay lugar para la duda, diría que constante, sobre las posibles verdades históricas. Todo con una prosa poética alucinante que nos lleva de las narices hasta en sus anuncios, como cuando dice: “en mi frente hay un cartel que dice Aquí se piensa. Aquí se piensa en contra. Esto incluye, claro, pensar en contra de mí mismo. Mi mismo es el que sueña; es también el desconfiado del poder, de cualquier bando que sea”. Y eso lo aplica la novela, no solo contra el poder sino contra sí misma, por eso el texto puede abordar la historia moderna de Argentina como un sueño colectivo y tal vez erróneo. María Negroni juega con el sinsentido con la solidez del que sabe de que va la literatura, y en  La anunciación la literatura es la ley. Es escritura pura, pulida, estética, sin que la trama desaparezca está lejos de ser lo trascendente en la obra. El ansia declara: “[p]ara escribir sin escribir, no escribo. Imagínate, quería que me transformara en fotocopiadora, como si lo que se escribe sucediera en algún lado”.

Aparece un homenaje Macedonio Fernández en el museo sin tiempo y netamente filosófico, por ende eterno, asi como reminiscencias a Pedro Páramo de Rulfo, esta obra dista de lo comercial para sostenerse en un ideario, tal vez el de la autora, donde ir y venir, desenlazar y atar, tiempo y destiempo pueden elaborarse entre ellos y silenciarse en sus páginas que uno consume voraz y enceguecido.

La anunciación puede resumirse en “la aparición, el saludo y el coloquio con el ángel”. El personaje femenino que habla en La Anunciación recuerda sin nombre, es una voz infinita que avanza como un poema, habla desde la Roma inconclusa, la que se vuelve salvación, como si el exilio inagotable fuera el beso amoroso de la muerte. La voz de esta mujer que recuerda es interpelada por otros personajes de su pasado, de sus libros, de los poemas de Negroni y desea, memoriza, y habla. Por eso el deseo , la palabra y la memoria no tienen respuestas, y siguen, interminables en esa voz que apunta a Humboldt, el nombre falso con el que un joven de apenas 20 años militó y fue desaparecido.

Negroni sueña esta novela casi como Athanasius, personaje del siglo XVII, fabrica su museo, Emma, vaya nombre, pinta una y otra vez el cuadro de La Anunciación, Humboldt es destinatario y a quien se le dedica el sueño y la voz repite busca un por qué. Nada tendra respuesta. Todo sigue siendo laberinto, expresión íntima del vacío. Silencio en letras, eso escribe María Negroni.

Los niños 6

“Un niño no es más que lo que le ponen dentro”

Jesse Ball

Jesse Ball pone en voz de los niños toda la frustración del mundo adulto. Entonces ellos lo saben, no hay futuro. Y ese posible desconcierto que padecen los vuelve profetas. Son seres epifánicos, necrománticos, increibles enanos sabiondos que pueden esperar la muerte con la resignación que nunca tendremos. Ellos mismos son los primeros en saberlo: no queda futuro para nadie, el futuro ya pasó o nunca fue una posibilidad. Los humanos, niños incluidos, no somos el centro del universo, apenas somos parte y nos estamos extinguiendo.  Los niños 6, le da a los niños la última voz de la humanidad, y eso cuenta como un plus.

Aúin cuando la consabida protagonizacion de infantes en la obra de Ball es brillante, en este caso tal vez es extrema la sabiduría del hermano mayor, ya que se torna inverosímil en algunas reflexiones sobre lo que acontece, en este suicidio colectivo de adultos y adolescentes que nos muestra desde la primera página. Los sobrevivientes son todos menores de edad: la especie es vencida por una onda de sonido. Los adultos se arrancan las orejas, cabecean paredes y se tiran por las ventanas. Las calles por las que caminan los hermanos Devlin y Mina están llenas de cadáveres y de niños que reconocen este nuevo mundo apocalíptico, un mundo acosado por el fuego. Las llamas asegurarán la purificación total, y los pequeños desolados tratan de encontrar un líder que los represente. Al final de cuentas, “¿Quién dijo que un niño es algo?”.

