Diario de Cuarentena: Un mundo huérfano

Ayer no recordé que era domingo, como se me pasan los días confinados sin nombre, aburridos y aprovechados a la vez en mi mundo de letras y lecturas sin fin. Por eso la recomendación literaria es de lunes.

Un mundo huérfano (Random House), la primera novela del escritor Guiseppe Caputo (1982), cuenta el amor entre un padre y su hijo. La narración está inmersa en un contexto de pobreza y soledad, en la que el padre busca la forma de crear universos que los salven de la opresión de sus paredes. Una casa sin muebles, con dibujos de lápices de cera en las paredes. Un bar en donde bajan del techo hombres enjaulados. Una calle oscura con postes de los que cuelgan cuerpos y partes de seres humanos y ese mensaje dejado al pasar en un muro: “Sigan bailando, mariposas”.

El hijo, encuentra en su padre un mundo poblado por felices recuerdos de infancia, pero también de angustioso por los miedos: de perderlo, de no poder llevar un plato de comida cada noche, de encontrarlo navegando en un universo denigrante. Es la historia, también, de dos seres que buscan sus propias maneras de enfrentar la soledad. El padre, usa la inventiva; el hijo, utiliza al erotismo con desconocidos, se vale de recorrer las calles oscuras y desoladas del barrio marginal en el que viven, y de enfrentar el miedo a la propia muerte como ya vio en otros hombres como él, sin suerte. Pero permanece siempre el amor filial y solitario. Se aman se necesitan y se encuentran librados a esa soledad de las ciudades que crecen y con ellas la desazón de ser ínfimo, cada vez menos trascendente .

La novela, , está dividida en seis capítulos que alternan la exploración psicológica del padre y en especial del hijo, por medio de los recuerdos y del contexto social al que se enfrentan. Un mundo huérfano es una novela interrumpida e insistente. Las escenas llevan al lector al hastío y al desagrado y lo obliga a leer, página tras página, cómo el protagonista tiene sexo con hombres extraños en un sauna, en medio de sudor, semen, poppers, en el brutal desespero del deseo y el uso sin por qué. Esta misma narrativa vuelve cuando, en medio del deseo y del hambre, el protagonista no puede abandonar la imagen de terror de los cuerpos de hombres homosexuales torturados y desmembrados, colgados de los postes de una calle oscura, expuestos como escarmiento para aquellos que aún viven. Los terrores que se mezclan con la necesidad del erotismo y la certeza de que nada puede cambiar lo que el protagonista siente y necesita. No teme salir a la calle con un atuendo de mariposa, animal que simboliza su identidad y la desaprobación social. La novela de Caputo puede clasificarse como “literatura gay”, una etiqueta reduccionista e inadecuada. ¿Es Orlando, de Virginia Woolf, “literatura trans” o “queer”?, ¿puede considerarse la correspondencia de la poeta Gabriela Mistral a su secretaria Doris Danna, “correspondencia gay o lésbica”? En ninguno de estos ejemplos puede negarse la presencia de componentes homosexuales, lésbicos o al menos disruptivos, pero la pluma es la valía. La novela de Caputo es interesante más allá del amor gay, es la novela de amor de un padre y un hijo, y una muestra de un mundo que muchas veces nos deja huérfanos.

Diario de cuarentena: adoctrinar

Históricamente, el adoctrinamiento ha sido promovido tanto por las élites sociales dominantes como medio de control social no explícito ni necesariamente coactivo, pero sí influyente; como por grupos religiosos e ideológicos extremistas, frecuentemente contrarios al orden establecido. Algunos autores también consideran adoctrinamiento a la información filtrada de ciertos grupos extremistas, que puede influenciar tanto a personas como a menores por su posición sesgada o ingenua. En regímenes totalitarios se denomina como adoctrinamiento a cualquier modelo de pensamiento del oponente político, pero nunca a las prácticas adoctrinantes practicadas por el mismo estado. Esta es solo una definición técnica, pero si una ve los manuales de los alumnos donde cualquier pensamiento que no sea populista es calificado de nefasto o donde se dice que el capitalismo «destruye» al obrero, es plausible comprender que nuestros hijos, y nosotros al realizar posgrados estamos siendo adoctrinados. Además de la «propaganda» Kirchnerista sin tiempo histórico donde se habla de sus gobiernos como los únicos «inclusivos».

