Diario La Capital de Mar del Plata 12/05/2024

10 preguntas a escritores: Soledad Vignolo, No me cuentes que sos feliz

Escritora y gestora cultural. Autora de la novela Sandalias Santas, amor y cerezos (Ed. De los cuatro vientos), No me cuentes que sos feliz (Hojas del Sur, 2023), y los libros de cuentos Una más una (Rama Negra) y Manos que sabrán (2023, La Palestra), publicada en antologías españolas, argentinas y mexicanas.

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-¿Cuándo y cómo empezó tu acercamiento a la escritura?

-Desde niña tuve una gran biblioteca en casa, y agradezco a mi madre por eso, y mi primer acercamiento fue a los 10 años pero a la lectura, a los 12 comencé a escribir poemas y creé una especie de fanzine con historias propias que repartía en mi barrio

-¿A quiénes considerás como tus maestros?

-En principio, me transformó el mundo creativo leer y conocer a Abelardo Castillo, pero creo que la lectura de clásicos como Stendhal o Tagore también formó mi etapa inicial de escritura. Hoy reconozco que aprendo con genios como Luis Mey, Agustina Bazterrica, Agustina Caride, Betina González, Giovanna Rivero con quienes he tomado talleres y con algunos corrijo mis textos.

-¿Tenés alguna rutina para escribir?

-Si. Me levanto, preparo un mate y me siento a escribir. Puedo estar 4 o 5 horas, a veces productivas, otras no. Pero la mañana es mi momento de escritura.

-¿Cómo presentarías tu libro a alguien que todavía no lo leyó?

-No me cuentes que sos feliz es una novela sobre dos primas de pueblo, que tienen entre sí un hilo invisible y terrible uniéndolas para siempre. Algo del orden de lo sobrenatural y lo siniestro acontece capítulo a capítulo, pero el humor negro rescata al lector cuando está llegando al abismo. La novela tiene un silencio presente que flota sobre los personajes y que es brutal. Y en la historia de estas primas, como en la historia argentina que subyace todo el tiempo, desde la última etapa de la dictadura militar hasta el 2000, los bordes entre el placer y el dolor son ínfimos.

-¿Cuál fue el origen del libro?

-Comenzó a gestar en mí el universo de Lili, cuando vi a un pibe revoleando un cuis cerca de una alcantarilla. Pensé inmediatamente: ¿una chica lo haría? ¿ cómo sería alguien capaz de despreciar la vida animal, la vida, de esa forma? Así durante meses pensé en Lili y luego escribí, una vez que logré el universo completo.

-¿Podrías describir una zona del texto que sea tu favorita?

-Amo la aparición de Lula, su espíritu avisando presagios, su voz fantasmal e iniciática dentro y fuera de la psiquis de su amiga, que no pudo imaginar su suicidio. También los hechos que transcurren en la circunvalación.

-Si tuvieras que elegir a un personaje literario con el cual te identifiques, ¿a quién elegirías y por qué?

-Sally Seton (Lady Rosseter) de La señor Dalloway de Virginia Wolf, un personaje mínimo pero que expresa la libertad.

-¿Por qué escribís?

-Escribo para no morir. Es mi oxígeno, mi sustento en más de un sentido.

-¿Un libro para recomendar?

-Todo queda en casa, de Alice Munro, cualquiera de Roberto Bolaño y Tierra fresca de su tumba de Gio Rivero

-¿Estás trabajando en algún proyecto de escritura actualmente?