Todo va a la par, y se acoplan la trama y la prosa de la novela, asi también vemos como la estructura se descompone y deja atrás las normas que la propia humanidad había puesto. Los niños 6 nos deja parados, helados, sin certezas, y en esa búsqueda del arca salvadora, ya no hay fe, sólo una plaza, un escenario y una pila de niños muertos, que vieron morir la civilización, la nuestra, que ya es pasado. . Traducido por Virginia Rech, inédito todavía en su inglés nativo, este libro del autor de Toque de queda construye un escenario sin respuestas pero con la callada finitud como destino.

Allende, el retorno

Salvador Allende resucita o algo así, en un Santiago de Chile que se alejó cuarenta años del golpe militar. Ahí nace esta ucronía de Omar Pérez Santiago, que ubica al ex presidente en una nueva realidad, y lo transforma en un hipster atractivo que puede enamorar jovencitas con sus lentes de marcos gruesos

El único recuerdo que acompaña al personaje cuando llega a este siglo es imagen del palacio de gobierno en medio de “humo, grietas y escombros», y ahí se produce un giro en la novela que va a cambiar la mirada del protagonista. Allende se entera por internet, que él murió esa mañana de septiembre de 1973, como víctima del golpe militar, ese golpe que lo transmutó y de su pasado, de su vida anterior, vuelven a él nombres de amigos, los tangos y el amor de su mascota.

En Santiago, Allende es creído imitador, casi una morisqueta del destino que les trae a Salvador en la imagen de este simpático viejo parecido el prócer. Para el protagonista, el mundo nuevo que lo rodea lo entristece, pero a pesar de no comprender que la gente no crea en él como tal, es práctivo y consigue sobrellevarlo. No busca a sus hijos, no pretende incorporarse a sus vidas, por el contrario comienza una nueva vida en este nuevo siglo. Vive como cualquier chileno, a pesar de su mente inquiriéndolo, no entra en política y si pretende una vida cotidiana. No hay motivo concreto para que el tiempo nos haya devuelto a Salvador Allende, aunque deja entrever una maléfica cuestion yanqui que puede haberlo suscitado. El autor nos regala un Allende inocente, lleno de vivencias raras, un tanto incongruente, que le aporta encanto, su novia embarazada de un varón, como si eso significara descendencia digna, puede ser cuestionada, pero es rico ver como va tomando cuerpo este viejo que transformó Chile y ahora lo hace en una empresa de soda, incluso con una onda que el propio Allende no tuvo.

En la novela, la ideología subyace siempre y hasta hay un intento de revalorizar su figura, buscando una especie de aggiornamiento, de mito a marca pop, Allende, el retorno es una parodia trágica, en tono liviano, que deja entrever la fuerte historia del ex presidente Salvador Allende en la pluma de Omar Pérez Santiago.

La trama, a mi juicio, podría haberse justificado con otra claridad, pero es atractivo pensar en estas posibilidades temporales, en la cabeza flexible de un hombre que trasciende épocas y en el reconocimiento que significa esta historia.

Amores Brutales

«Con su lazo y su red de cazar historias, va en busca de presas mayores: los amores brutales, las formas más retorcidas y penosas del deseo.»

Del Prólogo de Ana María Shua

El libro consta de seis cuentos inquietantes con una escritura precisa, pero que se nos vuelve tremenda. Los personajes y las historias de Amores brutales no pertenecen al cotidiano. Son excesivos, arbitrarios, incómodos, obscenos y trasgreden por definición, están, además, escritos con maestría. Los deseos que los llevan a actuar navengan en un borde donde lo perverso se impone, y las tramas nos dejan sin poder abrir juicio sobre estos seres peculiares. Carlos Chernov disecciona la conducta de los hombres y mujeres que después narra con una cuota también brutal de humor. No hay intención fantástica, lo monstuoso está en nosotros y el límite también. Este gran autor nos pone en la nariz escenas que por muy poco no nos parecen normales o aceptables y ahí reside lo inefable. Los cuentos son :

