Ya no hay hombres: Ensayo sobre la destitución masculina

Ya no hay hombres: Ensayo sobre la destitución masculina

 ¿Por qué el psicoanálisis lacaniano no es la neurosis de Lacan? En este punto, se trata de la misma pregunta que Freud se formulara en el caso Schreber, respecto de la teoría delirante de un psicótico. En última instancia, se trata aquí de que la enseñanza del psicoanálisis no puede dejar de llevar las huellas de quien transmite y entonces, ¿cómo dar cuenta que esas marcas no llevan al engaño fantasmático? 

Luciano Lutereau

No me gusta mucho seguir las «modas» a la hora de elegir que leo. Por eso me resistí unos cuantos años a Luciano Lutereau, y lo digo con vergüenza del prejuicio propio. Por otra parte mi vida ha transitado con muchos psicoanalistas en la familia, y el análisis personal, que también actuó como resistencia a esta lectura. Me arrepiento.

Es común que se hable de una determinada «feminización del mundo». Y aquí coincido con el autor en pensar que la palabra mundo queda fuera de lugar en esa vulgarización del concepto, dado que no es universal esta concepción donde la mujer tiene acceso a espacios que antes solo ocupaban varones. Ni vuelve ese hecho más femeninas a las mujeres. En todo caso tal vez nos demuestre que podemos competir como género en forma fálica.
Pero volviendo al ensayo de Lutereau, que recomiendo con firmeza, por su claridad conceptual y su lenguaje accesible, el autor va en el sentido opuesto a lo planteado y nos hace ver que lo que acontece socialmente muestra, nada más y nada menos, que los hombres (de ambos sexos) ya no desean la potencia fálica.
Tanto hablar de patriarcado nos perdimos de su propia esencia.

Y este Ya no hay hombres, toma al hombre en su acepción universal, más allá de las conductas sexuadas, para volverlo trascendente, como si la queja «histérica» actual fuese el título del libro.

Cierro con el propio autor respondiendo a una entrevista:

 La historia (y la histeria) de la hombría es el relato de los síntomas masculinos: desde la impotencia como índice de la causa del deseo, hasta el amor que, en nuestros días, toma la forma de una condición feminizante. Esto podría ser una ventaja. Asimismo, incluye la pregunta por la paternidad como acto que sin duda toca la relación con la herencia, la genealogía y la descendencia. No se extraña a los hombres, a veces sí a los padres; pero, ¿hubo padres alguna vez?

Lean este ensayo que ayuda a pensarnos, sin prejuicios, para crecer.

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