Diario de Cuarentena: ¿Aborto seguro para quién?

Tengo muchas cosas para decir sobre este tema, pero también sentimientos. El principal es de tristeza. Una tristeza profunda que no se basa en creencias, sino en el dolor tremendo de haber perdido un hijo. De saber lo desgarrante que fue, pero no sólo para mí, que fui su madre, sino para Marcelo, su papá. Entonces cuando se trata de aborto se juegan más que principios progresistas. Se juega nuestra identidad.

Vivimos diciendo que somos latinos, que somos la patria grande, que pin que pan. Qué mujer latinoamericana se siente identificada realmente con abortar. Hablo de los originarios, aquellos que decimos queremos defender y hasta identificarnos. Por otro lado, se dice que es por las muertes de mujeres que por supuesto ninguna debe morir por un aborto ilegal. Pero partamos de que no deberían hacerse abortos ilegales. Que hay métodos anticonceptivos y que las acciones en la vida deben tener consecuencias.

Así estamos por el está todo bien de las últimas décadas. Se dice que es un tema de salud pública, pero en la Argentina el aborto está despenalizado desde 1921 por causales: es decir, en los casos en que el embarazo fuera producto de una violación o pusiera en riesgo la salud integral de la persona gestante. Lo que el nuevo proyecto legaliza y enfoca desde la salud pública es la posibilidad de interrumpir voluntariamente el embarazo. Además, realiza modificaciones en el Código Penal. 

Es decir una mujer decide sobre el derecho de otra vida. No debe explicitar motivo, no tiene que haberlo, entonces me planteo: ¿aborto seguro para quién? Para la vida del bebé no hay protección ni derechos ni seguridad. Se garantiza el derecho a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo con el solo requerimiento de la mujer o persona gestante hasta la semana catorce (14), inclusive, del proceso gestacional.

Todas las madres sabemos que a esa altura tenemos un bebé en nuestro cuerpo, uno que sentimos, uno que late, una vida. Y esa vida, se concibió de a dos. Hay una voz que tampoco parece tener derechos. La paterna. Coincido con  Cynthia Hotton cuando dice: «Argentina es un país federal y esta es una agenda de las clases más altas y de las grandes ciudades”. Y la verdad es que no quiero que mis impuestos paguen abortos a chicas que no previenen sus actos. Tampoco quiero que vayan presas, por eso, aún en la clandestinidad, prefiero despenalizarlo y que la conciencia personal las asista.

Prefiero salvar las dos vidas.

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito dice textual: Queremos que los derechos sexuales y los derechos reproductivos sean reconocidos como derechos básicos de todas las personas. Para eso, es necesario garantizar el acceso universal a los servicios públicos de salud y educación que los sostienen. Pero no consideran persona al hijo por nacer, ni al padre. Es gregario.

No conozco a ninguna mujer de trabajadora, humilde, que piense en abortar, mucho menos que se niegue a seguir con un embarazo que implique un hijo diferente. Como en muchos temas en Argentina, una minoría, ahora apoyada por el gobierno que quiere sumar puntos a su fracasado proyecto político, una minoría que piensa que la vida no vale la pena, y la subordina a deseos egoístas, es probable que imponga una ley mala, sin reflexión y sin consenso federal.

Es cierto que no obliga a abortar a quien no lo desee, pero obliga a pagarlo. Es cierto que mueren mujeres por abortar fuera de la ley, pero hay métodos anticonceptivos y en último caso adopción. Es cierto que es nuestro cuerpo femenino, pero también hay espermas masculinos que dieron junto a nuestro óvulos origen a la vida. No hubiéramos nacido ninguno de los que agitamos pañuelos verdes o celeste si nuestras madres pensaran como quieren obligarnos a pensar.

Nunca estaré a favor de ninguna muerte. Deseo salvar las dos vida. Apruebo la despenalización. No acuerdo con la gratuidad. No tenemos porqué pagar todos las decisiones personales.

