Diario de Cuarentena: deseo

Todos los días comienzo la dieta y todos los días la abandono. Es complicado agregarse una nueva restricción al deseo. Y de eso tengo ganas de hablar hoy. Freud decía algo así como que de la prohibición al deseo… y sí. Todo lo prohibido es deseado. Aunque lo inhibamos, en el hacer cotidiano nos movemos propulsado por el deseo, y éste se encuentra propulsado por las prohibiciones. Por eso como. Me río sola mientras escribo una justificación intelectual a una conducta tal vez derivada de la ansiedad que provoca dejar nuestra libertad en manos de otros.

Todos los días me propongo hacer yoga, algunos días hago. Todos los días decido caminar, algunas veces cumplo. No puedo mentirte a vos, que me venís leyendo hace noventa y dos días, que a esta altura debes de comprender mi psiquis más que yo y que sabés bien que la cuarentena solo, es terrible, pero acompañado ni te cuento. Porque te falta privacidad. Esa que te permite deambular en bolas por la casa cuando se fueron a la facu, al colegio o al campo. Sentirte dueña del espacio, de los sonidos de tu casa y del olor, sobre todo. Y entonces te bañás en el perfume que te gusta para sentir glamour en soledad.

Ni hablar de las cuestiones de la economía noventenosa, que ya no existe y de los malabares para que lo que entra tenga algo que ver con lo que sale. Y vuelvo a reírme, sigo justificando el momento de prohibición antes que el deseo me tome entera y se transforme en mi nueva línea de hacer existencialista.

La rutina abruma, el tiempo pasa, y estamos cambiando estaciones sin saborearlas. desde mañana me voy a proponer registrar el clima, los humores y la cuestión social del día a día restrictivo que vivimos. No te prometo cumplirlo.

Diario de cuarentena: el otro.

Ya me da vergüenza decir de cuarentena a los 91 días, pero es un nombre simbólico que siento que adquiere cada vez más significado en este juego diario que nos propone un poder draconiano y obsoleto que pretende tapar su ineficacia con runners.

Pero, a pesar de la cuestión política y de los deseos de muchos, sigo con la fuerza necesaria para producir, escribir, tratar de que la literatura y la cultura no sean anuncios y quimeras. En la cultura parece que vivimos para preguntarnos, pero siempre hay que pasar al acto, porque de lo contrario somos filósofos de la cultura, no artistas. Por eso escribo, aunque me repita y te aburra. No es fácil la creatividad 91 días seguidos. Hoy me pregunto por vos, por ese otro que me lee y que también soy yo. Porque soy con tu lectura.

¿Qué pasa en tu vida? ¿estás solo? ¿estás bien?. Y me permito recordar otros momentos de hace más de treinta años atrás o cuarenta, cuando los virus, el sarampión que creo que hoy sería de una infodemia total, la viruela, la varicela, la tos convulsa, y otras enfermedades que hasta nos obligaban a contagiarnos para que las tuviéramos todos los hermanos juntos. Y apelo a esto para equilibrar nuestro miedo. Este virus es un virus, no se va a ir, y aunque quieran que nos encerremos para siempre, es la metáfora del esclavismo. Tenemos que superar el morbo de contar quien muere y quien se contagia al minuto y vivir, o sino, ya estamos muertos. Es contagioso, sí. Es letal, a veces, muy pocas veces, como casi todos los virus. Y gracias a DIos que es así. Pero la vida es riesgo, no es de lo único que podemos morir. Y no veo que le dediquen tanta tela a otras patologías terribles que padecemos los humanos. No somos eternos. Es hora de comprenderlo y de vivir con ese certeza.

Te invito a compartir tus experiencias, a evidenciar tus sentimientos, a no callar. Y si me leés, escribime. Aunque a nadie le importe, vos me importás. Me importa saber como la estás pasando en una sociedad donde en pos del bien común, nos encierran, nos abruman, nos aniquilan, y apelan al morbo de la peor manera, enfrentándonos. Somos gemelos y espejos, en este andar apesadumbrado y feroz, Por nosotros, debemos unirnos, y en paz.

Diario de Cuarentena: acuarela

Volvió el calorcito, ¿será que hasta la naturaleza está en contra de la locura del 15/9 como fin de cuarentena? Y entonces nos regala esta especie de primavera húmeda, que nos hace resfriar, y toser, y engriparnos. Pero acordemósno que no podemos. Solo se puede tener COVID. Pareciera que estuvieran esperando que nos enfermemos todos de otra cosa, para no atendernos y dejarnos ir. La clase media, digo, los inmigrantes, digo, los que que levantaron el país. Porque ahora les tememos a los extranjeros, a los mocos, a las toses, y a la mar en coche.

