Diario de Cuarentena; Taller de idoneidad

Nuestra Constitución contiene un principio destinado a asegurar la eficacia del aparato del Estado. Es el principio de la idoneidad. Pero ha sido olvidado.

En cambio ahora, como si fuera algo relevante en la vida de los argentinos, como si no nos aquejan el hambre, la enfermedad, la falta de trabajo, la inflación, la falta de educación, la deserción de nuestros jóvenes y de nuestras empresas, para alguna de las tantas personas carentes de idoneidad del gobierno abren talleres sobre la masculinidad. Nada más fuera de contexto que eso, además de contradictorio, se pasan el día hablando de romper con lo binario y los talleres los destinan solo a varones, es decir binariamente. Primer ejemplo de ineficacia y carencia de idoneidad a la hora de gestionar lo público.

Pero las contradicciones siguen, la señora Marcó del Pont sugiere que la riqueza nace del estado, le preguntaría qué es el estado sin los impuestos de los privados que los mantienen. A ella incluida. Castigamos a más impuestos a los que logran riqueza en vez de intentar multiplicarla. Un país rico significa trabajo y gente viviendo con dignidad, claro que además los sacarían a patadas por inútiles.

Eso no es todo,odian la propiedad, pero los mismos usurpadores, dicen querer tener «su » casita. Hace ruido no?

Los pañuelos verdes hablan de su cuerpo como si un hijo fuera un obstáculo y como si no hubiera métodos preventivos. Las cuestiones como violación, enfermedad, peligro de vida están contempladas. Y de sancionarse una ley debería ser un último recurso, no una cuestión de bandera política. Ahora sí, el cuerpo es de las mujeres, el de ellas, y el del bebé que llevan dentro con células de un hombre que parece no poder decidir. Otra vez esta diferencia, mujeres si, varones no. Suena binario, parece que no está todo tan claro. Y no es pacatería ni prejuicio, es pensar que la vida es lo más importante, todas las vidas, no solo las que nos convienen.

Es claro que decir todo esto no es popular, no pretendo serlo, ni tampoco tengo opinión acabada, pero me permito pensar, cuestionar y redefinir, para no quedar presa de relatos absurdos y de dudosa verosimilitud, que apuestan a la patotera militante y no al bien común. Cuidemos la idoneidad de los que nos representan, si es necesario creemos, como ciudadanos, un taller.

Diario de Cuarentena: Cultura, post pandemia y construcción de futuro

Vengo trabajando en cultura hace veinte años, lo hegemónico en esta área no parece ser otra cosa que la necesidad de avalar siempre cuestiones pseudo progresistas. Siento que en latinoamérica nadie que no se sienta así puede entrar en el ámbito de la cultura sin sangrar.

Una revolución posible sería tener claro que la cultura no tiene pertenencia partidaria, si política y que en ella deben representarse todas las miradas. En los últimos años, y en especial en pandemia, veo mucha complacencia cultural contra barbaridades que atentan la libertad de expresión, incluso he sentido cierta doctrina en las ultimas tres carreras que estudié y todas giran a la izquierda.

Como si hubiera una sola dirección para pensar la cultura. Para poner en tensión de verdad, para incomodarnos, debemos preguntarnos : si queremos que esta pandemia sirva, ¿Por qué deseamos oír siempre lo mismo y nos molestamos con las diferencias?

Como mujer de la cultura, escritora y gestora cultural del interior siento el rechazo de mis pares ante el mínimo cuestionamiento al odio profundo a cualquier pensamiento liberal, confundiendo todo el tiempo los conceptos, tergiversando todo el tiempo las palabras. Es hora de que la cultura sea amplia, bienvenidos todos, los originarios, los inmigrantes, los peronistas, los liberales, los radicales, bienvenidos todos los que sientan que sin educación y sin cultura nada es posible., discutamos un futuro que nos incluya con políticas de estado.

Y por favor. Basta de miedos.

Diario de Cuarentena: Orquesta de señoritas

Quien no fue mujer ni trabajador
Piensa que el de ayer fue un tiempo mejor
Y al compás de la nostalgia
Hoy bailamos por error.