Por último, en un año lleno de muertes, tratar este proyecto en un momento en el que hay una crisis sanitaria y económica terrible, claramente demuestra o una irresponsabilidad o una necesidad de entretenernos con un debate que no nos lleva a ningún lado. Perdón, en realidad, un debate que nos divide aún más.

Diario de Cuarentena: Hegemonías del Siglo XXI en Argentina

La hegemonía cultural es un concepto que corre en paralelo a lo que el sociólogo Pierre Bourdieu llamaba violencia simbólica, que designa la dominación de la sociedad, culturalmente diversa, por la clase dominante, cuya posición frente al mundo—creencias, moral, explicaciones, percepciones, instituciones, valores o costumbres— se transforma en la norma cultural aceptada y en la ideología dominante, válida y universal.

La hegemonía cultural justifica el statu quo social, político y económico como natural e inevitable, perpetuo y beneficioso para todo el mundo, en lugar de presentarlo como una construcción social que beneficia únicamente a la clase dominante. En filosofía y sociología, el término hegemonía cultural tiene connotaciones derivadas de la palabra griega ἡγεμονία, que indica liderazgo y gobierno.

En política, hegemonía es el método geopolítico de dominación indirecta, en el que el estado hegemónico gobierna a los subordinados, bajo la amenaza de intervención como un medio implícito de poder, más que por la fuerza directa es decir invasión.

En el mundo de hoy, parece ser que si no sos abortista, populista, progresista, si no decís muchas veces los y las aunque arruines el lenguaje e incluso si no utilizas los supuestamente inclusivos e y x o @, nuevas hegemonías culturales derivadas del gobierno o gobiernos de pseudo izquierda, sos un reaccionario. Sin embargo yo creo que mantener principios, no caer en las estúpidas convenciones propuestas que no resuelven inequidades sino que las titulan distinto, es la verdadera revolución.

La hegemonía cultural es un término desarrollado por Antonio Gramsci para analizar las clases sociales y la superestructura. Proponía que las normas culturales vigentes de una sociedad son impuestas por la clase dominante (hegemonía cultural burguesa), de manera que no deberían percibirse como naturales o inevitables, sino reconocidas como una construcción social artificial y como instrumentos de dominación de clase. Esta práctica sería indispensable para una liberación política e intelectual del proletariado, reivindicando y creando su propia cultura de clase. Y por primera vez en mi vida coincido con Gramsci, claro que no creo que sea el liberalismo ni el capitalismo la hegemonía cultural que nos quieren imponer, sino todo lo contrario. De hecho, hablar de capitalismo o liberalismo puede producir exclusiones tremendas en la sociedad y en el mundo cultural. Entonces, padecemos un poder hegemónico que promueve un solo discurso posible uno que hable con e como si eso resolviera cuestiones de fondo, que es abortista no importa como, que habla en nombre del pobre aunque se haya enriquecido a costa de ellos y que promueve la vagancia y la ignorancia como forma de vida.

Cuando Habermas cuestiona la idea de opinión pública, la idea que está detrás es la misma: la cultura es un poderoso inmovilizador de la capacidad reinventiva de los pueblos y sus valores son la manera en que todo orden burgués se perpetúa más allá de los lamentos de elementos más ortodoxos de distintas tendencias económicas capitalistas. Sin embargo, él mismo declara no trabajar en ese sentido y declina abandonar la cultura burguesa en pos de un proyecto invisible, pese a ser un pensador de la Escuela crítica. Entonces ¿no suena remanido pensar que sólo el capitalismo es la miseria del mundo? ¿Cuál sería la burguesía?, la de los políticos millonarios y el pueblo pobre? la de los pequeños empresarios? Porque en estos regímenes populistas los privilegiados no son los trabajadores privados, por el contrario.

