Diario de Cuarentena

Mañana cuestionadora la que tengo, llena de situaciones ambiguas, créditos imposibles y alimentos que cotizan en bolsa. ¿Cómo va la tuya? Ester día a día con el encierro no es moco de pavo, se hace cuesta arriba y uno se plantea si la vida es vida sin libertad.

Extraño mucho mis caminatas por el parque Borchex, bajo sus eucaliptos añejos, que me daban una perspectiva aromática y crujiente cada otoño. Extraño el abrazo sincero con amigos y los mates compartidos a pesar de estornudos y toses.

Pienso en que mundo volverá a regir. Si será uno donde la gente pida que le demos espacio y distancia para siempre, acostumbrados a la falta de caricias y a la hermética serenidad de ser sólo uno con uno.

Pero no tenemos respuestas, no tenemos ninguna posible fecha, no tenemos nada de qué aferrarnos para no caer. Entonces, no sé a vos, pero a mí el abismo se me vuelca encima, como una salsa espagueti, y me sangra con el mismo rojo. No me pertenece el abismo. Soy una persona de tierra, de piso firme, de contacto real, de palabra. De antes, tal vez.

Del mundo que vamos a dejar atrás y al que volveremos en la memoria una y otra vez, para recordar la antigua humanidad como un laberinto propio.