-Tengo una novela que la está leyendo Hojas del Sur, y estoy escribiendo otra que protagoniza una descendiente de judíos polacos que vive en Villa Crespo.
En junio, con Agustina Caride, gran escritora y amiga, lanzamos una Maratón Epistolar, un proyecto de resignificación del valor de las cartas, con consignas y la publicación de una antología epistolar como premio

Biografía de la autora

Escritora y gestora cultural. Autora de la novela Sandalias Santas, amor y cerezos (Ed. De los cuatro vientos), No me cuentes que sos feliz (Hojas del Sur, 2023), y los libros de cuentos Una más una (Rama Negra) y Manos que sabrán (2023, La Palestra), publicada en antologías españolas, argentinas y mexicanas. Presentó libros en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2011/2015/2016/2017/2022 y Feria Internacional del Libro de Miami 2018. Miembro del Grupo Literario La Piara. Madre de dos. Participó de talleres con Betina González, Luis Mey, Agustina Bazterrica, Cynthia Matayoshi, Agustina Caride, Luciano Lamberti y Giovanna Rivero. Premio OEI 2022 con Poemiento, proyecto poético El mar y el campo son sus centros de gravedad y a pesar de ellos, la vida la sigue dando vuelta, por eso escribe, para poder estar de pie.

Sinopsis de la novela

Lili forma parte de lo sagrado. Los golpes le dan las piedras del Himalaya, los gritos suenan como chirridos masticados y las uñas sobre las paredes se vuelven charco. Un olor a orina no deja dudas. El borde entre placer y dolor es íntimo. El silencio, en cambio, siempre es brutal. Un globo fláccido flota, debe ser de un cumpleaños viejo, todos lo son. Nadie los ve. Nadie soy yo, apoyada sobre el banco del pasillo. Tengo esta cosa adentro.
Como si la solución para tanto fuera estar cerca. Elásticos y rondas en mi cabeza, un diente de leche tragado por Lili. Tres tornillos clavados en la cruz de madera en la que estaqueamos al grillo. Todo, de algún modo, encaja. Las veces que la vi gozar con hombres desconocidos en la ruta y las veces que lo hice yo. El sexo como magia. Necesitaba desgarrarme para ser virgen y restaurar mi cristal. Por eso estoy con Lili. Ella sabe. Y una alquimia entre nosotras hace que cada contracción tenga sentido

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Manos que sabrán

La literatura de Soledad Vignolo es oscura, poderosa y necesaria. Nos hiere con una y más puñaladas, nos amordaza, nos lame con la «punta de una lengua hambrienta». Al recorrer estas páginas sentiremos «un dolor esencial», pero las palabras son de una belleza tan abrasiva que, inevitablemente, vamos a ingresar en un estado de gracia, aquel que, sabemos, solo producen los libros excepcionales.

Agustina Basterrica

https://www.lapalestranoticias.com/product-page/manos-que-sabr%C3%A1n

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No me cuentes que sos feliz

Lili forma parte de lo sagrado. Los golpes le dan las piedras del Himalaya, los gritos suenan como chirridos masticados y las uñas sobre las paredes se vuelven charco. Un olor a orina no deja dudas. El borde entre placer y dolor es íntimo. El silencio, en cambio, siempre es brutal. Un globo fláccido flota, debe ser de un cumpleaños viejo, todos lo son. Nadie los ve. Nadie soy yo, apoyada sobre el banco del pasillo. Tengo esta cosa adentro.

Como si la solución para tanto fuera estar cerca. Elásticos y rondas en mi cabeza, un diente de leche tragado por Lili. Tres tornillos clavados en la cruz de madera en la que estaqueamos al grillo. Todo, de algún modo, encaja. Las veces que la vi gozar con hombres desconocidos en la ruta y las veces que lo hice yo. El sexo como magia. Necesitaba desgarrarme para ser virgen y restaurar mi cristal. Por eso estoy con Lili.

Ella sabe. Y una alquimia entre nosotras hace que cada contracción tenga sentido.