En la latinoamericación, el problema se radicaliza. El Mercado adopta un sitial maldito -incluso discursivamente – y el dominio populista profundiza la manera en que el populismo se transforma en la única manera de entender el desarrollo de la especie humana. Para autores contemporáneos que trabajan el tema de hegemonía y cultura (Noam Chomsky, Ignacio Ramonet, Samir Amin), la globalización extiende el control de la minoría privilegiada contra la mayoría subordinada en un marco en el cual se anexa progresivamente el pensamiento desregulado de Mercado con un proyecto cultural hegemónico en el planeta. Pero también es una radicalización. Ni el mercado por si solo, ni el estado sobreprotector y alienante son factores de desarrollo. Siempre la humanidad y los pensadores terminan siendo corrompidos por sus propios egos. La salida siempre es el equilibrio, la hegemonía es una palabra que ha dañado la trama social, que se ha utilizado para demonizar o entronizar ideales mezquinos. Y no hay cultura posible, ni identidad, ni construcción cultural si no están todas las miradas incluidas.

¿O cuando de populismos se trata no hay hegemonías? Lenguaje inclusivo, pañuelo verde, odio al macho y amor a lo queer parecen ser hoy conditio sine qua non para pertenecer a una élite cultural que tiene la verdad en un puño. Habemos otros y también somos y hacemos cultura. Alcemos la voz.

Diario de Cuarentena: Sin pecado

[…] Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho

Bula Ineffabilis Deus

 Esta es la definición del dogma, contenida en la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854,  promulgada por el papa  Pío IX

EL 8 de diciembre, nueve meses antes de la Natividad de la Virgen, ella fue protegida del pecado desde su concepción. Es difícil pensar en una vida sin pecado, es incluso difícil que el pecado en un mundo como el de hoy se considere como algo negativo, o algo a cuestionar.

Pero hoy quiero hablar de fe. De la magia de las tradiciones, del arbolito con hijos que se regocijan en bolas de colores y que buscan donde armarlo. No importa si viene del polo norte o no, si es pagano, si juega con intereses comerciales. La sonrisa de los niños con papá Noel, la riqueza emocional del armado de un simple árbol de papel, merece a la Virgen.

Todos creemos en algún lugar. Yo tengo una relación particular con la Virgen desde el día que lloré un hijo perdido en mi vientre, y luego le oré por Nicolás, que la honra. Por eso soy pro vida, por eso creo que debemos pelear por salvar las dos. Por supuesto que hay cuestiones particulares que la salud pública debe atender. Pero la vida… a veces, se nos parece.

Que la virgen nos proteja.

Diario de Cuarentena: Un nuevo contrato social

La idea de naturaleza humana de Locke donde el hombre es una criatura de Dios, por lo que el hombre no puede destruir su vida ni la de los demás hombres pues no le pertenece, sino que le pertenece a Dios. El hombre tiene el derecho y el deber de conservar su vida. Así mismo, el hombre no es súbdito de ningún otro hombre, sino que es libre, parece haber perecido en los aguantaderos de la política. Pero, dado la tremenda crisis social que padecemos, es probable que hay llegado la hora de resignificar todo esto.

Si la naturaleza humana lleva inserta el derecho y el deber de preservar su vida, ¿para qué hace falta una comunidad?

Para Locke podía darse que nadie cumpliera ese derecho y ese deber, y en caso de conflicto en su cumplimiento la naturaleza humana no cuenta con la existencia de una autoridad que lo dirimiera, por lo que la comunidad trataría de suplir esas carencias del estado de naturaleza: la existencia de una autoridad que juzgue en caso de conflicto.

Se trataba entonces, de hacer un contrato que funde un orden social o civil que atienda exclusivamente a suplir esas carencias del estado de naturaleza, es decir, aplicar una justicia o una autoridad que diga, en caso de choque entre dos individuos, qué se debe hacer. Por consiguiente, siempre que cierta cantidad de hombres se unieran en una sociedad, renunciando cada uno de ellos al poder ejecutivo que les otorga la ley natural en favor de la comunidad, allí y sólo allí habrá una sociedad política o civil. Lo que nos ocurre hoy es que no creemos en la aplicación de justicia y que hemos roto nuestro orden social.