El adoctrinamiento es en cierto grado inevitable en la enseñanza padre-hijo, pues los seres humanos son animales sociales que inevitablemente se ven afectados por el contexto en el que se desarrollan. Sin embargo, esto puede ser mitigado por prácticas que favorezcan el libre pensamiento y el uso de la razón crítica, siendo esta la principal diferencia entre el adoctrinamiento y la educación: el primero, a diferencia de la educación, nunca pretende convertir al sujeto en un individuo autónomo con juicio propio, sino que se caracteriza por la fe ciega y la ausencia de pensamiento crítico. En casos extremos, el adoctrinamiento incluso puede ir acompañado de técnicas de lavado de cerebro. En este momento de nuestro país poner en tensión el modelo propuesto por el gobierno parece merecer el castigo divino.

Pues a ese castigo me someto con gusto, aunque sea criticada, como librepensadora, seguiré luchando por la educación en contra del adoctrinamiento, por la libertad en contra del confinamiento y por el individuo como parte de la construcción social. No conozco un sistema mejor que el capitalismo, aunque siempre estoy abierta al aprendizaje. Hago posgrados y maestrías en muchas universidades prestigiosas donde tratan de adoctrinarme, yo soy adulta, me defiendo y confronto, tengo herramientas. Nuestros hijos no.

Los docentes que adoctrinan son militantes. La educación es otra cosa. Favorece el pensamiento crítico y la diversidad. Evaluemos a quienes enseñan a nuestros hijos. Por el futuro.

Diario de Cuarentena: tender puentes

Siempre creí en los puentes, y creo que la cultura los puede ofrecer. Claro que es necesario que esos puentes tengan de ambos lados verdad. Y sostengo que los argentinos no estamos pudiendo crear esos puentes por la falsedad del relato. Toda esta cuestión maniquea, de llevar las cuestiones de la pandemia a la barata y populista idea del bien o el mal, la vida o la muerte, es producto de un discurso insostenible que se cayó en pedazos, en un velatorio multitudinario arruinado por delincuentes que tomaron la casa rosada y le quitaron paz a un momento de dolor nacional.

Claro que es discutible si Maradona merecía o no respete, fue un hombre golpeador, adicto, violento, detractor de hijos, y miles de cosas más, pero fue también el mejor jugador de fútbol que tuvimos. Nadie que no lo desee lo tiene que llorar. Aunque lo lloraron aquellas que dicen ser el colectivo feminista.

El tema es cuando se usa a un ídolo para tapar avances sobre la justicia, cuando se usa al pueblo, al que alientan a asistir y amontonan con miles de casos y tuvieron encerrados meses sin covid a la vista. Cuando se cierra el velatorio para que la foto de una vice no la empañe el pueblo. Cuando toman el patio de las palmeras de la casa rosada gente convicta. Había otras maneras de hacer las cosas, muchas otras.

Hay tal falta de idoneidad en nuestros ministros: Cafiero, Ginés, Frederic y hasta el juninense Meoni, pasando por el de producción, el suave Guzmán, que transa con todos, y no le sale hacerse el populista. Lo hace mal. El país está en llamas. Nos estamos muriendo y fundiendo, pero lo relevante es salvar de la cárcel a los corruptos y quedar bien con Cuba, Venezuela, China y Rusia.

Por eso creo que ahora es cuestión de ciudadanos, tendamos puentes, no nos mintamos más. Amigos de la izquierda, amigos peronistas, radicales, liberales, tiendan puentes, sean sinceros, abran los ojos, es hora de ser patriotas y no de sostener relatos falsos. La grieta está entre la clase política y los ciudadanos, y les conviene a ellos. Nosotros estamos confinados, exprimidos, muertos o muertos de hambre, separados, enojados y reprimidos. Demasiada muerte y demasiada exclusión en muy poco tiempo. No es cambiando la a por la e, no es sosteniendo falsedades, es con puentes y con verdad, o nos quedamos sin Argentina. Pongo algunas piedras que obstaculizan para usarlas como puente, a ver si de una vez por todas nos damos cuenta de que la mentira no construye, esa mentira es el río. Como dice la gran Herta Müller : El río no se preocupa del puente; discurre a su lado.