Con sol y pesadez incluída, hoy debo ir al contador, porque los impuestos, la AFIP, ARBA y otros yuyos no trabaja pero cobra. La justicia ni se hace ni trabaja pero cobra. Los congresos no trabajan pero cobran, y los servicios están supuestamente congelados pero aumentan. Y así sucesivamente en una serie exponencial que parece seguir el criterio catastrófico de Malthus. Así que trataré de no fundirme en un mundo irónico donde los especuladores ganan plata y los chacareros y trabajadores la pierden.

La calle me saluda, como si me extrañase y siento el sol en mi cara, veo que hay mucha gente de hecho que es más libre que yo y sale igual. Pienso que tal vez logremos inmunidad de rebaño, con ésta nueva psiquis infectológica que hemos adquirido, pero la vida con barbijo es sólo una acuarela asfixiante de la que tuve. Así que me lo saco un momento, cortado por el grito de un vecino que antes me daba un beso y ahora me grita asesina. Aquelarres de una ciudad de provincia.

Diario de Cuarentena: A viva voz

Nico estudia física, con la paciencia joven que ya no tengo. Marcelo compra medicamentos para los mayores de la familia y atiende animales en emergencia. Animales diferentes a nosotros. Mientras leo los diarios que repiten una y otra vez lo mismo, unos con la voz virada hacia una mano, otros hacia la otra, la mayoría aplaudiendo al gobierno de turno porque les paga la pauta. Termino de comprender que los medios ya no tienen en cuenta al público, no comprendieron el cambio del contenido, que ahora es producido por la gente. Y que a la gente le gusta más leer a la gente. Deberían aggiornarse, pienso mordiendo mi tostada integral comprada a cocineros obligados por la crisis. Y enseguida pienso en una imagen de Tania Bruguera, la activista y artista cubana, tantas veces denigrada y presa por pretender expresarse. Y me enojo con la posibilidad de extremo estatismo que late en mi patria. Y me expreso.

Los que tienen la suerte de poder trabajar, o de cobrar sin hacerlo, han quedado, por lo general, impávidos. Y no sé si llegan a comprender al resto, voy a dar el beneficio de la duda, por supuesto. ¿Por qué lo digo? Porque un gobierno decidió por ejemplo qué comercios son esenciales o no, qué actividades son esenciales o no, quienes pueden salir y quienes no. ¿Esenciales para quién? Lo arbitrario lleva siempre a excesos y estamos ante uno. Casi noventa días de cuarentena, que veo además, que cumplo más que la mayoría. Porque creo en la norma. Pero me siento a punto de estallar. Porque además parece que está prohibido hablar, cuestionar, preguntar. Y está permitido denunciar al prójimo, maltratar, mirar para otro lado si se llevan puestos los derechos.

Te juro que cada mañana me propongo hablarte de una receta, de un cuento lindo de una liviana vida que no tengo. Y cada vez lo logro menos. Porque siento que me quieren cortar la lengua, mucha gente se prostituye con el poder. Se ciega. Me hace acordar al régimen castrista, por eso ilustro con Tania, cuando decían: «dentro de la Revolución todo, fuera de la la Revolución, nada». Puede parecer exagerado, pero cuando si tenés pensamiento crítico en una ciudad mediana como la nuestra, debés restringir el acceso a tus redes por las atrocidades que te escriben o dicen, por el maltrato que te propinan, o las censuras comienzan, lo sentís cerca. Pero no lo van a lograr.

Mientras Nico estudia física y Marcelo hace mandados, me expreso. Aunque muchos quisieran que me corte la lengua. Que triunfe la Libertad.

Diario de Cuarentena: Gaucho

Hoy es feriado por Martín Miguel de Güemes, que murió a los treinta y pico enfrentando invasores, un tipo rebelde y con sus matices pero que tenía claro por lo que debía luchar. Estaría muy bien que hoy nos dediquemos a la historia. A veces el pasado nos da la perspectiva que el futuro necesita.