En el pacto social se dictan unas normas que sean la continuidad de las leyes naturales y que consistirán en el reconocimiento de los fines de la naturaleza de hombres libres e iguales, a asegurar los derechos de la libertad, la igualdad, la vida y la propiedad. Exactamente son todos los derechos que hoy ya no están sintiéndose inalienables sino cuestionados.

Sólo una sociedad será civil o política cuando cada uno de los individuos renuncia al poder de ejecutar la ley natural. Lo ejecutará la comunidad y los órganos de la comunidad. En el estado de naturaleza es cada individuo quien juzga las leyes de la naturaleza. En la sociedad civil, por el contrario, es una autoridad, un juez, quien las juzga y quien dictamina quién se ha saltado las leyes. Y esa autoridad ha de ser un parlamento  como un conjunto de representantes de la comunidad. Como crítica principal a Hobbes, si hubiera un poder absoluto por encima de la comunidad, para Locke, realmente no se habría salido del estado de naturaleza, pues en la monarquía absoluta, al confundirse los poderes, no hay imparcialidad por parte de éste y no hay manera de apelar o recurrir su sentencia, con lo que su existencia es incompatible con la existencia de una sociedad civil. Para que haya sociedad civil tiene que haber un juez separado del poder ejecutivo (al considerarse todos los hombres como iguales, se entiende como el poder de ejecutar de cada uno de los individuos, considerándose al monarca absoluto como otro ejecutor más de poder) que sea imparcial respecto a los mitigantes. Bueno, en nuestra vida actual, en la Argentina se quiere trasgredir esa autoridad, se la descalifica y hasta se la pretende dirigir desde el gobierno, desconociendo la independencia de poderes.

To lo que ocurre actualmente es  incompatible con la sociedad civil, y, por tanto, que no es una forma de gobierno civilizada. El fin de la sociedad civil es evitar y remediar los inconvenientes del estado de naturaleza que se siguen precisamente cuando cada hombre es juez y parte en sus propios asuntos, y ese remedio lo busca en la instauración de una autoridad reconocida, a la que cualquiera pueda recurrir cuando sufre una injuria, o se ve envuelto en una disputa, y a la que todos los miembros de la sociedad deben respetar. Cuando, como se pretende hoy día, no se respetan las decisiones de autoridad es que todavía estamos en el estado de naturaleza. Y eso es, precisamente, lo que ocurre con cualquier absolutismo.

Tenemos que reformular nuestro contrato social para tener un estado justo que no castigue al ciudadano. sería bueno recordar los dos procesos que Locke distingue en la formación del contrato social:

1º Contrato de la formación de la sociedad, donde se crea la comunidad que supera el estado de naturaleza;

2º Contrato de la formación del gobierno, donde se crea la relación entre gobernante y gobernado.

Ambos están fallando. El segundo en especial se quiebra día a día. La política debe dar respuesta. Los ciudadanos debemos exigirla.

Diario de Cuarentena: Tirando Manteca al Techo

La Editorial Proa y SADE Nacional, propusieron jornadas de lectura y una de las obras seleccionadas es Tirando manteca al techo de Roberto Alifano, un prócer viviente de la literatura, periodista, escritor, amigo de Jorge Luis Borges, traductor de Hesse y el sobreviviente de muchas voces trascendentales de la historia Argentina. Nunca lo había leído y no puedo parar de hacerlo. En esta obra cuenta la vida de Macoco de Álzaga y Unzué, pero con esa excusa recorre la historia y nos enriquece.

Fascinante personaje mecenas del cine, campeón de carreras de automóviles, cazador de cebras y elefantes, fabuloso seductor de las más rutilantes estrellas de Hollywood, el argentino Martín Máximo Pablo de Álzaga y Unzué (1901-1982), conocido como Macoco, resignifica la belle époque atardecida, signada por la necesidad de acortar distancias. De ahí los aparatosos viajes del jet set rioplatense, de un país brillante en los locos años veinte, con viajes en vapores de lujo; o la afición por las carreras de coches y temerarios vuelos, cuando la aviación era un inicio.