Diario de Cuarentena:Dejando que el futuro se nos pierda

Lo que ocurrió ayer, esa mezcla de dolor con fantochada, la trastienda burda de la politiquería, la vergüenza del desgobierno y tanta gente de mierda jugando el juego ante un muerto, que no fue un santo, pero sí leyenda, una que se trasgredió como todo lo válido en este último destiempo, y entonces se pasaron por el trasero las recomendaciones sanitarias y llamaron a millones a nuestra casa de gobierno, mientras los individuos no pueden llorar sus deudos. Entonces me acordé que Rubén Blades había contado con claridad la hipocresía:

La sociedad se desintegra. Cada familia en pie de guerra.
La corrupción y el desgobierno hacen de la ciudad un
infierno. Gritos y acusaciones, mentiras y traiciones,
hacen que la razón desaparezca. Nace la indiferencia,
se anula la conciencia, y no hay ideal que no se desvanezca.
Y todo el mundo jura que no entiende por que sus sueños
hoy se vuelven mierda. Y me hablan del pasado en el
presente, culpando a los demás por el problema
de nuestra común hipocresía.

El corazón se hace trinchera.Su lema es sálvese quien pueda
Y así, la cara del amigo se funde en la del enemigo.
Los medios de información aumentan la confusión, y la
verdad es mentira y viceversa. Nuestra desilusión crea
desesperación, y el ciclo se repite con más fuerza.
Y perdida entre la cacofonía se ahoga la voluntad de un
pueblo entero. Y entre el insulto y el Ave María, no distingo
entre preso y carcelero, adentro de la hipocresía!

Ya no hay Izquierdas ni Derechas: sólo hay excusas y
pretextos. Una retórica maltrecha, para un planeta de
ambidiestros. No hay unión familiar, ni justicia social,
ni solidaridad con el vecino. De allí es que surge el mal,
y el abuso oficial termina por cerrarnos el camino.
Y todo el mundo insiste que no entiende por que los sueños
de hoy se vuelven mierda. Y hablamos del pasado en el
presente, dejando que el futuro se nos pierda,
viviendo entre la hipocresía.

Diario de Cuarentena: «Lástima a nadie»

No creo que ese nene de villa, de campito y de sueños sea el que se fue ayer. Ese quedó entre nosotros, gambeteando la vida. Ganando con la mano, con las uñas, como sea, subiendo arcoiris fantásticos elaborados con talento y garra. Ëse sigue dando pelea a lo que sea, al hambre, el deseo, sigue luchando por la octava de Argentinos, con los pozos en las mejillas sonrientes y esa boca carnosa de fútbol y magia.

El que se fue, para siempre, es el doliente, el que pudo ser capaz de lo innombrable, el del rencor y el odio y las traiciones, el que negó su sangre y se maldijo por hacerlo. El mismo que pudo golpear y ser destinatario. El que se vendió a la suerte por un gramo y se dejó convencer de ser Dios. Ese partió.

Pero el diez, el de las curvas en la altura, la interminable destreza, el creativo, el hijo de doña Tota, se quedó para siempre y ya es leyenda. Y se lo contás a tu hijo y él se lo cuenta a tu nieto y lo cuentan en Nápoles, en Londres y en Dubai. Se comenta que anoche vieron sus rulos en el Maracaná y que le comió la boca a una princesa rusa, dicen que se estacionó en una ferrari para ver por última vez el mediterráneo y le pidió a la Claudia canelones caseros.

Porque los hombres errados, se mueren así, responsables de su propia autodestrucción, pero los ídolos….

Para despedir a un hombre con todas las contradicciones de hombre y algunos perdones no merecidos, me vienen la palabras de Marguerite Yourcenar: Mis triunfos y mis riesgos no son los que se cree; existen glorias distintas de la gloria y hogueras distintas de la hoguera. He llegado casi a desconfiar de las palabras. Moriré un poco menos necio de lo que nací.

Que tengas paz diez.

Diario de Cuarentena; Taller de idoneidad

Nuestra Constitución contiene un principio destinado a asegurar la eficacia del aparato del Estado. Es el principio de la idoneidad. Pero ha sido olvidado.

En cambio ahora, como si fuera algo relevante en la vida de los argentinos, como si no nos aquejan el hambre, la enfermedad, la falta de trabajo, la inflación, la falta de educación, la deserción de nuestros jóvenes y de nuestras empresas, para alguna de las tantas personas carentes de idoneidad del gobierno abren talleres sobre la masculinidad. Nada más fuera de contexto que eso, además de contradictorio, se pasan el día hablando de romper con lo binario y los talleres los destinan solo a varones, es decir binariamente. Primer ejemplo de ineficacia y carencia de idoneidad a la hora de gestionar lo público.