Eugenia convertida en obra de arte

Hasta que la muerte nos separe

La composición del relato

La enfermedad china

Plaisir d’amour

Wally, el asesino agrario

Carlos Chernov en Amores brutales tuerce un poquito apenas la realidad. El lenguaje es extraordinario y eso nos lleva a un mundo paralelo que reside cerca, muy pegado al nuestro.,y los personajes, bestiales, voluptuosos, pueden convivir con nosotros.
El arte del cuento es una orfebrería, que se construye con precisión y con misterio . Wally, el asesino agrario o Eugenia convertida en obra de arte son muestras de lo mejor que he leido, y me remitieron a Felisberto Hernández.

Son cuentos brutales que duelen, como el amor.

Al pie de la escalera

«El frío llegó tarde aquel otoño y a los pájaros cantores los cogió desprevenidos. Cuando la nieve y el viento empezaron a ser intensos, demasiados habían sido engañados para quedarse, y en vez de partir hacia el sur, en vez de haber volado ya hacia el sur, estaban acurrucados en los jardines de las casas, con las alas ahuecadas para conseguir un poco de calor. Yo estaba buscando trabajo. Era estudiante y necesitaba trabajo de canguro, de modo que pasé algún tiempo caminando por esos atractivos pero invernales vecindarios, de entrevista en entrevista, al tiempo que inquietantes multitudes de petirrojos picoteaban la tierra congelada, pardogrisáceos y desvalidos —aunque qué pájaro no parece, incluso en las mejores de las circunstancias, algo des

Moore, Académica de las Letras de América, intenta, en esta novela, mostrar el ser americano promedio en la vida de Tassie, una chica de pueblo del Medio Oeste que vive con sus padres y hermano; se marcha , a la universidad con sus valores a cuesta, quiere madurar y crecer. Allí conoce Sarah, que buscaadoptar a un hijo, la contrata como niñera hasta que el pasado lamentable de la mujer aflora y desestabiliza la adopción y el trabajo de Tassie. Los secretos de los personajes, su empleadora, su esposo, el chico con el que sale, dejan ver más que lo que la propia autora nos permite. Moore dejo claro que pretendía con esta novela “dar un pequeño golpe bajo a la vida estadounidense”. Y lo hace, es terriblemente crítica, con el humor interesante de la autora, tal vez repetitiva en sus descripciones contexturales, pero sin dudas hace pie con un criterio brillante y mordaz en el tema que aturde a la literatura norteamericana, que es el racismo. También utiliza el tema de la adopción y no escatima en dejar posición sobre el comercio subyecente.La peor hipocresía burguesa queda expuesta en la obra realista, descriptiva y concreta y en la magnífica prosa de la escritora que nos permite ver sin velos la miseria de la sociedad. Narra tan bien, utiliza el showing con maestría y así nos muestra escenas memorables.

Es una novela franca, y lastima, pero tiene un cariz humorístico que permite al lector no desfallecer ante la brutalidad de algunas conversaciones que acontecen. Las comparaciones son hitos en el texto y nos muestran como somos los humanos ante los otros de manera brillante. Es de lectura ágil, sin desperdicio, pero aún así siento que Lorrie Moore es mejor cuentista, las historias en sus relatos tienen un peso que no logra de la Sarah y Tassie, a pesar de los dimes y bemoles que las interpelan. Es una buena novela pero lo que muestra ya lo hizo Roth o Carver, la diferencia es su voz irónica, divertida que vuelve menos trágica la negativa realidad.

Un párrafo especial mereces las conversaciones del grupo de apoyo que están tan bien logradas que molestan, y nos interpelan como sociedad. La guerra, la muerte, el amor, la traición y la hipocresía. Tiene todo, Lorrie Moore no decepciona. Una buena lectura para iniciar el otoño.