Este patriota gaucho, fue un hombre con agallas y con errores, como todos nosotros, pero que tenía claro que debía defender, así fue que escribió algo que quiero rescatar porque parece actual: “¿Cuándo llegará el día en que veamos reunido nuestro Congreso compuesto de sabios y virtuosos que formen una Constitución libre, dicten sabias leyes y terminen con las diferencias de las provincias?”

La Constitución la tenemos, las diferencias siguen. El Congreso lo tenemos, el problema es quienes llegan a él. Nuestros congresistas están lejos de ser sabios, pero más aún de ser virtuosos. Hace más de treinta años que rotan las sillas y los partidos para poder seguir atados a sus bancas que les aseguran impunidad. El año próximo votamos, que tanto contar muerte no nos someta a olvidarnos de la vida. Y que votemos sabios y virtuosos, al menos algunos, porque les cuesta estar en una lista donde los prebendarios pululan.

Estamos en un momento político importante. Porque nos afectan varias pandemias. La real, la infodemia, y la peor de todas es la del intento contra la justicia y la propiedad. No tiene nombre, porque la ruptura de la ley en nombre del pueblo es tan grave, que solo puede ser ominosa.

Hoy es feriado por Martín Miguel de Güemes, un caudillo que luchaba por su tierra. No dejemos que nos roben la nuestra. Este día en mi diario, lo dedico a todos los que peleamos con la palabra contra la corrupción, la ignorancia, la falta de ilustración en la política, la deshonra, el avasallamiento de los derechos y la esclavitud de los pueblos. Hay una máxima al respecto que hoy les comparto: «podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera si se pierde una vez» (Jean-Jacques Rousseau)

Diario de Cuarentena: Como un día de domingo.

Un domingo que es lo mismo que lunes, martes, miércoles o viernes. Un domingo que dejó de tener las reuniones en familia, el aroma de los nuestros, los abrazos, los silencios. Cómo extraño mis domingos de asados con amigos, en los que la vida se ponía sobre la mesa. Que los chicos, que las salidas, si volvieron tarde, porque las madres dormíamos a media los sábados por la noche. Un domingo de juntada con hermanos, o de viajes a La Minervetta, para compartir con esa amistad que nunca pudo desvanecer el tiempo. Un vino conversado con muchos. Y brindis y alegría.

Nos quitaron la calidez de la vida. En especial en argentina. Nuestra marca registrada es el contacto. La expresividad y la sincera cercanía. Entonces cuando voy a comprar por mi barrio, porque si no soy casi hereje, y veo a la gente correrse de la gente, con ese espantoso artefacto que usamos para protegernos pero que hace dos meses no servía, y ahora hace magia. Porque los chinos lo usan y les sirve, aunque los datos no son confiables porque es un estado dictatorial, pero ellos propagaron el virus, pero la OMS dice que salva, pero decía que no era útil, pero Ginés dice que capaz sirve, capaz no, pero tiene hematoma subdural y le dejamos la salud en sus manos y tres meses después de encerrarnos como hacían dos siglos o tres atrás, dice que que capaz deberían haber testado más. ¡Pero la pelota!.

No sé que pensar. O tal vez si pienso, molesto. Porque en la argentina pensar parece ser de gente mal habida, y decir que sos librepensadora, si no estás alineada con el gobierno, ni te cuento. Ahora si los votaste, apoyás, podes matar gente en nombre de la cuarentena, ser retrógrado y machista y bajar sueldos sin que las organizaciones de derechos humanos, los movimientos feministas o los sindicatos te molesten. No vaya a ser cosa que se pierdan alguna tajada.

Me da tanto asco la sociedad actual, que extraño aún más los domingos. Esa sensación de que todo puede suceder, de ver la vida acontecer. por eso para cerrar el diario, te dejo la letra de una canción de Pires que hablaba de cosas que extraño: encuentro, aire, respirar, piel, sol, caricia, domingo.

Si pudiéramos hablar
Encontrarnos un momento
Te podría confesar
El amor que estoy sintiendo
Yo preciso respirar
El aire que a ti te rodea
Y en la piel quiero tener
El mismo sol que te broncea
Yo preciso acariciarte
Y otra vez verte sonriendo
Dentro del sueño mas lindo
Ya no quiero mas vivir
Un sentimiento sin sentido
Yo preciso descubrir
La emoción de estar contigo
Juntos ver amanecer
Que todo pueda suceder
Como un día de domingo
Haz de cuenta que aun hay tiempo
Y que solo nos importa esta emoción
Haz de cuenta que aun hay tiempo
Y dejemos que nos hable el corazón

Diario de Cuarentena: Hibridación

Said, civilizando barbarie en la India de Dickens y de otros.