Pero las contradicciones siguen, la señora Marcó del Pont sugiere que la riqueza nace del estado, le preguntaría qué es el estado sin los impuestos de los privados que los mantienen. A ella incluida. Castigamos a más impuestos a los que logran riqueza en vez de intentar multiplicarla. Un país rico significa trabajo y gente viviendo con dignidad, claro que además los sacarían a patadas por inútiles.

Eso no es todo,odian la propiedad, pero los mismos usurpadores, dicen querer tener «su » casita. Hace ruido no?

Los pañuelos verdes hablan de su cuerpo como si un hijo fuera un obstáculo y como si no hubiera métodos preventivos. Las cuestiones como violación, enfermedad, peligro de vida están contempladas. Y de sancionarse una ley debería ser un último recurso, no una cuestión de bandera política. Ahora sí, el cuerpo es de las mujeres, el de ellas, y el del bebé que llevan dentro con células de un hombre que parece no poder decidir. Otra vez esta diferencia, mujeres si, varones no. Suena binario, parece que no está todo tan claro. Y no es pacatería ni prejuicio, es pensar que la vida es lo más importante, todas las vidas, no solo las que nos convienen.

Es claro que decir todo esto no es popular, no pretendo serlo, ni tampoco tengo opinión acabada, pero me permito pensar, cuestionar y redefinir, para no quedar presa de relatos absurdos y de dudosa verosimilitud, que apuestan a la patotera militante y no al bien común. Cuidemos la idoneidad de los que nos representan, si es necesario creemos, como ciudadanos, un taller.

Diario de Cuarentena: Sindemia

La sinergia, hace referencia a un fenómeno por el cual actúan en conjunto varios factores, o varias influencias, observándose así un efecto conjunto adicional del que hubiera podido esperarse operando independientemente, dado por la concausalidad, ​ a los efectos en cada uno. La sindemia es sumarle a la pandemia esos factores que la potencian y la transforman en al más complejo.

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.Esta es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad, estos científicos dicen que si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que la transforman en sindemia, como los factores estructurales que hacen que mucha gente, en argentina cada vez más no tenga acceso a la salud o dieta adecuada, por pobreza o por ignorancia.

Cuando en el país a pesar de numeros alarmantes, el gobierno trata a la pandemia ya como un contexto inevitable y habla de cualquier otra cosa, como impuestos, aborto y la mar en coche, corremos el riesgo de enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, o el dengue y que continuará ocurriendo a medida que sigamos sin atender el cambio cambio climático y la deforestación. No pasa por una vacuna o una respuesta biomédica para el covid 19, vamosa fracasar si los gobiernos no diseñan políticas que disminuyan disparidades, promoviendo el pleno empleo y la riqueza, nuestras sociedades, la nuestra en particular, jamás estará segura y otras sindemias aparecerán.

La lucha contra la inequidad se da en la cultura, la educación, la libertad, el progreso posible sin trabas impositivas y una aspiración a la riqueza de las sociedades. No vivimos solos, y por más que los gobiernos populistas solo piensen en recaudar votos clientelistas, las futuras sindemias los azotarán. Repensemos el mundo, en lo que nos toca repensemos el país. Puede parecer fatalista, pero no es falso.

Diario de Cuarentena: Llave

La llave para la libertad está en la educación, la cultura, la investigación…la búsqueda continua, la esperanza en el conocimiento y la sabiduría cotidiana con que los ciudadanos enfrentan los sinsabores a los que hace más de 250 días se ven sometidos. No voy a enumerar los casos desgarradores de abusos de poder que estamos padeciendo en todo el país, pero me voy a permitir filosofar un rato, sin ciencia, lo admito sobre algunas cuestiones indiscutibles. Aprender fue primero que enseñar. Enseñar correctamente es crear condiciones para producir conocimiento nuevo. El que enseña aprende, y también, quien aprende enseña. Enseñar no es otra cosa que aprender. Nuestro conocimiento es incompleto, inacabado y debemos aprender permanentemente. Si podemos reconocer esto nos volvemos educables. Lo que nos hace educables no es la educación, sino reconocer lo inconcluso de nuestro conocimiento. Nunca dejamos de aprender, porque la vida, es un camino largo, en el que somos alumnos y maestros de acuerdo a la época que nos atraviese, pero lo cierto es que el aprendizaje es continuo.

En un mundo cada vez más deshumanizado, en el que se pone en duda el valor mismo de la vida, es necesaria la libertad, y se educa con libertad en libertad, con solidaridad en la solidaridad y con igualdad en la igualdad. Para lograr eso, el corazón debe estar abierto a amar. Y en nuestra época histórica no encontramos la llave.