María Elena Walsh

Siento que estamos ante una orquesta de señoritas que vive del pasado setentoso y fracasado. No es cuestión de entronizar perejiles para tener relato. Es hora de aclarar mentes y pasados para proyectar de una vez una vida futura que tenga verdad y no historia inventada para la gilada.

Me entristece ver a jóvenes treintañeros sentirse peronistas sin tener idea de quien fué el general, un hombre duro, de derecha, nacionalista, que usó al socialismo para generar empatía y que no tuvo reparos en castigar a los enemigos con una ley autoritaria o sin ley. Y no voy a entrar en si hizo o no, o en el mito urbano creado alrededor de Eva una mujer que murió muy joven para ser juzgada. Creo que estuvo en el momento histórico que le permitió transformarse en leyenda, acaso no es siempre así…

Pero si pienso fundamental que de una vez por toda si vamos a revisar la historia, se revise con ecuanimidad, y para eso un número amplio de miradas debe repasarla. Y es hora de proyectar aprendiendo que las balas de los setenta sólo trajeron muertes y dictaduras, que los planes asistencialistas solo nos dan más hambre y que la justicia social no pasa por repetir su nombre, sino que se logra con libertad, con fuerza empresaria generadora de trabajo y con derechos respetados.

Basta de orquestas de señoritas o señoras de pacotilla que toman el té sobre los huesos de un pasado que no fue mejor, ni siquiera fue lo que dicen. Vayamos por el futuro de una vez por todas.

Diario de Cuarentena: Pequeñas cosas

Uno se cree que las mató, el tiempo y la ausencia.Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas: En un rincón, en un papel o en un cajón, Como un ladrón, te acechan detrás de la puerta, te tienen tan a su merced, como hojas muertas. Que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y, nos hacen que, lloremos cuando nadie nos ve.

Esta letra de Serrat, refleja lo que siento hoy. Releí mi diario y me dio pena ver como mi alegría se iba transformando, primero en queja, en bronca, hasta llegar al dolor. Me duele la realidad, me duele la muerte de las pequeñas cosas, su ausencia, ese tren perdido en la ignorancia de los poderosos que no resuelven nada pero nos dejaron sin lo nuestro. Este boleto de ida que ya no tiene vuelta, es tortuoso y descuidado, no esta picado por un guarda prolijo y amigable, tiene marcas de sangre, de tiempo perdido, de muertos dolientes y de vidas desmembradas. Es un boleto sucio.

Y entonces es que siento que perdimos el tiempo de rosas ese en el que, en nuestros rincones favoritos podíamos disfrutar, pero para no desesperar, busquemos en algún cajón, un papel plateado por el tiempo que nos vuelva menos robóticos y más amorosos, menos temerosos y más temerarios, para que que esta realidad que nos tiraniza con números símbolos de sometimiento, no pueda tenernos a merced, como personas muertas. Que el viento nos arrastre hacia un lugar mejor, y no nos bambolee en nuestros principios. Debemos vernos unos a otros, para sonreirnos y ayudarnos, luchar juntos por un futuro.

Y tal vez después, cuando nadie nos ve…

Diario de Cuarentena: Juventud

Un charco de olvidos
El espejo de recuerdos que patinan
De cubos de hielo que no enfrían
De rock y juventud

Con clavos verdaderos
Y sed verdadera
Dos en una misma pecera
De rock y juventud

Andrés Calamaro, fragmento de Rock y Juventud.

No sé qué edad tenés, lector de mi diario de eterna cuarentena, pero eso no es lo importante, sino cuán joven sos. ¿Todavía te quiebra la voz una lucha que considerás digna? ¿Sos capaz de quedarte sin dormir proyectando una casa que tal vez no construyas nunca? ¿Tenés en tus manos atrapada la piel de ese amor primero?¿Podés reír a carcajadas aunque nadie lo haga?¿ cantás a los gritos esa canción que te hace sentir vivo? ¿ Te prometés que mañana vas a cambiar todo? Entonces, ¡feliz día!