La tortura de sueños coloniza y la paz se hace racimo.

Ensangrentados.

Un inglés, un ruso y un eslavo, es otro portugués, otro español, otro peruano.

El maya es un mongol arremangado y la catarata con sangre de todos, corre.

Catarata en un tiempo que gira y nos abruma, por la suerte de ser, colonizados.

Se produce el mestizaje, hombres hermanados. Mitad indios, mitad árabes o coyas,

hombres de piel cetrina, humanizados.

Y la palabra tiempo vuelve siempre, a recorrer presentes y pasados.

Letras en idiomas intangibles, sin querer seleccionados.

Inglés es español y es chino y es francés. Ruso es hindú y es alemán y es italiano.

El abrazo es un idioma universal. Y la voz es la misma cuando canta,

Cuando grita, cuando calla. La voz no tiene tiempo, es suspiro acompasado.

Y voz tienen el indio y el tehuelche y el hombre moderno  y el chino mandarín acurrucado.

Y tiene música en su voz el brasilero, el ciudadano de Angola y el paisano.

El gaucho argentino y el hebreo, que milita por un dios humanizado.

Y el ora a Alá, arrodillado.

Y las voces, si se igualan, hacen música. Orquesta celestial.

Voces del mundo  pacificando guerras, con los sueños vivos, presentes y pasados.

La herencia a cuesta, y sin piedad, asegurando identidad, los genes heredados.

Herencia. Humanidad. Velocidad. Tiempo. Materia.  

Molinos de vientos no derribados,

aquellos que manejan la historia con hilos de guerra, los sostienen en pie.

Bizancios modernos perlados de sombras, azhares de  Izmir que aroman la sien.

Un dorado ejército de niños muriendo, por el sueño avaro del fulano ,

y en laberinto que ciñe los siglos, un niño nacido en Jerusalén, purga lo pecado,

y nos reconcilia, con la misma idea de hacernos el bien. Cimientos que estallan,

patriarcas que duermen, y en la metafísica que crea un réquiem, la conciencia vuelve

para darnos vida, antorcha que brilla.

Un silencio esquivo, que se hace bullicio piando palomas,

el niño y su llanto de pureza extrema, tanta decepción.

Hombres. Ciudadanos. Herederos. Humanos. Guerras. Voluntad.

Terrorismo. Cruzadas. Patria. Humanidad.

No nos olvidemos que el tiempo no es tiempo, Que somos el otro.

Circularidad.

Un rubí caliente, de sangre azotada, me toma la mano de tanto pecar.

Y la estrella asoma, impía, arriesgada, intenta de nuevo, Belén alumbrar.

Vamos hombre hermano, vamos por la vida,  por la pertenencia,

por la pacha mama, por la libertad.

Vamos por la historia,  sintiendo la sangre de la humanidad,  

con estrechos tiempos, o instantes eternos,  

pero siempre tiempo, tiempo circular.

Vamos por la vida, por la trascendencia.  

Dejemos herencia, construyamos paz.

Feliz día del Escritor. Se conmemora cada 13 de junio en homenaje al nacimiento de Leopoldo Lugones (1874-1938), poeta, cuentista, ensayista y novelista argentino. 

Diario de Cuarentena: Hibernus

Está llegando el invierno. Pero hace rato que lo vivimos. Invierno desde la etimología viene del latín: hibernus y este de hiems, literalmente la «estación del invierno«. El hibernus, derivó el adjetivo calificativo castellano hibernal, que es «relativo al invierno«. … Erat hiems summa es una frase de Cicerón que significa «se estaba en pleno invierno«. Traigo a Cicerón al diario porque es el mismo que decía “Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos” Y siento que eso es lo que vivimos hoy. Pasaron algunos años, volvieron los mismos, pero más agrios.

Aunque mi vida, que por supuesto es mucho más austera porque no tengo trabajo, sigue siendo una buena vida, tengo amor, amistad, letras. Pero a mí me duele el otro. Me duele los pueblos que a pesar de sublevarse contra la corrupción no son oídos. Me duelen los empleados rurales asesinados por las fuerzas policiales que no importan ni pintan sus caras por que son cómplices verticales del poder de turno. Me duelen los niños abusados en los hogares que no salen en los diarios. Me duele el hambre que veo y el que se viene. Me duele y me indigna la falta de libertad. Y no puedo ni quiero ser tibia.