Acaso la realización de los deseos continua y sin peros, requería la velocidad, pero lo cierto es que se vivía a mil, como si se supiera que el choque era el final anticipado. Fue literalmente socio de Al Capone, con él abrió el célebre Marocco, el renombrado cabaré de Nueva York, Macoco, un ser caprichoso y abundante, dio lugar a la célebre frase: riche comme un argentin.

Vestía con trajes a medida, buscaba ser celebridad, y lo fue en su estilo. Macoco pululaba los salones de la más exclusiva sociedad europea y norteamericana de su época con la arrogancia argentina en la mano. Tanto que Howard Hughes le propuso entrar en el negocio del cine donde ambos, financiaron la carrera de muchas de las divas del celuloide. Ginger Rogers entre ella. Todo esto nos cuenta Roberto Alifano (Buenos Aires, 1943), conocido narrador y poeta, especialista en la obra de Borges. Pero también nos cuenta como eran los políticos y la vida de esa pisada belle époque con una prosa ágil, amena y fluida, jugando con diálogos y testimonios del protagonista, a los que suma brillante, comentarios y opiniones, y así Alifano nos pone a pensar sobre lo que significó para Argentina ser ese granero inagotable y el primer productor de carnes en el mundo.

En esa cuestión cuando grandes hombres forjaron riqueza, algunos hijos privilegiados, como Macoco, se entregaron a un lujo desenfrenado y sin límites, casi fantasioso. El autor lo muestra como un niño malcriado cuya desgracia fue precisamente la inmensa fortuna que no ganó, y dilapidó. Solo protegió a artistas, escritores y estrellas, como si no tuviera otra cuestión más que ahuyentar el aburrimiento. Modificó el destino Scott Fitzgerald a quien ayudó encargándole artículos para las revistas que él financiaba,tal vez sin leerlos. La leyenda cuenta que las fiestas de Macoco le inspiraron al escritor la atmósfera de El gran Gatsby y que él mismo le sirvió de modelo para su protagonista. La pregunta del autor parece ser ¿Y qué quedó de aquellos años?

Ahí está, la fotografía de Macoco con unos muchachos, muchachones, que tiran manteca al techo o maltratan a un hipopótamo como niños malditos . Trajeados, el cabello engominado, perfumados, sin duda, dispuestos a devorarse el mundo.

Roberto Alifano captó la atmósfera de esa fotografía, el esplendor de un instante en el que Argentina parecía tenerlo todo al alcance de la mano, gracias a un poder y una riqueza que le arrebató la clase política, los vaivenes sociales, el odio, los privilegios y la imprevisibilidad de un país que se autodestruye sin medida. Una novela imperdible que se transforma en biografía de nuestra idiosincrasia marcada por la hipocresía y el poder.

Los invito a los encuentros de lectura de los próximo tres sábados a las 10 de la mañana vía meet. Valen la pena.

Diario de Cuarentena:Estela del hambre

año 18 de Horus Netirejet, de las dos señoras Netirejet, del Horus de oro Zoser.

El dolor me tenía sujeto en mi trono y la gente a mi alrededor estaba triste.

Mi corazón me oprimía porque durante mi reinado hacía siete años que el Nilo no crecía a su debido tiempo.

El cultivo de cereales era escaso, las semillas se secaban en la tierra y no había suficiente comida.

Los niños lloraban, los jóvenes desfallecían y los viejos se acurrucaban en el suelo con las piernas cruzadas.

Entonces, para apartar la preocupación hice llamar al sumo sacerdote Imhotep.

¿Dónde nace el Nilo? – le pregunté.

¿Qué divinidad vive allí, para que yo la estreche a mí?

Imhotep respondió: Hay una ciudad en medio del agua, rodeada por el Nilo, que se llama Elefantina y cuyo dios es Khunum.

Con satisfacción, el rey tuvo noticia de las riquezas de las que era dueño Khunum.

Ordenó un gran sacrificio para Khunum y las diosas que formaban tríada con él, Satis y Anukis.