Yoro

Marina Perezagua nació en Sevilla (1978), donde se licenció en Historia del Arte por la universidad pública de su ciudad. Ha sido profesora de lengua y cultura españolas en Lyon y Nueva York. Actualmente se dedica a escribir, y desde hace quince años reside en Queens, New York. Y está trabajando en su doctorado por Stony Brook University. Su primera novela, Yoro (2015), ha obtenido el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, el principal galardón literario de literatura escrita por mujeres en lengua española. Ya ha sido publicada en traducción al portugués, y está en curso de traducción al inglés, alemán, italiano, polaco y húngaro. En septiembre de 2016  ha publicado una segunda novela, Don Quijote de Manhattan. Sus primeros libros fueron las colecciones de relatos Criaturas abisales y Leche. En Perú (Ediciones Peso Pluma) y Cuba (Ediciones de La Luz) se han publicado sendas antologías de esos dos volúmenes de cuentos. Y Leche ha sido traducido al japonés con el título de Little Boy. Toda su obra ha sido publicada originalmente por Lince, una editorial independiente de Barcelona.

Marina Perezagua obtuvo el Premio Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2016 con Yoro, su primera novela. Yoro nos zambulle desde su nombre, en lo ambiguo, en aquello que no tiene porque ser lo que creemos. Yoro es una reminiscencia de un nombre japonés, pero también nos remite al verbo llorar, desde su título la novela viaja entre las amplitudes oceánicas que propone la autora, y atrevesamos con ella hechos históricos, países, tiempos, nuevos géneros, identidades, mundos diversos e inexistentes que tal vez sí existan, que quizá no somos capaces de ver. Hay tal unicidad en su obra que llegamos a creer que podemos ser todo lo que deseemos, mezclándonos, fluyendo, primigenios y evolucionados llenos de coronas remanentes, capaces de cambiarnosla en la cabeza del animal que ese día a esa hora, deseamos ser.

La historia iniciad el día en que se lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima. El personaje principal pierde el sexo y a partir de alli su vida tiene una meta concreta: recuperarlo, por medio de operaciones, peregrinaciones, mutaciones, locura. Y a su propia búsqueda le suma otra, que no le pertenece, pero la adopta, tras una hija perdida que tal vez hubiera sido suya, o es ella misma niña, buscándose.

Los nueve capítulos, como la gestación, van desde 1942 hasta 2014. La historia de la humanidad nos violenta en cada uno de ellos, el ser individual pisado, la tortura, el horror contra el hombre y el horror del hombre, y violaciones de todo tipo, degeneraciones, abusos, descomunales trasgreciones hasta llegar a la propia Yoro expuesta en un zoológico, como ese otro raro al que observar. Yoro es un compendio de denuncias sociales, desde las minas de África a México, todas denuncias que arden como Hiroshima, pero escritas con tal talento literario que son homenajes en palabras a cada víctima. Desde el principio sabemos quién es, porque no hace falta principio ni fin, la obra es circular, la tensión de la trama y del texto nos vuela la cabeza para liberarnos, para reconocernos en lo andrógino, en lo hermafrodita, en la conciencia de cuan degradados nacemos y morimos, pero también cuan sagrados somos. La H de humanidad abruma y desconcierta, y nos trae a cuenta la pulsión erótica de la dupla vida y muerte, es difícil, distinta, única.

Es increíble la poesía de la autora para tan desgarrador texo, es un libro que late, está vivo, se atreve a todo, y de lectura obligada si te interesa la buena literatura.

El guardián de los cerdos

¡Qué bien escribe Sebastián Grimberg!

Es imposible no volverse parte de esos mitos en cursiva que nos van llevando adentro de la tierra guaraní. La novela propone una doble lectura en muchos sentidos, habla de amor y desamor, de paternidad deseada y obligada, de violencia y protección, del dolor que nos envuelve evitando que veamos el de los otros. Y además nos introduce en la historia del Caudillo Andrés Guacurarí y Artigas, «Andresito» sin siquiera un respiro.