Una más una

Contratapa: «Cuentos que cuentan de mujeres, relatos que relatan momentos de la vida de esos seres humanos que se han identificado con el género y lo han convertido muchas veces en destino. Y ahí, la mirada de Soledad se deposita sensible sobre la vida de esas personas que desean, sufren, sienten, descubren; una mirada que, convertida en voz, expresa los límites del género como destino de los seres humanos, y especialmente de las mujeres.
Una más Una nos habla de las cárceles innumerables y constantes, las jaulas en las que a veces caemos, a veces nos construimos y generalmente nos son impuestas desde el nacimiento: el amor romántico, la maternidad romántica, la heterosexualidad como norma, la renuncia a los propios sueños y a lo que nos late en lo profundo, la búsqueda de la felicidad en lo que nos aliena y la violencia, claro, la violencia que todo eso genera. Innumerables cárceles de la modernidad; de algunas escapamos con vida, de otras no.
De todo eso dan cuenta esas historias que Soledad nos trae en su hermoso libro». Lala Pasquinelli

Del prólogo de Silvia Pluis:

Lo primero que me pregunté fue: ¿por qué veintidós cuentos?

Pensé en la figura del Loco del Tarot (22), ese arcano arquetípico que representa el grado máximo de la evolución del ser y la libertad olvidada; en el alfabeto hebreo de 22 consonantes; los proverbios de Ben Sira, 22 en arameo y 22 en hebreo.

Las letras construyen y dan vida a la realidad. Arquetipos, logos y, en el centro, la figura de la mujer.

Lilith. El reflejo más oscuro de nuestra alma. Ese mito arquetípico. Protagonista principal en una de esas historias que necesitamos como humanidad para entender lo que no se puede comprender de otra forma.

Lilith. La primera mujer, la que fue hecha a la par del primer hombre, Adam. “Varón y hembra los creó”, dice el mito de origen. La que saca lo escondido de todos, y junto con eso sale la fuerza del cambio y la transformación. La que tiene la fuerza para decir “no” y asume el precio del silencio. Tomar la decisión de ser y cortar el ciclo de mujeres sufrientes, de eso se trata.

Lilith es la serpiente que ofrece la manzana a Eva (mujer costilla). La mujer independiente, perdición de las esposas sumisas.

Una más una describe veintidós “Lilith” miradas desde diferentes momentos y lugares. Y como bien dice su autora: “En este libro me animo a exorcizar historias que permitan crecer”. En lo personal, me quedo con uno de los finales de “Prueba y error”, un maravilloso relato de este libro: “Somos la guerra perdida, el desencanto, la pesimista enmienda detrás del horror. Somos propios por descarte, por definición. Perdemos en el “pudo” la esencia de nuestra corporeidad, tal vez para volver etéreos una y otra vez a vivir la misma vida”.

Sandalias Santas: amor y cerezo

Una Historia de amor que nace en una primavera japonesa y como los cerezos en Tokio florece en una travesía interior de los personajes; un paso, dos o miles, que los llevan irremediablemente al amor, Sandalias Santas es el camino de un hombre y una mujer tras la felicidad.

Fragmento:

«Tokio es único en abril: mientras nacen las frágiles flores del cerezo, los rincones antiguos de la ciudad guardan la Historia y la cultura de siglos».

Ángulos

Del prólogo del libro

«Desde Ángulos, Soledad Vignolo se anima a rimar varios de sus encendidos versos, en tiempos en que parece mal visto emular a Rubén Darío o a Becker. Define el momento con una oscura sentencia que sólo se permiten los que están seguros: “el cambio de decena se hace secular y silencioso. / Pero no aburrido”. Se para del otro lado del espejo para alertar: “Si estás quieto la muerte te arrebata, te quema aún verdoso, te saca”. Por eso, su receta sin pudores incluye acordes stoneanos y guerra de corazones sin cruzada, “tango cruel y rock violento”. Disfruta el desnudo completo e irreverente de su alma. Y vuela libre en el “intenso viento de la vida”, para aspirar la magia de lo nuevo y compartirlo con sus lectores. Soledad levanta banderas en momentos plenamente aciagos, para volver a creer en crecimientos y acertijos, o para gozar de maremotos de sueños a medio construir. Para ser feliz con ojos bien abiertos. Y vivir».