Cuando el atropello es tan visible hay que ser claros. No se puede jugar a los matices, ya habrá tiempo para eso. Es hora de que nuestra voz se oiga, es tiempo de acción, no de relatos. De participar en los espacios de reflexión y de meternos donde sino, se meten otros. Es hora de que la sociedad independiente, profesional, comerciante, productora, industrial, trabajadora tenga deseos de poder. Porque no hay otra opción para salvarse. La república necesita de los ciudadanos. Por eso en este día frío, con el invierno cerca, no se me ocurre hibernar. No hay tiempo para eso. Es necesario estar alerta y de pie.

Diario de Cuarentena: Miradas

Marita tiene los ojos más lindos del mundo. Pero no es porque son del color del tiempo, o porque los acompaña con máscara de pestañas, ni por sus pecas, o sus increíbles rayos de luz. Marita ve. Puede captarnos, hacer de nosotros alguien mejor, nos roba los sentimientos con su cámara para evidenciarlos, ella puede ser maga. Y hoy la cuarentena se verá suspendida por su visita. Y entrará hermosa y cálida para encontrar con su visor algo de mí. Con el diafragma podrá explorar tras lo que muestro y con el obturador suspendido en su ser, me dará vida.

Hoy Marita viene para hacer fotos, la espero con torta de limón, café que traje de Brasil cuando podíamos ser libres y una sonrisa sin barbijo. La conozco desde que nació. Me conoce desde que nació. Nuestros padres se conocen desde que nacieron. Nuestras madres fueron amigas toda la vida. Nuestros hijos se conocen a pesar de no tener la misma edad. Nuestras vidas también las une el arte. Marita teje mientras va, con su Andando Voy, lleno de caricias, yo a veces, les regalo mis poemas a sus lanas. Ella logra que mi ser escritor tenga una foto decente que mostrar. Amigas.

Nos reímos mucho juntas, lloramos juntas, nos abrazamos en esta realidad que a veces suena a distopía

Voy a tener una mañana distinta, y estoy segura que me refrescará el alma, que me dará fuerzas, que hará el mundo mejor, porque en la mañana de hoy habrá amistad. Amistad sin ideologías, pero con lanas de colores, sin prejuicios, pero llena de poesía, sin estereotipos que mostrar en el lente de su cámara. Porque lo maravilloso de Marita no reside en lo ve, sino en su mirada.

Diario de Cuarentena: Fuego

Mi barra de cereal con mate no puede faltar, mientras termino mis tareas de guión para Lumiton, y envío un artículo que intenta repensar la cultura al Diario La Verdad, mastico mucho más que lo nutritivo. Me siento prendida fuego. No puedo creer la brutalidad de los humanos – supuesta raza superior- con los pares. La gente es víctima de su vecino. La calle vacía por el confinamiento es más peligrosa aún. Y la noche se vuelve eterna en los días agónicos.

Mientras tanto, los que deberían y proclaman estar cuidándonos, nos roban. Y pisan la Constitución Nacional, abarrotan sus bolsillos, nos compran juicios futuros y creen que la teta del estado es interminable. Pero lo que me enciende, aquello que genera el fuego en mi interior, es la quietud de los otros. De nosotros. Me enfrento con la indiferencia de los sindicatos y del poder político al atropello casi con hidalguía. Nadie defiende sueldos que no aumentan hace seis meses a pesar de la inflación. Nadie defiende empresas pequeñas y medianas que están obligadas a pagar sueldos sin producir. Nadie defiende al sector productivo descabezado por los impuestos impagables que solo apuntan a sostener un sistema político que genera pobreza sobre pobreza. Me prende fuego la cantidad de falsas premisas y falsos dilemas que plantean los políticos y los militantes irracionales, salud o economía, ricos contra pobres. Siento que estoy viviendo en el siglo pasado, y que un Peaky Blinders viene a salvarme tras un halo de nicotina. Y qué bien nos vendría si atrás hay un Churchill, pensar que le temían al potencial de nuestro país. Pero no puedo con la indolencia de varias generaciones, que ven sin chistar como destrozan el orden social y republicano.

Me prendo fuego, y me quemo en una hoguera de libros que hablan de derechos, igualdades, oportunidades, mérito, historia, pero que no saben de gente estatua, que se deja robar la libertad. Esta vez voy a intervenir con arte, para salvarme.