Diario de Cuarentena: Mamá

Domingo. Octubre. Día de la Madre. Cuarentena. Pero no es que caí en un lugar común, sino que voy a recomendar una novela de Joyce Carol Oates, Mamá es su título en castellano que olvida el «missing» o desaparecida del original que ya nos pone a tiro de la tragedia posible. El centro narrativo es la relación entre madre y hija, o entre una hija con ausencia de madre.. «Esta es la historia de cuánto echo en falta a mi madre», nos dice Nikki Eaton al principio de Mamá. La autora siempre toma la violencia la acción que nos arrebata lo que queremos. Un accidente, una enfermedad, un crimen atroz, violencia: Oates es capaz de estar en la cabeza de los asesinos tan claramente como en la de las víctimas. Es maravilloso el momento en que describe cuando Nikki descubre que su madre no contestará más a sus preguntas, está narrado desde lo irreparable,aquello inenarrable casi irracional. Esa escena es una herida abierta en el relato, que poco a poco mostrará lo aciago para luego iluminarse con el fulgor de la resiliencia..

Las primeras 50 páginas de Mamá transcurren en el Día de la Madre que Gwen Eaton celebra invitando a amigas, vecinos y familiares para no estar sola. Nikki, la hija pequeña, con su look parece ser la oveja negra del grupo. Sabe ser amante de un hombre casado aflige a su madre, y Oates describe con con una certera compasión a Gwen, que primero nos extraña, pero luego define la culpa de Nilli cuando ya no la tiene, cuando no puede ayudar a esa mujer confiada que prefería a los extraños que a la soledad. Así el hogar de la madre que falta se transforma en el de la hija que la añora demasiado tarde. Oates transforma esa casa en un refugio donde los vivos imitan fantasmas y repiten una vida hipnotizados por el pasado. Mamá es una decisión de Oates, principio a fin, una autora que siempre se arriesga a los límites entre la literatura popular y la considerada de élite, con excelente resultado.

La novela no usa sentimientos rasos para emocionar, no los necesita.

No es casual que Nikki encuentre la calma en los brazos de un hombre ordenado, cabal, honesto y leal a sus principios, como toda heroína que se precie, es mucho más normal que lo deseable. Mamá es un homenaje a su propia madre, Caroline Oates, y el amor, con las carencias y los grises propios es el lenguaje elegido, aunque hay una frase que puede inquietarnos como nos dice Nikki Eaton al principio de Mamá: Algún día, de una forma única, también será tu historia.

Feliz día a todas las madres y a la mía que puebla el Cielo.

Diario de Cuarentena: Pérdidas

Te fuiste de madrugada,con los tres rodeándote. Tengo en mi palma la sensación de tu mano dejando la vida. Nueve años atrás. Tan joven. SIn embargo, con el tiempo comprendí lo eterno. Cuando la angustia primera cedió y el llanto dejó paso a la resignificación. Tanto vivido, tanto aprendido tras la muerte.Hoy puedo sentarme a sonreir mirando tus verdes, viajar por Córdoba recordando tu risa, amar a tu familia, la del Líbano, esa que nos inculcaste, de la que nos apropiamos desde niños, y recibirlos en casa y festejar la vida en común.

SIn embargo, el mundo no es lo mismo sin vos. Perdió patria, no en vano naciste un 9 de Julio, perdió frases grandilocuentes, perdió pedidos para el que lo necesitara, ropa comprada para otros, perdió kebbe, niños envueltos y dulces árabes, perdió ñoquis de papa amasados entre juegos y tanta pero tanta fuerza, que hoy, te prometo que solo hoy, me voy a permitir aflojar un rato, para que la madre que soy hoy, tome fuerza, respire, te recuerde y se acerque un poco a la madre que fuiste. Te mando al cielo que hayas elegido mi sencillo poema.

Llevo tu cedro clavado en mi sien

Acaricio con manos que se te parecen

Y sostengo desdichas que enjuago siempre

En un coral que plantaste en mi patio una vez.

Desde antes, antes de los olores envueltos en parra

Fuiste niña de trenzas y silencios,

te anunciaste con piruetas de milhojas

para abrirte como un lirio ante esos ojos

Supe de tu voz entre otros ruidos,

En un eco amniótico que era síntesis

Y  me aferré a tu falda tantas tardes

De soles concéntricos y miedos.

Me comí tu tiempo, con la voracidad infante

Te enojé, te mentí, te enaltecí, te sucedí,

Te necesité, te cuidé, te maté, te amo.

Te amo asiendo lo inefable y eternizando

El sentimiento en mí. Por eso te llevo.