Diario de Cuarentena: Sin pecado

[…] Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho

Bula Ineffabilis Deus

 Esta es la definición del dogma, contenida en la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854,  promulgada por el papa  Pío IX

EL 8 de diciembre, nueve meses antes de la Natividad de la Virgen, ella fue protegida del pecado desde su concepción. Es difícil pensar en una vida sin pecado, es incluso difícil que el pecado en un mundo como el de hoy se considere como algo negativo, o algo a cuestionar.

Pero hoy quiero hablar de fe. De la magia de las tradiciones, del arbolito con hijos que se regocijan en bolas de colores y que buscan donde armarlo. No importa si viene del polo norte o no, si es pagano, si juega con intereses comerciales. La sonrisa de los niños con papá Noel, la riqueza emocional del armado de un simple árbol de papel, merece a la Virgen.

Todos creemos en algún lugar. Yo tengo una relación particular con la Virgen desde el día que lloré un hijo perdido en mi vientre, y luego le oré por Nicolás, que la honra. Por eso soy pro vida, por eso creo que debemos pelear por salvar las dos. Por supuesto que hay cuestiones particulares que la salud pública debe atender. Pero la vida… a veces, se nos parece.

Que la virgen nos proteja.

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