Un día como hoy, en 1999. la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud. Esta  celebración anual busca incentivar el papel de la juventud como socia esencial en los procesos de cambio y a su vez, pretende crear un espacio para generar conciencia sobre los desafíos y problemas a los que nuestros jóvenes se enfrentan. Es un día para celebrar y dar voz a la juventud, sus actuaciones y sus iniciativas. Se supone que esto es una cuestión de jóvenes, y así debe ser, pero por otra parte, si uno ya no está en edad de merecer la felicitación formal de la ONU, y reconociendo que la juventud es primordial para el desarrollo y que es de vital importancia el compromiso de los jóvenes con la vida y en los procesos sociales; podemos rejuvenecer un rato, revelarnos a los cánones y sentirnos así, vitales, inmortales, y llenos de futuro, a pesar de todo. De la pandemia, de la cuarentena, de la inseguridad, vistámonos con la ropa de la libertad, porque siempre somos jóvenes, solo depende del parámetro con que midamos.

Claro que el mundo actual, no nos permite el disfrute, si consideramos que la OIT nos cuenta que uno de cada seis jóvenes se encuentra sin trabajo debido a la crisis provocada por el COVID-19. Según estimaciones recientes se deberían crear 600 millones de empleos en los próximos 15 años para satisfacer las necesidades de empleo juvenil y la proporción de jóvenes sin empleo, educación o formación se ha mantenido persistentemente alta en los últimos 15 años y ahora es del 30 por ciento para las jóvenes y del 13 por ciento para los jóvenes en todo el mundo. Las cifras son mucho más graves en latinoamérica y en Argentina en particular.

Por lo que si aún nos sentimos vitales, si queda potencia en nuestras mentes y nuestros cuerpos, es hora de dejar un mundo mejor parado a esos chicos que son el futuro, y al que los estamos condenando por la corrupción e ineficiencia del presente. Los invito a trabajar por un país mejor, una américa mejor, un mundo más justo y con mayores oportunidades.

¡ Seamos jóvenes!, ya que como bien pensaba James Russell Lowell, si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto.

Diario de cuarentena: Me siento bien

¿Cómo andás? Bien ¿y vos? Así de limitado viene nuestro diálogo social por zoom, instagram, video chat, tiktok, telegram, skype, facetime, etc. Esa cuestión moral de sentirnos bien a pesar de todo. Como si los argentinos pasáramos del todo bien y vos a éste país es una mierda, hay que irse; y en el medio no hubiera ninguna opción. Vengo pensando en las respuestas que doy. En tratar de no ser un cliché y tampoco ser una pseudo socióloga pesada que propone pensar y repensar la vida cada cinco minutos. Pero esto de los extremos me ocupa el día de hoy. Y de las falsedades, las ideológicas y otras.

Por ejemplo, ¿alguien puede sentirse bien después de 116 días de cuarentena punitiva? ¿alguien puede sentirse bien espiando y denunciando vecinos? ¿alguien puede sentirse bien tratando de asesinos irresponsables a chicos que quieren ser felices y vivir sin miedos? Lamentablemente la respuesta es sí.

Mucha gente que quiero piensa de ese modo, mucha gente militante también, muchos funcionarios que viven con sueldos cómodos, muchas personas ilustradas. Y ahí es donde me deprimo y digo, que porquería la humanidad. Nos gusta el límite, caminar al borde de lo inmoral y eso que en este país lo inmoral está totalmente permitido. Pero no está todo bien. No da lo mismo. No es igual una cosa que otra. Vale la pena luchar por derechos adquiridos, pese a quien le pese. Me da asco el abuso, las mansiones de grupos militantes que hablan de pueblo, la opulencia corruptiva de la dirigencia, me indigna que se sostenga la inocencia de personas que hablan por el humilde y por la patria pero tienen sus divisas de dudoso origen afuera. No está todo bien, pero éste año, antes de la pandemia, y de la cuarentena cavernícola a la que nos someten, decidí no callar mis ideales y mis principios. Así que me siento bien. Soy republicana hasta la médula y creo que debemos defender nuestros derechos con lo que podamos, por que como decía José Ortega y Gasset: A la república solo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia el porvenir.