El fraseo pulido de la novela la vuelve ágil, liviana y eso es difícil si se tratan profundidades como las que el autor propone. La novela es terrenal pero también es mitológica y podría decir que cuenta con un erotismo rural pocas veces logrados. Y ahí hallo el punto de conexión entre el título que propone Sebas Grimberg y las pinturas de Paul Gauguin, El guardián del cerdo, Los cerdos, con toda la simbología que implica la comparación. Las nucas de Gauguin son los ojos como huevos de Grimberg, las espaldas desnudas también fluyen, la libertad es una búsqueda constante.

Uno va leyendo esta novela y se va llenando de exhuberancia, pero no es exagerada, al contrario, tiene el equilibrio justo para sorprender con lo sugerido, con lo mostrado. Los personajes, impecables en su construcción, desde Manuel al Taíta, pasando por Giselle, Carmen, cada uno de los que aparecen, con o sin nombre propio, podemos verlos, tocarlos, son alcanzables.

Recuerdo que en una lectura en Palermo que hicimos juntos Sebastián Grimberg leyó un capítulo y me quedé atrapada pidiendo más, así que apenas hubo pre venta me anoté para comprar la novela. ¡Qué suerte leerla! tiene todos los condimentos para que nos quedemos prendados: buena prosa, gran historia, capas y capas de vidas, la velocidad de la lectura corresponde al deseo, ese que Grimber imprime en su texto, interés constante, tensión necesaria, en fin, literatura.

Busquen El guardián de los cerdos. Debe ser leída.

Hágase usted mismo

You can be anything you want to be
Just turn yourself into anything you think that you could ever be
Be free with your tempo, be free, be free
Surrender your ego, be free, be free to your
self

Innuendo, Brian May / Freddie Mercury / John Deacon / Roger Taylor

Hágase usted mismo (Tusquets Editores, 2018), es un novela que nos va llevando, con claridad, en forma sencilla por los vaivenes de la historia de un hombre que parece fóbico y descolorido y que se está escapando a la Patagonia, donde residía sus abuelos, buscando allí “el único lugar donde fue feliz”, y encontrando el silencio y el vacío total. Vamos y venimos con su mente hacia el pasado, musicalizado nada menos que con Queen, pero como si fuera una capa más violenta y perturbadora, este hombre y el autor nos llevan a presenciar un film que se gesta a medida que avanza la novela, uno que sueña, como cineasta neurótico, el protagonista exiliado en el sur.

Este hombre supo ser conferencista motivacional, pero desconcertado entre sus miedos y su supuesta enfermedad, corre tras la utopía del campo como espacio sanador. El pueblo de la familia es San Benito, para el protagonista es el lugar donde tal vez “pueda empezar de nuevo”.

Es muy interesante el juego constante entre el guión que escribe el protagonista y la historia de su vida, que nos pasea arbitrariamiente y con maestría por la evocación pretérita para despojarnos y dejarnos ahí, junto a la casa de los abuelos vacía, esperando que la retama no muera, que el manzano no se caiga, que lo onírico se vuelva cierto y se despunten las ideas que brillan en la mente densa y melancólica de este hombre, que nos deja atestiguar su destrucción.

Las supuestas anotaciones Maqueira las intercala con los capítulos, y estos fragmentos que nos quiebran la lectura se hilvanan sin embargo con algunos pasajes Fellinescos, y además nos pausan la lectura, nos obligan a volver, como el protagonista, al pasado cercano, a los recuerdos, a ese revivir lo infantil idealizado para no hacerse cargo, para no ser.

El personaje principal de Hágase usted mismo, escapa de la capital y de una novia sádica, pero resulta interesante ver que además busca un eureka, una reset a su vida que le permita equilibrarse, y como lectores, lo vemos desbarrancar, literalmente, ya que este hombre sin bordes, dominado y abrumado por la vida sube la pendiente más de una vez. Tiene muchas metáforas, incluso el disparador de una nueva historia es un disparo real, la letra de Innuendo marca el leiv motiv de la historia, una historia muy bien narrada, quer es capaz de unir lo santo y lo procaz sin descontrolarse.

Buena obra, buen autor.