A continuación se le apareció Khunum en sueños y le habló: Soy Khunum, tu creador.

Mis brazos te rodean para proteger tu cuerpo. Soy el señor de la creación que se ha creado a sí mismo, el gran océano, que estaba aquí desde el principio de los tiempos, el Nilo que fluye según mi propia voluntad.

Yo haré crecer el Nilo para ti, el hambre acabará, los corazones de los egipcios rebosarán más que antes de alegría.

El rey continúa:

Luego me desperté.Tan pronto como hubiera reunido mis pensamientos y me recuperé del estupor, promulgué un decreto a favor de mi padre Khunum correspondiendo así a todo lo que él había hecho por mí…Estela del hambre; trad. española de la francesa de Paul Barguet (1915 – 2012): La Stèle de la famine à Séhel, 1943

La Estela del Hambre es un texto de treinta y dos columnas grabado en la cara este de una de las rocas superiores de un afloramiento rocoso en el extremo sur de la isla de Sehel (muy próxima a Asuán en el Alto Egipto). Entre las columnas situadas entre la sexta y la vigésimo segunda se habla de métodos constructivos, de la columna undécima a la décimo octava Imhotep enumera diversas rocas y minerales de la región de Elefantina, y de la columna décimo octava a la vigésima se describe el sueño del rey. Y el sueño del rey de Egipto era la riqueza para su pueblo, nuestra realidad la describe el texto en las rocas, nuestro Presidente tiene los sueños equivocados, en la farsa del senado nos grava la riqueza, pero no la que surge de lo espurio o lo ilegal, sino la de quienes con trabajo y en blanco, pagando sus impuestos, tienen maquinarias para sus empresas, cosechadoras para sus campos y muchas ganas como este Rey de que el pueblo, su pueblo, sea rico.

Pero no, gracias a la política barata, la del populismo nefasto y el falso progresismo, nuestra Estela del hambre no tendrá fin.

Diario de Cuarentena: Nos devora el Estado.

 Los políticos “solidarios” le vendieron a la población la idea de que muchos de ellos tienen derecho a vivir del fruto del trabajo de los demás. La tensión que enseñan es que unos son pobres porque otros son ricos, por eso hay que aplicar un impuesto a las grandes fortunas. MK dixit.

Y así estamos después de muchos años de populismo, que puedo pensar que comenzó con el PAN de Alfonsín que ahora es entronizado como un Dios, llenos de gente acostumbrada y que cree tener el derecho a ser mantenida por otros. Entonces en esta cuestión ilógica, resulta que perseguir al que crece porque invierte, trabaja y se esfuerza, está muy bien visto. El clientelismo político en su máxima expresión, sustentado en el resentimiento social, hizo que el gasto público de nación, provincias y municipios. llegue a la mitad de nuestro PBI.

El Estado imparable y gigantesco avasallando los derechos individuales para quedarse con el fruto del trabajo ajeno y repartirlo entre gente que no tiene idea del valor de la dignidad laboral. Ni el mínimo sentido del esfuerzo y el mérito.

Estamos siendo fagocitados por este estado que no solo no nos cuida, sino que nos destruye para poder mantenerse y seguir sosteniendo un reinado basado en dádivas y en inmoralidad.

Diario de Cuarentena: Disentir es revolucionario

Ya ni sé cuantos días de diario llevo, pero cerraré este año con él, fue mi compañero reflexivo, a veces apasionado y otras virulento, algunas jocoso pero nunca me traicioné en sus párrafos. Quiero dejar constancia hasta que decida dejarlo de mis estados emocionales e intelectuales durante este confinamiento anti constitucional que padecemos los argentinos.

Durante el día fue muy divertido ver como mi buscador está cambiando, si escribo revolución solo las del peronismo aparecen en primer lugar, luego Cuba, luego Chavismo, como si en el mundo no hubieran ocurrido revoluciones que no sean de izquierda. Y me puse a pensar que son todos militares ultra conservadores, los líderes de las supuestas izquierdas populistas, Perón, Chávez, Castro, Mao, etc. El verticalismo de estos movimientos anula el pensamiento crítico y achica la razón.

