Diario de Cuarentena: La Patria no se mancha.

Y sí, después de 200 días de cuarentena me merezco un poco de épica futbolera. Y con las ironías del caso, apelo a DIego para ir contra sus supuestos pensamientos políticos. Ya no queda nada por decir y muy poco por destrozar en éste, que es lejos, el peor gobierno que viví. Uno que usa un virus que aqueja al mundo para encerrar a su pueblo, llenarlo de pavor durante meses y cuando lo peor del contagio acecha, lavarse las manos; no sin antes abrir casinos para recaudar y ayudar a amigos del poder, permitirse varios «lujos» diplomáticos y lograr que en Uruguay, un país que cuando comencé a ir, el peso argentino valía 12 veces más que el uruguayo, ponga a 0 el valor de cotización de nuestra moneda.

Pero todo eso no alcanza, entonces el fútbol, otro negocito interesante, abre también; los shoppings, las empresas amigas, aquellas que ayudan a sostener a cambio de favores al nunca cuestionado Instituto que se arroga el nombre de la Patria y del que salen pibes como el embajador que piensa que Venezuela es un paraíso. Entonces, el ministro de economía cuando no está ocupado con sus zarazas, toma medidas alucinantes que hacen subir el dólar y el riesgo país. Y así, enfermos, con la peor política sanitaria y más muertos que Rusia , con las arcas del estado y los bolsillos particulares vacíos, quiere sesionar por zoom y cambiar la corte. Pero ojo, que hay más, también suben a la red los nombres de todos los espías mientras escrachan datos privados de un presidente, y nos convertimos en la joda del mundo de la inteligencia, pero total, qué importa. Ahora sí, de dar clases ni hablar, a ver si a Baradel se le paspa la barba y se agota. No vaya a ser que el pueblo se instruya.

Pero atenti, que habemos ciudadanos dispuestos a dar batalla, que no queremos ser Cuba ni Venezuela, que conocemos los valores de la República y que estamos para decirle a los Fernández, los Guzmán, Ginés, Gollanes y Kicilofes, que con la Patria no, porque la Patria no se mancha.

Diario de Cuarentena: Máximas

Seamos libres y lo demás no importa.José de San Martín

Ayer fue el día del niño. Un día del niño lleno de rarezas, sin bullicio y con chicos aburridos y desconectados de otros chicos, sin abrazos. Aunque la gente se rebela y a pesar de los casos y los DNU comenzó a vivir su vida, nada fue igual. Para empezar ahora se llama Día de las Infancias (ojalá hubiera más de una) o día de la niñez, éste último resulta más lógico. Qué manía de igualarnos como si lo diverso fuera pecado. Mis hijos ya están grandes, pero los abracé igual, muy a pesar de ellos, y me emocioné recordandolos en mis brazos. También pensé en la madre de Facundo, que pasó el día entero frente a un cadáver esqueletizado que puede ser su hijo, luchando contra toda la policía bonaerense. En la titular del PAMI diciendo que si alguien convocaba a su madre a una marcha, lo mataba, mostrando con claridad su sutileza y su nivel de empatía y grandeza. En la familia del adolescente cordobés baleado por la espalda y en los hijos de Rosa, asesinada acá nomás. En la tristeza que me produce el país a oscuras y cerrado, las fronteras que van creando las ciudades, los terraplenes y los avances sobre la justicia o el derecho a la propiedad. Las locas manías de Grabois, que con sarcasmo habla de labriegos cuando se refiere a usurpadores y se olvida del labriego Eugenio que cobra cerca de un millón de pesos por mes. Y entonces me acuerdo que hoy, 17 de Agosto, rendimos honor al General San Martín, al que no me gusta llamar padre de la patria. Me cuesta esto de buscar padres para todo. Yo creo en la horizontalidad y descreo del verticalismo. Me gustan más los grupos de trabajo que los líderes carismáticos y prefiero los estadistas antes que los caudillos.

Qué pensaría Don José Francisco de San Martín que nació en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes, un 25 de febrero de 1778. Vivió, estudió y batalló en Europa. Finalmente en enero de 1812 San Martín emprende el regreso a su tierra natal a bordo de la fragata inglesa George Canning. “Yo serví en el ejército español desde la edad de trece a treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente coronel de caballería. En una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos de Caracas, Buenos Aires, etc., resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento a fin de prestarle nuestro servicio en la lucha.»  El 24 de marzo de 1814 cuando se reunió el Congreso en Tucumán. San Martín, preocupado por la demora en sancionar la independencia dirige una carta al diputado por Cuyo, Godoy Cruz. «¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? ¿No es cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos?» El héroe tenía muy claro el valor de la libertad. El 16 de agosto de 1816, nació Mercedes Tomasa de San Martín, su hija. A principios de 1817 comenzó el heroico cruce de los Andes. «Compañeros del Ejército de los Andes: La guerra se la tenemos que hacer como podamos: si no tenemos dinero; carne y tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos tejan nuestras mujeres y si no andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje.», durante muchos tramos San Martín debió ser trasladado en camilla debido a los terribles dolores provocados por la úlcera. A poco de cruzar los Andes, el 12 de febrero de 1817, las fuerzas patriotas derrotan a los españoles en la cuesta de Chacabuco, iniciando de esa forma la independencia de Chile No fue el único cruce ni su única travesía libertaria,  En 1823, cruzó por última vez los Andes, estuvo unos días en Mendoza y pidió autorización para entrar en Buenos Aires para poder ver a su esposa, que estaba gravemente enferma. Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, le negó el permiso argumentando que no estaban dadas las condiciones de seguridad para que San Martín entrara a la ciudad. Las mezquindades ya comenzaban a marcar nuestra patria. Cuando muere Remedios, se va a Europa con su hija, San Martín atravesaba en Europa una difícil situación económica. Del gobierno argentino no podía esperar nada y ni el Perú ni Chile le pagaban regularmente los sueldos que le correspondían como general retirado. También la injusticia azotaba ya la creación de nuestra nación.En febrero de 1829 llega al puerto de Buenos Aires pero no desembarca. Se entera del derrocamiento del gobernador Dorrego y de su trágico fusilamiento a manos de los unitarios de Lavalle. Muchos oficiales le envían cartas a su barco y lo van a visitar con la intención de que se haga cargo del poder. San Martín se niega porque piensa que tome el partido que tome tendrá que derramar sangre argentina y no está dispuesto a eso. Triste y decepcionado decide regresar. Los restos recién volvieron a su tierra durante la presidencia de Avellaneda que lo repatrió en 1880 , 30 años después de su muerte. Su hija, a la que educó y crió desde los siete años, recibió de su padre las famosas máximas que hoy comparto, con la esperanza de que en este día, con banderazo incluído, nos volvamos patriotas:

