Plaza Ferrocarriles Argentinos: Un sitio de encuentros

Los ferrocarriles son inherentes a la historia de nuestra ciudad, fueron motor de progreso y de crecimiento, pero también de desazón y fastidio. De partidas, de regresos, de amores desencontrados, y la Plaza Ferrocarriles Argentinos fue reflejando la historia en su seno.

En 1884, cuando el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico llegó a Junín para instalar sus talleres un par de años más tarde, arribaron técnicos y directivos ingleses que comenzaron a radicarse en el pueblo, que en 1905 pasaría por la revolución que el ferrocarril trajo, a ser ciudad. En ese entonces, se inicia el Club Inglés, que estaba ubicado a menos de cien metros de la estación, donde hasta el 2012 funcionó el rectorado de la UNNOBA, que reunía a la colectividad sajona.

Frente al club, se situaban las canchas de tenis, que dieron origen a la plaza, en un principio llamada Británica. La plaza se halla, a su vez, frente a la estación ferroviaria en el barrio Pueblo Nuevo, y entre las calles Newbery, Sáenz Peña, General Paz y el pasaje La Porteña. Constituyó en su momento, un espacio organizador de las actividades ferroviarias, ya que en torno a ella se ubican los edificios de la estación, la casa del ingeniero seccional, el Club Social Ferroviario y el edificio Vías y Obras, Tráfico, y Sanidad.

Esta plaza se mantuvo sin cambios manifiestos por varias décadas, hasta que para el primer centenario de la llegada del ferrocarril a Junín (1984) se puso en valor y rebautizó como Plaza Ferrocarriles Argentinos. En 2011 fue reformada y se colocó la escultura El origen, obra de los arquitectos locales Salvador Roselli y Julio Lazcano, realizada con materiales íntegramente ferroviarios, mediante técnicas de ensamblado y soldadura.

Hoy la plaza sigue siendo sitio de encuentro, se realizan en ella festivales de música independiente, campeonatos de hip hop, el Mercado de la Estación y muchas otras actividades que involucran diferentes actores sociales.

Y entre artesanos, músicos, escultores o simplemente pasajeros en espera, se suelen oír las voces de los ingleses de antaño, que sentían orgullo por su hacer, por el aporte silencioso y eficiente que dejó huella histórica en la ciudad, reflejada en un recorrido que muestra esa obra. Si alguien se sienta en la plaza, y se queda en silencio, un raquetazo al olvido lo sacude y le cuenta que dos siglos atrás, hubo pioneros que trabajaron para forjar unión entre pueblos por medio del ferrocarril, lejos de cuestiones políticas, se encargaban de hacer funcionar las máquinas, los rieles, los silbatos, para que nuestros abuelos llegaran, de muchos países del mundo y en ese tren, lleno de ilusiones, arribaban a Junín para cohesionarse y formar el tramado social que hoy nos une. Para trabajar por un futuro que es presente y para que sus bisnietos toquen la viola en un recital sobre la antigua cancha de tenis, con la misma esperanza en el mañana que trajeron sentados en un vagón sus ancestros.

Junín es producto del Ferrocarril, y la plaza Ferrocarriles Argentinos lo refleja.

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