Es por eso que aunque siempre me han tildado de reaccionaria, siento que disentir como lo hago desde marzo es revolucionario. Por supuesto que no propongo nada fuera de la institucionalidad, pero si que comencemos a pensar, a liberar sueños, a proyectar otras realidades superadoras a la barata cotidianeidad a la que nos estamos viendo sometidos.

Levántate, levántate, defiende tus derechos
Levántate, levántate, defiende tus derechos
Levántate, levántate, defiende tus derechos
Levántate, levántate, no abandones la lucha

Predicador, no me digas que el cielo está debajo de la tierra
Sé que no sabes lo que realmente vale la vida
No todo lo que brilla es oro

Así, la historia nunca ha sido contada
Así que ahora ves la luz, eh
Levántate por tus derechos, vamos

Levántate, levántate, defiende tus derechos
Levántate, levántate, no abandones la lucha
Levántate, levántate, defiende tus derechos
Levántate, levántate, no te rindas

La mayoría de la gente piensa que el
gran Dios vendrá de los cielos.
Quita todo y haz que todos se sientan bien.
Pero si sabes lo que vale la vida , buscarás la tuya en la tierra.
Y ahora ves la luz …

Bob Marley

Diario de Cuarentena: Vacunados

Tanto ajetreo con las vacunas, si son rusas, yankis o chinas, si las francesas o las de Oxford, pero la realidad es que los argentinos ya hemos estado casi todos en contacto con el coronavirus, y con otros peores durante todo este año. Hemos sido vacunados por la desidia de quienes debieron cuidarnos, indignante situación donde un estado inmenso, lleno de sueldos y de supuestos ministerios científicos sólo ha servido para que nos muramos como perros, nos enfermemos a borbotones y nos fundamos en la pobreza y la ignorancia.

Pero lo que más aterra, a mí al menos, es la indolencia ciudadana. Parece que la inflación no existiera, que los docentes ganaran fortunas, que los obreros nadaran en oro y que el pueblo rebosara riqueza. Entonces, cuando el silencio de las masas subordinadas aturde, es que verdaderamente estamos en riesgo de cubanización. Ya faltan productos en todas las góndolas, ya se cae internet y hay cortes de luz.

Tengo una duda ¿el pueblo es ciego, sordo, mudo? ¿o el pueblo es cómplice?

Cambiemos la cultura ya, seamos ciudadanos y no mediocres habitantes, luchemos por los derechos. ¿Nadie nota la falta de lógica de las medidas sanitarias, antes y ahora? ¿Nadie se da cuenta que no tienen idea de lo que hacen? ¿Nadie ve comercios amigos cerrar? ¿Nadie perdió a un familiar sin despedirlo pero miró azorado miles de personas abrazadas al presidente para usar a un ídolo?

A veces, el silencio es la peor mentira. Miguel de Unamuno

Diario de Cuarentena: Discriminación

En las últimas horas se suspendieron Pumas por tweets discriminatorios realizados hace ocho años atrás. Más allá de que lo sean. Me interesa reflexionar sobre el tema discriminación. Decir gorila, oligarca, facho, etc. no es nada, pero si llegás a decir bolita o negro o algo contrario al populismo vas al Inadi. SI hablas de abortar aunque esté penado, no pasa nada, hacer apología de la droga es cool, autopercibirse pueblo originario esta ok, pero sentirte de campo es casi ofensivo. Ahora bien, ¿qué significa discriminar?

En comportamiento social, la discriminación (del latín discriminatĭo, -ōnis) es el trato desigual hacia una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, diferencias físicas, políticas, de sexo, de edad, de condición física o mental, orientación sexual , etc. Por lo que todos los casos anteriormente mencionados, los de los pumas y los de todos los demás entrarían en el concepto de discriminación.