  1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una Mosca abriéndole la ventana para que saliese: “Anda, pobre Animal, el Mundo es demasiado grande para nosotros dos.”
  2. Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
  3. Inspirarle gran Confianza y Amistad pero uniendo el respeto.
  4. Estimular en Mercedes la Caridad con los Pobres.
  5. Respeto sobre la propiedad ajena.
  6. Acostumbrarle a guardar un Secreto.
  7. Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las Religiones.
  8. Dulzura con los Criados, Pobres y Viejos.
  9. Que hable poco y lo preciso.
  10. Acostumbrarle a estar formal en la Mesa.
  11. Amor al Aseo y desprecio al Lujo.
  12. Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.

Diario de Cuarentena: Lo Profundo

«El único medio de conservar el hombre su libertad es estar siempre dispuesto a morir por ella» Edgar Allan Poe

Sábado por la mañana, día 107 de cuarentena obligatoria. Una que nos convoca a lo profundo, que pone a prueba convicciones, estamentos, ideales y diría que sacude el entramado social a tal punto que nadie sabe si hay lados y si los hay, de que lado ponerse. No es mi caso. Siempre estaré del lado de la libertad, de la república, del estado de derecho.

Más de tres meses y medio han alcanzado para avasallar poderes, vidas, empresas, comercios, costumbres, ahorros y hasta nos han dejado sin la capacidad de proyectar. Pero hay que volver otra vez a lo profundo para comprender quiénes somos y quiénes queremos ser. Allí veremos como personas, y como colectivo social de qué estamos hechos. ¿Somos un grupo alocado de mutantes que se mueve tras un líder poco carismático y apático que pone la cara para sostener el poder de otros? ¿O somos el pueblo lleno de raigambre gaucha, hibridado, construido por identidades migradas que nos fueron enfocando a una estructura llena de amalgamas pero firme que creía en la pluralidad de razas y en un futuro productivo en pos del bien común?

Mientras pienso que dormí horrible y que cada vez lo hago peor; aunque me ejercito, camino lo que puedo, trato de comer sano y veo poca tv., la vida de hoy me angustia. Mis hermanos argentinos fundidos me aturden. Los pobres sometidos a dádivas me escara y la suerte echada de un país que es rico en naturaleza y pobre en patriotas, hace que se me cierre la tráquea a la hora de respirar. Porque nos falta aire. Aire de todos.

Te propongo meternos bien hondo, en lo profundo, tocar fondo, y de una vez por todas, emerger.

Diario de Cuarentena: Patria

La patria (del latín patrĭafamilia o clan) suele designar la tierra natal o adoptiva a la que un individuo se siente ligado por vínculos de diversa índole, como afectivosculturaleshistóricos o lugar donde se nace. Hoy es el Día de la Patria en nuestra Argentina. Un día de Revolución, controvertida, cuestionada, como todas las revoluciones fueron. Las lecturas históricas varían de acuerdo a las significaciones que deseamos dar los historiadores, los gestores culturales o los ciudadanos.

Yo siento mi patria por casi todos los motivos. Es el lugar donde nací, me ligan a ella su cultura, su historia que como muchos en la juventud primero, y en la vida adulta después, he ayudado a construir, con la fortuna de haber sido un componente social activo en la facultad, y en la vida social de mi país. Y afectivo porque es la patria que adoptaron mis abuelos, en la que nacieron mis padres, la que elegí para mis hijos. Y espero sea la patria donde viva para siempre. Por eso la cuido y cuido sus libertades y sus valores.

¿Cómo te sentís vos hoy? Me importa el otro, porque la patria, como la familia, no la forman las personas con las que acordamos en las cuestiones principales de la vida, la patria la hacemos todos. Los que piensan como yo y los que no, los que me quieren y los que me detestan, los que ven la vida desde un ángulo similar y los que odian mi mirada. La familia es igual, no somos afines a todos los que la componen, somos familia. Me gustaría que un 25 de Mayo de 2020 nos demos cuenta de una vez y para siempre, que estamos juntos en esto de la Patria. Y que, aunque nos separen matices, en este momento delicado hay que ser amplios, y comprender que la lucha excede colores, que quede el celeste y blanco en nuestros pensamientos, para seguir siendo libres, soberanos y republicanos. Por nuestra familia, por nuestra patria.