Sera cuestión de ser lo suficientemente libres como para oir los latidos.

Diario de Cuarentena : Arte Menor

Llegando a finales de noviembre y aunque los medios de capital digan que todo pasó, nosotros estamos en medio de todo, inclusive de restricciones. Aprovecho a releer aquello que siento que me modificó, y esta semana releí además a una mujer con la que tomo clases y que me ha mostrado su calidad. Betina González, una autora interesante, con voz clara, que sin dudas está entre mis predilectas: Betina González.

La novela ganadora del Premio Clarín de novela 2006 desarrolla un tránsito.El de una hija, que narra y decide escribir la biografía de su padre, que ha muerto . Este hombre, Fabio Gemelli,un tipo mediocre en todos los ámbitos de su vida. La narradora nos dice en un momento del libro: “Este libro (Rayuela) y el recuerdo de una escultura de mujer eran, hasta entonces, las únicas cosas verdaderas que había heredado de mi padre o, por lo menos, las que lo designaban diferente, extraño a los relatos familiares”. Y en este decir nos deja claro la historia toda: la búsqueda sobre el padre, el verdadero, no aquel que lo dicho por la familia había grabado en su memoria, para poder verlo, conocerlo aún muerto, desde ella misma. Ahora, ¿de todos los relatos oídos, cual representa a su padre? Allí radica el intento de acercamiento a lo verdadero.

Para reconstruir la biografía de un padre ausente, la narradora, Claudia, apela a fuentes directas: en este caso, a las distintas mujeres de ese hombre, tal vez buscando también saberse en el proceso.

Su madre,esposa durante más de diez años, y sus tres siguientes mujeres algunas fueron amantes: una alumna de Bellas Artes, una bailarina y una suerte de protectora.

En arte menor brilla la sutileza de lo irónico y se vuelve necesario. A Claudia, por ejemplo, se le ocurrió escribir la vida de su padre, un pequeño artista, cuando leyó en el diario la biografía de un gran artista como Berni. La narradora se pregunta en qué consiste la biografía, no lo sabe: cuáles son las reglas y los golpes de efecto : “Siempre se mencionan matrimonios, obras y descendencia en las biografías. Parece que se trata de hacer un inventario de lo que queda, de repartirlo lo mejor posible”. Maravillosa descripción del género.

Toda la novela es un ironía ambientada en la melancolía sutil de esta narradora de un conurbano bonaerense alejado de los brillos que ve en el tren que la lleva por la zona norte. Y el final, casi una epifanía de la vida, de los cruces continuos entre verdad y mentira construida con recuerdos, la narradora puede superar esa trapisonda llamada destino para poder captar lo que verdaderamente le habla de su padre. Una obra entrañable, porque de alguna manera, nos incluye.

Diario de Cuarentena: Cultura, post pandemia y construcción de futuro

Vengo trabajando en cultura hace veinte años, lo hegemónico en esta área no parece ser otra cosa que la necesidad de avalar siempre cuestiones pseudo progresistas. Siento que en latinoamérica nadie que no se sienta así puede entrar en el ámbito de la cultura sin sangrar.

Una revolución posible sería tener claro que la cultura no tiene pertenencia partidaria, si política y que en ella deben representarse todas las miradas. En los últimos años, y en especial en pandemia, veo mucha complacencia cultural contra barbaridades que atentan la libertad de expresión, incluso he sentido cierta doctrina en las ultimas tres carreras que estudié y todas giran a la izquierda.

Como si hubiera una sola dirección para pensar la cultura. Para poner en tensión de verdad, para incomodarnos, debemos preguntarnos : si queremos que esta pandemia sirva, ¿Por qué deseamos oír siempre lo mismo y nos molestamos con las diferencias?

Como mujer de la cultura, escritora y gestora cultural del interior siento el rechazo de mis pares ante el mínimo cuestionamiento al odio profundo a cualquier pensamiento liberal, confundiendo todo el tiempo los conceptos, tergiversando todo el tiempo las palabras. Es hora de que la cultura sea amplia, bienvenidos todos, los originarios, los inmigrantes, los peronistas, los liberales, los radicales, bienvenidos todos los que sientan que sin educación y sin cultura nada es posible., discutamos un futuro que nos incluya con políticas de estado.

Y por favor. Basta de miedos.