En filosofía moral se ha definido a la discriminación como un trato o consideración «desventajosa». Esta definición es comparativa: una persona no tiene que ser dañada para ser discriminada, simplemente tiene que ser tratada «peor» que otras por razones arbitrarias.​ Bueno, si de eso se trata vivimos siendo discriminados en esta sociedad. La exclusión del individuos de entidades basadas en una toma de decisiones ilógica o irracional también es discriminatoria.

La mayor parte de las personas afectadas por la discriminación son individuos pertenecientes a las denominadas minorías, pequeños grupos dentro de una sociedad, aunque hay muchos casos en los que estos grupos no son pequeños. En un país donde se gobierna para quedar bien con minorías ¿quienes serían los discriminados?

Existen tradiciones, políticas, ideas, prácticas y leyes discriminatorias en muchos países e instituciones en todas partes del mundo, incluso en territorios donde la discriminación está mal vista. En algunos lugares se ha intentado beneficiar a quienes habían sido tradicionalmente víctimas de discriminación a través de mecanismos de discriminación positiva, como el establecimiento de leyes de cuotas para favorecer el acceso de la mujer a los cargos de representación o para favorecer la contratación de personas con discapacidad, lo que resulta cuanto menos, contradictorio. Una de las principales fuentes de la desigualdad es la discriminación. Es cierto que hay ciertos grupos minoritarios que no están incorporados en la sociedad. Estos grupos están discriminandos y se encuentran en una posición de «subordinación perpetua» Este tipo de discriminación es la más evidente, pues es la que se ve en el día a día; por ejemplo, la violencia física racial entre etnias en el mundo . Ahora, el resentimiento generador de violencia de clases en Argentina ¿no es discriminador?

El derecho (sistema judicial) ha sido utilizado como elemento de control por parte de los grupos predominantes, con objeto de mantener el statu quo. El problema es cuando el estado discrimina, no podemos evitar que las personas lo hagan, si podemos educar para prevenir o penar para castigar sus acciones. Pero cuando parte del estado, estamos en problemas. Y un estado grande, como el nuestro, es de por sí, una fuente de discriminación. La pandemia dejó a los privados en condiciones de menor acceso a todos respecto de los dependientes del estado, por ejemplo el negar el derecho al trabajo, mientras las personas del sector público cobraban sus sueldos pagados con la pobreza del sector privado.

En las diferentes lenguas abundan términos que son utilizados con connotaciones racistas, clasistas o nacionalistas. También se utilizan las palabras para crear y mantener estereotipos. Existen muchas frases que expresan discriminación a las que estamos tan acostumbrados que no nos damos cuenta. Por todo esto, podemos decir que el lenguaje es una forma de discriminación y que hace que estas actitudes se vayan permeando por la sociedad que utiliza el lenguaje.

Sin embargo, se han hecho esfuerzos para parar la discriminación y asegurarle a estos grupos el respeto a sus derechos a través del mismo ejercicio del derecho. Otras personas que pueden también ser objeto de discriminación son quienes poseen una condición de discapacidad, sea física, intelectual, sensorial o relacionada con algún trastorno mental crónico (o cronificado). En estos casos la discriminación se manifiesta en diversas áreas como el derecho, la educación, el urbanismo, la cultura, la administración, la economía, el empleo y estas barreras que encuentran las personas con alguna de estas características son analizadas desde el llamado enfoque social de la discapacidad. La edad es otro tema discriminatorio. La probabilidad de que una empresa entreviste a un candidato es un 40 % mayor si es joven que si tiene 50 años o más. Hay una mayor proporción que la discriminación racial o por género. Una discriminación prejuiciosa, como todas. La discriminación de género es un fenómeno social que se basa en el conjunto de roles socialmente construidos, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como apropiados e inapropiados para hombres y mujeres o comunidades no binarias.

Todas las formas de discriminación deberían erradicarse, aún las positivas, pero no es con más discriminación que se logra, y la mayoría de los colectivos que nacen para ello, terminan discriminando o sintiéndose superiores al resto. Hay una sola forma de superar la discriminación y no es imponiendo nada, sino viviendo en libertad, una vez más Mandela cierra mi diario: “Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.