Diario de Cuarentena: Futuro

La ventana del cuarto donde escribo me muestra un día soleado de invierno. Estamos en el día 114 de una cuarentena que ya nadie cumple. Ni los propios gobernantes. Cada uno va haciendo sus propias flexibilizaciones de acuerdo al miedo, riesgo, situación personal, necesidad. Es que no somos idiotas. La sociedad sabe. Por eso creo que también acertó al votar a esta gente que en lo personal considero siniestra. Lo digo porque en Argentina, cualquier gobierno que no fuese «de izquierda» ya veremos por qué las comillas, siempre las crisis terminan de forma poco razonable. Quiero ser clara y contundente al explicar mis comillas. Este gobierno no tiene nada de izquierda, es un gobierno totalitario, con intentos de toma de poderes, con arrebatos como ir con contra la propiedad, contra las personas y contra la libertad. Si uno extraña a personajes como Evo Morales y Hugo Chávez, no habla de justicia ni de democracia, en Venezuela el 95% de la sociedad es pobre, algo que se aleja de la justicia. En Bolivia, el hombre a quien nuestro presidente extraña y protege, tiene pedido de captura. Ahora él se declara capitalista, pero quiere cambiar el capitalismo. Delirios de poder.

Antes del capitalismo, toda persona que nacía en el contexto de una determinada clase social estaba condenada a permanecer en ella para siempre. A diferencia de otros modelos económicos como el feudalismo, los sistemas esclavistas o totalitarios, el capitalismo permite la movilidad social, lo que significa que una persona puede ascender socialmente por medio del aumento de su capital, independientemente de su origen. Algo bastante más justo que lo que estamos viviendo.

Yo le pediría al señor presidente que en vez de intentar cambiar al sistema que el mundo aceptó como más adecuado tras lo fracasos de los regímenes de izquierda como en Rusia, Cuba, Venezuela o China que dice una cosa y hace otra, lamentablemente no solo en lo económico,; se ocupe del país. De las personas que lo votaron y de las que no. Ojala el sol de este sábado de invierno le enfríe las ideas y lo vuelva sensato.

Por vos, por mi y por el futuro.

Diario de Cuarentena: Gaucho

Hoy es feriado por Martín Miguel de Güemes, que murió a los treinta y pico enfrentando invasores, un tipo rebelde y con sus matices pero que tenía claro por lo que debía luchar. Estaría muy bien que hoy nos dediquemos a la historia. A veces el pasado nos da la perspectiva que el futuro necesita.

Este patriota gaucho, fue un hombre con agallas y con errores, como todos nosotros, pero que tenía claro que debía defender, así fue que escribió algo que quiero rescatar porque parece actual: “¿Cuándo llegará el día en que veamos reunido nuestro Congreso compuesto de sabios y virtuosos que formen una Constitución libre, dicten sabias leyes y terminen con las diferencias de las provincias?”

La Constitución la tenemos, las diferencias siguen. El Congreso lo tenemos, el problema es quienes llegan a él. Nuestros congresistas están lejos de ser sabios, pero más aún de ser virtuosos. Hace más de treinta años que rotan las sillas y los partidos para poder seguir atados a sus bancas que les aseguran impunidad. El año próximo votamos, que tanto contar muerte no nos someta a olvidarnos de la vida. Y que votemos sabios y virtuosos, al menos algunos, porque les cuesta estar en una lista donde los prebendarios pululan.

Estamos en un momento político importante. Porque nos afectan varias pandemias. La real, la infodemia, y la peor de todas es la del intento contra la justicia y la propiedad. No tiene nombre, porque la ruptura de la ley en nombre del pueblo es tan grave, que solo puede ser ominosa.

Hoy es feriado por Martín Miguel de Güemes, un caudillo que luchaba por su tierra. No dejemos que nos roben la nuestra. Este día en mi diario, lo dedico a todos los que peleamos con la palabra contra la corrupción, la ignorancia, la falta de ilustración en la política, la deshonra, el avasallamiento de los derechos y la esclavitud de los pueblos. Hay una máxima al respecto que hoy les comparto: «podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera si se pierde una vez» (Jean-Jacques Rousseau)